lunes, 23 de noviembre de 2020

¿Por qué te obstinas en no dejarte amar?

 José luís Nunes Martins



Se necesita mucha humildad para reconocer que no somos tan fuertes ni tan independientes como nos gustaría.

 Es precisa una gran confianza para dejar nuestras heridas interiores al alcance de alguien que, en vez de ayudar cerrarlas, puede aprovechar para hacernos más daño todavía.

 Pero nadie es feliz sin amar, ni sentirse amado. Es, por tanto, esencial que nos dejemos amar, ofreciendo mi vida como camino para que el otro pueda cumplir su voluntad y necesidad de amar.

Si yo no permito que amen, estaré prohibiéndome mi felicidad y haciendo imposible que quien lo intenta sea también feliz.

 ¿Crees que te bastas a ti mismo? No te bastas.

Nadie se basta, menos aún aquellos que presumen, porque, con eso, solo buscan el aplauso de los otros – sien el cual se sienten solos y abandonados.

 La visa está hecha de muchas estaciones. Primaveras suaves e inviernos crudos. -y eso es bueno. A cada verano le sucede el otoño. Pero, pero por más tiempo que tenga que pasar, llega el tiempo de ser un buen día- y eso es maravilloso.

 Cuando llueve dentro de mi corazón, truena y hace frío, es tiempo para que yo abra los brazos, más para ser abrazado que para abrazar… y porque ninguna tempestad es más fuerte que el amor, con un abrazo, y de forma silenciosa, ella pasa y vuelve a tener paz.

 Sin amor, las tempestades siembran miedo en cada rincón de mi interior. Haciendo de mí alguien más distante, cruel e infeliz.

 ¿Crees que no hay nadie que te ame?

 ¡Al amor parece que le gustan las profundidades de la duda! Exige fe, quebrando nuestras certezas, como quien prepara la masa para hacer pan, ¡amasando hasta que la masa quede blanda y dócil… antes de echar el pan al fuego!

 ¡Se humilde y confía! El amor se te aparecerá. ¡Abre los ojos… y los brazos!


 https://agencia.ecclesia.pt/.../porque-teimas-em-nao-te.../

sábado, 14 de noviembre de 2020

¿Cómo se llega al cielo?

 José Luís Nunes Martins


 Casi todos queremos ir al cielo, pero pocos se esfuerzan por descubrir, escoger y aceptar su camino para llegar a él.

 Solo hay un camino para cada uno de nosotros. Pasa por quien está cerca de nosotros, todos aquellos con quienes nos cruzamos varias veces a lo largo de los días. A veces en el mismo día. Nuestros familiares, aquellos con los que trabajamos y, de una forma u otra todos aquellos que conocemos al mirar.

En verdad, todos formamos parte unos de otros, por lo que no podemos ser felices si los otros no estuvieran bien. Es promoviendo su felicidad como alcanzamos la nuestra.

 Por más paradójico que parezca, el que solo cuida de sí no consigue el resultado que desea: paz y alegría.

 Los egoístas creen que los otros son meros figurantes en una historia que tiene solo un protagonista: ellos mismos. Son el centro de su mundo, donde non cabe nadie más, de tan grandiosos que se creen. Viven siempre solos, aunque haya alguien que les satisfaga los caprichos. Viven descontentos, aunque tengan más que suficiente para ser felices.

 El camino para el cielo pasa por dar con amor, no por acumular por egoísmo.

 Puede ser más pesada nuestra vida de lo que alguna vez creímos posible, pero nunca será más pesada de lo que nuestros hombros puedan soportar. Y si nos derriba alguna vez, que seamos capaces de levantarnos y seguir adelante. Muchas ves necesitaremos la ayuda de otros. Así también los otros, por más fuertes que sean y los creamos, necesitan nuestra fuerza.

 Amar es ir al encuentro de quien se encuentra débil. No por ser débil, sino solo porque somos iguales a él y siempre es tiempo de apoyar a quien vive un momento de necesidad.

 Las puestas del cielo están a nuestro alrededor, un poco por todos lados. Necesitamos parar y hacer de nuestro silencio espacio y tiempo para que el otro n os revele aquello que necesita. Pero, necesitamos estar atentos a las miradas que se cruzan con la nuestra, buscando la verdad que está detrás de cada uno. Después de parar, escuchar y oír, es tiempo de actuar.

 Es tiempo de amarnos y hacer que los que sufren se sientan amados. Sin palabras ni discursos, pues las obras del amor no se hacen de promesas ni de bellas frases.

 Nunca basta amar. Es necesario que el otro se sienta amado. Caso contrario, es solo un ejercicio de buena voluntad, sin resultado. Tal vez hasta un poco egoísta, porque el objetivo debe ser precisamente que el sufrimiento del otros sea apaciguado a través del amor que fuéramos capaces.

 Para llegar al cielo es necesario ser luz

¡Quien no es luz solo aumenta la oscuridad!

https://agencia.ecclesia.pt/portal/como-se-chega-ao-ceu/

sábado, 7 de noviembre de 2020

Andamos llorando con prisa

 

José Luís Nunes Martins


¿Qué le sucederá mañana a quien no tiene tiempo para digerir las pérdidas de hoy?

 El mundo parece cada vez más indiferente a las angustias personales. Como si no formaran parte de la vida o fuesen una señal de que no sabemos vivir. Somos invitados a compartir con los otros solo nuestros éxitos, porque nadie quiere saber de las desgracias, mucho menos las ajenas.

 No tenemos tiempo para nada. Pasamos el día ocupados, pero, por más que hagamos, aún queda siempre mucho por hacer. Trabajamos mucho, pero la verdad es que parece que no hacemos nada. No somos máquinas, y cuanto más intentamos serlo, más lejos estamos de la perfección.

 Entonces, cuando la soledad nos atrapa, no nos queda sino cerrar la puerta y, ahí, lejos del mundo, nos susurramos las verdades que callamos durante el resto del tiempo.

 Pero no tarda en aparecer la idea de las obligaciones que nos quedan por cumplir, que nos esclavizan a cambio de dar una cierta sensación de utilidad a nuestra vida.

 La pérdida deja marcas permanentes, y no solo en el caso de la muerte de alguien cercano. El desempleo involuntario, la traición de alguien que creíamos leal, la desilusión por una promesa que hicimos y no conseguimos cumplir, una oportunidad que no aprovechamos o las enormes cantidades de tiempo que desperdiciamos sin darnos cuenta.

 Todas las pérdidas dejan cicatrices mucho más profundas de lo que creemos, porque sin tiempo para hacer el luto intentamos curar la herida solo escondiéndola.

 Vale la pena asumir nuestros fracasos. Incluso corriendo el peligro de hacerlo ante personas equivocadas. Al final, lo que más importa es que seamos capaces de ser verdaderos con nosotros mismos, si no asaremos la vida mintiendo a los otros tal como lo hacemos con nosotros mismos.

 Quien ha perdido necesita hacer luto. Necesita hablar y ser escuchado, sin condiciones, sin voluntad ninguna de oír… sólo necesita compartir y librarse del dolor, así haya alguien dispuesto a escucharlo.

El silencio es una de las formas más sublimes de expresar el amor.

 La presencia es una de las formas más bellas del amor

Elija yo estar presente y ofrecer mi tiempo a quien necesita de mí.



 https://agencia.ecclesia.pt/.../andamos-a-chorar-a-pressa/