sábado, 28 de noviembre de 2015

La limosna y el don



28 de novembro de 2015     https://www.facebook.com/jlmartins?fref=nf


  

                                           Ilustração de Carlos Ribeiro

Esta vida nuestra es un don que recibimos sin que lo hayamos pedido, somos todos mendigos, pero podemos ser todos limosna.

 Quien nos tiende la mano nos pide, ante todo y lo más, la mirada, para que la nuestra  se encuentre con la suya. Que no nos sea indiferente y que hagamos parte de su camino.

No perdemos nuestra dignidad cundo pedimos algo… menos aún cuando aceptamos con humildad lo que otro nos da.

La limosna no cambia nada, quien pide continua pobre y quien da no deja de ser rico, solo enaltece la humildad de reconocer la fragilidad y tender la mano al encuentro.

Así como alguien ha decidido necesitar de mí para realizar su proyecto, también yo necesito de los otros para concretar lo que soy. Lo que muchas veces consideramos limosnas, son dones. Encuentros en los que todos comienzan por asumir su fragilidad y en que, después, cada uno sale más fuerte.

Ser don no es dar lo que se tiene en exceso, sino más bien, lo que pudiendo incluso hacernos falta a nosotros, tal vez le haga más aún al otro. No para que él nos lo agradezca, antes bien para que reciba el amor y pueda, también él, amar. La mayor de todas las riquezas es dar la vida, como don, a quien eso hace diferente.

Amar es mirar al otro a los ojos y reconocer en él un igual. Tanto si pide como si da. Es siempre el mismo.

La limosna es dar lo que no necesito. Don es dar lo que otro necesita.

Amar es tender al otro nuestras manos. Puras. Vacías de cosas, pero llenas de amor.

martes, 24 de noviembre de 2015

El Reino de la realidad


Comparto este post porque lo asumo, de pe a pa,  y porque me parece de una gran utilidad para el que quiera entender lo que nos pasa a los seres humanos de estos tiempos.

Por Emilio Alegre del Rey


http://longinos-opinionesdeunconverso.blogspot.com.es/2015/11/el-reino-de-la-realidad.html


"TODO EL QUE ES DE LA VERDAD ESCUCHA MI VOZ" 
- Cristo a Pilatos (Evangelio según san Juan 37,2)



 El Reino de Dios está ya entre nosotros. Es el reino de la verdad y la justicia, es más: es el reino de la realidad. Es el Reino de todos los que escuchan la verdad, la proclaman y viven en ella. No nos damos cuenta, pero mucho de lo que vemos a nuestro alrededor no es nada, es como ceniza; basta un soplo para dispersarla y que quede al descubierto la verdadera realidad de oro puro que apenas vemos.

  YO  
 LA REALIDAD

 En el juicio a Jesucristo había mucho griterío, mucha confusión; Roma afirmaba su poder con un juez injusto, los judíos el suyo con una estrategia falsa. En medio, un hombre al que quieren matar con el engaño de que es una amenaza para la autoridad imperial. Nada de eso es verdad, nada responde a la realidad, todo es paja que arrebata el viento. Debajo, el grano es el Hijo de Dios entregándose por amor, diciendo la verdad sobre Sí mismo. Es la mujer de Pilato intercediendo a favor de ese hombre justo, porque aquella noche había soñado con él. Es quizá María y alguno de los apóstoles y discípulos sufriendo a distancia la escena; es quizá alguno de los judíos sintiéndose confuso por aquella actitud inicua. Es todo corazón que escucha la verdad y se hace capaz, a su vez, de proclamarla: es la misericordia de Dios que se derrama en los corazones de los hombres, de los elegidos.

"... No así los impíos, no así:
son como paja que arrebata el viento".

(Salmo 1,4)

 Hoy en nuestro mundo también existe mucho griterío y mucha confusión. Mucha idea vana, mucha actitud falsa, mucha mentira y mucha injusticia. Pero debajo está el Reino de Dios, que es el reino de la realidad. Por ejemplo: muchos hoy desprecian a los aún no nacidos, como si no fueran seres humanos como los demás. Pero la realidad es que sí lo son. Todas esas ideas de supuesta defensa de derechos de la mujer, de compasiones y correcciones políticas, todo el abortismo y todo lo que lo apoya, todos los intereses políticos y estupideces que se dicen para sacar partido en torno a la oculta barbaridad del aborto... todo eso está en el humo, inconexo de la realidad: es pura ceniza. El Reino de Dios, el reino de la realidad, está debajo: en los que defienden la vida, en los que verdaderamente apoyan a la mujer, en las parejas o mujeres solas que con esfuerzos luchan por su hijo, en quienes se enfrentan a la corriente y dan testimonio aunque sean vilipendiados por ello, en los que escuchan esas verdades y se sienten confundidos en su error, replanteándose tanta falsedad... todo eso sí es real, eso no se lo lleva el viento, sino que está bien fundido con la gracia de Dios: es el Reino de Dios presente entre nosotros. 

