sábado, 8 de septiembre de 2012

anclados en el pasado



Reproduzco estas sencillas y contundentes palabras que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nosotros, por qué no nos salen bien las cosas, o no somos capaces de ir hacia adelante con decisión y sin demasiados retrocesos.


P. Fernando Pascual.       Fuente: Catholic.net

A veces quedamos anclados en el pasado, inmovilizados por la pena ante lo sucedido. Una y otra vez nos lamemos la herida.

Ocurrió. Cometí ese pecado que tanto daño me hizo. Falté a una promesa dada. No ayudé a un familiar que me necesitaba. Traicioné la confianza de un amigo. O, simplemente, fui víctima de los actos que otros cometieron con una malicia que me llena de rabia.

Ocurrió. A veces quedamos anclados en el pasado, inmovilizados por la pena ante lo sucedido. Una y otra vez nos lamemos la herida. La pena domina nuestras almas.

Vivir así, con la mirada puesta en los errores pasados, puede llevarnos hacia la apatía y la desgana, hacia tristezas enfermizas, hacia reproches continuos hacia otros o hacia uno mismo.

Tenemos, sin embargo, un presente en nuestras manos y un futuro abierto a mil posibilidades. Miradas de amigos y familiares me invitan a dar un paso hacia adelante, sin dejarme apresar por las arenas movedizas de un pasado que no puedo cambiar.

Incluso Dios mismo me mira con un afecto particular, intenso. Me busca para lavar mis faltas. Me invita a perdonar a quien me haya traicionado. Me lanza a edificar mi vida no desde lágrimas amargas sino desde una esperanza que viene de lo alto.

Necesito dejar de lado actitudes malsanas que me arrastran a la pereza. Sólo entonces empezaré a vivir anclado en la esperanza.

Amanece un nuevo día. Dios me renueva su amor de Padre y me regala su gracia. Tomado de su mano puedo emprender esta jornada con el deseo de dar mi tiempo, mis cualidades y mi corazón al servicio de quien necesita a su lado una mano amiga y llena de esperanza. 



martes, 4 de septiembre de 2012

Uno que camina transparente por la vida



Esta mañana ha sido una mañana sosegada, de confidencias a media voz, de indagar en el interior de una persona que se ha ofrecido sin la menor resistencia al autoanálisis, bastaba hacer una mínima observación para que nuestro amigo se internara más y más en sí mismo y llegar hasta la infancia, y, como no podía ser de otra manera, una infancia desgraciada.

La verdad es que nuestro migo es una persona sin la menor doblez, tan franco y sincero que camina transparente por la vida, ofreciéndose a cualquiera, es tan sencillo como la verdad cuando la tenemos delante sin esfuerzo ni buscarla, por eso sólo “lo aprovechan” aquellas personas que están tan necesitadas de compañía que no desperdician una oportunidad así, que no ponen peros y se creen lo que están viendo.

Yo le digo en un momento determinado que él ha debido de nacer para eso, para cuidar o “salvar” a personas desamparadas, y como él disfruta arreglando y limpiando de sus propias miserias a otros, pues eso le da motivos para seguir, para no rendirse ante cualquier “fracaso”, porque él nunca creerá que ha sido un fracaso sacar a seres humanos de sus propias miserias, pues lo ha hecho generoamente.

Él pierde siempre, hasta verse ahora sin haber cotizado a la seguridad social más que a penas unos meses, ha trabajado de todo, ha cuidado a varias personas a lo largo de su vida, a disfrutado trabajando y se ha olvidado de exigir un salario.

Y algunos se empeñan en seguir defendiendo que el ser humano es bueno por naturaleza. Que puede ser bueno, sin duda, porque está hecho a imagen y semejanza de Dios, pero al ser libres tenemos que demostrar con nuestra vida que realmente elegimos ser buenos, si no lo hiciéramos así entonces seríamos malos. De todos modos esto no es definitivo, siempre podemos incorporarnos al Bien, en cualquier momento de nuestra vida, ya que Dios está dispuesto a perdonarnos hasta setenta veces siete, o sea, siempre.
A saber lo que Dios le reserva a nuestro amigo por ser tan bueno que no puede ser malo, ¿será humano?

La tercera guerra mundial




Cuando volvía hoy para casa a mediodía me encontré con un amigo y en pocos minutos estábamos hablando de Romney porque él pertenece a su Iglesia, y se sentía orgulloso, mencionamos a su segundo de abordo Ryan, que es católico, y celebramos el acuerdo entre ambos a favor de la vida y la libertad de creencias.

