sábado, 31 de octubre de 2026

Cuando la vida duele y cansa

José Luís Nunes Martins



En un istante todo se deja, queda todo más oscuro dentro de nosotros y nada de lo que creíamos firme queda en el mismo lugar. Una simple noticia señala el final inesperdo del pasado al tiempo que nos empuja hacia una caída en un precipicio al que hemos de pasar a llamar tiempo.


En los primeros días creemos que el embite va a ser fatal, después percibimos que tal vez se trate de una caída común. Incluso comprendemos que al final no hay suelo. Así mismo quien cree que lo tiene engañado, es solo una mentira que da inmensa seguridad.  


Y así pasan a ser los días y las noches: una caída que no acaba, una  inestabilidd que no permite descanso, un viajar a la velocidad de la luz por la existencia. Lo que es bueno pasa deprisa, lo malo también. Nada permanece, nada es, solo nosotros somos los mismos de ayqe mientras todo pasa y cambia en una lógica incomprensible.


Se sueña, en medio de las tempestades, con la llegada de la bonanza. Pero después de algunos años, se aprende que la bonanza también es señal de una tempestad próxima a llegar. Y que cuanto mayor fuera la bonanza...


¿Qué sentido tiene mi vida? ¿hacia donde voy? ¿Es que estoy complicando lo que, siendo sencillo, me cuesta aceptar? 


Tengo mucho más de lo que a muchos les bastaría para ser felices y...entre tanto... la vida a mí, muchas veces, me cansa y me duele.



Pero, en algunas ocasiones, sin saber cómo ni por qué, siento la paz de quien vence y puede, por fin, celebrar todo el camino recorrido. Siento la serenidad de quien cree que ha valido la pena sufrir lo que sufrió y la confinza qde quien sabe que aquello que aun lo espera más adelante vale todas y cada una de las heridas que todavía tendrá que soportar para llegar allí.


En el instante siguiente, volvmos al borde del precipicio, a sentir el empujón que nos conduce adelante y que nos lanza otra vez a aquella caída que parece no tener fin...


Pero al finbal no caemos.


volamos


Para el cielo.


sábado, 24 de octubre de 2026

LLoran los ojos de quien sueña

José Luís Nunes Martins



Una fe que no actua no es fe. La esperanza que no es frme no es esperanza. El amor que no exige sacrificio no es amor.


La fe exige que no creamos en las apariencias ni en las superficialidades y eso es muy difícil, precismente porque el mundo parece valorar esas realidades más que las otras.


La esperanza exige que superemos muchos fracasos y desilusiones, alimentando siempre la convicción de que llegará l tiempo de realizar aquello que soñamos.


El amor exige que dejemos de lado el egoísmo, auquie la propia naturaleza parezca inclinarnos más a la satisfacción de nuestros deseos que al cuidado de los motros.


Que quien somos se revele en nuestras acciones, inspiradas por la fe, sustentadas por la esperanza y expresadas en la entrega desprendida a quien amamos.


Lloremos, pero sin pemitir que nuestros ojos se cierren a lo que está más allá de lo que vemos hoy, sin que desistamos de cumplir lo que tenemos que hacer hoy y sin dejar nunca de amar... aun cuando eso nos cause dolor, mucho.


Las lágrimas no nacen el los ojos, sino en el alma


El amor nos desarma y nos expone al supremo riesgo de perdernos... A pesar de todo, nunca nadie fue feliz lejos del amor.


Habrá quien llore, finja sonreir y, con eso, enmascarar su felicidad, apartando a los otros de sí. 


Tal vez solo los felices lloren.


Muchos de los que lloran aun no son felices, pero, con fe, esperanza y amor, también llegará su tiempo. Después, continuarán llorado, pero nunca dejarán de ser felices.

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sábado, 17 de octubre de 2026

Elige el bien, sin lamentar lo que pierdes


José Luís Nunes Martins


Está claro que el mundo se divide entre buenos y malos. En el interior de cada uno de nosotros, estas fuerzas se encuentran en lucha continua. Cuando cedemos al mal, podemos escuchar al bien avisándonos de que nos equivocamos; y cuando conseguimos actuar bien, es el mal el que nos intenta castigar, mostrándonos aquello que perdemos.


Cuando decido seguir por un camino, elijo desechar todos los otros. Los buenos caminos tienen obstáculos difíciles, tal vez más arduos que los de los malos caminos. En contrapartida, una elección por el mal da acceso a muchas cosas agradables.


Las cuentas entre lo que se gana y lo que se pierde a corto plazo suelen ser lo contrario de las que se hacen después.


Parece evidente a quien opta por lo malo que está haciendo lo mejor por sí mismo, no solo por los placeres inmediatos que tiene, sino también por lo que puede pensar cuando ve cuanto sufren los que prefieren los buenos caminos.


