martes, 9 de agosto de 2016

Las rupturas familiares, nueva causa de pobreza


Por:  Víctor Ruiz

Fuente: www.e-cristians.net 

Una característica propia de este nuevo fenómeno emergente es la llamada feminización de la pobreza


En el actual contexto social, la transgresión de los valores tradicionales suele ser percibida como algo positivo, divertido, políticamente correcto y muchas veces necesario por la mayoría de políticos a la caza del voto, por los medios de comunicación y por una gran parte de la sociedad en general. Transgredir está de moda y ya hace años que esta actitud se ve reflejada en la estructura familiar, entre otros ámbitos. La tendencia a la precariedad en las relaciones de pareja conduce a que cada 4 minutos se rompa un matrimonio en España, según un informe realizado por el Instituto de Política Familiar. Por otra parte, es de todos conocido que las separaciones y divorcios son motivo de sufrimiento para ambas partes, pero sobre todo suelen causar problemas psicológicos a largo plazo a los hijos afectados. A todos estos datos, viene a sumarse ahora uno nuevo: Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona revela que
una tercera parte de los separados y divorciados en la capital catalana acaban sufriendo una situación de pobreza y precariedad económica.

Según el estudio de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), las rupturas familiares son la causa de un nuevo modelo de pobreza que afecta, sobre todo, a la mujer. Los divorcios y las separaciones matrimoniales conllevan un riesgo añadido que favorece una emergente situación de precariedad económica, en la que también influyen otros factores de edad y género. Sebastián Sarasa, profesor de la citada universidad, ha presentado un informe sobre la pobreza y la exclusión en Barcelona que llega a esta conclusión, entre otras relacionadas con la mendicidad, cruzando y comparando diversos indicadores sociales y económicos entre los años 1996 y 2000.

El IPF ha dado la voz de alarma al constatar que, desde 1992 hasta hoy, el incremento de matrimonios rotos se ha disparado espectacularmente. Estamos hablando de un incremento del 72 por ciento, frente al estancamiento en todos estos años de la cifra de enlaces matrimoniales, que rondan las 200.000 parejas anuales. "La situación es tal que las rupturas matrimoniales están creciendo a ritmos más acelerados que la creación de nuevos matrimonios", señala Eduardo Hertfelder, presidente del IPF.

Los niños, los grandes perdedores

Las causas de este fenómeno sociológico, según señala la psicóloga Patricia Martínez, que ha participado en el estudio del Instituto de Política Familiar, hay que buscarlas "en la precariedad de las relaciones de pareja, generada sobre todo por el cambio cultural, la pérdida de valores religiosos y morales, la incorporación de la mujer al trabajo y la falta de colaboración de los varones en las tareas domésticas". Desde que entró en vigor la Ley del Divorcio en 1981, 4 millones de españoles se han visto afectados por los cerca de 1,5 millones de rupturas matrimoniales. Y el informe hace hincapié en que, de esta cifra, "más de un millón de afectados son niños, una situación que puede calificarse como dramática en términos de trastornos de la personalidad, fracaso escolar, etcétera", según afirma Hertfelder.

Los niños, al igual que ocurre en los casos de maltratos y en las guerras, son las víctimas sin voz ni voto en las decisiones de los adultos, en este caso en lo concerniente a la ruptura del núcleo familiar. Cabe añadir que, en el caso de las separaciones, la precariedad de las relaciones de la pareja a la que hacíamos referencia lleva en ocasiones a uno de los dos cónyuges a buscar refugio en una tercera persona, lo que se traduce en que uno de cada cinco niños proviene de una relación extramatrimonial. Los niños, además, se enfrentan a situaciones inestables, sin los referentes definidos de un padre y una madre que aporten la necesaria sensación de seguridad que garantiza un matrimonio estable.

