martes, 15 de septiembre de 2026

Una novela ejemplar

Perder y ganar (Literaria nº 6)

Henry Newman, John

Cita (APA): Henry Newman, J. (2017). Perder y ganar (Literaria nº 6) [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com

 Parte II


Año y medio había pasado desde aquel momento tan duro para Charles, y no había pasado en vano, Charles había apartado todas sus incertidumbres religiosas; esto es, conocía ahora mucha más gente de las distintas tendencias que antes, le eran más familiares los principios, los modos de ser de unos y otros, pero no se comprometía con nada.

Charles decidió hacer caso a Sheffield, tomar un tutor para el verano y buscarse un buen sitio para estudiar cerca de Oxford . 

El tutor , Mr Carlton,  no les llevaba más de tres años. Lo que más me gusta de Carlton es su serenidad. Siempre dice lo justo, no se pasa nunca, no te aburre, no abusa de ti; es concreto, no se anda por las nubes.

Mr Carlton ha estado muy brillante antes de cenar en su defensa de los partidos, la Iglesia tiene que sentirse agradecida de que haya partidos. Son el efecto inevitable del libre pensamiento; y cuanto más libre el pensamiento, más partidos. …  Fíjense en los católicos romanos,  lo que ellos llaman «escuelas»; pero en cuanto el Magisterio se pronuncia, desaparecen los partidos.

Charles quería saber cosas de Willis, así que intentó llevar la conversación hacia allí. ¿Que había oído White últimamente? Muy poco. Y tampoco podía decir si lo que anunció Mr Vincent de su vuelta atrás era cierto o no….Bueno, sí, sabía algo más. Había oído decir que Willis estaba completamente seguro de que Romanismo y Anglicanismo eran dos religiones distintas; que no se podían amalgamar;

En otra conversación Reding tuvo que exponer su idea del celibato, no es un sentimiento que yo me empeñe en mantener, no se si es un desatino querer introducirlo en la Iglesia Anglicana.

No me estoy refiriendo al caso concreto sino a algo que me parece bueno en sí mismo y que no puedo dejar de admirar. Yo no he dicho nada del celibato de los clérigos sino del celibato en general. A mí me parece que obligar al matrimonio es tan esclavizante como obligar al celibato; todo lo que estás diciendo lleva a que el que no se casa sea la oveja negra.

Yo creo que el cristianismo es la perfección de la naturaleza y por eso en las cosas en que es lo mismo que ella, es como la naturaleza, y es distinta de ella en aquellas cosas en que supera a la naturaleza. Entiendo por «sobrenatural» la perfección de la naturaleza.

Yo siempre pensé que el ayuno, la abstinencia, las dificultades, el celibato, podían tomarse como una compensación por el pecado.


Pero cuando alguien  lleva dentro ideas y sentimientos semejantes cae bajo la influencia externa del Catolicismo, entonces el poder del Credo produce sobre él un efecto inmediato,

al enterarse de que esa doctrina no es extraña, sino que es justo la que, en el pasado, existió en toda Inglaterra, de norte a sur, desde el momento en que aquí llegó el Cristianismo; al enterarse de que, según pruebas históricas, Cristianismo y Catolicismo son la misma cosa; que la fe de su país no existe en ningún otro sitio más que en su isla y en sus colonias, y que, además, resulta bastante difícil saber en qué consiste exactamente esa fe, o si su país tiene siquiera alguna fe.



Reding había dejado a un lado durante casi dos años sus dudas sobre los Artículos.

Por aquí vino el incómodo recuerdo de su obligación para con la Iglesia y la Universidad y lo cerca que estaba ya su examen y la graduación; y tenía que estar preparado para todo ello.

… Estoy muy incómodo con los Artículos desde hace unos dos años. No los puedo entender y si me meto con su historia, las cosas se ponen peor. Ahora que se acercan los exámenes y la graduación, no me queda más remedio que retomarlo otra vez.


 lo que pasa con los Artículos es que me vienen sin ninguna autoridad. Son las opiniones de unos señores del siglo XVI, que no tengo nada claro hasta qué punto han sido modificadas por las opiniones, absolutamente desautorizadas, de otros señores del XIX. Así que no tengo más remedio que ejercer mi propio juicio.

…Por otra parte, me ha impresionado que la Iglesia de Roma es de una consistencia inexorable en sus formulaciones. Puede que sea un sistema duro, férreo, pero es coherente.

