martes, 18 de agosto de 2026

Apocalipsis

Castellani, Leonardo,   El Apokalypsis de San Juan


Cita (APA): Castellani, L. (2022). El Apocalipsis de San Juan [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com


[Me ha costado mucho intentar hacer un resumen del libro, y también decidirme a publicarlo. No es tarea fácil por la enorme documentación que aporta, por su forma de escribir tan vivaz, tan rica en citas y comentarios de múltiples autores, que sin duda enriquecen y ayudan a clarificar las ideas, y a valorar y juzgar las diferentes interpretaciones de un tema tan complicado e importante. Sea como fuere voy a publicarlo en dos partes, como un modo de agradecerle al autor que me ha ayudado a entender y a cuestionarme mi propia fe, y a interesarme  más por este libro imprescindible para un cristiano.]






Cuando más tradicional sea una exégesis de la Sagrada Escritura, mejor es. La presente interpretación no podría exactamente llamarse mía, por lo cual es llamada nuestra. Proviene del trabajo de innumerables intérpretes, comenzando por los Santos Padres antiguos. 


Son muchos los libros que se han escrito del Apocalipsis, «Enigma Sacro»–como lo llamaba San Jerónimo–, y diversas escuelas de interpretación: la Esjatológica, que se remonta a la edad apostólica; la Histórica, inaugurada por el Abad Joaquín de Floris sobre la autoridad de un texto de San Agustín; la Alegórica, nacida del racionalismo contemporáneo. 


Las varias Visiones del Apokalypsis vuelven atrás continuamente: todas ellas terminan en la Parusía, pero empiezan de nuevo cada vez, tomando toda la materia o parte de ella desde otro ángulo: a veces en la eternidad, a veces en el tiempo, a veces en un espacio intermedio, que podríamos llamar Evo.


El texto del Apokalypsis fue escrito todo seguido, sin divisiones: la división en veintidós capítulos de nuestras Biblias proviene del inglés Esteban Langton y es por tanto del siglo XIII. Hay una división más natural en siete partes de San Beda el Venerable. Mas para el intérprete, la división más cómoda es la de las diversas Visiones, que resultan unas veinte. 


PRIMERA PARTE: HISTORICO-Esjatológica


Revelación:  literalmente, desde-lo-oculto; del verbo griego kalypto: cubrir, velar, ocultar; y la preposición apó,  des-en-velar, desenvelación.


El encabezamiento del libro contiene: El título, Su autoridad divina, sus destinatarios, los cristianos, la brevedad del tiempo, el modo de la revelación (visión imaginaria), el nombre del Autor, su condición de apóstol y su condición de testigo ocular de los hechos de Cristo.


San Juan, Obispo de Éfeso, metropolitano del Asia Menor, se dirige a sus siete comunidades cristianas sufragáneas, una de las cuales hoy día es de dudosa localización: Thyatira. Las Siete Iglesias representan simbólicamente, y a la luz profética,  las siete épocas históricas de la Iglesia Universal. Éste es el fundamento de la escuela llamada Histórico-Esjatológica, junto con el carácter profético del libro, y su innegable unidad literaria; …como fue indicado por San Agustín en el siguiente texto: Todo el tiempo que el libro éste abraza, a saber, desde la Primera Venida de Cristo hasta el fin del siglo, en que será su Segunda Venida»)


El Apokalypsis hormiguea de citas y alusiones del Viejo Testamento, engarzadas con naturalidad en el texto, de acuerdo al procedimiento común de los recitadores de estilo oral. No las indicaremos en adelante porque se hallan en las Biblias comunes.


«Yo, Juan, hermano vuestro, es decir, partícipe en la paciencia de la tribulación sufrida por el Reino de Jesús…»…pone fin a la visión-marco, y da comienzo de los mensajes a las Siete Iglesias. 


Reafirmación del carácter profético del libro: las cosas que vendrán (antitypo), prelibadas, sin embargo, en las cosas que hay ahora (typo) . Hay que acostumbrarse a la imaginería oriental, a las hipérboles, y a los símbolos. Los símbolos de la Sagrada Escritura significan algo; pero no necesariamente cada uno de los rasgos de ellos, hay que buscar solamente el sentido de la imagen total y no el de sus pormenores, …San Basilio el Grande, en el año 330, …tomo todos estos términos en sentido literal; porque «no me avergüenzo del Evangelio».