"Cuando se aplasta bajo los pies
 a los cautivos de la tierra,
cuando se conculca el derecho de un hombre
en presencia del Altísimo,
cuando se defrauda a alguien en su pleito,
¿no lo ve el Señor?"

(Lamentaciones de Jeremías 3, 34-36)

 ¡Claro que lo ve! Otro ejemplo: la persecución anticristiana en África, Oriente Medio, Corea del Norte, China, etc. ¡Cuántas falsedades y ocultaciones hay sobre eso! ¡Cuántos intereses económicos, cuántas alianzas increíbles por el poder mientras se asola Siria e Irak, mientras se mata a los cristianos! ¡Qué manejo torticero de los medios de comunicación para que no se sepa que en nuestos tiempos se está produciendo un terrible martirio! No entremos en culpables; todo es paja que se lleva el viento. Los intereses económicos, el odio al cristianismo, la barbarie y la mezquindad de tantos; todo eso es falso, toda esa ganacia es óxido que se deshace. Nada es real, nada de lo falso permenece. Sólo permanece la verdad: la verdad del niño que confiesa a Jesucristo antes de ser degollado, la verdad de la mujer que es separada de su familia para ser vendida como esclava sexual por ser cristiana, la verdad de los que son machacados por una bomba cuando estaban en su casa sin culpa de nada, la realidad de quienes apenas pueden esbozar un gemido de denuncia para oponerse a la máquina de la injusticia, el perdón de las víctimas y los perseguidos, los musulmames -incluso los terroristas- que se ven atraídos por Cristo a la conversión, a causa del testimonio de misericordia y fidelidad de los mártires... Hasta ese mal puede servir para llamar a algunos elegidos de entre los musulmanes, para que se conviertan y vivan...  Todo eso es verdad y permanece, todo eso es el Reino de Cristo que crece entre nosotros, y que resplandecerá en su realidad cuando el orín sea limpiado, cuando todo lo falso y todo lo injusto se desprenda como el óxido.

"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?"

 (Jesús en el Evangelio según San Lucas 9,25)


 ¿Y la injusticia social? ¡Cuánto lujo, cuánto derroche, y cuánto sufrimiento al lado! ¡Qué dolor y qué frustración los de unas personas que sólo quieren formar una familia y vivir honradamente, pero no pueden, porque no tienen un sitio donde trabajar, una casa para vivir, un salario para ganarse el pan! ¡Cuánta estupidez cruel, disfrazada de ciencia económica, cuánto egoísmo y narcisismo disfrazados de política social, cuánta falsedad disfrazada de ayuda! Todo eso es porquería, polvo que se va con un soplido. Debajo queda el sufrimiento y la frustración de los pobres, eso sí es realidad; el sudor de los que sí trabajan por ellos y lo hacen por amor, la voz de los que sí claman justicia en nombre de Dios y no para subirse a ningún pedestal. Los pedestales caerán; los pobres y los misericordiosos se alzarán. Estos forman el Reino de Dios que está ya entre nosotros.

"Él derriba del trono a los podrosos 
y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos".

(María, alabanza a Dios en el Magníficat 
Evangelio según San Lucas 1, 52-53)

 Hasta en la escena más terrible vence ya el Reino de Cristo: un grupo de niños puestos en fila es invitado a renegar de Cristo o ser degollados uno a uno. El dolor, el miedo, el sufrimiento, son terribles, pero la realidad que vemos con los ojos de la cara es incompleta. Acaba el primero de ser degollado en un charco de sangre sobre la tierra, y ya se levanta en el Cielo a grandes saltos, arrojándose en los brazos de su Creador. Todo, todo el sufrimiento ha pasado; en esa escena terrible hay una ventana inmensa a la felicidad.

"Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos".

Salmo 118, 15


 Hasta el mal sirve para el bien, como la traición de Judas sirvió para la glorificación de Cristo y la salvación de todos los elegidos. Los malvados, sin quererlo, aumentan la victoria de sus víctimas. El demonio intenta hacer el mal, pero...

"Todo concurre al bien de los que aman a Dios"

(Carta de San Pablo a los Romanos 8,28) 

..."incluso el pecado"

(San Agustín, padre de la Iglesia, siglo V)

 En nosotros mismos hay verdad y mentira, hay bien y mal. Todo lo que no es verdad, lo que no viene de Dios, no está anclado en la realidad y no permenecerá, será como paja que se quema en el fuego. El resto, lo auténtico, lo verdadero, lo sano, lo que está sostenido por la gracia de Dios, eso sí permenecerá.