Tampoco Oxford era para él lo mismo que antes. Había desaparecido la frescura de la excitada fascinación de los comienzos. Veía defectos donde antes solo descubría cosas buenas o excelentes;

El rasgo característico de Charles, el que le definía por encima de cualquier otro, era un sentimiento habitual de la Presencia de Dios … ahí estaba Él, actuando y guiándole, como la nube con el pueblo elegido…Se sentía criatura de Dios, sentía que debía responder ante Él; que no se pertenecía, que pertenecía a Dios.

 

Pero aún le esperaba a Charles una desgracia que no esperaba. En aquellos tiempos existía un sistema de espionaje llevado con todo celo por una serie de personas muy bien intencionadas que pensaban prestar un gran servicio a la Universidad descubriendo quiénes entre los miembros más jóvenes estaban «infectados por el virus del papismo».


Así, cuando Charles fue a tomar el té con Freeborn en realidad le estaban probando; no le llevaron a conocer una determinada doctrina religiosa, sino que, sin previo aviso, le pusieron frente a un tribunal; y como todo aquello le dejó frío, se convirtió enseguida en sujeto sospechoso. 

Cuando Reding se presentó ante el Vice-Principal, Reverendo Joshua Jennings, a pedirle permiso para vivir fuera del college los dos trimestres que le quedaban antes de examinarse, se encontró con una negativa cortés pero firme.

No se le negaba el permiso porque se dudara de la conducta de Mr Reding, no. Mr Reding siempre había sido un joven de moralidad intachable. Pero había que  proteger a los estudiantes más jóvenes del contagio 

Y, tras un minucioso examen, el Vice-Principal le dijo: ¡Me avergüenzo de usted, Mr Reding! 

¡Qué manera de pisotear las condiciones bajo las cuales se inscribió su nombre en los registros de esta venerable institución!

—No entiendo por qué soy una compañía inconveniente para los demás. La mandíbula del viejo Principal pareció desprenderse de su cara y los ojos se le ahuecaron:—Porque... los corrompería, señor mío, usted los corrompería... 

Lo mandaron a casa. Bueno, un destierro soportable. Allí pasó Charles el invierno y la primavera con su madre y sus tres hermanas,


Las dudas de Charles se habían concretado bastante desde su llegada al Devonshire. El mismo hecho de estar en casa y no en Oxford contribuía a ponérselas delante de continuo.

Ahora había decidido salir de la perplejidad y resolver sus vacilaciones en un sentido u otro.  

Su posición se agravaba porque no tenía con quién abrirse ni nadie que pudiera ayudarle a soportar el peso que le aplastaba.

Se sentía encubridor de un secreto que tarde o temprano, bien lo comprendía, tendría que saberse. Todas esas cosas juntas eran la causa de ese hundimiento de ánimo que sus hermanas advertían.


Se examinó y no obtuvo la máxima calificación. Pero ahora ya estaba decidido a entrar en la iglesia católica. Sin embargo va a ser un periodo de pruebas muy dolorosas, tenía que decírselo en casa, a su madre,  a sus amistades,  renunciar a la iglesia de Inglaterra que tanto le había aportado,.

Las despedidas de sus amistades y conocidos son muy difíciles y le hacen sentir más solo cada vez. Hasta el último minuto, recibe invitaciones de distintas iglesias y grupos para ofrecerle formar una nueva iglesia… 

Supera todas las tentaciones y emprende la recta final. Por fin llega a la casa de los Concepcionistas en Londres, donde por supuesto es aceptado e inicia felizmente su proceso de integración en la Iglesia católica. 

lunes, 14 de septiembre de 2026

Una novela ejemplar

Perder y ganar (Literaria nº 6)

Henry Newman, John

Cita (APA): Henry Newman, J. (2017). Perder y ganar (Literaria nº 6) [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com




[Desde hace un tiempo vengo buscando buenos maestros en los conversos al catolicismo, me ayudan a reforzar mi débil fe y a estimular mi compromiso con Dios y con la Iglesia. El libro que ahora trato de presentar es una novela;  es la forma que el autor a escogido para responder a quienes le criticaban, no siempre con respeto,  por su conversión, y para hacerlo sin tener que enfrentarse directamente con los críticos más implacables o desconsiderados.

Es  apasionante seguir su relato, hecho con habilidad literaria, pudiendo seguir paso a paso los momentos clave de su vida hacia la conversión. Queda muy patente la lucha lucha interior, en soledad, en medio de una sociedad muy cerrada, y sobre todo enemiga de la Iglesia Católica hasta extremos que hoy nos chocan bastante.

