sábado, 24 de octubre de 2026

LLoran los ojos de quien sueña

José Luís Nunes Martins



Una fe que no actua no es fe. La esperanza que no es frme no es esperanza. El amor que no exige sacrificio no es amor.


La fe exige que no creamos en las apariencias ni en las superficialidades y eso es muy difícil, precismente porque el mundo parece valorar esas realidades más que las otras.


La esperanza exige que superemos muchos fracasos y desilusiones, alimentando siempre la convicción de que llegará l tiempo de realizar aquello que soñamos.


El amor exige que dejemos de lado el egoísmo, auquie la propia naturaleza parezca inclinarnos más a la satisfacción de nuestros deseos que al cuidado de los motros.


Que quien somos se revele en nuestras acciones, inspiradas por la fe, sustentadas por la esperanza y expresadas en la entrega desprendida a quien amamos.


Lloremos, pero sin pemitir que nuestros ojos se cierren a lo que está más allá de lo que vemos hoy, sin que desistamos de cumplir lo que tenemos que hacer hoy y sin dejar nunca de amar... aun cuando eso nos cause dolor, mucho.


Las lágrimas no nacen el los ojos, sino en el alma


El amor nos desarma y nos expone al supremo riesgo de perdernos... A pesar de todo, nunca nadie fue feliz lejos del amor.


Habrá quien llore, finja sonreir y, con eso, enmascarar su felicidad, apartando a los otros de sí. 


Tal vez solo los felices lloren.


Muchos de los que lloran aun no son felices, pero, con fe, esperanza y amor, también llegará su tiempo. Después, continuarán llorado, pero nunca dejarán de ser felices.

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sábado, 17 de octubre de 2026

Elige el bien, sin lamentar lo que pierdes


José Luís Nunes Martins


Está claro que el mundo se divide entre buenos y malos. En el interior de cada uno de nosotros, estas fuerzas se encuentran en lucha continua. Cuando cedemos al mal, podemos escuchar al bien avisándonos de que nos equivocamos; y cuando conseguimos actuar bien, es el mal el que nos intenta castigar, mostrándonos aquello que perdemos.


Cuando decido seguir por un camino, elijo desechar todos los otros. Los buenos caminos tienen obstáculos difíciles, tal vez más arduos que los de los malos caminos. En contrapartida, una elección por el mal da acceso a muchas cosas agradables.


Las cuentas entre lo que se gana y lo que se pierde a corto plazo suelen ser lo contrario de las que se hacen después.


Parece evidente a quien opta por lo malo que está haciendo lo mejor por sí mismo, no solo por los placeres inmediatos que tiene, sino también por lo que puede pensar cuando ve cuanto sufren los que prefieren los buenos caminos.


Aún así, si elegimos el bien, suele darse una amargura que debemos combatir en nosotros: lamentar lo que perdemos por no ser malos.


En nuestro corazón, razones y emociones se contradicen muchas veces. Y a nuestro alrededor hay muchas personas como nosotros: unas más fuertes, otras más frágiles, algunas cediendo al mal con más facilidad, casi siempre en busca de algo que creen que el bien no les puede dar.


Es solo una cuestión de tiempo hasta que las ventajas del mal se desvanezcan.


Es solo una cuestión de tiempo hasta que la ventajas del bien se revelen.


¿Qué elijo yo? ¿Lo inmediato o lo duradero?


sábado, 10 de octubre de 2026

El luto de quien no quiere perder


José Luís Nunes Martins


La vida es casi una infinita secuencia de pérdidas. Estamos condenados a perder casi todo lo que creemos importante. Lo que es nosotros mismos, y que no perdemos nunca, es nuestra identidad. Lo que somos, a pesar de todo.


Puedo negar que perdí, convenciéndome de que no perdí aquello que ya no tengo, pero que continuo sintiendo como parte de mí. La verdad, sin embargo, es que lo perdí, aunque continué formando parte de mí. 


Puedo indignarme e intentar con violencia recuperar lo que siento que me fue robado injustamente. Nada consigo recuperar a no ser perder las fuerzas con las que lucho y grito. Necesito fuerza, mucha, pero para encontrar en mí el sentido del camino de aquí en adelante.