Para corroborar hasta qué extremo pueden afectar las separaciones a los hijos, una investigación publicada en el JOURNAL OF FAMILY STUDIES ha demostrado que la mayoría de bebés y niños que se ven sometidos a los cambios propios de vivir con padres divorciados, alternando su vida diaria en los hogares de ambos, desarrollan problemas psicológicos a largo plazo. Según esta investigación, alternar la convivencia entre padres separados ocasiona "problemas de relación" en el 60 por ciento de los niños menores de 18 meses. A largo plazo, estos niños crecen con "niveles alarmantes de inseguridad emocional y una baja capacidad para regular emociones fuertes" durante su juventud y la posterior etapa de adultos.

Feminización de la pobreza

El estudio presentado por Sebastián Sarasa, relativo a la pobreza derivada de las separaciones y divorcios, pone también de manifiesto una característica propia de este nuevo fenómeno emergente: la llamada feminización de la pobreza. Cuando se produce una ruptura matrimonial, tanto el hombre como la mujer suelen padecer trastornos emocionales, psíquicos o económicos, pero es ella la que se suele llevar la peor parte. La feminización de la pobreza queda confirmada por indicadores que revelan que un 37 por ciento de las mujeres que sólo tienen estudios primarios están en una clara situación de carestía económica y representan un 62 por ciento de los perceptores de la renta mínima de inserción.

La feminización de la pobreza viene a establecer que hombres y mujeres experimentan una realidad de escasez económica de forma muy diferente. A la mujer le resulta mucho más complicado salir de esa situación debido a la cantidad de estereotipos y discriminaciones a las que está sometida. La desigualdad de oportunidades en el acceso al empleo, la exclusión de que es víctima por lo que muchas empresas consideran "las obligaciones domésticas" (entre las que se incluye el hacerse cargo de los hijos pequeños, que las lleva a acceder a puestos de trabajo peor considerados y retribuidos que los de los hombres) y la precariedad laboral, que incide más en las mujeres y las hace más presentes en la economía sumergida, son sólo algunos de los ejemplos que conducen a la feminización de la pobreza. A todo ello, cabe añadir la responsabilidad que tienen sobre los hijos, sobretodo en el caso de los más pequeños, dado que normalmente son las mujeres las que cargan con esa tarea afectiva, formativa y de manutención. Asumir el doble rol de trabajadora y madre de familia, sin la colaboración y presencia del padre, no es tarea fácil, especialmente si la situación económica es precaria.

En numerosas ocasiones nos hemos referido a las negativas consecuencias que acarrea para la sociedad, actualmente y de cara al futuro, una educación exenta de valores tradicionales y basada en buena medida en la transgresión y en una visión hedonista y materialista de la realidad que nos rodea. El sustento de esos valores se perfila como algo imprescindible en el caso de las rupturas familiares, que afectan principalmente, como hemos dicho, a los niños. La Santa Sede ha recordado siempre ante las Naciones Unidas, que la mejor manera de mejorar la dramática condición de la infancia es apoyar a la familia.


domingo, 7 de agosto de 2016

“Nunca tuvimos una generación tan triste”


Augusto Cury

Augusto Cury, el famoso siquiatra que ha publicado libros en más de 70 países y da conferencias para multitudes en Brasil y fuera de allí, lanzó recientemente una versión para niños y adolescentes de su best seller Ansiedad- Como afrontar el Mal del Siglo. El autor conversó con la gente sobre el desafío de criar a los hijos hoy y no ahorra críticas a la manera como la familia y la escuela está educando a los pequeños. ¡Comprueba!

Exceso de estímulos

“Estamos asistiendo al asesinato colectivo de la infancia de los niños y de la juventud de los adolescentes en todo el mundo. Alteramos el ritmo de construcción de los pensamientos por medio del exceso de estímulos, sean regalos en todo momento, sea acceso a los smartphones, redes sociales, juegos de videojuegos o exceso de TV. Ellos están perdiendo las habilidades socio emocionales más importantes: colocarse en el lugar del otro, pensar antes de actuar, exponer y no imponer las ideas, aprender el arte de agradecer. Es necesario enseñarlos a proteger la emoción para que queden libres de trastornos síquicos. Ellos necesitan controlar los pensamientos para prevenir la ansiedad. Tener conciencia crítica y desarrollar la concentración. Aprender a no actuar por la reacción, según el esquema ‘doy, llevo’, y a desarrollar el altruismo y generosidad”.