Solo quiero expresar mi agradecimiento a John Henry Newman, por haber dado esta respuesta tan elegante, exhaustiva, y ejemplar para cualquiera que se interese por la verdadera fe. Y como ya ha alcanzado la santidad recientemente, me pongo bajo su protección para que me ayude a comprender y a conocer la voluntad De Dios en cada momento de mi vida .]



                                                                                                          Parte I





¿Cómo saber lo que hay en el corazón de un niño? El corazón es un secreto que cada uno tiene con el Creador; nadie más puede alcanzarlo o tocarlo.


 Le mandaron a Eton , donde tuvo la buena suerte de caer en las manos de un tutor excelente que, mientras le instruía en los viejos principios anglicanos le dotó de un sentido de lo religioso.


Charles Reding era agradable y cariñoso… Se había acercado a varias confesiones religiosas en la parroquia de su padre y tenía un conocimiento general, de sus distintas doctrinas. Él piensa que se debe tomar a la gente por lo que es y no por lo que no es.  ¿Por qué no dejar a un lado lo que no nos gusta de la gente y admirar lo que nos gusta? 


Acude con Bateman y Sheffield a ver una capilla antigua que están restaurando: Es una joya, en el más puro estilo del siglo XIV. Va a ser un verdadero ejemplo de capilla Católica. 

Bateman dice que desde tiempo inmemorial fue consagrada por nuestros antepasados, los católicos. 


Charles, a su llegada a Oxford sentía un entusiasmo tan ingenuo y cálido que rayaba en lo pueril. No sentía especial interés por la controversia que se venía desarrollando en la universidad y fuera de ella sobre la High y la Low Church. 

No podía evitar que sus líderes le parecieran demagogos, y sentía un desdén sin límites por los demagogos. 

Charles pensaba que en el fondo había un punto de verdad, una verdad nueva para él, era seguro que al final la llevaría hasta sus últimas consecuencias modificando sus actuales puntos de vista. Todas las doctrinas no podían ser igualmente seguras: una era cierta y la otra falsa.


En un desayuno con Sheffiel, White y Bateman… Charles ya no se resistió a intervenir para decir que en el Prayer Book la fe en la Trinidad aparecía no como un accidente sino como necesaria «sobre todas las cosas» para la salvación. Pero, ¿cómo vamos a encontrar la verdad si no es mediante la razón?. 

White dice que en la Iglesia de Inglaterra no tenemos vida, ni poesía. Solo la Iglesia Católica es bella. Entenderíais lo que digo si vierais una catedral, o una iglesia en alguna de nuestras grandes ciudades. Notas que realmente estás adorando; todos tus sentidos, ojos, oídos, el olor, todo te dice que se está llevando a cabo un acto de culto.



Por la diversidad de opiniones que se encontró en la universidad, al cabo de un año Charles había llegado a unas cuantas conclusiones. Primera: hay un montón de opiniones distintas sobre los asuntos más trascendentales de la vida. Segunda: no todas son igualmente verdaderas. Tercera: es un deber moral tener opiniones verdaderas. Cuarta: es extraordinariamente difícil hacerse con esas opiniones verdaderas.  Así, poco a poco, fue calando en las posturas religiosas de Charles la necesidad de aceptar un principio dogmático.


En el discurso del  día de la Conmemoración, el Muy Reverendo Doctor Brownside,  buen teólogo,  que parecía no tener nunca dudas en ningún asunto,  llegó a decir que la  Revelación no era el abismo de los misterios divinos… mantenía que en la Revelación Dios había dejado a un lado todo lo misterioso, y solo había incluido lo que nos fuera práctico; esto es, solo lo que nos afectara directamente.

Terminó elogiando a Lutero, «esa mente privilegiada que vio cómo, en religión, iglesias, ritos, o credos eran nada mientras que el espíritu interior, la fe, lo era todo».


Charles decidió hacer su primer examen en este trimestre y esto le obligó a quedarse en Oxford. Entonces conoció a Mr Vincent, uno de los tutores «junior», que fue muy amable con él. Leía y trabajaba mucho, era un tutor importante, inteligente, pero también bastante  vividor. Era estricto en cuestiones de disciplina y llevaba firmes a sus estudiantes. 

Su gran aportación era que la verdad estaba en la via media. Para lograr esa via media bastaba con huir de los extremos. Le faltaba claridad mental para llevar una verdad hasta el final y audacia para defenderla en esos términos.

