sábado, 31 de enero de 2026

El recuerdo es un dolor del amor

José Luís Nunes Martins


El amor que un día fue verdadero no desaparece. Puede alojarse dentro del corazón hasta el punto de que ya nadie, ni él mismo, lo ve. Pero no muere, porque el amor no muere, nunca. Basta muy poco para que se manifieste y se revele vivo, a pesar de todo.

Es doloroso aceptar que ya no hay en este mundo lo que hay, tan vivo, en nosotros. El tiempo, que cambia casi todo, no cambia el amor. ¿Qué queda entonces? El recuerdo, que agrupa tres dimensiones distintas


- Una alegría pura y un dolor profundo porque somos señores de vivir algo raro:


- El deseo inmenso de volver junto a la fuente de donde brotó la razón  de nuestra esperanza;


- La certeza amarga de que es imposible volver a vivir, pero que, a pesar de todo, aun todo es posible. 


Algunos de nosotoros nos dejamos llevar por una de estas facetas, otros viven una a una sucesivamente, otros no saben siquiera identificar aquello que el amor les pide ahora, después de haberles dado todo.


El amor me hace ser quien soy. Si hay algo o alguien que amo que deja de estar cerca, entonces comienza el tiempo de la lucha para encontrar la verdad de que, por más que no lo parezca, nuestro amor existe; el dolor lo prueba con gran evidencia.


No estoy solo, porque amo. Es cuando estoy más lejos de este mundo cuando m´ñas siento a aquellos que amo. No es bueno... ni malo. Es así. Es amor. 

 

Cada uno de nosotros es un amor en el tiempo.


El tiempo acabará; el amor, no.


sábado, 24 de enero de 2026

LAS RESPUESTAS DE DIOS A NUESTRA ORACIÓN

José Luís Nunes Martins



Nuestros días y noches, cuando nos disponemos a hablar con Dios, son más las veces en que pedimos que aquellas en que agradecemos. Pedimos ayuda en muchas situaciones, aun en aquellas en que podíamos y debíamos ayudar a Dios, tratando nosotros del asunto. Algunas veces, esperamos que, si el divino comprende que confiamos en él, entonces merecemos que nos libre del trabajo de ayudar.


También están errados aquellos que, si Dios es el único autor de toda la historia, entonces no hay otra actitud correcta de fe sino quedarnos quietos, a la espera de que Dios trate de cumplir sus propósitos. Tal vez Dios nos nvite  y pida, muchas veces, que seamos nosotros quienes le ayudemos en aquello que está a nuestro alcance. Dios está cerca de los que sufren, pero es my diferente, para ellos, que esté alguien más... como yo o como tú.


Para algunos, que eligen ser irresponsables, hasta sus errores son culpa de Dios, porque si nos creó, conoce nuestras faltas y no las enmienda, no podré -creen- culparnos después por ellas...¡para estos, hasta cuando no rezan solo están cumpliendo la voluntad divina!

 

Feliz quien reza y agradece tanto o más que pide.


Feliz quien sabe que dios nos creó a su imagen y semejanza y que, por eso, nos llamó a ser también creadores y protafonistas de nuestra existencia y de la de aquellos que se cruzan con nosotros.


Feliz quien asume sus errores y pide disculpas por ellos a Dios y a quien hizo mal. 


Feliz aquel que no se deja apartar de Dios cuando sus expectativas son frustradas y sus dudas no esclarecidas.


Feliz quien acepta, a pesar de todo, las incomprensiones sobre la forma en que Él actua.


Feliz quien reza, incluso cuando nada, ni la propia oración, parece tener sentido.


sábado, 17 de enero de 2026

Amar a los corazones de piedra

José Luís Nunes Martins



No esperes recibir de los otros tanto como tú les das, pues hay cada vez más gente con corazón de piedra


Cuando amamos a alguien y, por eso, hacemos de sus tristezas y alegrías, tristezas y alegrías nuestras, eso nunca puede ser garantía que tendremos del otro lo mismo que le estamos dando. Además, si la amasemos esperando recibir, sería un negocio, un trueque, algo le quitara valor a nuestra amabilidad.


Quien ama no debe esperar recompensa. Por más que la merezca, aún más la merecerá si la desecha desde el principio.


Quien da con entereza y generosidad corre un riesgo silencioso, porque parte del principio de que aquel a quien se entrega ceptará lo que se le ofrece con la mano abierta. Sin embargo, el mundo es cada vez más duro y cruel. Son ya muchos los que aprendieron o escogieron protegerse por medio del endurecimiento del corazón. Así, es muy posible que incluso aquellos que están necesitados de atención no abran la puerta a quien la quiere ofrecer sin esperar nada a cambio. 