"El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo.
Sobre él se puede edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto o paja:
la obra de cada uno aparecerá tal como es, porque el día del Juicio, que se revelará por medio del fuego, la pondrá de manifiesto; y el fuego probará la calidad de la obra de cada uno.
Si la obra construida sobre el fundamento resiste la prueba, el que la hizo recibirá la recompensa; si la obra es consumida, se perderá. Sin embargo, su autor se salvará, como quien se libra del fuego".

(Primera Carta de San Pablo a los Corintios 3, 10-15) 

 Sí, sólo quien está verdaderamente sobre la Roca, que es Cristo, que es lo verdadero, lo real, se salvará. Quizá muchos sin ni siquiera conocerle, aunque sin culpa suya, se salvarán, porque eran de la verdad y escucharon su voz... en su conciencia. En cambio, otros se condenarán, porque le rechazaron. Esa es la realidad, ese el el Reino de Cristo, aparentemente ocultado entre tanta parafernalia, entre tanto griterío falso. Está ya aquí. Es real, es más, es lo único verdaderamente real, pues todo lo demás es vanidad.
"Vanidad de vanidades, todo es vanidad"

(Eclesiastés 1,2)

 Por eso, vivamos en la realidad del Reino de Dios, acogiendo su misericordia, antes de que resplandezca su justicia, porque cuando Él llegue, sólo lo justo resplandecerá. Pone Santa Faustina Kowalska en labios de Jesús en una de sus revelaciones: "Antes de venir como Juez justo, abro de par en par la puerta de mi Misericordia".

«Dime, Padre común, pues eres justo, 
¿por qué ha de permitir tu providencia, 
que, arrastrando prisiones la inocencia, 
suba la fraude a tribunal augusto? 

¿Quién da fuerzas al brazo, que robusto 
hace a tus leyes firme resistencia, 
y que el celo, que más la reverencia, 
gima a los pies del vencedor injusto? 

Vemos que vibran vitoriosas palmas 
manos inicas, la virtud gimiendo 
del triunfo en el injusto regocijo.» 

Esto decía yo, cuando, riendo, 
celestial ninfa apareció, y me dijo: 
«¡Ciego!, ¿es la tierra el centro de las almas?»


Bartolomé Leonardo de Argensola, siglo XVI

 De los hombres no veremos la justicia, pero sí veremos la justicia de Dios, y los que la esperan se saciarán de ella.

 "Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia,
porque serán saciados".

Jesús en el Evangelio según San Mateo 5, 6

Y será pronto, muy pronto, antes de que nos demos cuenta:

"¡MARANA THA, VEN, SEÑOR JESÚS!"

(Apocalipsis 22,20)

sábado, 21 de noviembre de 2015

La muerte no separa


José Luís Nunes Martins
21 de novembro de 2015
https://www.facebook.com/jlmartins?fref=nf


                                                          Ilustração de Carlos Ribeiro

Nadie puede vivir mi vida por mí. Nadie puede dar ms pasos, ver lo que veo, sentir las mismas emociones o pensar ideas iguales a las mías… ser es ser diferente.

Mi existencia puede servir de modelo a otros, del mismo modo que puedo tomar a alguien como ejemplo a seguir, pero no debemos dejar que el yo se pierda, porque si me confundo con otros perderé mi mayor valor: sr único. Amar no es anular a nadie, sino protegerlo y promoverlo, tal como quiere ser. El bien que es.

No soy lo que tengo, no soy lo que hago. Soy solo la huella que dejo… lo que decido ser, a cada paso.

Cuando alguien muere, se pierde su referencia palpable. Es el fin de todas las posibilidades de relación, en los términos en que lo conocemos. Pero, más que sus zapatos –que otro cualquiera puede usar- quedan sus pasos, al lado de quien precisaba de su fuerza, todos los que dio por amor… porque solo lo que es noble queda. Todo lo demás es nada.

Porque el amor es la negación de la muerte, es por lo que se conduce a la más importante de todas las guerras, lo visible contra lo invisible, la duda contra la fe, el tiempo contra la eternidad… cabe a cada uno de nosotros escoger lo que quiere.

Cuando alguien que me ama muere, queda. Con todo, depende de mí aceptar su presencia en mi intimidad. ¡Asumir la misión de ser uno, por los dos… más libre que nunca… pero es eso mismo lo que quiere quien nos ama de verdad: que seamos independientes, autónomos y felices!

Amar es estar siempre a solas con la persona que se ama, a pesar de que haya una enorme distancia… en el espacio y en el tiempo.