Aún así, si elegimos el bien, suele darse una amargura que debemos combatir en nosotros: lamentar lo que perdemos por no ser malos.


En nuestro corazón, razones y emociones se contradicen muchas veces. Y a nuestro alrededor hay muchas personas como nosotros: unas más fuertes, otras más frágiles, algunas cediendo al mal con más facilidad, casi siempre en busca de algo que creen que el bien no les puede dar.


Es solo una cuestión de tiempo hasta que las ventajas del mal se desvanezcan.


Es solo una cuestión de tiempo hasta que la ventajas del bien se revelen.


¿Qué elijo yo? ¿Lo inmediato o lo duradero?


sábado, 10 de octubre de 2026

El luto de quien no quiere perder


José Luís Nunes Martins


La vida es casi una infinita secuencia de pérdidas. Estamos condenados a perder casi todo lo que creemos importante. Lo que es nosotros mismos, y que no perdemos nunca, es nuestra identidad. Lo que somos, a pesar de todo.


Puedo negar que perdí, convenciéndome de que no perdí aquello que ya no tengo, pero que continuo sintiendo como parte de mí. La verdad, sin embargo, es que lo perdí, aunque continué formando parte de mí. 


Puedo indignarme e intentar con violencia recuperar lo que siento que me fue robado injustamente. Nada consigo recuperar a no ser perder las fuerzas con las que lucho y grito. Necesito fuerza, mucha, pero para encontrar en mí el sentido del camino de aquí en adelante.


Puedo intentar com prender lo incomprensible, pero sin éxito. Por más que me esfuerce, jamás mi entendimiento descubrirá los porqués  de todo lo que me sucede. No es la razón que me llevará hacia adelante.


Puedo dejarme caer y quedar agotado por tantas batallas perdidas de esta revuelta profunda, pero tampoco será así que tendré de vuelta lo que perdí y tanto deseo.


El pasado es historia y el futuro es misterio. Cada uno de nosotros es una especie de puente en movimiento entre esos dos tiempos. 


El luto es un proceso esencial y pasa por aceptar que lo pasado es irrevocable, por mejor o peor que haya sido, aceptando tanto lo que recibimos como lo que nos ha sido quitado.


La felicidad nace de las elecciones más difíciles. Una de ellas tal vez sea decidir ser feliz a pesar de todo el sufrimiento pasado, presente y el que aún vendrá. Luchando todos los dias.


El que no hace sus lutos pierde más de lo que perdió, porque, al no aceptar las pérdidas como parte de su historia, e arriesga a olvidarse de quien es y a perderse a sí mismo.


La fe, la esperanza y al amor nos enseñan a no desesperar nunca, a pesar de todo.


sábado, 3 de octubre de 2026

Verme con los ojos de Dios

José Luís Nunes Martins


Vale la pena mirarse a sí mismo con los ojos de Dios. Con justicia y amor. Aceptándome. Acogiendo mis errores, mis arrepentimientos y mis fragilidades. Buscando con ternura las razones de aquellos fallos que yo mismo no consigo (o no quiero) asumir, afrontar y resolver.


Dios ve más allá de lo que nuestros ojos consiguen saber. Abre su corazón a mi corazón y busca mi abrazo tanto como yo  busco el suyo.


El perdón es una elección de amor. Quien perdona no deja de sentir dolor. No se debe perdonar de acuerdo a la medida de la falta, ni con las emociones, pero sí de acuerdo con el amor que se tiene y se quiere tener por quien se perdona.


Es duro perdonar, pero es aún peor no hacerlo. Hay quien abriga dentro de sí los daños de los que se debería liberar si perdonase a quien es responsable de ellos…y, muchas veces, es la misma persona la que no es capaz de perdonarse.


Es importante preguntarse a sí mismo lo que quiero de Dios. ¿Deseo los beneficios que Él me puede dar para no sufrir y tener aquello con lo que sueño (¡aunque no merezca ni una cosa ni la otra!)? ¿O quiero su presencia y la fuerza para continuar viviendo y amando con voluntad, sabiduría  perseverancia, a pesar de todo lo que me duele, de todo lo que me falta y de todos los sueños que no consigo alcanzar?


¡Y qué querrá Dios de mí? ¿Consigo escucharLo como Él me escucha a mí?


sábado, 26 de septiembre de 2026

El tiempo es nuestra mayor riqueza

José Luís Nunes Martins


El futuro no está escrito. Se define de acuerdo a nuestras elecciones en el presente y en el pasado. Si el mañana depende siempre de lo que sucede, también depende, mucho, de nuestras respuestas que demos a lo que acontece. 


El tiempo es el campo donde casi todo se puede crear, descubrir,  y donde casi todo se desarrolla. Pero también es el escenario de todos cuantos no se preocupan de casi nada y deciden solo ser meros espectadores en esta pieza en que todos somos autores y actores.


