sábado, 11 de abril de 2026

Navegamos desde la costa hacia el futuro

José Luís Nunes Martins


Sabemos los caminos por donde llegamos hasta donde estamos. Ante nuestros ojos están los pasos que hemos dado en el pasado. El futuro es desconocido para todos.


Nuestra marcha en el tiempo parece seguir la costa. El pasado está delante de nosotros, apartándose, mientras nos vamos aproximando a lo desconocido por completo.


El futuro está detrás de nosotros.


¿Quién podría haber imaginado que estaría hoy aquí? Sin embargo, visto a partir del presente, todo parece más lógico que cuando aconteció.


¿Qué sucederá mañana? ¿Qué tendremos? ¿Qué habremos perdido? ¿Qué seremos?


En este momento, ninguno de nosotros sabe nada de eso. Ese misterio, con todo, nos coloca ante una pregunta importante: ¿en qué creo yo? ¿Será el alana bueno o malo?


La forma como encaramos el fututo -con esperanza o con miedo- determina parte del resultado: si, por miedo, desistimos ante de empezar, es más probable que se realice lo que tememos.


Con esperanza, vivimos ya hoy un pedazo de felicidad del bien alcanzado y del mal superado. Por eso, luchamos con más ánimo, como si la vida fuese justa.


Con miedo, la imaginación va por los peores escenarios posibles, haciéndonos sufrir un poco con cada uno de ellos. En la mayoría de las veces, ninguno de ellos tiene lugar, y lo que acontece, al final, ni siquiera es malo.


Soñar es bueno, pero es importante comprender y vivir de acuerdo con una verdad bella: ¡el tiempo hace que el futuro esté siempre por llegar! Siempre.

domingo, 5 de abril de 2026

¿Tienes tres amigos?

 José Luís Nunes Martins



Hay personas que tienen tres amigos -de aquellos que permanecen con ellos cuando todo va mal. Son sin duda bien-aventuradas! Hay también quien sabe ser amigo y permanecer al lado de alguien en las adversidades.


En la desgracia de alguien, todos son llamados a revelar-se. Unos desentienden por completo, siempre con disculpas. Otros se hacen presentes y dispuestos a compartir el dolor o, por lo menos, para que no nos sintamos abandonados. Estos son pocos. ¿Eres uno de ellos? ¿Para quien? ¿Y cuántos son capaces de quedar contigo? ¿Tres?


También en relación a los amigos es mejor ser que tener.


Una amistad verdadera es una de las manifestaciones más belas del amor. Un verdadero amigo es un tesoro. Ser amigo es ser un don -el don de ser don- porque es capaz de amar lo imperfecto -sabiendo que es imperfecto- y aceptando esas imperfecciones. 


Hay una alegría peligrosa en aquellos que creen tener muchos amigos solo porque nunca los pusieron a prueba. En un momento más duro, se sienten, de súbito, abandonados en una soledad que se asemeja a un desierto -rodeados de gente indiferente al dolor ajeno.


¡No busquemos tres amigos, sino antes ser un buen amigo…de dos o de tres!


Que seamos capaces de darnos, aunque no nos lo pidan, cuando eso puede aliviar, aunque solo sea un poco, el sufrimiento de alguien. Y que, por lo menos, sepamos reconocer cuando alguien hace lo mismo por nosotros. 


sábado, 28 de marzo de 2026

Te amo, pero te necesito


José Luís Nunes Martins



Sin que me aceptes, no consigo amarte. Por más que lo intente, solo si abres tu corazón podré vivir en él. Es preciso que sientas necesidad de mi amor.


Por más gratuito que sea -y es- cuanto quiero dar de mí, no es por necesidad que lo debes aceptar, sino por elección. 


Cuando se ama a alguien, esa persona se vuelve esencial para nuestro equilibrio. Aquello que soy, cuando amo, pasa a depender de aquel a quien amo.


Como el amor no es una prisión, la libertad con la que amo debe respetar la de quien es amado y ser correspondida por ella. Nadie puede amar a quien no acepta ese amor, a no ser en una espera firma, larga y paciente, asentada en la esperanza de que ese rechazo se disipe.


Nadie se basta a sí mismo; por eso amo y es preciso ser amado y sentirlo.


Amarte implica aceptar que paso a depender de ti para ser yo.