Generación triste

 “Nunca tuvimos una generación tan triste, tan depresiva. Necesitamos enseñar a nuestros niños a hacer pausas y contemplar lo bello. Esta generación necesita muchísimo sentir placer: enviciamos a nuestros hijos y alumnos a recibir muchos estímulos para sentir migajas de placer. El resultado: son intolerantes y superficiales. El índice de suicidios ha aumentado. La familia necesita convencerse de que el consumo no hace a nadie feliz. Suplico a los padres: los adolescentes necesitan ser estimulados a aventurarse, a tener contacto con la naturaleza, encantarse con la astronomía, con los estímulos lentos, estables y profundos de la naturaleza que no son rápidos como las redes sociales”.

Dolor compartido

 “Es fundamental que los niños aprendan a elaborar las experiencias. Por ejemplo, ante una pérdida o dificultad, es necesario que lleven a cabo una asimilación profunda de lo que pasó y aprender de aquello. ¿Cómo ayudar en el proceso? Los padres necesitan hablar de sus lágrimas, sus dificultades, sus fracasos. En vez de eso, padre y madre dejan a los hijos con la tablet, el Smartphone, y los llevan a escuelas de tiempo integral. Padres que solo dan productos a sus hijos, pero son incapaces de transmitir su historia, transforman seres humanos en consumidores. Es necesario sentarse a conversar: ‘hijo, yo también fracasé, también pasé por dolores, también fui rechazado. Hubo momentos en que lloré’. Cuando los padres cruzan su mundo con el de los hijos, se forman archivos saludables poderosos en su mente, que yo llamo ventanas luz: memorias capaces de llevar a los niños y adolescentes a trabajar dolores pérdidas y frustraciones”.

Intimidad

“Padres que no cruzan su mundo con el de sus hijos y solo actúan como manuales de reglas y están preparados para lidiar con máquinas. Es necesario crear una intimidad real como los pequeños, una empatía verdadera. La familia no puede solamente criticar comportamientos, señalar faltas. Debe transmitirse emoción en la relación. Los padres deben ser los mejores juguetes de sus hijos. La nutrición emocional es importante aunque no se tenga tiempo, el tiempo necesita ser cualitativo. Quince minutos a la semana pueden valer por un año. Los padres tienen que ser maestros de la vida de los hijos. Las escuelas también necesitan cambiar. Son muy cartesianas, enseñan raciocinio y pensamiento lógico, pero se olvidan de las habilidades socio-emocionales”.
Más juego, menos información
 “El niño tiene que ser infancia. Necesita jugar, y no tener una agenda pre establecida todo el tiempo, con aulas variadas. Es importante que creen juegos, desarrollando la creatividad. Hoy, un niño de siete años tiene más información que un emperador romano. Son informaciones en desacuerdo con el conocimiento. Los padres pueden y deben imponer límites al tiempo que los hijos pasan frente a las televisiones. Sugiero dos horas al día. Si usted no pone límite, ellos van a desarrollar una emoción viciada, necesitando cada vez más para sentir menos: van a dejar de reflexionar, se interioriza, jugar y contemplar lo bello”.

¡Enhorabuena!

 “En vez de señalar faltas, los padres deben promover los aciertos. Todos los días, hijos y alumnos tienen pequeños aciertos y actitudes inteligentes. Padres que solo critican y maestros que solo controlan provocan timidez, inseguridad, dificultad en aprender. Los educadores necesitan ser carismáticos, promover a sus educandos. Así, el hijo y el alumno van a tener placer de recibir el elogio. Eso no tiene vuelta de hoja. El ser humano tiende a comportamientos errados y no tiene aseguradas características saludables.

