lunes, 29 de junio de 2026

El Señor

 


Guardini, Romano. El Señor .  Kindle Edition

 Hace ya un tiempo que me encontré con este libro, que es como un libro abierto, que permite entender algo más y mejor quien es verdaderamente Jesús, aunque en mi sea solo un poco más. Lo cierto es que le estoy muy agradecido, así como a quien me facilitó el encuentro, al Gran Padre de la Iglesia reciente, Benedicto XVI. No me había atrevido hasta ahora a publicar las frases que fui seleccionando,  pero alguien me sugirió que haría bien, así que si mi decisión ha sido acertada y este pequeño resumen le sirve para acercarse al libro y sobre todo, si le acerca más al Señor, pues ya no tendré de que arrepentirme.



Si en Cristo se halla, vitalmente unida y operante, toda la divinidad—el Padre y el Espíritu Santo—, la vida religiosa de los cristianos ha de consistir en insertarse vitalmente en ese espacio sacro, participar de él, y elevarse así al nivel de lo que llamamos «vida eterna». 


Jesús procede del misterio de Dios y allá vuelve, después de haber «vivido con nosotros... y ser llevado al cielo» ...Todas sus palabras, sus acciones, sus luchas significaban un avance continuo hacia su propio ser: el Jesús humano hacia su propia naturaleza divina.


El Hijo de Dios no tiene una «historia» en sentido humano. Con su nacimiento entró en la historia humana y vivió en ella trabajando y sufriendo; con su muerte se consumó su destino, y con su resurrección traspasó de nuevo las fronteras de la temporalidad. Dentro de este destino temporal, Jesús es plenamente histórico,


 Dios reina en mí sólo en la medida en que la pluralidad de las cosas, que todo lo llena, le deja sitio; Dios reina en mí, en cierto modo…


No es una persona con sensibilidad social que ve las situaciones de precariedad e intenta ordenar mejor las cosas; que se rebela contra las diferencias sociales y lucha por la justicia.


Jesús ve el sufrimiento humano en toda su profundidad, es decir, enraizado en la propia existencia humana, ... Lo percibe como elemento de una existencia que, aunque esté abierta a Dios, o al menos pueda estarlo, es consecuencia del pecado... Pero al mismo tiempo, lo ve como camino de purificación y conversión, tal como se deduce de sus palabras sobre el seguimiento, llevando la propia cruz (Mt 16,24).


Desde la plenitud del cielo, reservada a Dios, Jesús trae una realidad sagrada; desde el corazón del Padre trae un río de vida para el mundo sediento;  … Para participar en esto, el hombre tendrá que abrirse. Tendrá que liberarse del apego a la existencia natural y tender hacia la venidera…. En todo esto late una inquietante «transmutación de valores» que provoca escándalo…. provocan al mundo desde «el cielo».


Algo sobrenaturalmente poderoso late en las bienaventuranzas. No son la nueva doctrina de una ética superior, sino que proclaman la irrupción en este mundo de una realidad eminentemente sagrada.


el pueblo demuestra simpatía por Jesús….El pueblo percibe la trascendencia de su figura, pero con cierta oscuridad y sin una orientación precisa...  ¿quién estaba realmente abierto a él? En primer lugar, personas silenciosas. los proscritos de la sociedad: «recaudadores y descreídos». 


Aquí se percibe el aspecto más chocante del ser cristiano. Las otras «divinidades» eran poderes de este mundo; y el mundo reconoce y ama lo que es suyo…. Pero aquí sucede realmente algo que viene de otra parte ¡Y el mundo responde de otra manera! Sin duda, «mundo» no es sólo lo que está a nuestro alrededor; también nosotros somos mundo. Y nos resulta extraño hasta lo que hace referencia a ese Dios…Tenemos, pues, motivos sobrados para temer que pueda repetirse entre nosotros lo que sucedió entonces, el segundo pecado original, o sea, que nos cerremos ante Dios.


Cuando él llama, el mundo con sus leyes se somete ineludiblemente a su dominio... Él es «el Señor»….Su relación con el mundo no es de índole natural, sino personal …el propio mundo no está encerrado en lo puramente natural, sino que está ordenado a lo personal, porque procede de un libre acto de amor del Dios vivo.