Charles advirtió que se había quedado a solas con el tutor, el cual empezó a hablarle en tono más familiar. He pensado que ciertos comentarios y ciertas preguntas suyas a las explicaciones de clase tendían a llevar las cosas demasiado lejos, como si aspiraran a formar un sistema.

…Me está sobreestimando—contestó Charles— Y le pidió que le recomendara un libro donde se expusiera la verdad que la Iglesia de Inglaterra enseñaba sobre una serie de puntos que le preocupaban. …No tome a nadie por maestro, le recomendó, aprenda de todos, piense bien de todos y habrá actuado con prudencia.


Durante la última semana  Charles había coincidido bastantes veces con Willis.  Fue a visitarlo y lo encontró rezando el breviario…Le confesó que era la segunda vez que iba a una iglesia católica;  en serio te lo digo, siento la presencia de Dios y se me llena el alma de devoción. Yo no puedo rezar en nuestra iglesia; huele mal, los bancos lo tapan casi todo; en cambio, al entrar allí, era todo tan apacible, tan en calma, con espacios abiertos, y allá al fondo, en la penumbra, el sagrario apenas visible, destacado por la lamparilla.

—La verdad, Willis, no sé qué decir…


Charles era un hijo cariñoso y las vacaciones fueron un tiempo estupendo en casa con los suyos. ¡Oh, estoy aquí tan bien, tan feliz ahora, que me da miedo...! Pero, cuando llegue el momento, seré fuerte». Otras veces sus pensamientos eran más sombríos y anticipaban el futuro incierto con más viveza.

Habló con su hermana Mary pero no podía decirle lo que le pasaba…Hay un texto que tengo clavado en la cabeza: «Gozad con temblor»; no puedo gozar a fondo, nada me da un placer completo. -Mary: Por qué no? si es don de Dios. —Ya lo sé, ya lo sé, pero a mí me pasa eso… 


Llegó el mes de octubre y con él los pensamientos de Charles volvieron a Oxford. Su padre le despidió con una emoción aún mayor que cuando la primera vez. Mr Reding no terminaba de despedirse, como si quisiera decirle a su hijo algo que no recordaba y que le costaba mucho decir…


Al poco tiempo de llegar a Oxford recibió una carta reenviada desde casa. Era de Willis, estaba fechada en Londres,  así que fue a visitarlo. Willis, nada más ver a Charles, saltó: me he hecho católico»…No hay quien convenza a esta gente de que yo no estoy en una situación de conflicto. ¡Qué absurdo! … ¡Yo católico romano! ¡Con lo tranquilo que estaba yo en mi casa! Pero, a medida que iba pensando, se sentía más y más insatisfecho consigo mismo.


De vuelta a Oxford Sheffield le dice que parece que algunos se han pasado a Roma, que los profesores se han reunido ya unas cuantas veces y hay tutores que van a ser expulsados y sus nombres puestos públicamente en el portón. Mientras, el Marshall con dos bulldogs hace guardia en la capilla católica. Entonces Charles le contesta con  la noticia sobre Willis.


No pudo ser peor para su paz interior  el curso que le asignaron este trimestre. Sus tutores le pusieron a estudiar los Artículos de Fe Anglicana. No tuvo el efecto esperado en Reding, vio que la fe que se contenía en los Artículos no era sino un centón, un conjunto de parches, unos ortodoxos, otros luteranos, otros calvinistas, otros zwinglianos y, además, todos apoyados en el vacío, es decir, sin ningún principio de fondo.

Una dificultad que se le presentaba era si, según los Artículos, la fe era algo que se nos daba o si teníamos nosotros que buscárnosla en las Escrituras. ¿Cómo tener fe si no hay en qué ejercerla? 


Preguntó a Freeborn, amigo de Bateman, qué entendía por fe. —La fe es un don divino; es lo que nos justifica a los ojos de Dios. Por supuesto, Freeborn admitía que las buenas obras eran necesarias; pero si lo eran ¿cómo se entendía lo de la sola fe?… Freeborn añadió que era una doctrina perfecta para los pobres porque metía todo el evangelio en un dedal, les ahorraba controversias, antigüedades, maestros; en una palabra, cualquier forma de autoridad. Hasta que, sin mucho tacto, empezó a hablarle del Papa como el Anticristo... El principio es muy simple: «Fides justificat ante et sine charitate»; lo que pasa es que se requiere una luz divina para penetrarlo por completo…


Al llegar a su cuarto se encontró una carta sobre la mesa. ¡Ay!, era la noticia de la súbita muerte de su adorado padre. Por la tarde ya estaba en casa. Pero ¡qué distinto era todo!

