sábado, 17 de octubre de 2026

Elige el bien, sin lamentar lo que pierdes


José Luís Nunes Martins


Está claro que el mundo se divide entre buenos y malos. En el interior de cada uno de nosotros, estas fuerzas se encuentran en lucha continua. Cuando cedemos al mal, podemos escuchar al bien avisándonos de que nos equivocamos; y cuando conseguimos actuar bien, es el mal el que nos intenta castigar, mostrándonos aquello que perdemos.


Cuando decido seguir por un camino, elijo desechar todos los otros. Los buenos caminos tienen obstáculos difíciles, tal vez más arduos que los de los malos caminos. En contrapartida, una elección por el mal da acceso a muchas cosas agradables.


Las cuentas entre lo que se gana y lo que se pierde a corto plazo suelen ser lo contrario de las que se hacen después.


Parece evidente a quien opta por lo malo que está haciendo lo mejor por sí mismo, no solo por los placeres inmediatos que tiene, sino también por lo que puede pensar cuando ve cuanto sufren los que prefieren los buenos caminos.


Aún así, si elegimos el bien, suele darse una amargura que debemos combatir en nosotros: lamentar lo que perdemos por no ser malos.


En nuestro corazón, razones y emociones se contradicen muchas veces. Y a nuestro alrededor hay muchas personas como nosotros: unas más fuertes, otras más frágiles, algunas cediendo al mal con más facilidad, casi siempre en busca de algo que creen que el bien no les puede dar.


Es solo una cuestión de tiempo hasta que las ventajas del mal se desvanezcan.


Es solo una cuestión de tiempo hasta que la ventajas del bien se revelen.


¿Qué elijo yo? ¿Lo inmediato o lo duradero?


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