Hace ya un tiempo que me encontré con este libro, que es como un libro abierto, que permite entender algo más y mejor quien es verdaderamente Jesús, aunque en mi sea solo un poco más. Lo cierto es que le estoy muy agradecido, así como a quien me facilitó el encuentro, al Gran Padre de la Iglesia reciente, Benedicto XVI. No me había atrevido hasta ahora a publicar las frases que fui seleccionando, pero alguien me sugirió que haría bien, así que si mi decisión ha sido acertada y este pequeño resumen le sirve para acercarse al libro y sobre todo, si le acerca más al Señor, pues ya no tendré de que arrepentirme.
Si en Cristo se halla, vitalmente unida y operante, toda la divinidad—el Padre y el Espíritu Santo—, la vida religiosa de los cristianos ha de consistir en insertarse vitalmente en ese espacio sacro, participar de él, y elevarse así al nivel de lo que llamamos «vida eterna».
Jesús procede del misterio de Dios y allá vuelve, después de haber «vivido con nosotros... y ser llevado al cielo» ...Todas sus palabras, sus acciones, sus luchas significaban un avance continuo hacia su propio ser: el Jesús humano hacia su propia naturaleza divina.
El Hijo de Dios no tiene una «historia» en sentido humano. Con su nacimiento entró en la historia humana y vivió en ella trabajando y sufriendo; con su muerte se consumó su destino, y con su resurrección traspasó de nuevo las fronteras de la temporalidad. Dentro de este destino temporal, Jesús es plenamente histórico,
Dios reina en mí sólo en la medida en que la pluralidad de las cosas, que todo lo llena, le deja sitio; Dios reina en mí, en cierto modo…
No es una persona con sensibilidad social que ve las situaciones de precariedad e intenta ordenar mejor las cosas; que se rebela contra las diferencias sociales y lucha por la justicia.
Jesús ve el sufrimiento humano en toda su profundidad, es decir, enraizado en la propia existencia humana, ... Lo percibe como elemento de una existencia que, aunque esté abierta a Dios, o al menos pueda estarlo, es consecuencia del pecado... Pero al mismo tiempo, lo ve como camino de purificación y conversión, tal como se deduce de sus palabras sobre el seguimiento, llevando la propia cruz (Mt 16,24).
Desde la plenitud del cielo, reservada a Dios, Jesús trae una realidad sagrada; desde el corazón del Padre trae un río de vida para el mundo sediento; … Para participar en esto, el hombre tendrá que abrirse. Tendrá que liberarse del apego a la existencia natural y tender hacia la venidera…. En todo esto late una inquietante «transmutación de valores» que provoca escándalo…. provocan al mundo desde «el cielo».
Algo sobrenaturalmente poderoso late en las bienaventuranzas. No son la nueva doctrina de una ética superior, sino que proclaman la irrupción en este mundo de una realidad eminentemente sagrada.
el pueblo demuestra simpatía por Jesús….El pueblo percibe la trascendencia de su figura, pero con cierta oscuridad y sin una orientación precisa... ¿quién estaba realmente abierto a él? En primer lugar, personas silenciosas. los proscritos de la sociedad: «recaudadores y descreídos».
Aquí se percibe el aspecto más chocante del ser cristiano. Las otras «divinidades» eran poderes de este mundo; y el mundo reconoce y ama lo que es suyo…. Pero aquí sucede realmente algo que viene de otra parte ¡Y el mundo responde de otra manera! Sin duda, «mundo» no es sólo lo que está a nuestro alrededor; también nosotros somos mundo. Y nos resulta extraño hasta lo que hace referencia a ese Dios…Tenemos, pues, motivos sobrados para temer que pueda repetirse entre nosotros lo que sucedió entonces, el segundo pecado original, o sea, que nos cerremos ante Dios.
Cuando él llama, el mundo con sus leyes se somete ineludiblemente a su dominio... Él es «el Señor»….Su relación con el mundo no es de índole natural, sino personal …el propio mundo no está encerrado en lo puramente natural, sino que está ordenado a lo personal, porque procede de un libre acto de amor del Dios vivo.
El hecho de que tenga que luchar contra el poder satánico pertenece a los contenidos esenciales de su conciencia mesiánica…. . Satanás no puede vencerlo en lo esencial; por eso quiere destruirlo en su humanidad... la actitud del redentor se eleva a la incomprensible grandeza del sacrificio;… acepta su inmolación y la convierte en expiación. Lo que debería ser instrumento de aniquilación, se convierte en redención…..
El hombre de la Edad Moderna ha liquidado a Satanás y su reino. Esto ha sucedido de manera un tanto peregrina. Se empezó ridiculizándolo y poco a poco se ha convertido en una figura cómica….El hombre reivindica para sí mismo el hecho de ser persona... ¿O preferimos decir que la inteligencia del hombre lo ha convertido en un insensato, que confunde los medios con el fin, o que convierte al dueño de la máquina en su esclavo? Pues eso es, precisamente, la expresión de lo demoníaco... Y aún hay más, ciertamente, es difícil de ver y de expresar, que permanece enredado en ello, no ve más que cosas, hechos, consecuencias, lógica. Pero al enemigo no le ve.
Creer no significa, simplemente, aceptar la verdad de Dios, sino percibir la voz que viene precisamente de la «debilidad» de Dios, es decir, tener esa sagrada caballerosidad del corazón que aboga por la verdad indefensa, mantener la vigilancia de espíritu que reconoce la verdad en la oscuridad, abrirse a la sensación del amor y a la intuición del deseo.
En Dios hay un gran misterio, su paciencia. Él es el Señor. Él no habla de la justicia como ley que rige «para todos» y, por tanto, también para él. … a ello se añade la revelación de la misericordia de Dios. Y eso es una auténtica revelación, pues contiene el misterio de que él puede ampliar el plazo; Que esta persona única e irrepetible sea a la vez el Hijo del Dios vivo, el Logos eterno, por el que todo fue creado, y el Redentor de todos nosotros, es realmente la gracia inefable que todo lo trasciende. El que lo ame de ese modo investigará los relatos de su vida como si fueran noticias del amigo más querido.
El corazón cristiano siempre ha sido consciente de la preeminencia de la vida silenciosa, que busca la verdad interior y la profundidad del amor, sobre la acción externa, aunque sea la más honrada y eficaz.
Llegará un día en que el ruido enmudecerá. A todo lo visible, palpable y audible le llegará la hora del juicio y se producirá la gran transformación.Llegará un día en que las cosas se pondrán en su sitio. Lo que ahora calla, se manifestará como lo realmente fuerte. Lo que está oculto, como lo decisivo.
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