Charles se queda en casa lo que falta de trimestre y ya no vuelve a Oxford hasta finales de enero.

Era el primer encontronazo del pobre Charles con el dolor, y bien que acusó el golpe.

¡cómo se esfumaban las preocupaciones, las pequeñas ansiedades que le habían importunado últimamente! Comprendió entonces la diferencia entre lo real y lo irreal. Tenía responsabilidades bien concretas para con la memoria de su padre, y luego con su madre, sus hermanas y con su propia situación.

Volvería a Oxford, se dedicaría firmemente a estudiar dejando de lado todo género de distracciones e intentaría sacar las mejores notas en los exámenes.


Seguirá una II parte

sábado, 12 de septiembre de 2026

La belleza que importa


José Luís Nunes Martins


La belleza de una flor tal vez no sea una casualidad sin sentido; es posible que así sea para que alguien sea tocado por ella. Nada en este mundo es superfluo o inútil en absoluto.


La belleza es una especie de trabajo bueno: nos ablanda el ritmo del día a día y llama nuestra atención hacia algo capaz de purificarnos, soo porque es bello. Nos emociona y motiva a ser más y a vivir mejor.


Hay pocas experiencias capaces de unir tanto a dos personas como contemplar algo bello juntos, compartiendo lo que, en lo más hondo de sí, las toca, inspira y da sentido a sus vidas. 


La belleza es siempre más bella sin adornos. Es simple.

La naturaleza es una opera prima en constante creación. Se mueve siempre con un ritmo paciente, nunca brusco, que solo molesta a quien no quiere sentirla.


Después está la belleza que resulta de la creación de que somos capaces, aquella que sale del alma a traves de las manos. Los artistas tienen en sí una especie de luz que, con la fe que tienen en sí mismos, quieren compartir a fin de iluminar las sombras del mundo.


La belleza que importa no es aquella que agrada a primera cista; esa pasará.


La más sublime de las bellezas es aquella que solo se siente con los ojos cerrados y con el corazón abierto.


Amar es bello y nada hay más bello


sábado, 5 de septiembre de 2026

¿Es débil Dios?

José Luís Nunes Martins


¿Nuestras emociones son un defecto o una cualidad? ¿Seríamos más fuertes si consiguiéramos vivir sin dejar que nos tocara un pelo lo que acontece a nuestro alrededor?


La fragilidad forma parte de la naturaleza humana. Sien embargo, es nuestra libertad la que decide si, ante cada adversidad de cada día, estamos dispuestos a sucumbir o procuramos salvarnos.


Cuando se cede a las tentaciones de lo fácil, de lo inmediato o de lo cómodo, confundimos la fragilidad con una flaqueza, porque no nos responsabilizamos del mal que acabamos de elegir. Pero, siempre que somos fuertes, porque también somos libres para no serlo, la fragilidad se vuelve la base de nuestra bondad.


¿Será que la fragilidad forma parte también de la naturaleza divina? Sí. Dios es fuera, porque es frágil. Ante nuestras caídas e infortunios, sufre, así como un padre sufre siempre cada vez que sus hijos caen o le vuelven la espalda. Es frágil, pero no por ser débil. Todo lo contrario: es capaz de sumar a sus dolores los que consigue robar a sus hijos.


¿El amor es una flaqueza? No, la mayor de nuestras flaquezas tal vez sea la de no ser capaces de hacer más por aquellos que amamos. El amor es nuestra fuerza, pero llevarlo hasta el final depende también mucho de nosotros, de nuestras decisiones.


Estamos expuestos a mundo. Nada de lo que nos hace sufrir es extraño a nuestra alma. Es esa sensibilidad la que nos revela el camino para el cielo. Procurar a amar a los que están próximos a nosotros en cada momento.


La fragilidad es una de las señales más puras de la bondad.


sábado, 29 de agosto de 2026

Sin miedo a los recuerdos

José Luís Nunes Martins


En el momento de comenzar, es importante mirar al pasado para intentar comprender el camino, pero también mirar al futuro, porque no se vive sin mirar al frente.


Los sueños integran todos los recuerdos, llevándolos con nosotros cada vez más lejos.

 

Habrá quien prefiera no sufrir con pérdidas y, por eso, no se apega a nada. Ahora bien, si es verdad que quien no ama no sufre, también es verdad que no  sufre solo porque no vive. Amar es la única forma de realizarse.