El hecho de que tenga que luchar contra el poder satánico pertenece a los contenidos esenciales de su conciencia mesiánica…. . Satanás no puede vencerlo en lo esencial; por eso quiere destruirlo en su humanidad...   la actitud del redentor se eleva a la incomprensible grandeza del sacrificio;… acepta su inmolación y la convierte en expiación. Lo que debería ser instrumento de aniquilación, se convierte en redención….. 


El hombre de la Edad Moderna ha liquidado a Satanás y su reino. Esto ha sucedido de manera un tanto peregrina. Se empezó ridiculizándolo y poco a poco se ha convertido en una figura cómica….El hombre reivindica  para sí mismo el hecho de ser persona...   ¿O preferimos decir que la inteligencia del hombre lo ha convertido en un insensato, que confunde los medios con el fin, o que convierte al dueño de la máquina en su esclavo? Pues eso es, precisamente, la expresión de lo demoníaco... Y aún hay más, ciertamente, es difícil de ver y de expresar, que permanece enredado en ello, no ve más que cosas, hechos, consecuencias, lógica. Pero al enemigo no le ve.


Creer no significa, simplemente, aceptar la verdad de Dios, sino percibir la voz que viene precisamente de la «debilidad» de Dios, es decir, tener esa sagrada caballerosidad del corazón que aboga por la verdad indefensa, mantener la vigilancia de espíritu que reconoce la verdad en la oscuridad, abrirse a la sensación del amor y a la intuición del deseo.


En Dios hay un gran misterio, su paciencia. Él es el Señor. Él no habla de la justicia como ley que rige «para todos» y, por tanto, también para él.   … a ello se añade la revelación de la misericordia de Dios. Y eso es una auténtica revelación, pues contiene el misterio de que él puede ampliar el plazo; Que esta persona única e irrepetible sea a la vez el Hijo del Dios vivo, el Logos eterno, por el que todo fue creado, y el Redentor de todos nosotros, es realmente la gracia inefable que todo lo trasciende. El que lo ame de ese modo investigará los relatos de su vida como si fueran noticias del amigo más querido.


El corazón cristiano siempre ha sido consciente de la preeminencia de la vida silenciosa, que busca la verdad interior y la profundidad del amor, sobre la acción externa, aunque sea la más honrada y eficaz.


Llegará un día en que el ruido enmudecerá. A todo lo visible, palpable y audible le llegará la hora del juicio y se producirá la gran transformación.Llegará un día en que las cosas se pondrán en su sitio. Lo que ahora calla, se manifestará como lo realmente fuerte. Lo que está oculto, como lo decisivo. 

sábado, 27 de junio de 2026

Donde hay amor, hay oración

José Luís Nunes Martins



La oración es la expresión máxima del amor. El amor exige presencia, silencio y tiempo, hasta el punto de que quien ama se olvida de sí. La oración es igual.


La oración es una manifestación de cariño y de fragilidad. El amor es la voluntad de entregar toda la riqueza y, al mismo tiempo, una pobreza que tiende la mano.


Amar eleva nuestra alma, rezar también.


Estamos llamados, si quisiéramos ser felices, a amar y pedir por los que nos aman y por los que no amamos.

 

Y, por tanto, en el silencio de nuestro cuarto y en el interior de nuestro corazón debemos hablar con Dios sobre los que amamos y de los que no amamos, procurando amar más a unos y a otros.


La oración tiene siempre algo tanto de bello como de clandestino. No es un trueque ni una respuesta concreta que se desea; es una confianza que se deposita en quien se ama y se quiere amar. Una palabra susurrada puede valer mucho más que un discurso a una multitud. 


El amor con que se reza es más importante que cualquier palabra que se use.


Los que creen que se bastan a sí mismos, que no precisan ni dependen de nadie, viven en una ilusión peligrosa que se puede desmoronar en cualquier momento. La vida tiende a dar lecciones muy duras a quien no aprende lo que es evidente.


La oración camba a quien la hace.Perfecciona los sentimientos y acerca el pensamiento a la verdad. El amor también.


Quien ama abre, extiende y entrega su corazón al cielo y al otro. Quien reza también.

sábado, 20 de junio de 2026

Cuanto más hondo, más alto


José Luís Nunes Martins



Los dolores nos engrandecen y ennoblecen. Pueden hacer de cualquiera de nosotros un héroe o un fugitivo. Un cambio brusco en la vida puede crear una revolución interior. Aquello que cambió en el exterior nos obliga a transformar el interior, y eso siempre duele -incluso cuando es para mejor.


