sábado, 19 de septiembre de 2026

¡No quieras impresionar a nadie!

José Luís Nunes Martins


Casi nadie está pensando en ti. Incluso los que tienen puestos los ojos en ti, lo más seguro es que no te estén viendo, mucho menos pensando en ti. Los ausentes a veces se acuerdan de ti, pero solo en algunos momentos.


¿Quién es el que te impresiona exactamente?¡Casi nadie! Contigo, en relación a ellos, pasa lo mismo. La diferencia en cuánto pones de ti al servicio de esa voluntad de impresionar. Cuanto más importante sea  para tila opinión de otro, más prisionero de ella serás. 


Las personas se ven a sí mismas en casi todo y en casi todos. El criterio más común para valorar a los otros es el de cuan semejantes son a quien los evalúa. Como no somos iguales y como creemos casi siempre, de forma muy sutil, que eso es un fallo nuestro, tenemos que escoger si quedamos prisioneros de esa lógica o si seguimos libres, comparando solo lo que somos con aquello que queremos ser.


Todos necesitamos ser admirados, porque todos tenemos una enorme necesidad de ser amados y de amar. Las palabras de quien nos aman deben ser, para nosotros, mucho más valiosas que las de todos los otros. Quien nos ama no busca impresionarnos; busca nuestro bien. Los otros también dirán que quieren nuestro bien, pero, muchas veces, buscan sobre todo nuestra admiración. 


¿Qué importancia deben tener para ti las palabras de quien no te da importancia? ¿De quien no te ama ni, en la mayoría de las veces, sabe siquiera quien eres?


Querer agradar a alguien que no nos ama es un camino directo a la desgracia.


Busca las palabras y la admiración de quien te ama. Tal vez sea solo un silencio bueno y la certeza de una presencia que quedará, hagas lo que hicieres.

NÃO QUEIRAS IMPRESSIONAR NINGUÉM!

Quase ninguém está a pensar em ti. Mesmo os que têm os olhos postos em ti, o mais certo é que não te estejam a ver, muito menos a pensar em ti. Os ausentes lembrar-se-ão por vezes de ti, mas apenas por alguns momentos. 

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Quem é que te impressiona mesmo? Quase ninguém! Contigo, em relação a eles, passa-se o mesmo. A diferença está no quanto de ti pões ao serviço dessa vontade de impressionar. Quanto mais a opinião do outro for importante para ti, mais prisioneiro dela serás.

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As pessoas veem-se a si mesmas em quase tudo e em quase todos. O critério mais comum para avaliar os outros é o de quão semelhantes são a quem os avalia. Como não somos iguais e como julgamos quase sempre, de forma muito subtil, que isso é uma falha nossa, temos de escolher se ficamos prisioneiros dessa lógica aou se seguimos livres, comparando apenas o que somos com aquilo que queremos ser. 

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Todos precisamos de ser admirados, porque todos temos uma enorme necessidade de ser amados e de amar. As palavras de quem nos ama devem ser, para nós, muitíssimo mais valiosas do que as de todos os outros. Quem nos ama não procura impressionar-nos; procura o nosso bem. Os outros também dirão que querem o nosso bem, mas, muitas vezes, procuram sobretudo a nossa admiração.

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Que importância devem ter para ti as palavras de quem não te dá importância? De quem não te ama nem, na maior parte das vezes, sabe sequer quem és?

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Querer agradar a alguém que não nos ama é um caminho a pique para a desgraça. 

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Procura as palavras e a admiração de quem te ama. Talvez seja apenas um silêncio bom e a certeza de uma presença que ficará, faças tu o que fizeres. 

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martes, 15 de septiembre de 2026

Una novela ejemplar

Perder y ganar (Literaria nº 6)

Henry Newman, John

Cita (APA): Henry Newman, J. (2017). Perder y ganar (Literaria nº 6) [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com

 Parte II


Año y medio había pasado desde aquel momento tan duro para Charles, y no había pasado en vano, Charles había apartado todas sus incertidumbres religiosas; esto es, conocía ahora mucha más gente de las distintas tendencias que antes, le eran más familiares los principios, los modos de ser de unos y otros, pero no se comprometía con nada.

Charles decidió hacer caso a Sheffield, tomar un tutor para el verano y buscarse un buen sitio para estudiar cerca de Oxford . 