Hay quien cree que, confiando solo en sí mismo, llegará más lejos. En verdad, incluso puede llegar, pero sin nadie… y que triste es la soledad de quien descubre que, al final, por más que haya alcanzado, solo, nadie llega a ser feliz.


Soñemos sin miedo a no alcanzar nunca lo que soñamos o a perder lo que conquistamos. Soñemos sn miedo de volvernos alguien con aun más recuerdos.


Aquello que tenemos, mañana, ya habrá pasado, pero lo que somos será la base de lo que seremos. La pérdida nos edifica, nos construye, revelándonos cuanto amamos.


El recuerdo contiene dolor, porque nace de una ausencia, pero también gratitud, porque es la prueba de que algo magnifico existió. El recuerdo duele, pero es un tesoro que se enriquece cada día.


Tal vez sea bueno ser capaces de valorar el día de hoy, porque en muy breve tiempo todo esto formará parte del pasado. Cada instante es irrepetible, cuanto mejor vivamos, mayor será el recuerdo.


Y qué tristeza será la de quien no siente recuerdos, sino solo arrepentimientos…

miércoles, 19 de agosto de 2026

II Apocalipsis

Castellani, Leonardo,   El Apokalypsis de San Juan


Cita (APA): Castellani, L. (2022). El Apocalipsis de San Juan [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com



Thyatira 

Es la Iglesia del Dominio, desde Carlomagno hasta Carlos V de Alemania y I de España, el Emperador de la Contrarreforma…pero también los años de la represión religiosa, de la Inquisición, de la Muerte Negra, de la gran Rebelión Religiosa y las guerras religiosas y nacionales...


Cristo ya está reconocido como hijo de Dios en todo el mundo civilizado, esta Edad es la edad «fiel», «llena de buenas obras», mas Cristo tiene ojos de fuego para ver la corrupción oculta que la recorre en el fondo, como a todas las otras.

Cada una de las Iglesias tiene su prez y su reproche; y una amenaza sigue al reproche, y un premio es prometido después a los «Victoriosos» del reproche, que superándolo irán a constituir la «Iglesia», o sea la Edad siguiente: «el residuo», los «restantes», que dice tantas veces la Escritura

«Jezabel» simboliza las herejías de la Edad Media, principalmente la intromisión del gobierno feudal en la Iglesia, y la intromisión de la Iglesia en la política; verdadera y nefasta herejía que se llama cesaropapismo o papocesarismo. Nada mejor, como símbolo,  la famosa Lucha de Investiduras.


El tiempo de esta Iglesia (diez siglos) es mayor que el de todas las pasadas. «Fornicar con los reyes de la tierra» llama la Escritura a las debilidades y contubernios de la Religión (Sinagoga e Iglesia) para con el poder civil. El instrumento del adulterio se convierte en instrumento de tortura; … No puede uno menos de recordar las tremendas epidemias de la Edad Media, y su culminación en la Muerte Negra, la Tribulación Magna en que zozobró el siglo XIV; uerras nacionales, cisma de Occidente, guerras feudales, conflictos eclesiásticos, corrupción del clero, divisiones en las familias, amenaza del Turco, banditismo, epidemias, hambres, sediciones... 


Así nace la pena de muerte por herejía, las hogueras, la Inquisición.  Los abusos de la Inquisición la vuelven odiosa a toda Europa–palabras de Descartes después de la condena de Galileo–y precipitan la rebelión protestante. Nace la Inquisición con Santo Domingo después de la insurrección albigense, para investigar (inquisitio) con el fin de librar al Estado  de los  herejes aparentes o solamente engañados...


Más a vosotros os digo Los restantes de Thyatira–Todos los que tenéis esta doctrina–Los que no sabéis (como dicen) Las profundidades de Satán: No arrojo sobre vos otra carga–Solamente, lo que tenéis, tenedlo fuerte Hasta que Yo venga. Perícopa sumamente difícil  para los intérpretes de cualquier sistema o escuela. Diremos modestamente lo que Dios nos dé a entender: Se dirige a los «que quedan», a las «reliquias», como llama siempre la Escritura a los que permanecen fieles en una corrupción general.


Son mucho más graves los pecados cometidos en pleno apogeo cristiano que los de las Iglesias anteriores. Cuando la Iglesia se debatía entre los paganos, Satán estaba como en un trono (Iglesia anterior), manifiesto y patente en los cultos idolátricos. Ahora la idolatría se vuelve encubierta y profunda, trabaja por debajo.

Los escritores protestantes se han regodeado con las historias de curas amancebados o putañeros en la Edad Media; es uno de los grandes argumentos de la apologética protestante, la popular al menos.