La mayor parte de nosotros vive, de forma inconsciente, como si fuese inmortal y señor de su tiempo. En verdad, ninguno de nosotros sabe cuanto tiemble queda, por lo que sería mucho más sabio vivir esta vida tal como ella es…incierta, pero finita.


Nadie puede aumentar más tiempo a su tiempo, a menos que decida profundizar cada pedazo de tiempo que le es dado. Puede vivir un día como si fuese un simple castigo por el cual debe pasar, o puede vivirlo de una manera más autentica: como si fuese el primer día de su vida, o el último o …el único. Y esta es la verdad más cruda. El día de hoy es único. Ayer  era imposible acceder a él y vivirlo: mañana será imposible vivir de nuevo cualquiera de sus instantes. Ayer, el hoy era vacío; mañana, ya será inmutable para siempre.


Es lo que hacemos con nuestro tiempo que nos define. Puedo querer, con algún tipo de egoísmo, el tiempo de los otros para mí. O puedo querer, con amor, ofrecer mi tiempo a los otros. Al decidir qué hacer y como hacerlo, estaré decidiendo quien soy.


sábado, 19 de septiembre de 2026

¡No quieras impresionar a nadie!

José Luís Nunes Martins


Casi nadie está pensando en ti. Incluso los que tienen puestos los ojos en ti, lo más seguro es que no te estén viendo, mucho menos pensando en ti. Los ausentes a veces se acuerdan de ti, pero solo en algunos momentos.


¿Quién es el que te impresiona exactamente?¡Casi nadie! Contigo, en relación a ellos, pasa lo mismo. La diferencia en cuánto pones de ti al servicio de esa voluntad de impresionar. Cuanto más importante sea  para tila opinión de otro, más prisionero de ella serás. 


Las personas se ven a sí mismas en casi todo y en casi todos. El criterio más común para valorar a los otros es el de cuan semejantes son a quien los evalúa. Como no somos iguales y como creemos casi siempre, de forma muy sutil, que eso es un fallo nuestro, tenemos que escoger si quedamos prisioneros de esa lógica o si seguimos libres, comparando solo lo que somos con aquello que queremos ser.


Todos necesitamos ser admirados, porque todos tenemos una enorme necesidad de ser amados y de amar. Las palabras de quien nos aman deben ser, para nosotros, mucho más valiosas que las de todos los otros. Quien nos ama no busca impresionarnos; busca nuestro bien. Los otros también dirán que quieren nuestro bien, pero, muchas veces, buscan sobre todo nuestra admiración. 


¿Qué importancia deben tener para ti las palabras de quien no te da importancia? ¿De quien no te ama ni, en la mayoría de las veces, sabe siquiera quien eres?


Querer agradar a alguien que no nos ama es un camino directo a la desgracia.


Busca las palabras y la admiración de quien te ama. Tal vez sea solo un silencio bueno y la certeza de una presencia que quedará, hagas lo que hicieres.

NÃO QUEIRAS IMPRESSIONAR NINGUÉM!

Quase ninguém está a pensar em ti. Mesmo os que têm os olhos postos em ti, o mais certo é que não te estejam a ver, muito menos a pensar em ti. Os ausentes lembrar-se-ão por vezes de ti, mas apenas por alguns momentos. 

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Quem é que te impressiona mesmo? Quase ninguém! Contigo, em relação a eles, passa-se o mesmo. A diferença está no quanto de ti pões ao serviço dessa vontade de impressionar. Quanto mais a opinião do outro for importante para ti, mais prisioneiro dela serás.

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As pessoas veem-se a si mesmas em quase tudo e em quase todos. O critério mais comum para avaliar os outros é o de quão semelhantes são a quem os avalia. Como não somos iguais e como julgamos quase sempre, de forma muito subtil, que isso é uma falha nossa, temos de escolher se ficamos prisioneiros dessa lógica aou se seguimos livres, comparando apenas o que somos com aquilo que queremos ser. 

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Todos precisamos de ser admirados, porque todos temos uma enorme necessidade de ser amados e de amar. As palavras de quem nos ama devem ser, para nós, muitíssimo mais valiosas do que as de todos os outros. Quem nos ama não procura impressionar-nos; procura o nosso bem. Os outros também dirão que querem o nosso bem, mas, muitas vezes, procuram sobretudo a nossa admiração.

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Que importância devem ter para ti as palavras de quem não te dá importância? De quem não te ama nem, na maior parte das vezes, sabe sequer quem és?

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Querer agradar a alguém que não nos ama é um caminho a pique para a desgraça. 

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Procura as palavras e a admiração de quem te ama. Talvez seja apenas um silêncio bom e a certeza de uma presença que ficará, faças tu o que fizeres. 

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