El tutor , Mr Carlton,  no les llevaba más de tres años. Lo que más me gusta de Carlton es su serenidad. Siempre dice lo justo, no se pasa nunca, no te aburre, no abusa de ti; es concreto, no se anda por las nubes.

Mr Carlton ha estado muy brillante antes de cenar en su defensa de los partidos, la Iglesia tiene que sentirse agradecida de que haya partidos. Son el efecto inevitable del libre pensamiento; y cuanto más libre el pensamiento, más partidos. …  Fíjense en los católicos romanos,  lo que ellos llaman «escuelas»; pero en cuanto el Magisterio se pronuncia, desaparecen los partidos.

Charles quería saber cosas de Willis, así que intentó llevar la conversación hacia allí. ¿Que había oído White últimamente? Muy poco. Y tampoco podía decir si lo que anunció Mr Vincent de su vuelta atrás era cierto o no….Bueno, sí, sabía algo más. Había oído decir que Willis estaba completamente seguro de que Romanismo y Anglicanismo eran dos religiones distintas; que no se podían amalgamar;

En otra conversación Reding tuvo que exponer su idea del celibato, no es un sentimiento que yo me empeñe en mantener, no se si es un desatino querer introducirlo en la Iglesia Anglicana.

No me estoy refiriendo al caso concreto sino a algo que me parece bueno en sí mismo y que no puedo dejar de admirar. Yo no he dicho nada del celibato de los clérigos sino del celibato en general. A mí me parece que obligar al matrimonio es tan esclavizante como obligar al celibato; todo lo que estás diciendo lleva a que el que no se casa sea la oveja negra.

Yo creo que el cristianismo es la perfección de la naturaleza y por eso en las cosas en que es lo mismo que ella, es como la naturaleza, y es distinta de ella en aquellas cosas en que supera a la naturaleza. Entiendo por «sobrenatural» la perfección de la naturaleza.

Yo siempre pensé que el ayuno, la abstinencia, las dificultades, el celibato, podían tomarse como una compensación por el pecado.


Pero cuando alguien  lleva dentro ideas y sentimientos semejantes cae bajo la influencia externa del Catolicismo, entonces el poder del Credo produce sobre él un efecto inmediato,

al enterarse de que esa doctrina no es extraña, sino que es justo la que, en el pasado, existió en toda Inglaterra, de norte a sur, desde el momento en que aquí llegó el Cristianismo; al enterarse de que, según pruebas históricas, Cristianismo y Catolicismo son la misma cosa; que la fe de su país no existe en ningún otro sitio más que en su isla y en sus colonias, y que, además, resulta bastante difícil saber en qué consiste exactamente esa fe, o si su país tiene siquiera alguna fe.



Reding había dejado a un lado durante casi dos años sus dudas sobre los Artículos.

Por aquí vino el incómodo recuerdo de su obligación para con la Iglesia y la Universidad y lo cerca que estaba ya su examen y la graduación; y tenía que estar preparado para todo ello.

… Estoy muy incómodo con los Artículos desde hace unos dos años. No los puedo entender y si me meto con su historia, las cosas se ponen peor. Ahora que se acercan los exámenes y la graduación, no me queda más remedio que retomarlo otra vez.


 lo que pasa con los Artículos es que me vienen sin ninguna autoridad. Son las opiniones de unos señores del siglo XVI, que no tengo nada claro hasta qué punto han sido modificadas por las opiniones, absolutamente desautorizadas, de otros señores del XIX. Así que no tengo más remedio que ejercer mi propio juicio.

…Por otra parte, me ha impresionado que la Iglesia de Roma es de una consistencia inexorable en sus formulaciones. Puede que sea un sistema duro, férreo, pero es coherente.

Tampoco Oxford era para él lo mismo que antes. Había desaparecido la frescura de la excitada fascinación de los comienzos. Veía defectos donde antes solo descubría cosas buenas o excelentes;

El rasgo característico de Charles, el que le definía por encima de cualquier otro, era un sentimiento habitual de la Presencia de Dios … ahí estaba Él, actuando y guiándole, como la nube con el pueblo elegido…Se sentía criatura de Dios, sentía que debía responder ante Él; que no se pertenecía, que pertenecía a Dios.