El Concilio de Trento fija las instituciones de la Iglesia Medieval, y desde entonces no se hacen cambios, en el sentido de reformas, reestructuraciones, creaciones. La Iglesia Antigua y la Iglesia Medieval crean el culto, la liturgia, el derecho canónico, la Monarquía Cristiana, las costumbres católicas: de todo eso, que parece definitivamente dado, vivimos nosotros.

«¡ Consolida lo que te queda, aunque de todas maneras haya de perecer!». Y al victorioso y al observante hasta el fin de mis obras Le daré el dominio sobre los Gentiles.


El mundo moderno se ha olvidado bastante de que Cristo es Rey, cosa que ha recibido de su Padre; por lo cual se instituyó poco ha la festividad de Cristo Rey, contra la herejía del liberalismo.

La Edad Medía, investida por la fe, fue una imagen de la Reyecía de Cristo; y los reyes cristianos no fueron muy dulzones con los que estaban en el error, o los que amenazaban el orden de la sociedad cristiana. 

El espíritu pagano y herético que tiende a relegar la Religión al Templo y absolutizar al Estado fuera del Templo, resistió obcecadamente, progresó lentamente y al fin venció con Lutero y la Revolución Francesa.

La exhortación a entender el arcano que hay detrás de la letra, está puesta aquí al final y no antes de la promesa: las promesas y profecías que seguirán son las más grandes y misteriosas. Ojo a los tres misterios que vienen.


E. Sardes 

(Sardes es la edad llamada Renacimiento, desde Carlos V hasta la Revolución Francesa; o bien hasta nuestros días. Elijan.

Sardes, capital del reino de Lydia, era proverbial en la antigüedad por sus riquezas: su rey Creso, hoy Midas,

El llamado Renacimiento no fue un nuevo nacimiento de la civilización, como se ilusionó el mundo mundano; ni una nueva creación, ni una resurrección de la cultura; eso es un engaño…Los historiadores protestantes y liberales crearon esa burda ilusión, de que el Renacimiento–y la Reforma–marcan el fin de las Épocas Oscuras, y el Alba de los gloriosos y refulgentes tiempos... en que vivimos: más oscuros que nunca.


Junto con el reencuentro del arte griego y las obras de los grandes sabios antiguos, la invención de la técnica moderna, y la estructuración estatal de los grandes reinos europeos, el paganismo, mantenido durante la Edad Media en el subsuelo, irrumpe a la superficie de la vida europea, al mismo tiempo que afluyen a ella las riquezas de todo el orbe, y estalla la gran revolución religiosa.

«Tienes el nombre de viviente [renacido] pero en realidad vas a la muerte».Otra recomienda de la Tradición: desde ahora la Iglesia lo que tiene que hacer es conservar lo que le queda, los restos (ta loipa) aun sabiendo que son cosas perecederas y van a la muerte; por ejemplo, el Vaticano, el poder temporal del Papa, la liturgia ya ininteligible a la mayoría, el boato regio en San Pedro: apariencias de un Rey que ya no es obedecido, las excomuniones y el «index»... Todo esto y mucho más, que entendemos como la herencia de Occidente, que podríamos llamar Romanidad (el «Obstáculo» al Anticristo, que dice San Pablo)

Las creaciones modernas son bajo el signo de Satán; son destrucciones en el fondo y creaciones sólo en apariencia; son parasitaciones enormes e hipertróficas de antiguas creaciones, enormes escapes de fuerzas por la ruptura de antiguos equilibrios: la «técnica» moderna es una degeneración y una desviación de la Ciencia; el capitalismo es estructura enfermiza de la industria y el comercio; la actual cultura (« cultolatría»), degeneración del antiguo esfuerzo del intelecto por procurar al hombre un poco de felicidad, que ha virado hacia el ideal de los goces materiales…


Tercera exhortación a lo tradicional: a lo que has escuchado. Pero eso hay que practicarlo (téerei). Hoy día las palabras de la religión resuenan por todas partes, pero muchas veces vacías por dentro, no practicadas, no vividas.

Por primera vez en estas Epístolas proféticas aparece la Parusía, y en forma de amenaza: «vendré como ladrón»…

La canonización, inscripción del nombre de los Taumaturgos y los Mártires en el catálogo oficial de los bienaventurados y la solemne confesión en San Pedro, se vuelve hábito de la

Iglesia en este tiempo.  Aquí esto significa la canonización de la otra vida, la Vida Eterna; de

la cual estotra es signo y figura. …Desde Sardes la Iglesia debe ocuparse ya de los individuos y no de las naciones.