Puedo intentar com prender lo incomprensible, pero sin éxito. Por más que me esfuerce, jamás mi entendimiento descubrirá los porqués  de todo lo que me sucede. No es la razón que me llevará hacia adelante.


Puedo dejarme caer y quedar agotado por tantas batallas perdidas de esta revuelta profunda, pero tampoco será así que tendré de vuelta lo que perdí y tanto deseo.


El pasado es historia y el futuro es misterio. Cada uno de nosotros es una especie de puente en movimiento entre esos dos tiempos. 


El luto es un proceso esencial y pasa por aceptar que lo pasado es irrevocable, por mejor o peor que haya sido, aceptando tanto lo que recibimos como lo que nos ha sido quitado.


La felicidad nace de las elecciones más difíciles. Una de ellas tal vez sea decidir ser feliz a pesar de todo el sufrimiento pasado, presente y el que aún vendrá. Luchando todos los dias.


El que no hace sus lutos pierde más de lo que perdió, porque, al no aceptar las pérdidas como parte de su historia, e arriesga a olvidarse de quien es y a perderse a sí mismo.


La fe, la esperanza y al amor nos enseñan a no desesperar nunca, a pesar de todo.


sábado, 3 de octubre de 2026

Verme con los ojos de Dios

José Luís Nunes Martins


Vale la pena mirarse a sí mismo con los ojos de Dios. Con justicia y amor. Aceptándome. Acogiendo mis errores, mis arrepentimientos y mis fragilidades. Buscando con ternura las razones de aquellos fallos que yo mismo no consigo (o no quiero) asumir, afrontar y resolver.


Dios ve más allá de lo que nuestros ojos consiguen saber. Abre su corazón a mi corazón y busca mi abrazo tanto como yo  busco el suyo.


El perdón es una elección de amor. Quien perdona no deja de sentir dolor. No se debe perdonar de acuerdo a la medida de la falta, ni con las emociones, pero sí de acuerdo con el amor que se tiene y se quiere tener por quien se perdona.


Es duro perdonar, pero es aún peor no hacerlo. Hay quien abriga dentro de sí los daños de los que se debería liberar si perdonase a quien es responsable de ellos…y, muchas veces, es la misma persona la que no es capaz de perdonarse.


Es importante preguntarse a sí mismo lo que quiero de Dios. ¿Deseo los beneficios que Él me puede dar para no sufrir y tener aquello con lo que sueño (¡aunque no merezca ni una cosa ni la otra!)? ¿O quiero su presencia y la fuerza para continuar viviendo y amando con voluntad, sabiduría  perseverancia, a pesar de todo lo que me duele, de todo lo que me falta y de todos los sueños que no consigo alcanzar?


¡Y qué querrá Dios de mí? ¿Consigo escucharLo como Él me escucha a mí?


sábado, 26 de septiembre de 2026

El tiempo es nuestra mayor riqueza

José Luís Nunes Martins


El futuro no está escrito. Se define de acuerdo a nuestras elecciones en el presente y en el pasado. Si el mañana depende siempre de lo que sucede, también depende, mucho, de nuestras respuestas que demos a lo que acontece. 


El tiempo es el campo donde casi todo se puede crear, descubrir,  y donde casi todo se desarrolla. Pero también es el escenario de todos cuantos no se preocupan de casi nada y deciden solo ser meros espectadores en esta pieza en que todos somos autores y actores.


La mayor parte de nosotros vive, de forma inconsciente, como si fuese inmortal y señor de su tiempo. En verdad, ninguno de nosotros sabe cuanto tiemble queda, por lo que sería mucho más sabio vivir esta vida tal como ella es…incierta, pero finita.