 

Pero aún le esperaba a Charles una desgracia que no esperaba. En aquellos tiempos existía un sistema de espionaje llevado con todo celo por una serie de personas muy bien intencionadas que pensaban prestar un gran servicio a la Universidad descubriendo quiénes entre los miembros más jóvenes estaban «infectados por el virus del papismo».


Así, cuando Charles fue a tomar el té con Freeborn en realidad le estaban probando; no le llevaron a conocer una determinada doctrina religiosa, sino que, sin previo aviso, le pusieron frente a un tribunal; y como todo aquello le dejó frío, se convirtió enseguida en sujeto sospechoso. 

Cuando Reding se presentó ante el Vice-Principal, Reverendo Joshua Jennings, a pedirle permiso para vivir fuera del college los dos trimestres que le quedaban antes de examinarse, se encontró con una negativa cortés pero firme.

No se le negaba el permiso porque se dudara de la conducta de Mr Reding, no. Mr Reding siempre había sido un joven de moralidad intachable. Pero había que  proteger a los estudiantes más jóvenes del contagio 

Y, tras un minucioso examen, el Vice-Principal le dijo: ¡Me avergüenzo de usted, Mr Reding! 

¡Qué manera de pisotear las condiciones bajo las cuales se inscribió su nombre en los registros de esta venerable institución!

—No entiendo por qué soy una compañía inconveniente para los demás. La mandíbula del viejo Principal pareció desprenderse de su cara y los ojos se le ahuecaron:—Porque... los corrompería, señor mío, usted los corrompería... 

Lo mandaron a casa. Bueno, un destierro soportable. Allí pasó Charles el invierno y la primavera con su madre y sus tres hermanas,


Las dudas de Charles se habían concretado bastante desde su llegada al Devonshire. El mismo hecho de estar en casa y no en Oxford contribuía a ponérselas delante de continuo.

Ahora había decidido salir de la perplejidad y resolver sus vacilaciones en un sentido u otro.  

Su posición se agravaba porque no tenía con quién abrirse ni nadie que pudiera ayudarle a soportar el peso que le aplastaba.

Se sentía encubridor de un secreto que tarde o temprano, bien lo comprendía, tendría que saberse. Todas esas cosas juntas eran la causa de ese hundimiento de ánimo que sus hermanas advertían.


Se examinó y no obtuvo la máxima calificación. Pero ahora ya estaba decidido a entrar en la iglesia católica. Sin embargo va a ser un periodo de pruebas muy dolorosas, tenía que decírselo en casa, a su madre,  a sus amistades,  renunciar a la iglesia de Inglaterra que tanto le había aportado,.

Las despedidas de sus amistades y conocidos son muy difíciles y le hacen sentir más solo cada vez. Hasta el último minuto, recibe invitaciones de distintas iglesias y grupos para ofrecerle formar una nueva iglesia… 

Supera todas las tentaciones y emprende la recta final. Por fin llega a la casa de los Concepcionistas en Londres, donde por supuesto es aceptado e inicia felizmente su proceso de integración en la Iglesia católica. 

lunes, 14 de septiembre de 2026

Una novela ejemplar

Perder y ganar (Literaria nº 6)

Henry Newman, John

Cita (APA): Henry Newman, J. (2017). Perder y ganar (Literaria nº 6) [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com




[Desde hace un tiempo vengo buscando buenos maestros en los conversos al catolicismo, me ayudan a reforzar mi débil fe y a estimular mi compromiso con Dios y con la Iglesia. El libro que ahora trato de presentar es una novela;  es la forma que el autor a escogido para responder a quienes le criticaban, no siempre con respeto,  por su conversión, y para hacerlo sin tener que enfrentarse directamente con los críticos más implacables o desconsiderados.

Es  apasionante seguir su relato, hecho con habilidad literaria, pudiendo seguir paso a paso los momentos clave de su vida hacia la conversión. Queda muy patente la lucha lucha interior, en soledad, en medio de una sociedad muy cerrada, y sobre todo enemiga de la Iglesia Católica hasta extremos que hoy nos chocan bastante.