La muerte no separa a los que se aman, solo los aproxima y une, todavía más,  deciden continuar amándose.
 



sábado, 14 de noviembre de 2015

La parábola que explica casi todo*


http://observador.pt/opiniao/a-parabola-que-explica-quase-tudo/

De todos los cuadrantes políticos, sin excluir el del partido que se propone formar gobierno, hay quien cuestiona las deficiencias éticas del proceso en curso.

Es evidente que Portugal atraviesa una grave crisis política: lo que, para algunos ciudadanos, es motivo de gran excitación, es inicialmente rechazado por todos los demás. No hay, ni parece que pueda haber, ningún acuerdo sobre la solución gubernativa a adoptar, pero desde todos los partidos políticos, sin excluir el  partido que se propone formar gobierno, hay quien dude de las deficiencias éticas del proceso en curso.

Para la Iglesia, las querellas partidarias son relativamente indiferentes y, por eso, no toma partido en los actos electorales. Pero, como recientemente el episcopado portugués y su presidente hicieron saber, esa actitud supra partidaria no significa alejamiento en relación a los valores humanos, ni a las exigencias del bien común, que deben orientar siempre la legislación y la acción gubernativa.

La intervención eclesial opera al nivel de los principios de la cohesión social, en defensa de los valores humanos y de los legítimos intereses de los ciudadanos, sobre todo de los más desfavorecidos. Su acción socio caritativa, en todo el territorio nacional, para creyentes y no creyentes, hace creíble su magisterio. Pero la Iglesia tiene también una palabra que decir sobre la moralidad de los procesos de decisión política, porque la Biblia no calla sobre ese particular.

En el evangelio hay, de hecho, una parábola que se puede aplicar perfectamente a la actual situación: la del administrador sagaz (Lc 16, 1-8). Reza así: Había un hombre rico que tenía un administrador; y este fue acusado ante él de dilapidar los bienes. Lo mandó llamar y le dice: ‘¿Qué es esto que oigo decir de ti? Presenta la cuentas de tu administración, porque y no puedes seguir administrando’. El administrador dice, entonces, para sí: ‘¿Qué haré, pues mi señor me va a quitar la administración? Cavar no puedo; de mendigar tengo vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que haya quien me reciba en su casa, cuando me despida de mi administración’.

“Y, llamando a cada uno de los deudores de su Señor, preguntó al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’ Él respondió: ‘Cien tinajas de aceite’. Replicole: ‘toma tu recibo, siéntate de prisa y escribe cincuenta’. Preguntó, después, al otro: ‘¿Y tú cuanto debes?’ Este respondió: ‘Cien medidas de trigo’. Replicole también: ‘toma tu recibo y escribe cincuenta’. El señor elogió a su administrador deshonesto, por haber procedido con sagacidad.

La analogía es obvia: basta sustituir al administrador por alguien que perdió, y ni siquiera fue ‘por muy poco’, unas elecciones que había prometido ganar; su señor, por el país, en la persona del jefe de Estado; los deudores, por los líderes de los partidos de la extrema izquierda con los cuales acordó, en la imposibilidad de llegar a un único acuerdo, tres diferentes ‘posiciones conjuntas’. Las tinajas de aceite y las medidas de trigo, por las cuales el administrador sagaz quiso, de forma deshonesta, garantizar su supervivencia, son, al final, las cesiones que se hicieron a cambio de la viabilidad del próximo ejecutivo, si el jefe de estado entendiera designar un nuevo primer ministro.

No es preciso ser brujo para adivinar algunas de las medidas a implantar, muy en breve, por la denominada ‘mayoría de izquierda’ parlamentaria: el aborto libre y gratuito, la eutanasia – ¡ya corre un abajo-acuerdo  en este sentido!- la legalización de las drogas y la adopción plena para todos. Todo propuestas no votadas por los ciudadanos y que atentan contra el bien común, porque ofenden, sobre todo, a los más necesitados, como son, respectivamente, los ‘nascituros’, los deficientes  y los enfermos terminales, los jóvenes y los niños sin padres.

La parábola bimilenaria no era, como es obvio, a favor de un programa económico o político más conservador o progresista, porque la doctrina social de la Iglesia no es de izquierda ni de derechas, no es socialista ni capitalista o neoliberal. Pero la Iglesia tiene el deber moral de elevar su voz- que es también la de los más necesitados –para denunciar las estrategias que, cualquiera que sea su procedencia o naturaleza ideológica, se oponen, por razones personales o partidarias, al interés nacional.