Consejo final para los padres

 “Veo padres que reclaman de todo y de todos, no saben oír no, no saben trabajar las pérdidas. Son adultos,  con edad emocional no desarrollada. Para actuar como verdaderos maestros, padre y madre necesitan estar equilibrados emocionalmente. Deben apagar el móvil en el fin de semana y ser padres. Muchos están enviciados con el Smartphone, no consiguen desconectarse. ¿Cómo van a enseñar a sus hijos a hacer pausas y contemplar la vida? Si los adultos tienen lo que yo llamo el síndrome del pensamiento acelerado, que es vivir sin conseguir aquietar la mente, cómo van a ayudar a sus hijos a disminuir la ansiedad?”

http://www.portalraizes.com/nunca-tivemos-uma-geracao-tao-triste/?fb_comment_id=983655105016825_995718273810508&comment_id=987768207938848&reply_comment_id=995718273810508

La eutanasia y el referendo




Peor que refrendar un derecho fundamental sería permitir que, por la eutanasia, se negase el derecho a la vida a los pobres, viejos y enfermos, por arbitraria decisión de una ocasional mayoría palamentaria.

En el artículo de opinión, en PÚBLICO de 1 de Agosto, algunos promotores de la eutanasia se rebelaron contra Maria do Céu Patrão Neves, autora del libro O admirável horizonte da bioética, por ser contraria a la despenalización de la eutanasia y del suicidio médicamente asistido.

Son ya muchas las personalidades que se manifiestan contra esta tentativa de imponer, en la sociedad portuguesa, lo que algunos designan como ‘derecho a una muerte digna’ pero que, en realidad no es más que la prepotencia de los más fuertes sobre los débiles, como son, en este caso, los enfermos y los viejos y los enfermos terminales. También el decano de la Ordem dos Médicos, Dr. José Manuel Silva, en extenso y documentado artículo contra la eutanasia, sea por motivos clínicos, sea también por razones de orden moral.

En su valiosa ‘contributo para o debate’, José Manuel Silva llama la atención sobre un hecho significativo: la escasa receptividad que tuvo, hasta la fecha, el manifiesto eufemísticamente titulado ‘Direito a morrer com dignidade’. Después de haber constatado “el profundo desconocimiento” de la sociedad portuguesa sobre el tema, el decano de la Ordem dos Médicos afirma: “el reducido número de 8.300 firmas de petición de la eutanasia, muy lejos de poder ser considerado un éxito, no obstante su enorme politización es, con todo respeto, una señal clara de ausencia de movilización de la sociedad para esta materia fracturante. Como referencia, la petición contra la eutanasia del can Zico sobrepasó las 83.000 firmas, mientras que la petición pública recientemente lanzada por la orden dos Medicos ‘Por el derecho a la reducción del horario de trabajo[...]’ya sobrepasó las 14.600 firmas”.

Esta exigua adhesión –¡diez veces inferior a la que opuso al sacrificio, o eutanasia, del perro Zico!- no obstante toda la propaganda política y mediática, explica el nerviosismo del Movimiento Derecho a Morir con Dignidad en relación a una eventual consulta popular sobre un tema de tan poco consenso en la sociedad portuguesa. Al parecer, desearían ver resuelta esta cuestión por el parlamento, sin necesidad de un referéndum. Pero, como es obvio, esta causa de división sobrepasa las competencias de los diputados, no solo por ser del ámbito de la conciencia, sino también porque excede la legitimidad de sus mandatos, una vez que la cuestión no fue aclarada en la campaña electoral que precedió a su elección.

El miedo al referéndum parece evidenciar un fundado recelo de que la mayoría de los portugueses no esté, de hecho, a favor de que los defensores de la eutanasia la quieran imponer a todos. Pero también parece indicar una actitud que, en realidad, es antidemocrática. Recuerda incluso hasta el falso argumento –muy usado por el Estado Nuevo y por el MFA, cuando intentó evitar las primeras elecciones libres después del 25 de abril- de que la población no estaría preparada para votar una materia tan compleja... A su entender, sería más juicioso que el parlamento tomase esa decisión, lo que, en realidad, significaría que la mayoría de izquierda, al juzgar incompetente al electorado, llevando a un estado de minoría cívica, o de imbecilidad, a todo el pueblo portugués, en el mejor estilo del fascismo y del social fascismo, como se decía en el PREC-
Como no está bien evidenciar sentimientos tan anti democráticos, los defensores de la eutanasia prefieren decir  que “los derechos fundamentales no son refrendables” y añaden, en tono de provocación: “Alguien defiende que se consulte el derecho a la vida[...]?”