Éfeso: significa ímpetu según Billot. Representa la primera edad de la Iglesia, la Iglesia Apostólica, hasta Nerón….Riquísima en estas tres cosas (obras, labor y paciencia) fue la Iglesia Apostólica, que se difundió en poco más de un siglo por todo el Imperio: «vuestra fe es conocida en el Universo Mundo», dijo San Pablo; «somos de ayer y ya lo llenamos todo», Tertuliano.


Habían comenzado los primeros martirios, por la expoliación y rapiña de los bienes de los cristianos palestinos, que testifica San Pablo;


La Iglesia Apostólica surgió directamente de Cristo. El texto griego dice «péptokes»: «de donde decaíste»….Cuando una Iglesia–o una época de la Iglesia–decae y se corrompe, lo que hace Dios simplemente es retirarle su luz, con lo cual termina de pudrirse, surgiendo en otro lugar el resplandor de la fe y el fervor. 


La primera herejía, atribuida a Nicolao, uno de los siete primeros Diáconos, estaba muy extendida, pues la veremos luego repetida en Pérgamo y Thyatira. La primera herejía, por lo que sabemos de ella, se parece a la última herejía; quiero decir, a la de nuestros tiempos; y se puede decir que transcurre transversamente toda la historia de la Iglesia, y es como el fondo de todas las herejías históricas. Era una especie de gnosticismo dogmático y laxismo moral, un sincretismo. Era una falsificación de los dogmas cristianos, adaptándolos a los mitos paganos, y la adopción de las costumbres relajadas de los gentiles, como la lujuria, la idolatría ( De Nicolao cuenta  San Alberto el Magno que puso su mujer a disposición de todos; lo imitaron sus secuaces, y se hizo rito... cornudo).


Todos los «premios al vencedor» de las siete cartas, menos el cuarto, es decir el de Thyatira, se pueden referir a la vida de ultratumba y a la gloria del cielo;Así los interpreta el mártir Victorino, en el siglo IV, primer comentador del Apokalypsis. Sea como fuere, lo cierto es que todos los «premios» aluden literalmente al enigmático Capítulo XX; o sea, que el Capítulo XX los resume; lo cual prueba una vez más la unidad literaria y profética del libro.


Smyrna,  en griego significa mirra; substancia usada en la antigüedad para restañar o restaurar  las heridas y para preservar de la corrupción.


Las persecuciones fueron de carácter satánico: su crueldad superhumana, la iniquidad con que caían sobre los mejores ciudadanos y hombres más de bien del Imperio, su objetivo de hacer renegar de la fe... Las calumnias de los judíos contra los cristianos  eran realmente blasfemas: que Jesús fue el hijo adulterino de un soldado romano, que los cristianos comían en sus ágapes el cadáver de un niño asesinado para la ocasión (la Eucaristía), que adoraban a una cabeza de burro, etcétera.

San Policarpo, Obispo de Esmyrna, sufrió el martirio por haberse negado a proferir la fórmula idolátrica: «El César es el Señor [absoluto]». Los judíos impulsaron al pueblo a pedir su muerte, calumniándolo de «antipatriota»; 


La Segunda Muerte es el Infierno, la muerte definitiva; supuesto que por la primera, «nuestra hermana la muerte corporal», serán muchos alcanzados antes de tiempo, como ha anunciado el Profeta. Esta expresión de la «Muerte Segunda» repercute, como hemos notado, en el capítulo del Triunfo Final (XX, Visión del Reino Milenario), donde es contrapuesta a la Primera Resurrección.


Pérgamo (libros), la Iglesia de los Doctores y de las Herejías, hasta Carlomagno.


Pérgamo era el baluarte del paganismo, una de sus fortalezas (« el trono de Satán») habiendo sido la primera donde se levantó un templo al Divino Augusto y según parece en ella comenzaron los martirios: «el mártir Antipas, mi testigo, mi fiel, que fue muerto entre vosotros, allí donde Satán mora».

En el Anticristo habrá dos cosas, un sacrilegio y una herejía (Segunda Bestia). Se hará adorar como Dios, lo cual es un sacrilegio, y por cierto el máximo; y para ello se servirá  de un culto religioso derivado espuriamente del mismo Cristianismo: es decir, de una herejía cristiana, que pareciera ha nacido ya en el mundo...