Aún sabiendo que, como fue profetizado hace dos mil años, “los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de la luz” (Lc 16, 8), haya esperanza de que ‘los hijos de este mundo’ sean más solidarios y, también ahora, que los hijos de la luz sean también más sagaces…

*En memoria de Paulo Cunha y Silva. Todavía hace un año no nos conocíamos personalmente, aunque tuviésemos un gran amigo en común. Me concedió la honra de su presencia en el lanzamiento de un libro en el Museo Romántico portuense y, en el verano pasado, tuvo la amabilidad de invitarme a intervenir en una actividad cultural promovida por la Cámara Municipal de la que era concejal, y que se realizó en Porto, el pasado 10 de septiembre. Al día siguiente, le envié un breve mensaje, agradeciendo su simpática invitación para comer, así como su asistencia a la sesión en que participé. Recibí, exactamente 37 minutos después, su respuesta, que hoy, en homenaje a su memoria y cambiando a penas unos nombres, le devuelvo: “yo soy quien agradece”, Paulo Cunha y Solva, “¡Fue muy bueno!” ¡Dios los guarde!

Sacerdote católico



Un camino vale por mil, si fuera el mejor



                                                         Ilustração de Carlos Ribeiro


Con el pasar del tiempo se vuelve más evidente que más vale tener poco valioso que mucho de aquello que no vale. Un solo camino vale por todos los que se dejan atrás, si fuera el que hemos escogido entre los infinitos que se presentan delante de nosotros…
.
Una mano llena de bellas piedras escogidas y trabajadas, vale más que una montaña de rocas en bruto. El valor que damos a las cosas es lo que las vuelven valiosas.
.
Nada se puede tener o ser más o mejor que un alma que se hace buena. La grandeza de nuestro corazón no se refiere a cualquier extensión, tamaño o poder. Es su profundidad y pureza la que determina su majestad, su valor, su sublime elevación.
.
Todo lo que es bueno y grande, es porque se eleva. Todo lo que es malo, pequeño y feo, es porque rebaja y somete. Y habrá siempre un cielo más bello, así como también es cierto que nunca se llega al fondo de un abismo… entre estos infinitos somos llamados a escoger.
.
Importa saber que los mejores no van por los caminos de los otros… se arriesgan a hacer el suyo, tan puro como imperfecto y auténtico.
.
La gota hace su camino, escavando la piedra, sin prisa… se evapora hasta caer e insistir de nuevo. Así se eleva, así se hiere, así se hace. La eternidad no es necesaria para que se cumpla lo que depende solo de nuestros talentos y fuerzas. Un camino vale por mil, si fuera el mejor… si fuera el mío. Si fuera yo mismo.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Dar


JOSÉ MIGUEL PINTO DOS SANTOS 
05/11/2015 - 05:34


En el dar está la ganancia. Porque “es dando como se recibe”.

La economía del dar está de moda. Seda todo, desde comida  a quien tiene hambre,  o arte a quien precisa de cultura. Se da de todas formas, directamente al necesitado, o a través de intermediarios con Fundaciones de carácter social, cultural y educativo. Se da voluntariamente a través de donativos para IPSSs, o a la fuerza a través de impuestos y contribuciones al sistema redistributivo estatal.

Hay quien “da” para poder pagar menos impuestos y quedar con lo que “da”, el que es hábil, pero no tiene mérito. Hay quien da de lo que  le sobra, lo que es bueno, y hay quien da de lo que le falta, lo que es excelente. Y aunque la economía del mercenario, del precio y del lucro, sea natural y, se rige por criterios de justicia, humana y benéfica para individuos y sociedades,  en la economía de la solidaridad y del mecenazgo está el espíritu y la alegría.

De hecho, en el dar está la ganancia. Porque “es dando como se recibe” como decía San Francisco de Asís (1181/2-1226). La contradicción lógica de esta afirmación oscurece la realidad ontológica que él desprende. Es natural que quien se olvida que la lógica  de las primeras causas es diferente de la lógica de las causas segundas, se sienta confuso con este principio, y aún queriendo en su corazón que sea verdad, lo acabe por negar intelectualmente y en la vida del día a día.

La aplicación de eta máxima en su mayor pureza es ilustrada por San Martín de Tours (316-397) al dar su capa, en un día frío de otoño, a un indigente semidesnudo que se muere de frío y que había encontrado en un camino. Martín le podía haber dado una moneda de oro, que daría para comprar no solo una capa sino muchas otras cosas buenas, y además le habría ahorrado lo incómodo a él, a Martín, de pasar frío. Pero ese habría sido un regalo inútil en el descampado en que estaban, si el mendigo mientras tanto hubiera muerto de frío. Martín no solo dio lo que tenía, sino de entre lo que tenía dio lo que el otro necesitaba, sacrificando su comodidad. De modo semejante procedía la Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) que solo tenía aquello que ella podía dar y fuese deseado por aquellos a quien ella podía dar.

