José Luís Nunes Martins
Podemos saber por quién miramos, ¿pero, conseguiremos saber quién mira por nosotros?
Alguns de nosotros afirman que no tienen a nadie, que están solos. Tal vez pudiese incluso ser verdad en algunos casos, ¿Pero cómo pude alguien tener esa certeza?
Creo que cualquier persona que lea este texto consigue hacer una lista por lo menos con 25 nombres de personas importantes en su vida. No es una tarea sencilla, porque quien se lo propone asume siempre que debe apuntar el nombre de aquellos que ama o por los cuales alberga buenos sentimientos.
¿Pero cuántos de los que constan en mi lista me tienen en la de ellos?
Más aun, ¿Es que mi nombre no aparece en las listas de personas que yo desconozco o de quien ya ni me acuerdo que existan?
No somos importantes solo para quien lo queremos ser. Algunas veces, esos no nos aceptan como tal.
Por otro lado, nuestra vida pues ser un don para personas cuyo nombre nunca conoceremos o que creemos meramente actores de nuestra existencia.
Otros aún pueden mirar por nosotros y amarnos sin dejar grandes pistas que nos permitan encontrarlos. Si existieran -¡Y existen !- ¿por qué razón no quieren siquiera que se lo agradezcamos?
Es bueno ser bueno, más aún sin esperar ser reconocido por eso.
¿Me acuerdo -y guardo en el corazón- a todos los que me hicieron y hacen bien, que me amaron y aún me aman?
¡Cuántas veces, a lo largo de la vida, caí en desgracia y fui encontrado por alguien en el suelo, levantado para un abrigo -y, cuando estuve consciente, no supe bien como fui a parar allí?