La Iglesia se enfrentaba ahora a otra prueba, no menos peligrosa y más sutil, la pululación de las herejías. Está «teniéndose firme, con fuerza» (krateis), está sosteniendo el nombre de Cristo, en medio de la misma Sede de Satán, es decir, en el corazón del paganismo; y lo que es más de notar, arrebatándole a Satán sus arsenales, la cultura y las letras, que los apologistas y Doctores convertidos asimilan, sirviéndose de sus propios argumentos para demostrar su error y para defender al Dios verdadero… trabajo que culmina en la gran obra de San Agustín La Ciudad de Dios.  


San Juan cita  el decreto del Primer Concilio de Jerusalén–donde estuvo presente–que   manda a los cristianos  no comer de carnes sacrificadas a los ídolos,  y no ser complacientes en lo referente a los concubinatos; liberando en cambio a los neófitos de la–pretendida–obligaciónde circuncidarse.


El fondo de todas las herejías es la racionalización del Cristianismo, y el intento de podar y suprimir el misterio, lo cual muestra la influencia del paganismo: reducir los misterios de Dios a la medida del hombre.  El Arrianismo añadía el aprovechamiento de la religión para las ambiciones personales, penetró en el Ejército romano–después de haber contaminado a varios emperadores–y fue adoptado y protegido por numerosos «comandantes» que rompieron sus lazos con el centro político y comenzaron a proceder independientemente, originando la formación de los diferentes «reinos» de la Europa Moderna.


“Y le daré una piedrita blanca Y en la piedra un nombre escrito nuevo Que nadie lo sabe sino el que lo recibe»…  lo patente es que este premio designa  la vida de la gracia (« nombre nuevo»), el libro de la Vida (« que nadie más que el recibidor lo sabe») y la vida eterna; que está indicada, como hemos dicho, en todos estos prometidos premios finales menos uno.

sábado, 15 de agosto de 2026

La esperanza de ser comprendidos


José Luís Nunes Martins



Nos gusta que gustemos a otros. En la mayor parte de los casos, ese deseo es señal de que somos carentes, de que necesitamos de la atención y afecto de los otros para sentirnos completos y realizados.


Hoy, hasta llamamos amigos a personas con las que a penas tenemos contacto, pero sabemos, en el fondo, que ser amigo de verdad es mucho más que tener un contacto en el mundo virtual.


Detrás de esa confusión entre contacto y amistad está el deseo de no estar solos. Es un deseo profundo, que corresponde a una íntima e inmensa necesidad de abrazos que nos acojan , de quien nos acepte, comprenda y le guste como somos. 


Claro que la responsabilidad también pasa por la ilusión que creamos y alimentamos. Una gran ilusión es el principio de la desilusión. Es importante saber soñar y moderar el deseo que que gustemos a los demás.


Después, acostumbramos a esconder nuestras facetas más sombrías y complejas, mientras soñamos que los otros gusten, o por lo menos nos acepten, también aquello que, por miedo a ser rechazados, escondemos de ellos…


Con nosotros anda siempre una esperanza secreta de que podamos ser comprendidos por los otros, más aún por aquellos que nos son próximos.


El mayor problema de esta actitud es que, en el ansia de buscar comprensión, no intentamos siquiera comprender a los otros: ni a los próximos, que creemos conocer ya muy bien, ni a los extraños, de quien muchas veces la apariencia nos basta para juzgar que sabemos quien son.


Sería bueno que aprendiésemos a mirar y a escuchar al otro, sobre todo a aquellos que nos nos próximos, con atención y respeto, partiendo siempre del principio de que todo cuanto creemos saber a cerca de ellos no es, ni de cerce, suficiente.

sábado, 8 de agosto de 2026

El precio de escoger bien

José Luís Nunes Martins


El mal se nos presenta bajo la apariencia de bien. Nos desvía de lo mejor, llevándonos a cambiar lo mejor por aquello que es solo bueno. Es sutil, pero eficaz, porque nos va apartando del camino del bien supremo.


La mayoría de las elecciones decisivas de nuestra vida no son entre el bien y el mal, sino entre dos o más bienes. ¿Habrá algún mal en escoger algún bien que, aunque no sea el mayor, continua siendo un bien? Sí. Al hacerlo, renunciamos a un bien mayor.


Hay situaciones en que  somos forados a escoger entre dos o más males. Todas las opciones son malas, pero aquí es donde es más evidente que tenemos el deber de escoger el mal menos.