La insensibilidad resulta a veces de heridas antiguas que se empeñan en no sanar; otras veces, de simples miedos que no se dejan resolver. El corazón se encoje y crea una capa dura que impide el contacto. De acuerdo con esta lógica, es mejor estar solo que arriesgarse al encuentro y sufrir cualquier ataque.


Estas son las personas que más necesitan ser amadas. Además de so, al amarlas grantizamos también algo muy importante: la fidelidad al que somos.Porque, a pesar de todo, ser quien somos y podemos ser aún mejores es todo cuanto de verdad importa.


Y por más golpes que tengamos que soportar, y aunque no nos acepten o incluso nos traten mal, es esencial que nunca dejemos que nuestros corazones se endurezcan.


Além disso, é importante que nunca nos deixemos tomar pela vaidade ou pelo orgulho de nos sentirmos acima dos outros. Amar aproxima-nos da felicidade, ainda que a um preço que, para muitos, pareça ser insuportável, a ponto de julgarem que a felicidade não vale a pena.


Además de eso, es importante que nunca nos dejemos vencer por la vanidad o por el orgullo de sentirnos por encima de los otros. Amar nos acerca a la felidad, aunque sea a un precio que, para muchos, parezca ser insoportable, hasta el punto de creer que la felicidad no vale la pena.


sábado, 10 de enero de 2026

Sin tiempo para cuidar las heridas

José Luís Nunes Martins


Son pocos los días en que la vida nos es agradable sin que tengamos que luchar por ello. No podemos controlar lo que nos sucede, pero estamos llamados a responder a todo lo que nos sucede a nosotros y a nuestro alrededor, buscando siempre señalar el rumbo de la historia hacia donde queremos ir. 


No se trata de una elección por año, ni siquiera por semana; es necesario decidir varias veces al día, corrigiendo los desvíos de las adversidades y anulando las tentaciones a que estamos siempre expuestos. Es más fácil dejarse llevar, pero en ese caso el destino es casi siempre un conjunto de desgracias cada vez mayores.


En este océano de los días, quien no se esfuerza para mantenerse a flote va al fondo como si fuese una piedra. 


Con todo, hay algo verdadero que parece ilógico a la mayoría de las ersonas: si buscamos nuestro propio bien, nunca llegaremos a concretar nuestos sueños. Solo es feliz el que lucha contra sus instintos egoístas y se dedica a buscar el bien de los que están más cerca. 


Solo es feliz el que ama, todos los días. Solo ama quien vence su natural egoísmo.


Muchas veces son dolencias graves que no podemos combatir, porque el adversario no juega según las mismas reglas que las nuestras. En verdad, nadie pierde la lucha contra una enfermedad, porue en ella no existe cualquier justicia. Aún así, en esos casos, correponde a cada uno de nosotros luchar contra el destino que, cual tempestad, procura debilitarnos y hacer de nosotros vivos sin vida.


Estamos llamados a ser guerreros, amando a los que están próximos a nosotros cada día y cuidadno de lo que hay de bueno en nosotros, pensando en ellos.


Si hay algo que pude aprender en la vida es que tenemos que luchar tanto que, cuando acontece una victoria, no es una enorme alegría lo que siento, sino un alibio porque mis esfuerzos han merecido la pena.


¡Que cada uno de nosotros consiga que su último suspiro aquí y el primero allá sea un suspiro... de alivio!

sábado, 3 de enero de 2026

Falsas promesas de felicidad

José Luís Nunes Martins



¿Es que alguien es feliz por ser rico, por nada más que eso, solo por tener mucho? Tal vez no. Por eso es muy común que cuanto más se tiene, más se quiere tener, porque al final lo que se quería, es que,  mientras tanto, se alcanzó, no funciona como se esperaba. 


Hay quien viaja mucho en busca de algo que no existe en ningún lugar: una paz que no depende de nosotros. Un lugar que nos hace felices sin que siquiera tengamos que comprometernos en ello. Una especie de premio en una caza del tesoro. 


El más precioso de todos los bienes es la vida que ya tenemos. El ser que se nos ha dado. ¿Qué más necesitamos? Vivir bien, no desperdiciar nuestro tiempo, invertir nuestro tiempo en el bienestar de los que están cerca de nosotros. De aquello n uestros familiares o colegas con quien compartimos los mismos espacios.


¿Puede alguien ser feliz mientras aquellos que ama no lo son? No. Ahora bien, o tratamos de ser felices en conjunto o nunca lo seremos, por más que tengamos y/o por más vueltas que demos a este mundo. 


La felicidad no es rápida, ni fácil, menos aún gratuita. No hay dinero, reconocimiento o placer que hagan a alguien feliz.


