domingo, 18 de junio de 2023

La familia vive del perdón

 José Luís Nunes Martins


 La familia es la base de la felicidad. Por eso, cuando en ella persiste el egoísmo, el orgullo o el resentimiento, se convierte en una especie de piedra atada a todos, impidiendo a cualquiera de sus miembros tener paz.

 Sin perdón no hay familia. Todos erramos unos con otros. Por lo que solo con amor se pueden sanar estas heridas. En verdad, el perdón es una prueba concreta de amor que une a los que deciden vivir y luchar por la alegría duradera de todos.

 Una familia precisa de espacio y tiempo entre aquellos que componen. El respeto a la otro exige que guardemos alguna distancia y seamos pacientes. Sin libertad no hay ni verdad ni felicidad. Estar presente no significa invadir un espacio que no es mío. Amares dar espacio y tiempo. También por eso es por lo que una familia es mucho mayor que la suma de sus miembros.

 Una familia se alimenta de la fe, de la confianza compartida, de valores comunes, de sueños en los que también entran los otros, de una voluntad común de que no haya allí soledad no deseada. En una familia todos somos y yo y un nosotros.

 Sin un compromiso que se renueve y cumpla cada día, solo subsiste un conjunto de personas que no son una verdadera familia, sino que las unas a las otras se arrastran hacia una verdadera tristeza a veces disfrazada de sosiego, pero que, por eso mismo, se vuelve aún más trágica su tristeza.

 Frente a las contrariedades, no debemos abandonar a los nuestros. Por muy malas que sean las adversidades y por menos buenos que nos parezcan aquellos que, a pesar de todo, debemos amar.

 Una familia se mantiene unida y firme en la tribulación. Resiste las angustias, las desesperanzas, la aparente falta de amor, de sentido y de justicia del mundo y de los otros.

 ¿Si yo no sé ser justo, porque no se juzgar con conocimiento de todo lo importante, entonces por qué paso tanto tiempo de mi vida culpando y condenando a los otros, comenzando por los de mi familia?



martes, 13 de junio de 2023

No prometas el bien. Hazlo.

 José Luís Nunes Martins


 Si buscas la verdadera alegría, entonces trata de sembrarla en aquellos que están a tu lado, comenzando por los más próximos. Es imposible que alcances la felicidad para ti, porque ella solo te pude llegar a través de otra persona.

 Así como cualquier árbol da fruto, así tú no te preocupes en distinguir entre aquellos a quienes te puedes dar. Igual crees que hay alguien que no la merece… no juzgues y date. Si hubiera algún mal en esa persona, eso no te contaminará.

 Promover el bien de alguien es crear las condiciones para que sea quien es, así como hacerle mal lo disminuye o aniquila. ¡Por eso, una de las formas más nobles de hacer el bien es combatir el mal!

 Es de gran valor la existencia capaz de ver en si todo el bien que tiene. La mayor parte de las personas sólo después de perderlo tienen conciencia de cuánto iluminaba su vida.

 Algunos, tan oscuras son las tinieblas del infierno en que viven, que sienten el bien que se les hace como algo que los importuna y desprecia… La solución que ven para el mundo es la de que el mal se expanda por todos lados en vez de abrir su vida al bien que por más que parezca tardar, vence siempre. Siempre.

 Cuídate de prepararte porque, por mayores que sean los bienes que hagas, no tendrás las respuestas que mereces. Serás mal interpretado, pocos te agradecerán y algunos hasta han de golpear en los dientes. Pero la verdad es que nunca fue gran héroe aquel que sólo hizo el bien a quien le hacía mal.

 Haz el bien que tienes que hacer, a pesar de todo.

 ¡Sin promesas, solo como un compromiso contigo mismo!



 

domingo, 4 de junio de 2023

Necesito de una comunidad para ser feliz

 

José Luís Nunes Martins


 No consigo ser feliz solo. Necesito a los otros, porque mi existencia solo tiene sentido si formo parte de la vida de otras personas. Puedo estar más o menos presente, puedo necesitar recibir más o dar más, puedo estar triste o alegre, pero nunca consigo ser yo sin preocuparme por nadie y sin que nadie se preocupe por mí.

 Cada persona es un misterio, un universo casi tan infinito como bello, y la verdad es que nunca estamos de la misma manera, como si nos viésemos desde perspectivas diferentes, tiempos y disposiciones…llegamos a parecernos diferentes a nosotros mismos.

 Es un buen principio asumir que los otros tienen algo bueno, si no fuese posible hacerles bien, por lo menos es importante que no causemos mal.

 No somos iguales a nadie y eso es bueno. Pero en lo más profundo de cada una de nuestras identidades hay un conjunto de valores que casi todos compartimos. A cada persona le toca hacer su camino, entre una multitud interminable de otros que, al mismo tiempo, andan por el mundo en busca de felicidad, un poco por todos lados.

 El encuentro es algo sublime. Reencontrar en el otro algo que también soy, como si fuésemos hermanos que comparten un código genético, es extraordinario. Hay muchos sueños y pesadillas que un día descubro que no eran solo míos. ¡No soy el único inspirado ni el único atormentado en nada! ¡Y eso es bueno!

 Al contrario de las apariencias, las personas son mucho más parecidas a nosotros de lo que creemos. Consideramos a aquellas que no conocemos mucho mejores de lo que tal vez sean…lo que implica que tal vez comencemos a menospreciarnos a nosotros. ¡Algunos se creen mejores que nosotros, lo que nos da la certeza de que no son! Pero también nosotros, a veces, nos juzgamos por encima del otro…lo cual es un error y un pésimo punto de partida.

 No te preocupe demasiado lo que los otros puedan pensar de ti. La mayor parte de las veces nunca estamos en sus pensamientos…se olvidan de lo que somos, decimos o pensamos. ¡Piensan en otras mil cosas, no se importan…mientras algunos de nosotros sospechamos que están dedicando su tiempo a pensar mal de nosotros!

 Más vale que te preocupes en serio y solo de lo que tú mismo dices, haces y eres. Eso inspirará a otros y los ayudará sin importar de qué forma.

 ¡Nadie es lo que parece, ni tú! ¡A pesar de eso, somos igualmente hermanos. Y eso es bueno!

 ¡Que nunca creas que es importante lo que puedan decir o pensar de ti, sólo lo que tú eres!

 Pero no te olvides de que eres parte de la aldea que los otros necesitan para ser felices.