sábado, 5 de septiembre de 2026

¿Es débil Dios?

José Luís Nunes Martins


¿Nuestras emociones son un defecto o una cualidad? ¿Seríamos más fuertes si consiguiéramos vivir sin dejar que nos tocara un pelo lo que acontece a nuestro alrededor?


La fragilidad forma parte de la naturaleza humana. Sien embargo, es nuestra libertad la que decide si, ante cada adversidad de cada día, estamos dispuestos a sucumbir o procuramos salvarnos.


Cuando se cede a las tentaciones de lo fácil, de lo inmediato o de lo cómodo, confundimos la fragilidad con una flaqueza, porque no nos responsabilizamos del mal que acabamos de elegir. Pero, siempre que somos fuertes, porque también somos libres para no serlo, la fragilidad se vuelve la base de nuestra bondad.


¿Será que la fragilidad forma parte también de la naturaleza divina? Sí. Dios es fuera, porque es frágil. Ante nuestras caídas e infortunios, sufre, así como un padre sufre siempre cada vez que sus hijos caen o le vuelven la espalda. Es frágil, pero no por ser débil. Todo lo contrario: es capaz de sumar a sus dolores los que consigue robar a sus hijos.


¿El amor es una flaqueza? No, la mayor de nuestras flaquezas tal vez sea la de no ser capaces de hacer más por aquellos que amamos. El amor es nuestra fuerza, pero llevarlo hasta el final depende también mucho de nosotros, de nuestras decisiones.


Estamos expuestos a mundo. Nada de lo que nos hace sufrir es extraño a nuestra alma. Es esa sensibilidad la que nos revela el camino para el cielo. Procurar a amar a los que están próximos a nosotros en cada momento.


La fragilidad es una de las señales más puras de la bondad.


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