El dolor nos revela incluso a nosotros mismos, porque donde nos duele el dolor es también donde reside aquello que nos salva -que solo despierta cuando llevamos al límite nuestras fuerzas -que creíamos ser todas cuando teníamos, pero que… al final teníamos más. Y bien fuertes.


El sufrimiento es, a pesar de todo, una fuente de significado, autenticidad y sabiduría. La vida es una enorme secuencia de decadencia y crecimiento, de descomposición y renacimiento, de podredumbre y regeneración, de pérdidas y ganancias. Solo el amor permanece y resiste a todo. Si el amor no subsiste o se pierde, será otra cosa que incluso se puede confundir con amor en la superficie, pero que, en verdad, no es. 


Quien ama se vuelve capaz de florecer en medio del sufrimiento. Las más bellas flores surgen en los contextos más adversos, como si el dolor se hiciese su raíz.


Cuidado hay muchos ojos que sonríen y que, aí, esconden grandes dolores. A veces, esa es una forma de incrementar el sufrimiento de la soledad al sufrimiento ya existente. Otras veces, en cambio, la sonrisa puede ser el principio del triunfo. De hecho, es difícil para la mayoría de nosotros creer en el dolor de quien lo comparte con una sonrisa.


Los grandes dolores llegan a imponer una especie de ley del silencio. Ni lágrimas ni sonrisas. Pero es muchas veces quien sufre el que más deprisa y mejor socorre el dolor de los otros.


Los dolores que en nuestra vida se suceden son como una escala hacia el cielo: nos edifican, nos elevan y nos divinizan.

sábado, 13 de junio de 2026

No somos mejor que ellos

José Luís Nunes Martins


Paso mucho tiempo criticando a muchas personas, cuando, verdaderamente, ellas no son peores que yo.


Todos tenemos cualidades y defectos. Reparar en los defectos de los otros  y compararlos con mis cualidades no es mentira, ni tampoco es justo. Estoy negando algo mucho más importante: Tal vez nos parezcamos unos a otros más de lo que creemos a primera vista.


Somos mucho más hábiles y perspicaces detectando en los otros los defectos que nosotros mismos tenemos y, de alguna forma, dominamos esa técnica. Alguien que miente es ideal para recoger las mentiras de los otros. Ahora bien, eso significa que, cuando me dedico a encontrar faltas en los otros, seré mucho mejor en esa tarea cuanto más parecido a ellos fuera yo -lo que es inquietante.


¿Cuántas veces encontramos en la negación de la realidad nuestra forma de ver el mundo? Negamos nuestros defectos, lo que nos impide actuar sobre ellos. De la misma forma, negamos las cualidades de aquellos con los que convivimos, lo que nos permite llegar a creer que somos mejores que ellos.


La humildad no es una virtud, es la base de todas las virtudes. La humildad es la verdad. Ninguno de nosotros es más que poco. Somos muy importantes, pero también somos insignificantes.


En los caminos de la existencia, nunca nadie se perdió por ser humilde.


Si fuéramos quien somos, si luchamos por ser mejores haciendo frente a las faltas que reconocemos en nosotros, si encontramos en nosotros y en los otros los dones de cada uno, entonces viviremos con autenticidad y verdad.


Quien niega la realidad vive, al final ¿En qué realidad?


domingo, 7 de junio de 2026

¿Quién mira por ti?

José Luís Nunes Martins



Podemos saber por quién miramos, ¿pero, conseguiremos saber quién mira por nosotros?


Alguns de nosotros afirman que no tienen a nadie, que están solos. Tal vez pudiese incluso ser verdad en algunos casos, ¿Pero cómo pude alguien tener esa certeza?


Creo que cualquier persona que lea este texto consigue hacer una lista por lo menos con 25 nombres de personas importantes en su vida. No es una tarea sencilla, porque quien se lo propone asume siempre que debe apuntar el nombre de aquellos que ama o por los cuales alberga buenos sentimientos.


¿Pero cuántos de los que constan en mi lista me tienen en la de ellos?


Más aun, ¿Es que mi nombre no aparece en las listas de personas que yo desconozco o de quien ya ni me acuerdo que existan?


No somos importantes solo para quien lo queremos ser. Algunas veces, esos no nos aceptan como tal.


Por otro lado, nuestra vida pues ser un don para personas cuyo nombre nunca conoceremos o que creemos meramente actores de nuestra existencia.


