José Luís Nunes Martins
Por más seguros que nos sintamos en relación a algunas cuestiones de nuestra vida, eso es más señal de emoción que de razón. Nadie puede sentirse seguro aquí.
La fe es un don que muchas veces confundimos con una especie de negación de la realidad. Cada uno de nosotros es llamado a hacer algo más que esperar, colocando sus talentos y fuerzas al servicio del bien.
La realidad nos sobrepasa, pero nunca seremos meros espectadores. Estamos llamados a ser autores y actores de muchas escenas que componen nuestros días.
Con un palco lleno de personas, cada una decidiendo por sí mismo lo que hace, son muchos los encuentros y desencuentros, los atropellos y los desencuentros. Como si eso no bastase, la existencia es, en sí misma, imprevisible; el palco, las luces y todo lo que no es humano parece tener también voluntad propia.
La existencia es un enorme viaje por un mar que tan pronto nos ofrece la mayor paz como a continuación nos revela que al final no conseguimos agarrar nuestra vida con fuerza suficiente.
La esperanza, así como la desesperanza, tiene sentido. Sin embargo, nos toca escoger lo que esperar. ¡Es tan cierto que los males de ahora pasarán como que otros, hoy desconocidos, vendrán. Del mismo modo es cierto que los bienes que disfrutamos hoy se perderán, pero otros, que hoy ni siquiera imaginamos, están en el camino de nuestra vida!
¡Los sueños siempre tienen sentido, más aun si nos dispusiéramos a trabajar y a luchar para que se materialicen!
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