Es importante tener el coraje de escoger el bien mayor y renunciar a los bienes menores. Siempre es duo asumir que dejar para atrás buenas opciones forma parte del precio a pagar para alcanzar lo mejor. Al final, es como si solo mereciese lo mejor quien fuese capaz de las renuncias que eso implica.

 

Es interesante que asociemos la idea de libertad a algo muy agradable. La verdad, por eso, es que la libertad no es aquello que sentimos después de escoger bien; es aquello que hace posible  esa elección. Todos somos libres y eso no es una elección. Estamos condenados a ser responsables de las elecciones que hacemos - las buenas y las malas.


Somos responsables de lo que somos, de lo que hacemos a los otros y a nosotros mismos. Más que escoger un bien, debemos procurar siempre el mejor de todos los bienes. Solo así estaremos escogiendo bien.

sábado, 1 de agosto de 2026

Comparte tus alegrías

 José Luís Nunes Martins



La alegría de alguien puede y debe ser fuente de alegria para muchos, porque, si no fuera compartida, perdería fuerza y sentido.


Sucede que, en algunos momentos, alguno de nosotros tiene alguna alegría y no tiene con quien compartirla. Es tan triste que esa alegria termina por transformarse en un dolor profundo.


Lo mismo que es importante escuchar a quien nos expresa un sufrimiento, es también esencial que pongamos toda nuestra atención a quien se que quiere dividir y multiplicar algo bueno en su vida. Las alegrías florecen en cuanto son sembradas, pero solo si hubiera tierra fértil: un corazón abierto al otro, casi olvidado de sí mismo.


¿Quién de entre nosotros es capaz de alegrarse con la alegria de alguien? No es fácil. Lo más natural es que esa alegria sea superficial y pasajera. ¿Por qué será? Tal vez porque, ante una tristeza de otro, tampoco nos abrimos por completo. El otro, muchas veces, no es visto como un igual.


Así, cuando somos nosotros -cuando soy yo-, es muy raro encontrar a alguien capaz de dejar de lado todo lo que en sí es motivo de júbilo para entristecerse conmigo o para alegrarse con mi alegria, olvidando las propias desgracias. Encontrar a alguien así es encontrar un tesoro. Ser alguien así es ser un ángel.


Por maior que seja um bem, se não tivermos com quem o partilhar, não será uma alegria conquistá-lo.


Por mayor que sea un bien, si no tuviéramos con quien compartirlo, no sería una alegria conquístalo.


Quien esconde los altos y los bajos de su vida vive una especie de pobreza: la miseria de estar solo. Y, sin embargo, tal vez sean los pobres -los que tienen poco que dar- los más felices, porque comparten lo poco que tienen.


Seamos nosotros capaces de dar sin esperar nada a cambio y de recibir sin sentirse obligado a cualquier retribución. El amor es puro y gratuito.


lunes, 27 de julio de 2026

¿A dónde va el mundo? II


Castellani, Leonardo. Cristo ¿vuelve o no vuelve?: Apuntes sobre el Apocalipsis [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com 



El Anticristo de la leyenda 


El Anticristo es el mayor misterio de la historia humana y la clave de su metafísica.


…El Anticristo sería un judío, de la tribu de Dan, hijo de una conversa judía monja ¡y de un obispo!... cuando no del demonio directamente… Adquiriría con rapidez fantástica todas las ciencias. Satán sería su compañero permanente, etcétera, etcétera.


…Bossuet, seguido por Calmet y otros, en su sistema que explica el Apokalypsis con la historia de los primeros siglos de la Iglesia, identifica al Anticristo con Diocleciano, el último perseguidor, al cual computa en 666, poniendo en cifras romanas las letras del nombre Diocles Augustos.



 El Anticristo histórico 


El bajo Medio Evo vio al Anticristo en Mahoma;…Y es cierto que Mahoma representa uno de los precursores y figuras del Hijo de Perdición, una de las cabezas de la Bestia Bermeja: a nuestro parecer, la Segunda Bestia de Daniel, el Oso.


El sentir común de los escritores eclesiásticos, culminando hoy día en Hilaire Belloc con sus Las Cruzadas y Las Grandes Herejías, sostiene esta conjetura y da pie para otra algo más aventurada,…que el islam puede renacer como Imperio Anticristiano más poderoso y temible que antes, a manera de aquella cabeza de la Bestia Bermeja que fue herida de muerte y resurgió en los últimos tiempos, con asombro de todo el universo.


