Newman, John Henry. La Iglesia de los Padres. Kindle Edition.
[Durante un tiempo de convalecencia aproveche para leer aquellos libros que me hubiera gustado leer y no había podido anteriormente. Me interese por los conversos, como fue su proceso de conversión, y también por los santos Padres, para entender mejor como la Iglesia no solo sobrevivió sino que se expandió por el mundo conocido entonces. Este libro cumple con creces este doble interés, así que, igual que yo disfrute y aprendi de él, si alguien tiene a bien echarle un vistazo y sacarle algún provecho, habrá merecido la pena el esfuerzo y la osadía de ofrecerlo.
No ha sido tarea fácil tratar de condensar contenido tan rico y minucioso, así como el propósito del autor al desarrollarlo. Pido disculpas por ello. Dividiré el contenido en varias partes para que no resulte demasiado pesado]
El autor trata de descubrir cual es la Iglesia verdadera, la que sigue la doctrina y las enseñanzas de los apóstoles hasta la actualidad, y para ello nada mejor que acudir a los santos Padres, continuadores directos de los apóstoles.
La identidad con la Iglesia de los Padres la tenía la Iglesia de Roma. Se considera este ensayo el aporte más importante de Newman a la teología posterior, un testamento intelectual y a la vez un acta religiosa antes de su conversión.
Las Pruebas de Basilio
Así como Atanasio fue el gran campeón de la Fe Católica cuando los arrianos estaban en ascenso, así también, una vez que se hubo disipado el furor de esos asaltos, los principales instrumentos de la Providencia para reparar y consolidar sus murallas por medio de la palabra, los escritos y los actos fueron Basilio y Gregorio en Oriente, y Ambrosio en Occidente.
Basilio y Gregorio [Nacianceno] : uno tuvo que enfrentarse a un soberano arriano; el otro, a la población arriana; y los dos triunfaron, uno en su propio campo de batalla, el otro con el sacrificio de su vida.
… el celo de Basilio por las iglesias, como misionero y predicador, se extendía más allá de los límites de su propia jurisdicción, pues primero fue sacerdote y luego obispo de Cesarea, y desde 358 hasta 379 exarca de la remota y bárbara Capadocia.
En 358 ocupaba la sede Dianius, que se había plegado durante veinte años a la facción de la corte, contra Atanasio y su santa causa. Eusebio, el sucesor de Dianius, era un obispo que profesaba la ortodoxia, pero su saber teológico y su fuerza de carácter eran escasos para enfrentar la formidable herejía.
Basilio, no queriendo excitar al pueblo ni crear facciones en la Iglesia, se retiró de la ciudad metropolitana a la salvaje región del Ponto, donde había fundado numerosos monasterios y presidía uno de ellos. En poco tiempo sus monasterios se convirtieron en escuelas de aquella santa enseñanza que había sido casi desterrada en las sedes de Asia;
No habían pasado tres años cuando el ataque de los arrianos contra la iglesia de Cesarea, bajo el emperador Valente, hizo necesaria su presencia, y su amigo Gregorio de Nacianzo interpuso con éxito su mediación entre él y Eusebio. Con carácter vigoroso Basilio pronto rectificó los desórdenes y discordias que habían sido el escándalo de la iglesia de Cesarea y, asistido por Gregorio, venció por completo a los partidarios de Eunomio. Y en 370, cuando Eusebio murió, Basilio, como era de esperar, fue elegido sin mayor oposición para ocupar su lugar, a la edad de cuarenta años.
Pero la oposición fue atizada por el poder gubernamental, al que se sumaron algunos obispos del exarcado y el partido irreligioso de la ciudad.
El emperador Valente, que era arriano, marchó hacia el oriente, desde Constantinopla hasta Antioquía, en 371-372, decidido a deponer a los obispos católicos. Gregorio nos ha conservado el diálogo que tuvo lugar entre Basilio y el enviado de Valente; la respuesta de Basilio fue: “Yo tengo un Soberano cuya voluntad es distinta, y no puedo consentir adorar ninguna criatura. Yo soy una criatura de Dios, quien me manda ser como Él”.
Y en el panegírico que hizo Gregorio después de su muerte, dice que «no tenía más que una prenda de ropa exterior y otra interior; su lecho era el suelo; poco sueño, no baño; su comida, pan y sal, y su bebida agua común» (Orat. 20). Dormía con una camisa de arpillera u otro hábito rugoso; su fuego era el sol; y desafiaba las más crudas heladas del crudo clima de Capadocia. Aun siendo obispo, vivía de la caridad de sus amigos, y no se guardaba nada.”
Los trabajos de Basilio
Basilio aparece como principio de verdad y orden, suscitado y erigido por Dios para armonizar los elementos discordantes y reconducirlos a la unidad de la fe y el amor.
Se dirigió a la totalidad de los obispos de Occidente en dos cartas que dan cuenta del lastimoso estado de Oriente: «Por causa de la desobediencia que abunda, se enfriará el amor de muchos»....Los dogmas de los Padres son despreciados, las tradiciones apostólicas son tenidas en nada, …Los pastores son desterrados, y son acogidos los lobos que saquean el rebaño de Cristo.