¿Cuál debe ser la medida de nuestro dar? Santo Tomás de Aquino (1225-1274) propone: “No solo debemos dar a los otros nuestros ojos, viendo por ellos; nuestros oídos, escuchando sus angustias; nuestras bocas, predicándoles y aconsejándoles; nuestros pies, de modo que puedan andar a su servicio; nuestros corazones, para que puedan meditar en su ayuda; sino que también les debemos dar todo lo que tengamos de bienes espirituales y temporales”. Qué cantidad de problemas no  resolveríamos en Portugal (1) si siguiésemos este modo  de dar…

Professor de Finanças, AESE


(1)  Este modo de dar vale para cualquier ser humano, así que  la enseñanza de este precioso texto puede aprovechar a cualquier persona, de cualquier lugar del mundo…


domingo, 8 de noviembre de 2015

Exégesis de una aparición en Albufeira



chttp://observador.pt/opiniao/exegese-de-uma-aparicao-em-albufeira/atólico

A los gobernantes no se le piden sermones sobre los humores divinos, o la naturaleza celestial o diabólica de las tempestades, sino que sepan actuar en pro del bien común.

No habían caído el Carmen y la Trinidad, sino que cayó una tromba de agua, o cosa parecida, allá por las bandas de la Albufera, en el Algarve. Tamaña cantidad requirió la presencia en el local del recién  investido ministro de la Administración Interna que, no satisfecho con la desgracia que se abatió sobre esa población del Algarve, más habituada a la llegada de turistas que a las aguas pluviales, emitió un juicio religioso, que mereció numerosas críticas en los medios de comunicación, poco dada a literaturas teocráticas de las intemperies meteorológicas.

Más allá de algunas referencias a la conveniencia de prevenir a los establecimientos comerciales con seguros, el ministro tejió también consideraciones sobre Dios y su amistad o enemistad con los hombres, sobre las provocaciones a que estos son sometidos, las furias naturales y demoníacas, etc. Conceptos teológicos que no son corrientes en el lenguaje de los gobernantes de este país laico, republicano y, a lo que parece, camino del socialismo (cuya llegada, según algunos politólogos, debe acontecer en la semana que viene).

Son muy lamentables los abultados perjuicios materiales y, sobre todo, la pérdida de una vida humana, y de saludar que un miembro del gobierno se traslade a la región afectada. Es laudable la prioridad dada a la familia de luto, que el ministro hizo cuestión de cumplimentar, refiriéndose, con la mayor consideración, a la víctima mortal: “se entregó a Dios y Dios con la certeza que le reserva un lugar adecuado” (Público, 3-11-2015).

No es habitual una mención explícita a Dios en los discursos gubernamentales o parlamentarios. Hay, incluso, un cierto pudor en referirse tan directamente al Creador, tal vez por el escrúpulo religioso de no usar su santo nombre en vano, como manda el segundo mandamiento de la Ley de Dios, o, más probablemente, por entender que no tiene sentido mezclar la cosa pública con la sacra, según un muy común prejuicio laicista.

No repugna que, en actos de especial solemnidad, Dios pueda ser formalmente invocado, como hacen los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica cuando juran su cargo. Pero no sería razonable esa invocación en relación a cuestiones políticas opinables, o para explicar ciertos fenómenos naturales. Ya pasó el tiempo en que los monarcas, por una enrevesada hermenéutica de las palabras de Cristo a Poncio Pilatos, se consideraban titulares de un derecho divino.

El ministro aparecido en Albufeira hizo aún otras declaraciones especulativas: “La furia de la naturaleza no fue nuestra amiga. Dios no siempre es amigo. También considera que de vez en cuando nos da unos periodos de provocación. En casi todos lados, excepto en Albufeira, el nivel autárquico fue suficiente de acuerdo con las medidas. Y sólo no fue suficiente aquí en Albufeira porque la fuerza de la naturaleza, en la furia demoníaca, aunque los ingleses digan que es un acto de Dios , un ‘act of God’, la gente tiene que traducir de otra manera…”(id.).

Primero habla de la ‘furia de la naturaleza’ y  de su pretendida enemistad con el género humano en general y, en particular, con los algarvios. (Habría sido interesante que el señor ministro hubiese explicado por qué carga de agua-¡nunca mejor dicho!- la naturaleza se encolerizó con los habitantes de Albufeira…). Después, transfiere la titularidad de la acción destructora a Dios que, por lo visto, ‘no siempre es amigo’, y que  “considera” que, de vez en cuando, nos tiene que dar “un período de provocación” (¿será esto una velada alusión a este gobierno… o al próximo?). En un último y sorprendente desarrollo teológico, admite que la acción ha sido diabólica –“furia demoníaca”- para después concluir que fue todo un acto de Dios, o tal vez no…

Que el hombre prehistórico dijese, cada vez que tronara, que era Dios que estaba furioso, era comprensible, teniendo en cuenta su ignorancia científica y religiosa. Continúa siendo verdad, no solo para los creyentes sino para quien tenga un discurso filosófico coherente, pues todo lo que acontece, en el orden natural, tiene a Dios por su causa última. Por eso, lo que se pide a los científicos y a los políticos es que, sin desmentir esa explicación metafísica, sepan, respectivamente, reconocer las causas próximas de los fenómenos naturales y actuar en consecuencia. Así, a un astrónomo cristiano no le compete decir que las galaxias existen porque Dios quiere, lo que es obvio por demás, sino conocerlas y explicarlas científicamente.

