sábado, 27 de diciembre de 2025

La voluntad no son deseos

José Luís Nunes Martins



Se dice que la libertad es poder hacer lo que se quiera, ¿pero quié decide lo que quiere? Hay en nosotros fuerzas que podemos aprender a guiar y otras que son más salvajes


La voluntad es la fuerza que nos lleva a vencer obstáculos y a conquistar lo que decidimos alcanzar: el esfuerzo que somos capaces de hacer.


Los deseos son fuerzas que intentan dominarnos, llevándonos a hacer algo que en verdad no hemos elegido, no queremos, pero que, como solemos decir, tienen que ser.


Los deseos son ajenos a quien los posee; la voluntad no. Es corriente confundir estos dos tipos de fuerzas interiores, llamando voluntad a los deseos. De este modo alguien se considera libr cuando, en verdad, solo es esclavo de sus apetitos.


Debemos aprender a querer. Debemos aceptr los medios para llegar a lo que queremos. Debemos aceptar también las consecuencias del camino que nos lleva a lo que queremos. 


A pesar de no querer lo que tengo que hacer para alcanzar lo que pretendo, debo ser consciente de que es importante pagar el precio para llegar donde sueño. No quiero, por lo tanto, lo que hago, sino aquello para que lo hago.


Nadie quier las heridas que tal vez sean necesarias para llegar al cielo. Nadie quiere sufrir. Pero quien quiere amar, sabe que, aunque sufra, lo que gana es mucho más que lo que pierde.


La razón más corriente del fracaso es querer lo que se quiere, de inmediato, sin tener que ordenar fuerzas y talentos, coraje y paciencia para conseguir lo que se ha determinado.


La voluntad tiene que ser orientada muchas veces para afrontar los deseos, disminuyéndolos para que podamos ser felices. Lo mucho siempre es poco para quien siempre desea más.


El corazón de cada uno de nosotros precisa mucho menos de lo que creemos.


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