Tan entusiasmado vi yo a mi amigo que me contagió y me vino de repente una idea tremenda a la cabeza mientras él alababa el acuerdo entre ambos políticos, aunque pertenecieran a diferentes iglesias. Entonces yo di un gran salto, creí ver en este gesto de unión en defensa de la vida humana y la libertad  la tercera ocasión en que los Estados Unidos salvarán a la humanidad de una guerra mundial.

En este caso sería la tercera, que no es como las anteriores, con declaraciones de guerra, grandes alianzas y ejércitos, sino un ataque individualizado, persona a persona, sembrando en todo el mundo a la vez ideas contrarias a la naturaleza humana con la apariencia de derechos humanos, que les han sido hurtados a los hombres por la Iglesia católica y las clases conservadoras. De esta manera los responsables de la hecatombe o babel van conquistando puestos de poder y elaborando nuevas doctrinas o ideologías que prometen la felicidad terrena, en cualquier parte del globo terrestre, renunciando al esfuerzo y al espíritu de superación.

Todos estaremos enfrascados en una discusión estéril, sin la guía de la razón, defendiendo posturas y sentimientos, y mientras los ciudadanos estén entretenidos en sus discusiones y peleas, alguien aprovechará la energía negativa para convertirse en el Gran Tirano, la envidia de Hitler, o de Stalin o cualquiera de los tiranos que hayan existido.

Pero, ¿podrá suceder esto? A mí desde luego me han sorprendido mis propias conclusiones..

domingo, 2 de septiembre de 2012

Reflexión inevitable





Van encajando las piezas en mi mente de manera espontánea y se van encendiendo pequeñas luces de alerta que me descubren el camino hacia el nuevo cisma europeo, impregnado de marxismo, por tanto de odio y de humanidad a secas, del imperio de la ley del más fuerte, del desenfreno moral porque no hay más  juez que el hombre mismo.

Es el "neomarxismo" o "neocomunismo" que recoge los restos de ideologías caducas empezando por la suya, la de los cristianos con prisa que quieren acabar con la pobreza a la fuerza o la llamada teología de la liberación; y van sumando otras más modernas como la ecología catastrofista que culpan al hombre de todos los males que sufre la naturaleza y más concretamente al capitalismo (como si el comunismo no hubiera contaminado…el medio ambiente y las conciencias…); hace suya y se envuelve en la tolerancia para dar cabida en pie de igualdad a todas las religiones, creencias y opiniones…Y en este río revuelto ¿quién creen que se va a llevar la ganancia? Pues los nuevos apóstoles de la sociedad nueva, se arrogan la categoría de salvadores, y algunos se atreven a compararse con Jesucristo que vino a cambiarlo todo, según ellos como un revolucionario.

Así han empezado una lucha sin cuartel, muy selectiva, atacando a los obispos, al Papa, a quienes representan a la Iglesia, queriendo dar la imagen de que tienen a la Iglesia dominada, que no dejan pensar libremente a los fieles, que no respetan la democracia interna en la iglesia, como si en la iglesia no mandara el Espíritu Santo desde siempre, y en vez del voto no rigiera el respeto a la voluntad de Dios. Quieren hacer una Iglesia de hombres solos, con un Dios creado a su imagen y semejanza, despreciando la verdadera doctrina cristiana que dice justo lo contrario, que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y que sin Él no conseguiremos la verdadera felicidad.

Esas Redes Cristianas que forman parte de este movimiento se me antojan como unos nuevos soviets que no acierto a calificar, si “soviets de la nueva iglesia”, o “soviets anticlericales”, su corazón está con los que se oponen a la Iglesia que suelen ser izquierdistas radicales defensores de no sé qué igualdad social y de las dictaduras comunistas que aún quedan. Sin duda recogen el viejo e indómito anticlericalismo decimonónico que se resiste a desaparecer y confunde churras con merinas; jamás han pedido perdón las izquierdas por los crímenes cometidos contra los curas y católicos de a pie a lo largo de la historia, desde la Primera Internancional hasta la segunda República, en España, fuera de ella son innumerables las víctimas.

Su táctica es eficaz, implacable, han sembrado todas las instituciones de saboteadores, especialmente la justicia y la policía (ZP, algunos jueces del tribunal constitucional y del Supremo, Garzón, Bermúdez, altos mandos policiales que impiden se esclarezcan atentados o crímenes siniestros, el juez de vigilancia penitenciaria, etc); con la iglesia no podrán, pero con las instituciones y el régimen que las sustentan ya lo creo que han podido, les han bastado cuatro conceptos y sobre todo el uso y abuso de la palabra tolerancia y de lo políticamente correcto para intentar sofocar a quienes han venido denunciando las verdaderas intenciones de este movimiento plasmadas en el régimen de ZP.