Nadie puede aumentar más tiempo a su tiempo, a menos que decida profundizar cada pedazo de tiempo que le es dado. Puede vivir un día como si fuese un simple castigo por el cual debe pasar, o puede vivirlo de una manera más autentica: como si fuese el primer día de su vida, o el último o …el único. Y esta es la verdad más cruda. El día de hoy es único. Ayer  era imposible acceder a él y vivirlo: mañana será imposible vivir de nuevo cualquiera de sus instantes. Ayer, el hoy era vacío; mañana, ya será inmutable para siempre.


Es lo que hacemos con nuestro tiempo que nos define. Puedo querer, con algún tipo de egoísmo, el tiempo de los otros para mí. O puedo querer, con amor, ofrecer mi tiempo a los otros. Al decidir qué hacer y como hacerlo, estaré decidiendo quien soy.


sábado, 19 de septiembre de 2026

¡No quieras impresionar a nadie!

José Luís Nunes Martins


Casi nadie está pensando en ti. Incluso los que tienen puestos los ojos en ti, lo más seguro es que no te estén viendo, mucho menos pensando en ti. Los ausentes a veces se acuerdan de ti, pero solo en algunos momentos.


¿Quién es el que te impresiona exactamente?¡Casi nadie! Contigo, en relación a ellos, pasa lo mismo. La diferencia en cuánto pones de ti al servicio de esa voluntad de impresionar. Cuanto más importante sea  para tila opinión de otro, más prisionero de ella serás. 


Las personas se ven a sí mismas en casi todo y en casi todos. El criterio más común para valorar a los otros es el de cuan semejantes son a quien los evalúa. Como no somos iguales y como creemos casi siempre, de forma muy sutil, que eso es un fallo nuestro, tenemos que escoger si quedamos prisioneros de esa lógica o si seguimos libres, comparando solo lo que somos con aquello que queremos ser.


Todos necesitamos ser admirados, porque todos tenemos una enorme necesidad de ser amados y de amar. Las palabras de quien nos aman deben ser, para nosotros, mucho más valiosas que las de todos los otros. Quien nos ama no busca impresionarnos; busca nuestro bien. Los otros también dirán que quieren nuestro bien, pero, muchas veces, buscan sobre todo nuestra admiración. 


¿Qué importancia deben tener para ti las palabras de quien no te da importancia? ¿De quien no te ama ni, en la mayoría de las veces, sabe siquiera quien eres?


Querer agradar a alguien que no nos ama es un camino directo a la desgracia.


Busca las palabras y la admiración de quien te ama. Tal vez sea solo un silencio bueno y la certeza de una presencia que quedará, hagas lo que hicieres.

NÃO QUEIRAS IMPRESSIONAR NINGUÉM!

Quase ninguém está a pensar em ti. Mesmo os que têm os olhos postos em ti, o mais certo é que não te estejam a ver, muito menos a pensar em ti. Os ausentes lembrar-se-ão por vezes de ti, mas apenas por alguns momentos. 

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Quem é que te impressiona mesmo? Quase ninguém! Contigo, em relação a eles, passa-se o mesmo. A diferença está no quanto de ti pões ao serviço dessa vontade de impressionar. Quanto mais a opinião do outro for importante para ti, mais prisioneiro dela serás.

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As pessoas veem-se a si mesmas em quase tudo e em quase todos. O critério mais comum para avaliar os outros é o de quão semelhantes são a quem os avalia. Como não somos iguais e como julgamos quase sempre, de forma muito subtil, que isso é uma falha nossa, temos de escolher se ficamos prisioneiros dessa lógica aou se seguimos livres, comparando apenas o que somos com aquilo que queremos ser. 

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Todos precisamos de ser admirados, porque todos temos uma enorme necessidade de ser amados e de amar. As palavras de quem nos ama devem ser, para nós, muitíssimo mais valiosas do que as de todos os outros. Quem nos ama não procura impressionar-nos; procura o nosso bem. Os outros também dirão que querem o nosso bem, mas, muitas vezes, procuram sobretudo a nossa admiração.

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Que importância devem ter para ti as palavras de quem não te dá importância? De quem não te ama nem, na maior parte das vezes, sabe sequer quem és?

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Querer agradar a alguém que não nos ama é um caminho a pique para a desgraça. 