Por lo tanto, el derecho a la vida, siendo un derecho fundamental, no debería ser sometido a referéndum, pero... ¡la verdad la verdad es que ya lo fue, por dos veces, en Portugal! El hecho de tratarse de un derecho fundamental no impidió la realización de dos referendos, en 1998 y 2007, ni obviamente podrá, en el futuro, impedir un tercero, incluso porque los resultados de las dos consultas populares ya realizadas fueron contrarios. Nótese que el segundo referendo fue exigido por los partidarios del aborto que, de forma nada democrática, no aceptaron el resultado del primero, porque les fue desfavorable. Como pista, son los mismos que ahora dicen que los derechos humanos no son refrendables...

Tienen razón los promotores del Movimiento Derecho a Morir con Dignidad, cuando dicen que “los derechos fundamentales no son refrendables”. Siendo así, el texto constitucional debería defender el derecho fundamental a la vida, sin limitaciones ni restricciones, o sea desde la concepción hasta la muerte natural, sin tampoco admitir la hipótesis de poder refrendar el aborto, la eutanasia o el derecho asistido. Pero, si se puede refrendar dos veces el derecho a la vida de los nascituros, también se puede (¡si es que no se debe!) hacer lo mismo en relación al derecho a la vida de los ancianos y enfermos terminales. Pretender aprobar tan polémica medida en la ‘secretaría’, o sea sin consultar al electorado, sería ciertamente un hábil golpe, una indecencia desde el punto de vista ético y democrático. ¡Para jerigonzas, ya basta la que tenemos!

De las dos, una: o se defiende que los derechos fundamentales no son refrendables y se exige que la Constitución consagre el derecho a la vida, desde su concepción hasta su extinción natural; o se entiende que los derechos fundamentales son refrendables y, en ese caso, habría que refrendar la eutanasia, como ya se hizo, por dos veces, con la “interrupción voluntaria del embarazo”. ¡Lo que ningún demócrata podrá jamás aceptar –sea él partidario de la ‘muerte asistida’ o defensor de la vida hasta la muerte natural- es la aprobación de la eutanasia sin consulta popular!

Los derechos fundamentales deben ser reconocidos por normas constitucionales no revocables, ni refrendables. ¡Pero, mucho peor que refrendar un derecho fundamental, sería permitir que, por la eutanasia, se negase el derecho a la vida a los más pobres, viejos y enfermos, por arbitraria decisión de una escasa y ocasional mayoría parlamentaria!

http://observador.pt/opiniao/a-eutanasia-e-o-referendo/


sábado, 6 de agosto de 2016

Los débiles no llegan al cielo


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


La fuerza de los fuertes les llega de algo superior a la voluntad, pero al cual podemos decir que no o que sí. Esta fuerza es un don que presupone un conjunto de sufrimientos comunes. Al final, el cielo solo se alcanza con mucha persistencia, firmeza y coraje.

Nunca es fácil afrontar peligros y adversidades, vencer duros trabajos, sufrir dolores, disgustos y tormentas. Batallas que se suceden y que violentan aún más porque no dan tregua para que haya descanso...  siempre con los ojos abiertos.

Pero ni el doble de la fuerza de todos los tiranos llegara, alguna vez, a vencer la fuerza del alma de un justo.

No se crea que el interior de alguien bueno es un paraíso. Antes bien, un teatro de guerras sin fin. Es porque la constancia en el corazón es tan importante como el coraje. Vacila, pero no cede. Se desanima, pero no desiste. Sufre, pero no muere... porque comparte con los otros los dolores de la vida... entregándose, con sentido, hasta la muerte.