Y así el mahometismo resurgido será quizá cultural más que político; (como las Bestias de Daniel, que representan culturas y religiones más bien que meros imperios políticos) mas en lo moral: poligamia, esclavitud, guerra santa, culto a la riqueza, energía bárbara de struggleforlifer... Me remito a todos los que conocen a Norteamérica. 


En esta cizaña tropezó Lutero, quien quiso arrancarla y la desparramó. 

El Anticristo es probablemente el filosofismo del siglo XVIII, prolongación de la seudorreforma protestante y precursor de esta nueva religión que vemos formándose hoy día ante nuestros ojos, llámese como se quiera.


El Anticristo artístico



El Anticristo será también un hombre singular,  Roberto Hugo Benson, en su obra The Lord of the World   contempla la transformación del humanitarismo moderno en una religión positiva, que en aquel su tiempo, año 1910, proponía el entonces líder socialista Gustavo Hervé, discípulo de Augusto Comte,  prolongando las líneas de la apostasía contemporánea, 


El apocalipsis actual


 «Cuando quiero saber las últimas noticias, leo el Apocalipsis», decía con gracia León Bloy.

… la Ciencia Moderna estaba ya entonces elaborando la bomba atómica. 

. En su Comentario Literal al Apocalipsis  monseñor Eyzaguirre identifica la sexta tuba del sexto ángel del Apokalypsis con la gran guerra mundial, dividida en dos partes, con veinte años de tregua, de la que hemos sido testigos, y víctimas.


Pero críticos militares tan autorizados como el capitán B.H. Liddle Hart y el catalán Iturrat prevén como posible y aun probable una Tercera Guerra Mundial, después de una tregua menor que la anterior, y que no será ya guerra de naciones unidas, sino de continentes unificados.


La aviación fulminante, los robots explosivos, la bomba atómica, la conscripción en masa, incluso de mujeres, y la compulsión a entrar en guerra sobre las naciones pequeñas (técnicas de la guerra moderna ya ensayadas con éxito y definitivamente incorporadas al arte bélico), hacen posible un exterminio tres veces más grande que el que hemos presenciado, contando muy por lo bajo.


 Las Siete Plagas

 

 Las Tubas (trompetas) significan las causas espirituales de los dolores :la invasión de los bárbaros, el islamismo, el cisma griego, el cisma de Occidente, el Protestantismo, la guerra mundial y el Anticristo, en nuestra exégesis.


Pues hay que saber que las Visiones del Apokalypsis no siguen un orden lineal progresivo, como es el caso de la poesía épica o narrativa, sino un orden concéntrico o, mejor dicho, espiraloide, el cual es invariable característica del estilo profético oriental. Cada una de las Visiones empieza un poco más allá de la otra; pero todas terminan invariablemente en el objeto principal de todo el libro, la Parusía.


 Así, pues —en nuestra interpretación—, la Primera Plaga es la sífilis; la Segunda es la discordia y la guerra en las relaciones internacionales; la Tercera es el envenenamiento de la vida cultural y social, y la lucha de clases; la Cuarta es la desviación perversa y destructífera de la Ciencia Moderna; la Quinta es la destrucción de la pericia política y la impotencia de los estadistas; la Sexta es la guerra mundial; y la Séptima, el advenimiento parusíaco.


De la misma manera, en nuestra exégesis, el Caballo Blanco de la Visión Tercera simboliza la Monarquía Cristiana, que duró desde Constantino a Napoleón I; el Caballo Rufo, la Gran Guerra y todo su período de «guerras y rumores de guerra» y de «paz armada» que sigue a las guerras napoleónicas; el Caballo Oscuro este amable tiempo que estamos viviendo de posguerra, o sea de Crisis y Carestía; y finalmente, el Caballo Amarillo —¿por qué amarillo?; ¿el color de la muerte o el color de la raza que formará el ejército del Anticristo?— significa el Acabóse Perfecto.


El morbo infame


La sífilis es una de las plagas peores de la humanidad moderna, es cruel y asquerosa, y aflige casi siempre a los pecadores y no a los santos. 

Aparece tan repentinamente que los hombres creen se trata de un morbo nuevo. Cada nación adjudica esa enfermedad a su vecina.