De modo análogo, a los gobernantes no se les piden sermones sobre los humores divinos, ni sobre la naturaleza celestial o diabólica de las tempestades, sino que sepan actuar, en esas circunstancias, de la forma más adecuada al bien común. Como hizo el Marqués de Pombal que, en vez de perorar sobre las causas trascendentales del terremoto de 1755, por cierto en fecha coincidente con las crecidas en el Algarve, procuró que se enterrasen los muertos y se cuidase de los vivos.

Permanece vigente el principio evangélico que, contrariando tanto el clericalismo como el laicismo, enseña que se debe dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Sin confusiones, ni exclusiones. Sea el actual ejecutivo, sea el próximo, son, sólo y tan sólo, gobiernos humanos. No son ninguna bendición divina, ni –¡afortunadamente!- ninguna maldición diabólica…

Sacerdote




sábado, 7 de noviembre de 2015

La medida del amor

José Luís Nunes Martins
7 de novembro de 2015
https://www.facebook.com/jlmartins?fref=nf


                                                           Ilustração de Carlos Ribeiro

Amar es hacerse a la medida de quien se ama. No se puden amar dos personas diferentes de la misma forma. Porque, cuando se ama a alguien de verdad, lo que se ama es lo que en esa persona hay de original.

Hay quien cree amar cuando hace siempre la misma cosa, más preocupado por sí mismo que del otro, repite sin cesar lo que considera que es bueno… asume que a quien no le gusta así… no lo merece… es sólo un egoísta disfrazado de romántico. El amor exige que nos olvidemos de nosotros.

Amar supone tener el coraje de dar fuerza (aunque no la tengamos) a aquel a quien amamos, cuando precisa de eso. De otro modo, cuando su felicidad pasa por lo opuesto, por ser capaz de compartir con él nuestras más íntima fragilidades… para que él,con coraje, dé también sentido a sus esfuerzos. No, no es un trueque, es sólo estar atento al otro y llenar sus vacíos.
Cuanto más humilde fuera el sentimiento, más exigente. El amor, por ser la más sublime fuente de todas las bondades, nada quiere… sino la felicidad del otro.

La felicidad es algo demasiado importante y profundo para conseguirlo solo. Ningún abrazo o beso puede ser bueno si no hubiera otro yo, diferente de mí. Un tú, cuya felicidad quiero.
La belleza mas grandiosa de cada uno estará en la originalidad profunda de los detalles en que es única. Aquello que tenemos en común unos con los otros es el fondo delos corazones… el resto es todo una construcción inacabada en busca de mi felicidad en el otro.

(¡Muy agradecido, madre, por haberme amado, estimado y ayudado a ser diferente de los otros, y de, así, haberme ayudado tanto a ser feliz… a pesar de todo!)

jueves, 5 de noviembre de 2015

Sínodo de la familia: una bendición para el mundo



/10/2015, 0:05 

http://observador.pt/opiniao/sinodo-da-familia-uma-bencao-para-o-mundo/

Cabe al papa explicar cómo se articula la pastoral de la misericordia con la fe de la Iglesia, como mantener que un matrimonio valido sea preterido por unión posterior, saltándose el principio de la indisolubilidad.

El proceso no está concluido aún, pero ya se puede decir que el Sínodo sobre los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización” fue una experiencia positiva, no sólo por el hecho de todas las conclusiones,  incluso  las más polémicas, han sido votadas por dos tercios de los padres sinodales, sino también porque la relación final mejoró sustancialmente el “instrumentum laboris”, esto es el texto de trabajo elaborado a partir de las conclusiones de la asamblea extraordinaria de octubre de 2014.
 
Al contrario de lo que sucedía en el texto anterior que, según George Weigel, era “bíblicamente anoréxico”, las conclusiones del último Sínodo expresan una reflexión teológica más madura. De forma más positiva, se reafirmó la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la Eucaristía  y se renovó la apelación conciliar a la santidad. Los miembros de esta asamblea  sinodal insistieron también en la necesidad de un entendimiento pastoral específico para con las familias y matrimonios en situaciones difíciles. Reafirmaron además que la gestación es una bendición de Dios y alabaron el ejemplo de los casados felices y de las familias numerosas, agentes privilegiados de la evangelización.