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Procura as palavras e a admiração de quem te ama. Talvez seja apenas um silêncio bom e a certeza de uma presença que ficará, faças tu o que fizeres. 

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martes, 15 de septiembre de 2026

Una novela ejemplar

Perder y ganar (Literaria nº 6)

Henry Newman, John

Cita (APA): Henry Newman, J. (2017). Perder y ganar (Literaria nº 6) [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com

 Parte II


Año y medio había pasado desde aquel momento tan duro para Charles, y no había pasado en vano, Charles había apartado todas sus incertidumbres religiosas; esto es, conocía ahora mucha más gente de las distintas tendencias que antes, le eran más familiares los principios, los modos de ser de unos y otros, pero no se comprometía con nada.

Charles decidió hacer caso a Sheffield, tomar un tutor para el verano y buscarse un buen sitio para estudiar cerca de Oxford . 

El tutor , Mr Carlton,  no les llevaba más de tres años. Lo que más me gusta de Carlton es su serenidad. Siempre dice lo justo, no se pasa nunca, no te aburre, no abusa de ti; es concreto, no se anda por las nubes.

Mr Carlton ha estado muy brillante antes de cenar en su defensa de los partidos, la Iglesia tiene que sentirse agradecida de que haya partidos. Son el efecto inevitable del libre pensamiento; y cuanto más libre el pensamiento, más partidos. …  Fíjense en los católicos romanos,  lo que ellos llaman «escuelas»; pero en cuanto el Magisterio se pronuncia, desaparecen los partidos.

Charles quería saber cosas de Willis, así que intentó llevar la conversación hacia allí. ¿Que había oído White últimamente? Muy poco. Y tampoco podía decir si lo que anunció Mr Vincent de su vuelta atrás era cierto o no….Bueno, sí, sabía algo más. Había oído decir que Willis estaba completamente seguro de que Romanismo y Anglicanismo eran dos religiones distintas; que no se podían amalgamar;

En otra conversación Reding tuvo que exponer su idea del celibato, no es un sentimiento que yo me empeñe en mantener, no se si es un desatino querer introducirlo en la Iglesia Anglicana.

No me estoy refiriendo al caso concreto sino a algo que me parece bueno en sí mismo y que no puedo dejar de admirar. Yo no he dicho nada del celibato de los clérigos sino del celibato en general. A mí me parece que obligar al matrimonio es tan esclavizante como obligar al celibato; todo lo que estás diciendo lleva a que el que no se casa sea la oveja negra.

Yo creo que el cristianismo es la perfección de la naturaleza y por eso en las cosas en que es lo mismo que ella, es como la naturaleza, y es distinta de ella en aquellas cosas en que supera a la naturaleza. Entiendo por «sobrenatural» la perfección de la naturaleza.

Yo siempre pensé que el ayuno, la abstinencia, las dificultades, el celibato, podían tomarse como una compensación por el pecado.


Pero cuando alguien  lleva dentro ideas y sentimientos semejantes cae bajo la influencia externa del Catolicismo, entonces el poder del Credo produce sobre él un efecto inmediato,

al enterarse de que esa doctrina no es extraña, sino que es justo la que, en el pasado, existió en toda Inglaterra, de norte a sur, desde el momento en que aquí llegó el Cristianismo; al enterarse de que, según pruebas históricas, Cristianismo y Catolicismo son la misma cosa; que la fe de su país no existe en ningún otro sitio más que en su isla y en sus colonias, y que, además, resulta bastante difícil saber en qué consiste exactamente esa fe, o si su país tiene siquiera alguna fe.



Reding había dejado a un lado durante casi dos años sus dudas sobre los Artículos.

Por aquí vino el incómodo recuerdo de su obligación para con la Iglesia y la Universidad y lo cerca que estaba ya su examen y la graduación; y tenía que estar preparado para todo ello.