La vida está hecha de muchas pérdidas, frustrataciones  y adversidades. O aprendemos a ser felices a pesar de todo esto o...seremos infelices, por nuestra culpa.


Solo el amor es capaz de generar la verdadera felicidad. sin espectáculo ni euforia. Una sonrisa aunque con lágrimas.

sábado, 27 de diciembre de 2025

La voluntad no son deseos

José Luís Nunes Martins



Se dice que la libertad es poder hacer lo que se quiera, ¿pero quié decide lo que quiere? Hay en nosotros fuerzas que podemos aprender a guiar y otras que son más salvajes


La voluntad es la fuerza que nos lleva a vencer obstáculos y a conquistar lo que decidimos alcanzar: el esfuerzo que somos capaces de hacer.


Los deseos son fuerzas que intentan dominarnos, llevándonos a hacer algo que en verdad no hemos elegido, no queremos, pero que, como solemos decir, tienen que ser.


Los deseos son ajenos a quien los posee; la voluntad no. Es corriente confundir estos dos tipos de fuerzas interiores, llamando voluntad a los deseos. De este modo alguien se considera libr cuando, en verdad, solo es esclavo de sus apetitos.


Debemos aprender a querer. Debemos aceptr los medios para llegar a lo que queremos. Debemos aceptar también las consecuencias del camino que nos lleva a lo que queremos. 


A pesar de no querer lo que tengo que hacer para alcanzar lo que pretendo, debo ser consciente de que es importante pagar el precio para llegar donde sueño. No quiero, por lo tanto, lo que hago, sino aquello para que lo hago.


Nadie quier las heridas que tal vez sean necesarias para llegar al cielo. Nadie quiere sufrir. Pero quien quiere amar, sabe que, aunque sufra, lo que gana es mucho más que lo que pierde.


La razón más corriente del fracaso es querer lo que se quiere, de inmediato, sin tener que ordenar fuerzas y talentos, coraje y paciencia para conseguir lo que se ha determinado.


La voluntad tiene que ser orientada muchas veces para afrontar los deseos, disminuyéndolos para que podamos ser felices. Lo mucho siempre es poco para quien siempre desea más.


El corazón de cada uno de nosotros precisa mucho menos de lo que creemos.


sábado, 20 de diciembre de 2025

¡Pon tu corazón en camino!

José Luís Nunes Martins



Abadona por algún tiempo las preocupaciones diarias y haz una peregrinación al nacimiento de la vida en ti. Será una jornada larga y difícil, pero volverás más fuerte.


Sabes, hay mucha gente que lucha por objetivos ilusorios -como, por ejemplo, las riquezas - en busca de la felicidad. Pero, por más rico que se alguien, nunca se llega a ser feliz por eso mismo; se lucha, entonces, por más riqueza, en vez de aprender que no es por ahí como se alcanza aquello que, en el fondo, en verdad se desea. 


Después hay quien parece vagar por el mundo, pero, en verdad, no está nada perdido. Hay muchas fuentes de vida a nuestro alrededor y hay a quien le gusta parary matar su sed en cada una. Así es también  en las peregrinaciones que hacemos dentro de nosotros. 


A medida que nos vamos aproximando a la meta, mayores son los temores y temblores. No debemos desesperar. Al fianal, una gran sombra es señal de una gran luz, que se tornará aún mayor a medida que nos aproximamos a su fuente.


La existencia de cada uno de nosotos es un milagro y un viaje donde la única cosa imposible es andar hacia atrás. No hay retorno -ni estabilidad. Los años se suceden a la misma velocidad para todos, pero mientras unos los pasan medio dormidos, otros siguen a la ventana, como los niños en un tren, admirando cada paisaje que pasa y no vuelve a pasar. Unico.


Hay, con todo, algo que en la vida no pasa: nosotros mismos, a pesar de todos los cambios, desgracias y perfeccionamientos. Soy llamado a elegir mi camino, a elegir a través de mis decisiones y acciones, pero hay algo que no cambia: el don de la vida que no fui yo quien me lo di a mí mismo y que me anima sin que yo lo pida o merezca.


Y esta vida que es mía y solo yo puedo darla -amando - es, de forma extraña, solo cuando así la doy me hago más rico, más feliz y más yo.


Só o que damos é mesmo nosso. Põe o teu coração a caminho de quem precisa. Dá-o. Dá-te. Faz-te feliz. Serás quem és!


¡Solo lo que damos es nuestro. Pon tu corazón en camino hacia quien necesita. Dalo. Dte. Hazte feliz. Serás quien eres!

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y...


!Una buena Navidad para ti!