Solo quiero expresar mi agradecimiento a John Henry Newman, por haber dado esta respuesta tan elegante, exhaustiva, y ejemplar para cualquiera que se interese por la verdadera fe. Y como ya ha alcanzado la santidad recientemente, me pongo bajo su protección para que me ayude a comprender y a conocer la voluntad De Dios en cada momento de mi vida .]



                                                                                                          Parte I





¿Cómo saber lo que hay en el corazón de un niño? El corazón es un secreto que cada uno tiene con el Creador; nadie más puede alcanzarlo o tocarlo.


 Le mandaron a Eton , donde tuvo la buena suerte de caer en las manos de un tutor excelente que, mientras le instruía en los viejos principios anglicanos le dotó de un sentido de lo religioso.


Charles Reding era agradable y cariñoso… Se había acercado a varias confesiones religiosas en la parroquia de su padre y tenía un conocimiento general, de sus distintas doctrinas. Él piensa que se debe tomar a la gente por lo que es y no por lo que no es.  ¿Por qué no dejar a un lado lo que no nos gusta de la gente y admirar lo que nos gusta? 


Acude con Bateman y Sheffield a ver una capilla antigua que están restaurando: Es una joya, en el más puro estilo del siglo XIV. Va a ser un verdadero ejemplo de capilla Católica. 

Bateman dice que desde tiempo inmemorial fue consagrada por nuestros antepasados, los católicos. 


Charles, a su llegada a Oxford sentía un entusiasmo tan ingenuo y cálido que rayaba en lo pueril. No sentía especial interés por la controversia que se venía desarrollando en la universidad y fuera de ella sobre la High y la Low Church. 

No podía evitar que sus líderes le parecieran demagogos, y sentía un desdén sin límites por los demagogos. 

Charles pensaba que en el fondo había un punto de verdad, una verdad nueva para él, era seguro que al final la llevaría hasta sus últimas consecuencias modificando sus actuales puntos de vista. Todas las doctrinas no podían ser igualmente seguras: una era cierta y la otra falsa.


En un desayuno con Sheffiel, White y Bateman… Charles ya no se resistió a intervenir para decir que en el Prayer Book la fe en la Trinidad aparecía no como un accidente sino como necesaria «sobre todas las cosas» para la salvación. Pero, ¿cómo vamos a encontrar la verdad si no es mediante la razón?. 

White dice que en la Iglesia de Inglaterra no tenemos vida, ni poesía. Solo la Iglesia Católica es bella. Entenderíais lo que digo si vierais una catedral, o una iglesia en alguna de nuestras grandes ciudades. Notas que realmente estás adorando; todos tus sentidos, ojos, oídos, el olor, todo te dice que se está llevando a cabo un acto de culto.



Por la diversidad de opiniones que se encontró en la universidad, al cabo de un año Charles había llegado a unas cuantas conclusiones. Primera: hay un montón de opiniones distintas sobre los asuntos más trascendentales de la vida. Segunda: no todas son igualmente verdaderas. Tercera: es un deber moral tener opiniones verdaderas. Cuarta: es extraordinariamente difícil hacerse con esas opiniones verdaderas.  Así, poco a poco, fue calando en las posturas religiosas de Charles la necesidad de aceptar un principio dogmático.


En el discurso del  día de la Conmemoración, el Muy Reverendo Doctor Brownside,  buen teólogo,  que parecía no tener nunca dudas en ningún asunto,  llegó a decir que la  Revelación no era el abismo de los misterios divinos… mantenía que en la Revelación Dios había dejado a un lado todo lo misterioso, y solo había incluido lo que nos fuera práctico; esto es, solo lo que nos afectara directamente.

Terminó elogiando a Lutero, «esa mente privilegiada que vio cómo, en religión, iglesias, ritos, o credos eran nada mientras que el espíritu interior, la fe, lo era todo».


Charles decidió hacer su primer examen en este trimestre y esto le obligó a quedarse en Oxford. Entonces conoció a Mr Vincent, uno de los tutores «junior», que fue muy amable con él. Leía y trabajaba mucho, era un tutor importante, inteligente, pero también bastante  vividor. Era estricto en cuestiones de disciplina y llevaba firmes a sus estudiantes. 

Su gran aportación era que la verdad estaba en la via media. Para lograr esa via media bastaba con huir de los extremos. Le faltaba claridad mental para llevar una verdad hasta el final y audacia para defenderla en esos términos.