Aunque aceptes mi amor, es preciso que yo acepte también que nada es gratuito y… que puedo perder todo, en cualquier momento y hasta sin sentido. Lo más bello de esto es que cada día y cada momento en que cuento contigo dan más valor aún al amor con que me entrego, porque lo aceptas  de forma libre.


Cuando amo, arriesgo lo que soy, porque puedo perderme por completo, pero también solo de esa forma puedo ganarme, realizarme… y ser yo.


El valor del amor está en el presente, no en garantías futuras. La verdad es que , si me dedico a lo que ya pasó o a lo que puede estar por venir, no estaré aquí ni ahora. ¡Y, sin eso, no es posible amar a nadie!


Amarte es una elección mía, aqui y ahora, que precisa de tú, también aqui y ahora, elijas aceptarlo.


¿Mañana? Si fuera verdadero amor, escogeré amarte y necesitaré, también mañana, que escojas aceptarme.



sábado, 21 de marzo de 2026

Las palabras valen poco


José Luís Nunes Martins



Nuestras palabras no siempre son bien entendidas. Son tantas, que en vez de aclarar, terminan por aumentar la oscuridad.


Piensa antes de hablar, di lo que tienes que decir, con calma y claridad. Las palabras son, en la mayor parte de los casos, innecesarias. Una mirada puede decir mucho más que un largo discurso.


En el día a día, nuestras conversaciones, muchas veces, comienzan por algo útil, pasan deprisa a lo inútil y acaban en lo que es condenable. Es casi imposible no hablar de más.


No creas palabras maliciosas. Ten cuidado con lo que oyes. ¿Cuantas personas usan la palabra amor sin saber lo que significa? ¿Qué estarán ellas pensando y queriendo decir? Más vale no creer cuando la mirada de quien habla no es auténtica.


¿De qué palabras, entre todas las que se nos han dicho, nos acordamos? Tal vez de promesas en las cuales asentamos parte de nuestra vida. Pero, porque no hay buenas palabras sin obras, la desilusión ante un compromiso asumido -y no honrado- puede ser terrible.


La sabiduría está en el silencio o en pocas palabras. ¿Cuáles? Aquellas que hasta un niño entendería sin necesidad de cualquier explicación. 


Hónrate. Promete y cumple - o cumple solamente. Tal vez la honra sea aún mayor si no hubiera habido promesa.


sábado, 14 de marzo de 2026

Me siento obligado a agradecer (por los 55 años)

José Luís Nunes Martins


Todos esperamos que, a continuación de un día, venga otro; a un año, venga otro.


Con el paso del tiempo, más o menos solos, o tal vez cada vez más solos, sentimos que, a pesar de las oscuridades siempre hay luz. La verdad de la noche es también la certeza del amanecer que, aunque pueda tardar, no falla.


Vivir es envejecer. Poco a poco, y a medida que nos alejamos de los días pasados, mejor los vemos y mejor comprendemos las razones de nuestros méritos, y el por qué de nuestros fracasos. Por eso, en unos momentos es reconfortante y en otros es un infierno, porque -como creemos- bastaría una decisión diferente para que todo hubiera sido diferente… y la culpa de la mala elección es solo nuestra… y, a pesar de eso ser un disparate, nos hace sufrir.


¡Pero envejecer es vivir más tiempo y vivir es bueno! Es importante que no desperdiciemos nuestro hoy a la espera de mañana, ni nos dejemos caer por tierra después de cada pérdida.


Muere el corazón de quien ya no tiene a quien amar, ni un rumbo que seguir.


¿Me preocupa el espíritu? ¿Lo que soy? ¿Lo que puedo ser? ¿Lo que ya no soy?


¡Que nadie se canse de sí mismo. Que yo sepa siempre ir al encuentro de los que, como yo, precisan de afecto, tanto como del aire para respirar!


Que to navegue las tempestades de mi vida sin dejar que mi atención se desvíe ni del destino que he escogido, ni de aquello que puedo y debo hacer cada día.


Agradeço, muito, a cada uma das pessoas que é parte de mim e da história da minha vida. A si, por me ler, acredite que sinto, muitas vezes, a sua companhia. Obrigado, muito.

Agradezco, mucho, a cada una de las personas que son parte de mi y de la historia de mi vida. A usted, por leerme, crea que siento, muchas veces, su compañía. Obrigado, muito.