Lamentad lo que nos pasa, que el Hijo Único es blasfemado, … Introducen el politeísmo, hablando de un gran Dios y otro menor; por la palabra «Hijo» no entienden la esencia, sino un mero título honorífico. El Espíritu Santo no completa la Trinidad, ni participa de la naturaleza divina, sino, cual si fuese una criatura, lo agregan negligente e inútilmente al Padre y al Hijo.
Basilio y Gregorio
Tanto Basilio como Gregorio eran nativos de Capadocia. Basilio había nacido en una buena familia, y de antecesores cristianos. Gregorio fue hijo del obispo de Nacianzo, que se unió en 360 al credo arminiano, lo cual le trajo muchos problemas, pero del cual finalmente fue rescatado por su hijo.
La estrecha relación entre ambos comenzó en Atenas, a la cual llegaron cada uno por distintas sendas con propósitos de estudio. Esto era alrededor del 350, cuando tenían ambos 21 años.llegaron a conocer a Juliano, luego tristemente conocido en la historia como «el Apóstata». “éramos una sola alma alojada en doble marco corporal”.El pensamiento de Dios por encima de todo”.
Los dos amigos se habían formado para ser retóricos, y sus poderes oratorios eran tales, que prometían todo el éxito para la mundana ambición. Sin embargo,… tomaron la extraordinaria resolución de retirarse del mundo juntos. Ellos resolvieron pedir el bautismo a la Iglesia y dedicar sus talentos al servicio de Aquel que se los había dado.
Temperamentos muy distintos—el uno grave, el otro vivaz; uno proclive a deprimirse, el otro sanguíneo; el uno con graves pensamientos, el otro con pensamientos agudos y cálidos—, llegaron de mutuo acuerdo a la conclusión de que las cosas visibles no pueden compararse con las cosas invisibles.
Nunca se les pasó por la cabeza la idea de casarse y ordenarse, ni de construir o hermosear parroquias, ni de dedicarse a obras caritativas o buenos oficios, ni de ocuparse de una familia.
Después de partir de Atenas, Basilio no tardó mucho en poner en práctica su resolución, y habiendo fijado su lugar de retiro en el Ponto, le escribió a Gregorio recordándole su promesa. Como Gregorio vacilara, volvió a escribirle para quejarse. Gregorio le contestó así: “…estoy actuando contra mi deseo, por un deber que anula otro deber: el deber de respeto filial al deber de amistad… Con todo, podría aún cumplir mi promesa hasta una cierta medida, si es que aceptas esto: iré a tu encuentro por un tiempo”.
… La elección de Basilio para el Exarcado de Capadocia, se debió en buena medida a la intervención de Gregorio y de su padre en su favor. Este hecho, fue sin duda en ese momento motivo de crecimiento en el afecto entre los dos amigos, pero pronto habría de ser la ocasión del distanciamiento y la frialdad…
Elevación y caída De Gregorio:
Gregorio había formado una Iglesia en Constantinopla; Pablo, el que fuera elegido al comienzo de aquel período, había sido desterrado cuatro veces por el partido arriano y sufrió al cabo el martirio.
El conjunto del pueblo y, cosa rara, en su mayoría las mujeres, permanecían aferradas al arrianismo… amenazaban (los arrianos) con violencias a quien se atreviese a predicar la doctrina verdadera.
La actuación de Gregorio y sus peripecias en Constantinopla pueden ser resumidas en pocas palabras. Gracias a la generosidad de un pariente, se le preparó un lugar de culto. Allí empezó a predicar la doctrina verdadera, al principio, en medio del desprecio, luego en medio de la rabia y la violencia de la población arriana. Su auditorio fue creciendo; él fue lapidado por la multitud y llevado ante las autoridades civiles, acusado de provocar un motín. Sin embargo, finalmente fue reconocido como obispo por Teodosio, quien, al visitar la capital, le atribuyó las prebendas temporales de su sede.
Gregorio aparece ante nuestros ojos como un hombre de cálidos afectos, disposición amable, y vida inocente… el estilo retórico de sus sermones, o mejor dicho, sus discursos, como justamente se les llama: Yo le he dicho a la Sabiduría: «Tú eres mi hermana». Con esto refreno mi ímpetu colérico, con esto apaciguo la devastadora envidia, con esto aquieto la pena que encadena el corazón, con esto contengo la ola del placer, con esto pongo un freno, no a la amistad, sino a la antipatía.
…Pero cuando nació Jesucristo de una Virgen—cumpliendo así su radiante paso desde lo alto del Cielo a la tierra dejando al Padre por la condición mortal—, fue entonces cuando consagró a Eva y sus hermanas: disolvió las leyes de la carne, y en lugar de la letra nos dio el espíritu y la palabra de gracia.
Brilló entonces el glorioso celibato fulgurando con los deslumbrantes rayos de su fuerza, sobrepasando los encantos de la vida y la alianza matrimonial.
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