No puedo evitar ver lo que he descrito, que hay una trama y un plan, las noticias revelan los hechos, los avances y el alcance de dicho movimiento. Las piezas del puzle van encajando, pero hasta que no esté hasta la más pequeña en su sitio no podrán decir que han ganado, lo peor es si el puzle se descompone, y entonces sí tienen la oportunidad de justificar su revolución. Una revolución mundial, contando con la ONU para implantar una constitución universal basada en los Derechos Humanos, ampliada con los derechos de “nueva generación”: al aborto, la eutanasia, etc., adornado todo esto con una iglesia universal sincrética y silenciosa.

Quizá el declive de Obama, su gran pantalla, signifique el declive del movimiento, aunque me temo que no parará, hay ya demasiados interesados, alianzas y pactos, los modales internacionales son cada vez más ofensivos, la complacencia mundial con tantos crímenes en tantos sitios es humillante y desesperanzadora. Una sensación de indefensión se va dejando sentir a flor de piel en todos los niveles, en todos los rincones. Es como cuando se barrunta una calamidad y no se sabe qué hacer o a donde ir porque no hay un sitio seguro. Siento ser tan apocalíptico, pero no puedo remediarlo, ni callarlo.

viernes, 31 de agosto de 2012

La sociedad intenta vivir sin Dios y una persona más lo ha encontrado en la cárcel.



Hacía tiempo que no profundizábamos tanto en esas tertulias a veces improvisadas, que surgen según el ánimo de los que nos visitan. Hoy la ha provocado, en el buen sentido de la palabra, una persona que llegaba por primera vez, tenía una mirada franca, y la palabra cortés y dispuesta a comunicar sin reservas.

Comentamos sus rasgos faciales sin ningún inconveniente y le confesamos que nos parecía indio, él nos respondió que era gitano y en seguida nos dijo que había estado en la cárcel, no recuerdo en cual de los Puertos, con mucha humildad intentó relacionar la condición de su raza con el hecho de haber estado en la cárcel, pero nosotros nos negamos a aceptar que hubiera una relación de necesidad entre una cosa y la otra . Quizá nuestras palabras estimularon su confianza y en seguida nos dijo que allí había encontrado a Dios, que ahora que está fuera le da pánico dormir en la calle.

La cárcel, confieso que cada vez me va pareciendo un lugar menos temible a medida que van pasando por aquí personas que han pasado un tiempo de su vida en prisión, y que ahora la abandonan sea en libertad provisional sea definitivamente; bueno, esto último es algo que no se puede asegurar y menos con la que está cayendo, pues ya es la segunda persona que expresa, recién recuperada su libertad, que siente un gran temor a vivir en la calle, y no digamos a dormir en ella.

Otro tema que nos ocupó unos minutos fue el del perdón, nuestro amigo instantáneo nos explicaba cómo gracias a la lectura diaria de la Palabra de Dios había encontrado la respuesta adecuada para encaminar su vida por una senda nueva. Pero algo no nos parecía a nosotros muy acertado ni consecuente con su hallazgo, seguía culpándose de su mala vida de una manera muy viva, de manera que se limitaba a sí mismo para emprender con decisión una nueva vida, o no se creía con derecho a ella. Le insistíamos que debía perdonarse, porque seguro que Dios lo había perdonado, que debía hacer un esfuerzo por sentir el perdón de Dios y vivir más relajado y confiado.

Había también hoy otra persona un tanto especial, que hacía de la oficina de nuevo un lugar universal, inglés de origen había vivido en el oriente cercano y otros países europeos. Yo no debía estar hoy muy acertado en el trato ya que provoqué su enfado y decidió no hablar más, porque decía que yo no escuchaba. Esto lo decía porque se definió como “misántropo” mientras hablábamos de si el hombre es bueno o malo, o si la sociedad nos parecía realmente una sociedad de seres humanos. Él decía que los hombres no le parecían dignos de confianza. Yo, con mi buena voluntad le corregí lo de misántropo, porque me pareció muy fuerte, y como era extranjero pensé que querría decir “filántropo”. Esto le irritó: “sé perfectamente lo que estoy diciendo. Tú no quieres escuchar”. Le pedí perdón, pero no hubo manera, estuvo callado un rato.

Esto hablábamos mientras su amigo se entrevistaba con la trabajadora, su amigo al salir se incorporó a la charla y dijo de pronto una frase que me sorprendió, venía a decir que los hombres habían abandonado a Dios y con ello se habían degradado a sí mismos y la sociedad no avanzaba por lo mismo. Sobran los comentarios.