Filadelfia

La Iglesia de la Parusía; quizás esta misma época de la «era atómica».


Lo que caracteriza  la epístola a Filadelfia–que significa amor de hermanos–son

dos cosas bien gordas y claras: la conversión de los judíos y la inminencia de la Tentación Mundial; y al final della se halla la frase típica: «vengo pronto» y la mención de la «Jerusalén Nueva», que es el final del Apokalypsis.


Pongo ante ti una puerta abierta Y nadie puede cerrarla Porque tienes poca fuerza Más has guardado mi palabra

San Pablo usa la expresión «puerta abierta» para indicar la posibilidad de conversiones; expresión que pasó a la Cristiandad, 

La conversión de los judíos en los últimos tiempos está profetizada por San Pablo de la manera más categórica. Nos parece imposible que un suceso tal (« resurrección de un mundo» le dice Pablo) no esté marcado en el Apokalypsis. Nosotros lo vemos en este lugar, y en la Visión de la Parturienta; y posiblemente también en la Visión de los Dos Testigos.

Mencionaré que Billot cree se puede interpretar del gran movimiento de las Misiones en nuestro tiempo (« puerta abierta»). Mas el texto sagrado menciona literalmente a los Judíos.


«Vengo pronto», la palabra que abre y cierra el Apokalypsis. «Mantén lo que tienes», otra vez la consigna del Tradicionalismo, de la Iglesia anterior. No es tiempo ya de progreso, cambio o evolución. El actual Concilio VaticanoII no cambia nada,  ¡se entretiene con pequeñeces de liturgia! Lo único grande que se propone es la renovación de la vida cristiana conforme a la ley del Evangelio y la unión de las Iglesias: que Dios quiera sea conseguida.


Nuestra prodigiosa era atómica parece ser la última del ciclo histórico; lo malo es que no sabemos cuánto durará. Los judíos se han reunido en una–pequeña–nación, parte de ellos; pero no parecen por ahora muy cercanos a la conversión en masa, ni mucho menos.


Laodicea 

En nuestra interpretación, Laodicea no puede ser sino la Iglesia de los Mil Años, o sea, desde el retorno de Cristo hasta el Juicio Final.

Laodicea significa Juicio de los pueblos (Laon-diké), que puede referirse al Juicio Final. Pero San Hipólito Mártir en su Comentario dice–y nadie sabe de dónde lo sacó–que en los últimos tiempos los Reinos serán «democracias»: gobiernos sedicentes «del pueblo».

La tibieza irá invadiendo esa Iglesia próspera, que realmente se creerá «rica»; y llegará un tiempo en que no tendrá ni la frialdad del paganismo–que es susceptible de ser calentado–ni el calor prístino de la caridad cristiana que la inauguró; y eso es una cosa que da náuseas.

Si se interpreta literalmente el Capítulo XX, hay que admitirlo….«estoy a la puerta». Quien oyere mi voz Y me abriere la puerta Entraré donde él Y cenaré con él Y él conmigo

Lo definitivo promete aquí Cristo: la cena, el último acto del día; su propio trono al que venciere; o sea la gloria absoluta.



 Termina el libro con una serie de excursus…


El Apokalypsis es una profecía: lo dice San Juan en el título, en el cuerpo del libro (« verba prophetiæ hujus») y en el final….Es una profecía de los últimos tiempos. Es una profecía coherente: no es un centón de imágenes truculentas sueltas. Es decir, es un libro, no una recopilación de rapsodias. No es un libro indescifrable: aunque sea difícil… En un sentido, este libro abraza «todo el tiempo de la Iglesia, desde la Ascensión de Cristo–en que un ángel anuncia a sus Discípulos el Retorno futuro–hasta la Segunda Venida», como dijo San Agustín: con el acento puesto en el término. 



Apokalypsis significa revelación. Si fuera indescifrable sería lo contrario de una revelación.


 El cardenal Newman escribió una frase enigmática: «el Anticristo se parecerá a Cristo; por lo tanto, Cristo se parece al Anticristo»…

Esto es lo que la Escritura y la Tradición nos revela acerca dése misterioso personaje, que es realmente la clave metafísica de la historia humana, pues es el Hombre ensoberbecido y levantado contra su Creador; y será la encarnación de las fuerzas del Mal; y el Mal en su lucha con el Bien es la metafísica de la historia del hombre.