… Estoy muy incómodo con los Artículos desde hace unos dos años. No los puedo entender y si me meto con su historia, las cosas se ponen peor. Ahora que se acercan los exámenes y la graduación, no me queda más remedio que retomarlo otra vez.


 lo que pasa con los Artículos es que me vienen sin ninguna autoridad. Son las opiniones de unos señores del siglo XVI, que no tengo nada claro hasta qué punto han sido modificadas por las opiniones, absolutamente desautorizadas, de otros señores del XIX. Así que no tengo más remedio que ejercer mi propio juicio.

…Por otra parte, me ha impresionado que la Iglesia de Roma es de una consistencia inexorable en sus formulaciones. Puede que sea un sistema duro, férreo, pero es coherente.

Tampoco Oxford era para él lo mismo que antes. Había desaparecido la frescura de la excitada fascinación de los comienzos. Veía defectos donde antes solo descubría cosas buenas o excelentes;

El rasgo característico de Charles, el que le definía por encima de cualquier otro, era un sentimiento habitual de la Presencia de Dios … ahí estaba Él, actuando y guiándole, como la nube con el pueblo elegido…Se sentía criatura de Dios, sentía que debía responder ante Él; que no se pertenecía, que pertenecía a Dios.

 

Pero aún le esperaba a Charles una desgracia que no esperaba. En aquellos tiempos existía un sistema de espionaje llevado con todo celo por una serie de personas muy bien intencionadas que pensaban prestar un gran servicio a la Universidad descubriendo quiénes entre los miembros más jóvenes estaban «infectados por el virus del papismo».


Así, cuando Charles fue a tomar el té con Freeborn en realidad le estaban probando; no le llevaron a conocer una determinada doctrina religiosa, sino que, sin previo aviso, le pusieron frente a un tribunal; y como todo aquello le dejó frío, se convirtió enseguida en sujeto sospechoso. 

Cuando Reding se presentó ante el Vice-Principal, Reverendo Joshua Jennings, a pedirle permiso para vivir fuera del college los dos trimestres que le quedaban antes de examinarse, se encontró con una negativa cortés pero firme.

No se le negaba el permiso porque se dudara de la conducta de Mr Reding, no. Mr Reding siempre había sido un joven de moralidad intachable. Pero había que  proteger a los estudiantes más jóvenes del contagio 

Y, tras un minucioso examen, el Vice-Principal le dijo: ¡Me avergüenzo de usted, Mr Reding! 

¡Qué manera de pisotear las condiciones bajo las cuales se inscribió su nombre en los registros de esta venerable institución!

…—No entiendo por qué soy una compañía inconveniente para los demás. La mandíbula del viejo Principal pareció desprenderse de su cara y los ojos se le ahuecaron:—Porque... los corrompería, señor mío, usted los corrompería... 

Lo mandaron a casa. Bueno, un destierro soportable. Allí pasó Charles el invierno y la primavera con su madre y sus tres hermanas,


Las dudas de Charles se habían concretado bastante desde su llegada al Devonshire. El mismo hecho de estar en casa y no en Oxford contribuía a ponérselas delante de continuo.

Ahora había decidido salir de la perplejidad y resolver sus vacilaciones en un sentido u otro.  

Su posición se agravaba porque no tenía con quién abrirse ni nadie que pudiera ayudarle a soportar el peso que le aplastaba.

Se sentía encubridor de un secreto que tarde o temprano, bien lo comprendía, tendría que saberse. Todas esas cosas juntas eran la causa de ese hundimiento de ánimo que sus hermanas advertían.


Se examinó y no obtuvo la máxima calificación. Pero ahora ya estaba decidido a entrar en la iglesia católica. Sin embargo va a ser un periodo de pruebas muy dolorosas, tenía que decírselo en casa, a su madre,  a sus amistades,  renunciar a la iglesia de Inglaterra que tanto le había aportado,.

Las despedidas de sus amistades y conocidos son muy difíciles y le hacen sentir más solo cada vez. Hasta el último minuto, recibe invitaciones de distintas iglesias y grupos para ofrecerle formar una nueva iglesia… 

Supera todas las tentaciones y emprende la recta final. Por fin llega a la casa de los Concepcionistas en Londres, donde por supuesto es aceptado e inicia felizmente su proceso de integración en la Iglesia católica.