Es posible que de ella dependan etiológicamente la tuberculosis, el cáncer y la neurastenia. Esto sostienen algunos biólogos actuales…Para estas tres enfermedades no existe hoy día remedio específico; y la ciencia moderna no lo hallará jamás…. Y la sífilis ataca en general a los que tienen el signo de la Bestia y adoran su imagen.


La nueva Jerusalem


La Visión que cierra el Apokalypsis es de la Nueva Jerusalén. Hay dos Jerusalenes nuevas, la celestial y la terrena, madre de todos nosotros.

La Jerusalén celestial es la actual congregación de los salvados; o sea, lo que llamamos el Cielo, hállese donde se halle.…no es la Jerusalén terrestre que ve bajar ahora el Profeta «adornada como una esposa para el varón». Estotra es «un cielo nuevo y una tierra nueva»….El Profeta la describe con términos corporales y la promete para los últimos tiempos, para después de la Segunda Venida. 


Milenarismo y evolucionismo



… Esos mil años, después de la resurrección primera, en que reinarán con Cristo los mártires, los interpretan, para antes de la Segunda Venida de Cristo, una escuela exegética llamada evolucionista, y otra escuela llamada milenarista.


El Milenarismo Se divide en espiritual y carnal o, por otro nombre, craso. Milenarismo carnal designa la tendencia judaizante y novelesca que en los primeros siglos imaginó un triunfo temporal y mundano de Cristo… fue condenado por la Iglesia.

El Milenarismo espiritual se puede resumir en estas palabras de Hallo: «Un Milenio está predicho en la Escritura; ese periodo todavía no se ha dado; en qué consiste a punto fijo y en pormenor no lo sabemos; cuando se dé, lo sabremos»….

Así expresado, con discreción y agnosticismo,  no ha sido jamás condenado por la Iglesia ni lo será nunca, por la simple razón de que la Iglesia no va a condenar la mayoría de los Santos Padres de los cinco primeros siglos, entre ellos a los más grandes... 


Lo que ha hecho no ha mucho la Iglesia ha sido prohibir por un decreto del Santo Oficio la enseñanza de un milenarismo mitigado, claramente definido en la misma prohibición: «el milenarismo de los que enseñen que antes del juicio final, con previa o sin previa resurrección de justos, Cristo volvería a la tierra a reinar corporalmente».

Este decreto es del 9 de julio de 1941. El decreto ut jacet negaba  también a los exegetas llamados evolucionistas, puesto que, según éstos, Cristo reina ya corporalmente—desde el Santísimo Sacramento—a partir de su Resurrección hasta el Fin del Mundo. 


La Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio cortó la discusión declarando, por decreto del 21 de julio de 1944, que la doctrina «que enseña que antes del juicio final, con resurrección anterior de muchos muertos o sin ella, Nuestro Señor Jesucristo vendrá visiblemente a esta tierra a reinar, no se puede enseñar con seguridad (tuto doceri non posse)».


»La interpretación espiritual: Esta exégesis—sigue diciendo Pirot—, comúnmente admitida por los autores católicos, es la que San Agustín ha dado ampliamente. »Agustín hace comenzar este período en la Encarnación, porque profesa la teoría de la recapitulación, mientras que, en la perspectiva de Juan, los mil años se insertan en un determinado lugar en la serie de los acontecimientos.

»Es la Iglesia militante, continúa Agustín, la que reina con Cristo hasta la consumación de los siglos; la primera resurrección debe entenderse espiritualmente del nacimiento a la vida de la gracia (Col. III, 1-2; Fil. III, 20; cf. Juan V, 25); 


Cabo



Debo callarme ahora, porque soy incapaz de describir el Cielo. En mi presente circunstancia me siento profundamente inspirado para describir el infierno, o a lo más el purgatorio.


Baste decir que la Nueva Jerusalén es cien veces mejor que la mejor cosa que ha existido en el mundo.

El Redentor del mundo, «que reformó la bajeza de nuestro cuerpo, configurándolo a la claridad del suyo», entregado por nosotros a los tormentos, ha salvado al hombre entero, alma y cuerpo, y con él a toda la naturaleza, creada para el hombre…aun quizá por eso en el Génesis el Paraíso Terrenal se dice «cerrado» y trancado después de la culpa, no se dice destruido.


Y termina el libro con un resumen de todo lo dicho, en verso, una serie de poemas muy interesantes, que pueden ayudar a comprender mejor qué pueda ser el Apocalipsis.