Otros aún pueden mirar por nosotros y amarnos sin dejar grandes pistas que nos permitan encontrarlos. Si existieran -¡Y existen !- ¿por qué razón no quieren siquiera que se lo agradezcamos?


Es bueno ser bueno, más aún sin esperar ser reconocido por eso. 


¿Me acuerdo -y guardo en el corazón- a todos los que me hicieron y hacen bien, que me amaron y aún me aman?



¡Cuántas veces, a lo largo de la vida, caí en desgracia y fui encontrado por alguien en el suelo, levantado para un abrigo -y, cuando estuve consciente, no supe bien como fui a parar allí?


sábado, 30 de mayo de 2026

Los que ni lloran ni ríen

José Luís Nunes Martins



Hay personas que acaban convirtiéndose en una de las  peores especies de infelices. Es en tal forma peligroso que dios afirmo que los vomitaría.


Hay personas que acaban convirtiéndose en las más infelices que existen. La tibieza es tan peligrosa que Dios afirmo que vomitaría a los tibios.


Son los que no son ni calientes ni fríos: dudan en los compromisos, viven sin entusiasmo y sin pasión.


Cuidan las apariencias. Son dóciles y se adaptan muy bien a todo, tan bien que parece que no tienen columna vertebral. Claro, prometen con un tono de gran autoridad, pero cuando llega la hora de la verdad, no avanzan. Ni retroceden. No hacen nada y actúan, como si esa fuese la reacción más acertada.


Quien se mantiene neutro en tiempos difíciles, esperando solo que pasen, y evitando cualquier conflicto, es y será siempre infeliz, a menos que, en algún momento, asuma una convicción, y la defienda y luche por ella como algo por lo cual vale la pena vivir y morir.


Los tibios temen el fracaso hasta el punto de evitar cualquier situación en que puedan fallar. Hablan mucho, hacen poco o nada. Temen más la opinión de los otros que la perdición de la propia alma.


La vida que tienen se va perdiendo día a día, en una especie de sueño interior que torna a la persona  cada vez más apática y acomodada, sin entusiasmo o coherencia.


La persona continúa haciendo lo básico, pero sin firmeza, sacrificio, alegría o la más pequeña muestra de generosidad. No se llega aquí tras una quiebra brusca, se trata de un desgaste silencioso de la voluntad.




El amor es entero. Exige entusiasmo constante, una rutina vivida con alma, trabajo, fidelidad y lucha interior contra las tentaciones que lo enflaquecen, sin contar lo que se pierde ni lo que se gana.


Quien ama, llora y ríe. Mucho.

sábado, 23 de mayo de 2026

Lágrimas de tristeza, prueba de amor


José Luís Nunes Martins



¿Cómo sería el día si no hubiera noche? ¿Quién disfrutaría del sol si nunca lloviese? ¿Quién valoraría la salud si no hubiese enfermedad?


La esencia y la grandeza del amor se revelan en la forma como lidiamos con la pérdida. Se sufre porque se ama. Amamos, de forma más  o menos consciente, sabiendo que, en un instante, todo cambia y el amor tiene que crecer y transformarse. El amor no muere n se pierde, pero aquellos que amamos pueden apartarse de nosotros y tendrán que morir.


¿Cuando? La incertidumbre es cierta. Pero también es cierto que quien ama y quiere seguir amando debe evitar desperdiciar el tiempo, como si fuese eterno en este mundo. Las riquezas que se pierden siempre pueden ser recuperadas, pero el tiempo no.


Que la tristeza del fin de una etapa sea menor que el arrepentimiento por lo que quedó por hacer y más la esperanza de un nuevo tiempo.


¿Qué sería la vida si no hubiese muerte? ¿Qué sería el amor si no tuviese que ser puesto a prueba?


¿Cuántos de nosotros valoramos aquello que tenemos hoy, sabiendo que todo puede perderse…aún hoy? Nuestra existencia es frágil. Estamos solo de paso en este mundo. Procuremos amar en la certeza de que el amor, así como nosotros, no pertenece a este mundo.


Quien acumula cosas y quiere tener siempre más se estaña perdiendo este mundo, del cual un día -tal vez hoy- tendrá que partir.


Amemos y lloremos las pérdidas, hasta el mismo momento de suceder. Amar implica ese sufrimiento. Que ese sufrimiento nos mantenga atentos a la misión de amar y de abrirnos al amor que precisamos.


Una lágrima es siempre una prueba de amor -y tal vez también una fuente de esperanza para quien no deja de amar.