Charles advirtió que se había quedado a solas con el tutor, el cual empezó a hablarle en tono más familiar. He pensado que ciertos comentarios y ciertas preguntas suyas a las explicaciones de clase tendían a llevar las cosas demasiado lejos, como si aspiraran a formar un sistema.

…Me está sobreestimando—contestó Charles— Y le pidió que le recomendara un libro donde se expusiera la verdad que la Iglesia de Inglaterra enseñaba sobre una serie de puntos que le preocupaban. …No tome a nadie por maestro, le recomendó, aprenda de todos, piense bien de todos y habrá actuado con prudencia.


Durante la última semana  Charles había coincidido bastantes veces con Willis.  Fue a visitarlo y lo encontró rezando el breviario…Le confesó que era la segunda vez que iba a una iglesia católica;  en serio te lo digo, siento la presencia de Dios y se me llena el alma de devoción. Yo no puedo rezar en nuestra iglesia; huele mal, los bancos lo tapan casi todo; en cambio, al entrar allí, era todo tan apacible, tan en calma, con espacios abiertos, y allá al fondo, en la penumbra, el sagrario apenas visible, destacado por la lamparilla.

—La verdad, Willis, no sé qué decir…


Charles era un hijo cariñoso y las vacaciones fueron un tiempo estupendo en casa con los suyos. ¡Oh, estoy aquí tan bien, tan feliz ahora, que me da miedo...! Pero, cuando llegue el momento, seré fuerte». Otras veces sus pensamientos eran más sombríos y anticipaban el futuro incierto con más viveza.

Habló con su hermana Mary pero no podía decirle lo que le pasaba…Hay un texto que tengo clavado en la cabeza: «Gozad con temblor»; no puedo gozar a fondo, nada me da un placer completo. -Mary: Por qué no? si es don de Dios. —Ya lo sé, ya lo sé, pero a mí me pasa eso… 


Llegó el mes de octubre y con él los pensamientos de Charles volvieron a Oxford. Su padre le despidió con una emoción aún mayor que cuando la primera vez. Mr Reding no terminaba de despedirse, como si quisiera decirle a su hijo algo que no recordaba y que le costaba mucho decir…


Al poco tiempo de llegar a Oxford recibió una carta reenviada desde casa. Era de Willis, estaba fechada en Londres,  así que fue a visitarlo. Willis, nada más ver a Charles, saltó: me he hecho católico»…No hay quien convenza a esta gente de que yo no estoy en una situación de conflicto. ¡Qué absurdo! … ¡Yo católico romano! ¡Con lo tranquilo que estaba yo en mi casa! Pero, a medida que iba pensando, se sentía más y más insatisfecho consigo mismo.


De vuelta a Oxford Sheffield le dice que parece que algunos se han pasado a Roma, que los profesores se han reunido ya unas cuantas veces y hay tutores que van a ser expulsados y sus nombres puestos públicamente en el portón. Mientras, el Marshall con dos bulldogs hace guardia en la capilla católica. Entonces Charles le contesta con  la noticia sobre Willis.


No pudo ser peor para su paz interior  el curso que le asignaron este trimestre. Sus tutores le pusieron a estudiar los Artículos de Fe Anglicana. No tuvo el efecto esperado en Reding, vio que la fe que se contenía en los Artículos no era sino un centón, un conjunto de parches, unos ortodoxos, otros luteranos, otros calvinistas, otros zwinglianos y, además, todos apoyados en el vacío, es decir, sin ningún principio de fondo.

Una dificultad que se le presentaba era si, según los Artículos, la fe era algo que se nos daba o si teníamos nosotros que buscárnosla en las Escrituras. ¿Cómo tener fe si no hay en qué ejercerla? 


Preguntó a Freeborn, amigo de Bateman, qué entendía por fe. —La fe es un don divino; es lo que nos justifica a los ojos de Dios. Por supuesto, Freeborn admitía que las buenas obras eran necesarias; pero si lo eran ¿cómo se entendía lo de la sola fe?… Freeborn añadió que era una doctrina perfecta para los pobres porque metía todo el evangelio en un dedal, les ahorraba controversias, antigüedades, maestros; en una palabra, cualquier forma de autoridad. Hasta que, sin mucho tacto, empezó a hablarle del Papa como el Anticristo... El principio es muy simple: «Fides justificat ante et sine charitate»; lo que pasa es que se requiere una luz divina para penetrarlo por completo…


Al llegar a su cuarto se encontró una carta sobre la mesa. ¡Ay!, era la noticia de la súbita muerte de su adorado padre. Por la tarde ya estaba en casa. Pero ¡qué distinto era todo!

