Newman, John Henry. La Iglesia de los Padres. Kindle Edition.
Agustín y los vándalos
En la primavera del año 428, los vándalos, de credo arriano, y bárbaros de nacimiento y costumbres, cruzaron el estrecho de Gibraltar y avanzaron a través de este fértil distrito produciendo en todas partes devastación y cautividad.
Esto sucedía al tiempo en que se reunía en Éfeso el tercer Concilio Ecuménico.
Conversión de Agustín
A los veinte años abrazó la herejía maniquea, en la que prosiguió durante nueve años. Su conversión y bautismo tuvieron lugar a los treinta y cuatro años.La conversión de san Agustín tuvo lugar, según lo más probable, en el verano de 386.
No necesita una morada aquel cuyo hogar es la Iglesia católica; no teme desolación de bárbaros o de herejes aquel cuyo credo está destinado a durar para siempre.
Si no se someten a la legítima autoridad de la religión, los espíritus dotados se vuelven muy infelices. Aborrecía la seguridad y las sendas sin peligros. Porque tenía dentro hambre por falta del alimento interior, que eres Tú mismo, Dios mío; mas no era esta el hambre que yo tenía todo el tiempo, antes estaba sin deseo de los manjares incorruptibles; no porque estuviese lleno de ellos, sino que estaba tanto más hastiado cuanto más vacío.
¡Quién sabe si la misma muerte, al cortar el hilo de la vida, pone fin a todos nuestros cuidados! Pues también esto es menester averiguarlo. Pero lejos de mí pensar que así sea. No sin razón ni fundamento la fe cristiana se ha elevado por todo el orbe a tan alta cumbre de autoridad. No obraría Dios tantas y tales cosas por nosotros, si con la muerte del cuerpo feneciese también la vida del alma. Entonces ¿por qué no detenernos, dejar las esperanzas del siglo y consagrarnos totalmente a buscar a Dios y la vida feliz?
Tagaste, su ciudad natal, fue su primera residencia, y se instaló en los suburbios para, a la vez que vivía retirado, ser útil en lo que fuese necesario en la ciudad.
Como tras su conversión varios amigos se habían convertido, logró convencerlos, al igual que a ciertos conciudadanos, de que se le uniesen, y ellos naturalmente lo consideraban como jefe de su comunidad religiosa. Todos pusieron en común sus posesiones, que se repartían según las necesidades de cada uno. Sus ocupaciones eran el ayuno y la oración, la limosna y la lectura de la Escritura; y Agustín asumió la tarea de instruirlos y ayudarlos de distintos modos. Además se ocupó de crear una escuela o seminario para la Iglesia.y formó una comunidad religiosa clerical en la casa episcopal.
La virgen Demetria
Por lo tanto queda claro con respecto al monaquismo, sea o no sea justificado en sí, que los protestantes se equivocan al menos en el sentido de que difieren en carácter y en espíritu de aquel primer sistema cristiano que llegó a ser monástico.
Un gran objetivo del monaquismo en los primeros siglos fue mantener la Verdad en tiempos y lugares donde grandes cantidades de católicos se habían apartado de ella. En tales circunstancias, la esposa de Cristo «huyó al desierto, donde Dios le había preparado un lugar».
Este fue el caso de la gruta de Belén donde se retiró Jerónimo. En cambio, los monasterios de Agustín no respondían a este fin. Su propósito era servir de refugio a la piedad y a la santidad en momentos en que la expansión creciente de la religión hacía que los cristianos se volviesen más secularizados.
No creo que haya una manifestación más lamentable del carácter cruel del protestantismo que el espíritu inflexible, amargo y burlón que lo hacen oponerse a las instituciones que confieren dignidad e independencia a las mujeres en la sociedad.
Y si en este estado de cosas es tanto lo que han perdido las mujeres, ¡cuánto más han perdido los pobres, los enfermos, las personas de edad, a cuyo loable servicio se consagran aquellas que renuncian al matrimonio! ¡Cuánto han perdido los ignorantes, los pecadores, y los desgraciados, entre quienes solamente pueden ejercer su celo con dignidad aquellas que están revestidas de un carácter religioso… cuyo «santo voto» les permite consagrarse por entero a la única tarea celestial a la cual se han entregado con toda sencillez!
En 410 Roma fue tomada por Alarico.
En el año 413, la rica y noble Demetria, … se consagró a la vida solitaria en Cartago.
…Destacaron, entre otras cristianas, tres mujeres: Faltonia Proba, Juliana y Demetria, hija—, dos viudas y la última célibe….finalmente liberada y autorizada a salir de Roma, Proba se embarcó hacia África con su nuera y su nieta, y un buen número de viudas y vírgenes aprovecharon para escapar de la misma forma.
La continuación de esta historia está en una carta que san Agustín le escribió a esta dama tan prominente por su alcurnia y sus relaciones familiares: Tengo presente tu petición y mi promesa de escribirte acerca de la oración…El que hizo todas las cosas con Su palabra, no necesita las palabras del hombre. Competid en la oración, una competición pacífica y santa, que no consiste en combatir una contra otra, sino con el demonio, enemigo de los santos.
La oración encuentra especial ayuda en los ayunos, las vigilias y las mortificaciones corporales. Mas cada una haga lo que pueda. …Así pues, que la más débil no estorbe a la más fuerte, ni la más fuerte ser dura con la más débil. La conciencia ha de responder ante Dios, no ante las demás; ni os debéis nada entre vosotras, salvo el amaros entre sí. Que os escuche Dios, capaz de otorgaros mucho más de lo que pedimos o entendemos»
Cuando Demetria llegó a la mayoría de edad, manifestó su resolución de consagrarse con voto de virginidad. La noticia llegó hasta Oriente, donde Proba tenía propiedades, y penetró hasta el monasterio de Belén, en el que residía san Jerónimo.
Este Padre célebre tenía entonces ochenta y tres años, pero «ni su vista se había empañado, ni había perdido siquiera un diente».
A pedido de Proba y de Juliana, se dirigió a Demetria en una carta, o mejor dicho, en un pequeño tratado con el fin de reafirmarla en su determinación.
Lo que admiraba a Demetria era el ardor de Ana, hija de Fanuel, quien sirvió al Señor en el templo hasta su extrema vejez, con oraciones y ayunos. Y su anhelo iba en pos del coro de las cuatro hijas de Felipe, con el deseo de ser una de ellas, la que por su virginal castidad mereció el don de profecía. Con estas y otras meditaciones semejantes ella nutría su espíritu.