Otro capítulo sobre el cual las conclusiones de este Sínodo fueron especialmente esclarecedoras, respecto a la aplicación de la doctrina de la Iglesia, o sea, a la pastoral familiar. Se estudió la relación entre la conciencia individual y la verdad, excluyéndose que aquella pueda sustituir, o contrariar, las enseñanzas reveladas por Cristo. En este sentido, se subrayó que la actividad pastoral debe estar en sintonía con el magisterio eclesial, siendo inviables soluciones locales o regionales contrarias a la doctrina de la Iglesia, que es una y universal. Aunque consciente de que, en algunos países, la ley civil equiparó otras uniones al casamiento natural, el Sínodo entendió que sólo este es verdadero matrimonio y, en consecuencia, el único que puede fundar una auténtica familia. Se armonizaron los conceptos de verdad revelada y de misericordia divina, en la teoría y en la práctica pastoral.

Muy en buena hora la última asamblea sinodal ha sido más positiva y pacífica que la precedente, aunque es verdad que también se hicieron sentir diversas corrientes interpretativas de la doctrina y de la tradición eclesial. Por un lado, un sector significativo del episcopado europeo y norteamericano, teniendo en cuenta las circunstancias de muchos de sus fieles, sugirió tolerar una segunda unión, permitiendo a los cónyuges recasados el regreso a la práctica sacramental de la confesión y de la comunión eucarística, que en la actualidad no les está permitida. Por otro lado, muchos obispos del resto del mundo reaccionaron contra esa hipótesis, en la medida en que la consideran contraria a la indisolubilidad matrimonial y a la doctrina, también revelada, sobre la eucaristía. La relación final del Sínodo resalta el mantenimiento de la doctrina de la Iglesia pero, al mismo tiempo, apela a una actitud más flexible en relación a los fieles que se encuentran en situación matrimonial irregular.

Cabe ahora a Francisco la última palabra, probablemente a través de una exhortación apostólica post sinodal. Una de las cuestiones que el papa deberá solucionar es la respecta a la forma como la pastoral de la misericordia se conjuga con a fe de la Iglesia. O sea: ¿¡cómo mantener que un matrimonio válido sea preterido por una unión posterior, sin contrariar el principio irrevocable de la indisolubilidad!? O más aún:
  ¿¡Cómo admitir a la comunión eucarística a un fiel que, aunque canónicamente casado con una persona, vive maritalmente con otra cuando, según la enseñanza paulina y la práctica de la Iglesia, se prohíbe la eucaristía a quien se encuentra en ese estado!? Como hace notar el Cardenal Arinze, ¿si a ese fiel se le permite acceder a la comunión eucarística, no podrían también comulgar todos los cristianos cuya vida contradice los principios evangélicos como, por ejemplo, los solteros que viven maritalmente!?

Para superar este impase, algunos padres sinodales apelaron a la noción de discernimiento, o sea, a un acto prudente que, en cada caso, el pastor competente debería realizar sobre la situación concreta de un fiel, permitiéndole, o no, la práctica sacramental. Pero, como se ha dicho, tal solución podría llevar al casuismo y a una relativa confusión sobre la cuestión, como que pastores más rigoristas la negaran o que otros, más permisivos, la autorizarían. Sin un criterio uniforme, se va a perder también la unidad doctrinal de la Iglesia, resultando un debilitamiento del magisterio pontificio y el vaciamiento del propio sínodo. Si así fuese, serían indiferentes en la práctica las recomendaciones pontificias, o las conclusiones sinodales, pues, en cualquier caso, prevalecería lo que, en cada diócesis, el obispo decidiese.

La procesión aún va en el atrio porque el resultado de las dos asambleas sinodales, extraordinaria y ordinaria, reunidas en Roma en 2014 y 2015, respectivamente, sólo será conocida cuando sea publicado el documento en que Francisco decidirá, con carácter definitivo,  las conclusiones que serán introducidas en la pastoral católica. A los fieles les incumbirá entonces, en coherencia con su fe, acatar la decisión pontificia.

De todos modos, ya es posible registrar con satisfacción que la pluralidad eclesial se unió en una común exaltación del don de la familia y del misterio del amor matrimonial, entendido como la unión indisoluble entre una mujer y un hombre, apta de por sí para la reproducción. 
Todos los fieles, de acuerdo con sus propias circunstancias, son llamados a vivir en familia, porque la Iglesia es familia y cada familia cristiana una iglesia doméstica. Tal como, en la Santísima Trinidad, donde la pluralidad de las personas no obsta a la unidad sustancial, también cada familia debe ser, en la diversidad de sus miembros, una experiencia de comunión en el amor que el mismo Dios es.

Sacerdote