Charles se queda en casa lo que falta de trimestre y ya no vuelve a Oxford hasta finales de enero.

Era el primer encontronazo del pobre Charles con el dolor, y bien que acusó el golpe.

¡cómo se esfumaban las preocupaciones, las pequeñas ansiedades que le habían importunado últimamente! Comprendió entonces la diferencia entre lo real y lo irreal. Tenía responsabilidades bien concretas para con la memoria de su padre, y luego con su madre, sus hermanas y con su propia situación.

Volvería a Oxford, se dedicaría firmemente a estudiar dejando de lado todo género de distracciones e intentaría sacar las mejores notas en los exámenes.


Seguirá una II parte

sábado, 12 de septiembre de 2026

La belleza que importa


José Luís Nunes Martins


La belleza de una flor tal vez no sea una casualidad sin sentido; es posible que así sea para que alguien sea tocado por ella. Nada en este mundo es superfluo o inútil en absoluto.


La belleza es una especie de trabajo bueno: nos ablanda el ritmo del día a día y llama nuestra atención hacia algo capaz de purificarnos, soo porque es bello. Nos emociona y motiva a ser más y a vivir mejor.


Hay pocas experiencias capaces de unir tanto a dos personas como contemplar algo bello juntos, compartiendo lo que, en lo más hondo de sí, las toca, inspira y da sentido a sus vidas. 


La belleza es siempre más bella sin adornos. Es simple.

La naturaleza es una opera prima en constante creación. Se mueve siempre con un ritmo paciente, nunca brusco, que solo molesta a quien no quiere sentirla.


Después está la belleza que resulta de la creación de que somos capaces, aquella que sale del alma a traves de las manos. Los artistas tienen en sí una especie de luz que, con la fe que tienen en sí mismos, quieren compartir a fin de iluminar las sombras del mundo.


La belleza que importa no es aquella que agrada a primera cista; esa pasará.


La más sublime de las bellezas es aquella que solo se siente con los ojos cerrados y con el corazón abierto.


Amar es bello y nada hay más bello


sábado, 5 de septiembre de 2026

¿Es débil Dios?

José Luís Nunes Martins


¿Nuestras emociones son un defecto o una cualidad? ¿Seríamos más fuertes si consiguiéramos vivir sin dejar que nos tocara un pelo lo que acontece a nuestro alrededor?


La fragilidad forma parte de la naturaleza humana. Sien embargo, es nuestra libertad la que decide si, ante cada adversidad de cada día, estamos dispuestos a sucumbir o procuramos salvarnos.


Cuando se cede a las tentaciones de lo fácil, de lo inmediato o de lo cómodo, confundimos la fragilidad con una flaqueza, porque no nos responsabilizamos del mal que acabamos de elegir. Pero, siempre que somos fuertes, porque también somos libres para no serlo, la fragilidad se vuelve la base de nuestra bondad.


¿Será que la fragilidad forma parte también de la naturaleza divina? Sí. Dios es fuera, porque es frágil. Ante nuestras caídas e infortunios, sufre, así como un padre sufre siempre cada vez que sus hijos caen o le vuelven la espalda. Es frágil, pero no por ser débil. Todo lo contrario: es capaz de sumar a sus dolores los que consigue robar a sus hijos.


¿El amor es una flaqueza? No, la mayor de nuestras flaquezas tal vez sea la de no ser capaces de hacer más por aquellos que amamos. El amor es nuestra fuerza, pero llevarlo hasta el final depende también mucho de nosotros, de nuestras decisiones.


Estamos expuestos a mundo. Nada de lo que nos hace sufrir es extraño a nuestra alma. Es esa sensibilidad la que nos revela el camino para el cielo. Procurar a amar a los que están próximos a nosotros en cada momento.


La fragilidad es una de las señales más puras de la bondad.