José Luís Nunes Martins
Muchas veces me encuentro sin esperanza ni coraje para
afrontar el mañana. Veo el mundo a partir de mí, como si yo fuese el centro de
todo lo que existe. ¡Por causa de esto siento una ansiedad creciente frente a
todo lo que pueda suceder, porque al final me parece que no puedo sino conmigo
mismo, y yo sé que estoy muy lejos de conseguir grandes cosas yo solo!
Basta pensar un poco mirar a los que nos rodean y
aquellos con los que convivo para percibir que no tengo, ni conseguiría tener
justo lo que deseara, una vida aislada. Sé que soy parte de la vida de muchos y
que serán aún muchos los que formen parte de mi vida.
Siempre que me centro en mí, acabo por ver todo
desenfocado y bajo una luz que no es natural ni verdadera. ¿Ahora bien, si yo
no soy el centro del mundo, quien lo será?
Tal vez el centro del mundo sea la vida y el alma del
mundo sea el amor.
Lo más importante no soy yo, somos nosotros. Más aún:
es lo que nos hace existir y nos une.
Oh Dios, dame fuerza para vaciarme de todo cuanto soy
y que no es bueno;
Ayúdame a alimentar lo que dentro de mi puede ser
fuerza y luz de bien;
Líbrame del egoísmo y del orgullo que me convencen de
que soy lo más importante;
Cuánta paz sentiría si dejase en mí más espacio para
Ti;
Cuánta alegría alcanzaría si me empeñase más en la
alegría de los otros.
Agradecido por cuanto tengo y soy.
Perdón por lo que no soy o no quiero dar ni ser.
Ayúdame.
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