La verdad es que hoy la tertulia podía haber dado mucho de sí, de todos modos podéis comprender que más no se puede pedir que dé de sí una sola mañana.

jueves, 30 de agosto de 2012

Una denuncia más de tres palizas más




Hacía tiempo que no había que denunciar hechos tan lamentables, esta semana de nuevo un grupo de jóvenes han propinado una paliza a una persona sin hogar, que dormía con todo el derecho en un cobijo público, con todo derecho, ya que no dispone de un techo propio ni prestado. Y los hechos han ocurrido en nuestra ciudad, San Fernando, por eso el dolor es doble, por las víctimas indefensas y porque en nuestra ciudad haya jóvenes capaces de hacer semejante vileza. Me dice que con la suya son tres las palizas en el último mes. Nadie debe sentirse al margen en estos casos, creo yo, porque es difícil encontrar una disculpa.

Esta mañana me sorprendió ver a L., nuestro fiel amigo, con un ojo morado; cada mañana viene a tomarse uno o dos cafés, mientras pide en la puerta del mercado que está cerquita; además se lleva unos caramelos “para los niños”, me dice cuando lo miro, y yo le contesto con media sonrisa: “ya sabes, tres por barba”, sin especificar...

Pero hoy la cosa tenía un tinte diferente, aunque a pesar de la fuerte paliza que le dieron, no había perdido el humor y repetimos la ceremonia habitual, después de haberme contado la paliza y decirme que, gracias a Dios, no le había quedado otra secuela que el ojo llamativamente morado; así se lo confirmaron en la residencia donde lo llevaron en ambulancia y hecha la denuncia.

Una denuncia que no servirá más que para aumentar una inútil estadística oficial, o para ser utilizada por Cáritas u otra institución que se ocupe de las víctimas de la marginación y las injusticia, y nos quiera hacer ver los males de la sociedad y de las personas que la formamos, porque no podemos darnos por conformes con la sociedad que hemos creado, por mucho que las leyes tan “comprensivas” por las que nos regimos las haya aprobado un parlamento, eso no quiere decir que sean justas, si permiten que los jueces sean más comprensivos con los criminales que con las víctimas, como ha ocurrido hoy con el juez de vigilancia penitenciaria concediendo la libertad condicional a un criminal redomado, en supuesta fase terminal, sin arrepentirse de sus numerosos y fieros crímenes, después de visitarlo en la cárcel.

jueves, 23 de agosto de 2012

Unos niños traviesos que se han extraviado



A penas unos minutos de charla con M. y producen una enorme sorpresa: otra persona que ha sufrido mil desengaños en a penas treinta años de vida, todos los desengaños que están a la orden del día, al alcance de numerosas personas normales y corrientes de hoy en día ( una, dos o tres separaciones matrimoniales, al menos un hijo perdido con cada pareja; la calle, en albergue o a la intemperie, o quizá de ocupa compartiendo lo poco y según la compañía; más traiciones, ahora de amigos de infortunio) , pero, no guarda ningún rencor, es incapaz de quejarse de nada ni de nadie; esta es la sorpresa, le queda empuje para seguir buscando, busca una vida que le pertenece a él y tiene derecho a disfrutarla; o quizá su vida no es más que una búsqueda incesante, sólo que en su caso esa búsqueda circula por vías más esforzadas y dificultosas, escarpadas en muchas ocasiones; y como tiene moral suficiente las dificultades le vienen a la medida de su resistencia. Sólo Dios lo sabe.

Hasta mañana, le contesto al despedirse, pero añado “si Dios quiere”, entonces un compañero me pregunta (y no es el primero por desgracia) ¿por qué dices si Dios quiere?, dando por hecho que Dios querrá, y que yo meto a Dios en demasiados “fregaos”. Pero yo le respondo que de esa manera sé “quien manda en mi vida”, además es una forma de mostrar nuestro reconocimiento a la presencia permanente de Dios en nuestras vidas. Me parecen a mi estos que protestan cuando yo añado el estribillo “si Dios quiere” unos niños traviesos que intentan alejarse del alcance de la mirada de su padre, inconscientes de los riegos a los que se exponen.

Pero, hace tiempo que hemos eliminado a Dios de nuestras expresiones cotidianas y de nuestras vidas, queremos vivir a escondidas de nuestro padre, haciendo lo que nos divierte. Hasta que ha llegado el momento en que efectivamente nos hemos extraviado, fuera del alcance del amparo amoroso y seguro del Padre, nos hemos perdido, y quizá no nos oye, o estemos asustados y no somos capaces de gritar: ¡Padre!

Bueno, afortunadamente hoy somos muchos los hijos pródigos que hemos decidido volver a la casa de nuestro Padre, Dios, donde se nos recibe con los brazos abiertos y siempre hay algo para calmar el hambre y la sed, real y de justicia, y un cobijo para descansar de las fatigas e incertidumbres de la vida.