.

sábado, 7 de marzo de 2026

Es preciso valor para ser bueno

José Luís Nunes Martins



Muchas personas no son buenas por cobardía. Dan lugar al miedo dentro de sí, que trata de tomar parte de sus vidas. En vez de luchar con esperanza por lo que saben que es su camino y destino, se quedan quietos y, después de algún tiempo, se conforman incluso con cualquier fondo de pozo.


El bien necesita de cada uno de nosotros. El amor, cuyo precio implica sufrimiento, retribuye con la felicidad. Sin embargo, exige una valentía que, aunque esté al alcance de todos, muchos prefieren no arriesgarse, Los cobardes encuentran siempre justificaciones para disfrazar la verdad.


La vida de quien es bueno siempre es grande. Somos del tamaño de los obstáculos que nos proponemos vencer. Algunos llegan a desistir antes de afrontar incluso piedras pequeñas. Acaban por volverse insignificantes.


Ser bueno implica tener fuerza para, dentro de sí mismo, no dejarse dominar por el orgullo en las victorias ni dejarse abatir por las derrotas.


Puedo temer y hasta temblar, pero no puedo permitir que el miedo me impida ir a donde quiero.


Poco importa cuantas fuerzas tenemos. Lo que hace al guerrero es el coraje.


Es preciso coraje para afrontar la vida, el don de la existencia, en las condiciones en que llega a cada uno de nosotros, dando más importancia a lo que podemos hacer (y podemos siempre mucho) que a aquello que nos parece imposible. Las reglas de juego son simples:  a partir de aquí y ahora, con lo que eres y tienes, es como debes seguir el rumbo al cielo.


Si te apegar a lo que eres o tienes y crees que te basta, entonces te quedarás aquí hasta que se agoten las fuerzas y los dones. Si buscas más, si crees que puedes ser mejor, entonces será necesario probarlo.


La mayor parte del coraje está hecho de paciencia.


Nuestros dones necesitan de coraje para ser puestos en práctica, sobre todo cuando estamos lejos de la mirada de los otros.


sábado, 28 de febrero de 2026

No solo somos lo que queda después de las pérdidas

José Luís Nunes Martins



Cargamos al cuello nuestraspérdidas más íntimas, aparcamos los sueños que, mientras tanto, nos morimos. Nunca retornan frasos del pasado, son heridas que continuan doliendo y tenemos que cuidar.


Nos volvemos responsables de lo que amamos, solo que miuchas de las cosas y de las personas que amamos se piuerden, dejan de estar o mueren. Hay en nosotros, como niños que no paran de llorar, un conjunto de vacíos que reclama nuestra atención -por más que eso nada resuelva y hasta acabe, muchas veces, por agrabar el dolor.


Amamos ausencias y cosas imposibles. Nos entregamos y guardamos muchas realidades que o ya no respiran o nunca llegaron a hacerlo.


Más que cargar con nuestras pérdidas, somos moldeados por ellas, como si esculpiesen nuestra alma, transformando un bloque en bruto en una opera prima.


Lo que somos nace de lo que perdemos, más incluso que de aquello que poseímos. 


Algunos desisten y no aman, porque les parece que todo, hasta su amor, es pasajero, sustituible y descartable.


Otros aman, a pesar de saber que es casi cierto que tendrán que sufrir por causa de eso.


La identidad es el resultado de lo que se escoje y de lo que se renuncia, de lo que se gana y de lo que se pierde, de lo que se entrega y de lo que se recibe.


La madurez tal vez consista en no negar las pérdidas, ni hacer de ellas un altar. Hay pérdidas que nos paralizan y hay otras que nos enseñan a amar mejor. El luto puede endurecer el corazón o ablandarlo.


No somos solo lo que queda después de las pérdidas; somos también la manera como cuidamos de lo que sobrevive. Algunos transforman las ausencias en amrgura, otros en compasión. Algunos se cierran para no sufrir, otros se vuelven más atentos al dolor ajeno.


Talvez crescer no interior seja isto: aprender a embalar as perdas sem deixar que elas nos impeçam de voltar a amar. Porque, se o que somos nasce do que perdemos, então o que seremos depende do que, apesar de tudo, ainda formos capazes de decidir amar. 


Tal vez crecer interiormente sea esto: aprender a asumir las pérdidas sin permitir que ellas nos impidan volver a amrar. Porque, si lo que somos nace de lo que hemos perdido, entonces lo que seremos depende de  que, a pesar de todo, aún somos capaces de amar.