Alguien fuerte es y será siempre fuerte, mientras lo quiere y puede ser, no importa que se sienta débil, ni que lo tengan abandonado o ni siquiera nadie le de importancia. Su don es mayor que cualquier otro. Este don es el amor.
Y si pocos son dignos del amor que les fue dado y habita en sí son, sin embargo, sí son suficientes para que haya esperanza y sentido en este mundo.

Cuando el mundo asiste –egoísta-  sin hacer nada ante la muerte de uno de estos... es el mundo quien pierde. La muerte de un valiente hace que se desmorone la parte del suelo que antes lo sostenía a él.

Amar es saber de sí solamente después de su entrega al otro. Es mantenerse, firme en la fe, aún después de haber perdido todas las fuerzas  que se gastan.


El amor es la fuerza de los fuertes.

                                          ((ilustração de Carlos Ribeiro)



viernes, 5 de agosto de 2016

Procrastinación


VALE VILLA
Es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Se dedica a la consulta privada y a dar conferencias sobre bienestar emocional. Twitter: @valevillag Mail: valevilla@gmail.com


La procrastinación es el hábito neurótico que lleva a posponer lo importante, por miedo a fracasar o por una falsa idea de que al darse un respiro o un descanso, se recuperan fuerzas y motivación para continuar con lo pendiente. El momento de retomar y concluir para quien procrastina llega muy tarde, casi siempre obligado por una fecha límite de entrega y con un grado de ansiedad alto.

Una vida de cumplimiento total y puntual quizá no es una aspiración realista, pero sí es posible identificar unos cuantos asuntos relevantes que no deberían posponerse. Otro problema radica en no saber cómo identificar las prioridades y entregar la energía a lo secundario. Por lo general, las personas creen que lo más urgente tiene que ver con el trabajo y el dinero, sin considerar siquiera que el cuidado de la salud física y mental debería ocupar el lugar más alto en la jerarquía de lo importante. Cuántas historias hay de gente que se descuidó dedicándose a trabajar sin pausa, que después de un diagnóstico terrible lamenta no haber atendido a tiempo ese dolor con el que se acostumbró a vivir. 

Hacer una lista de actividades que pueda llevarse a cualquier lado como recordatorio puede ser buena estrategia. El automonitoreo al final del día para evaluar el cumplimiento de las actividades y para planear las del día siguiente, también es útil. 

Varios estudios sobre procrastinación coinciden en la importancia de tener una casa ordenada que dé una sensación de limpieza y claridad. Es mucho más difícil planear en medio del caos: Espacio limpio y ordenado, mente limpia y ordenada. 

La parte complicada es darse cuenta de la tendencia a desviarse de lo importante distrayéndose en actividades intrascendentes como ver televisión, revisar páginas de Internet, leer revistas, hablar por teléfono, mensajear, interactuar o husmear las vidas ajenas en las redes sociales.

Ayuda también tener horarios fijos para las tareas. Sin plan ni estructura, la claridad de en qué momentos y con qué cosas se procrastina difícilmente llegará. La consistencia es la cualidad más importante para combatir el mal hábito de posponer lo importante. En estados emocionales de inestabilidad, es mucho más complicado apegarse a las rutinas y hacer lo que debe hacerse, más allá de la motivación. Pelearse todos los días con lo que su vida le exige, es una actitud agotadora. Todo eso que deja para después se va acumulando en forma de preocupaciones y angustia que se vuelve un lastre que no lo deja avanzar. Usted sabe que le está dando la vuelta a terminar la tesis, a arreglar el coche que lleva 6 meses fallando y dejándolo tirado, a ver a su ginecóloga que le pidió estudios que no se ha hecho, a concretar un proyecto que simboliza en parte sus sueños profesionales, a abrir el fondo de retiro cueste lo que cueste. Y también sabe que en parte, por eso duerme mal, tiene migraña, pesadillas, trastornos digestivos o trastornos de la vida afectiva. No enfrentar ni solucionar lo importante, es una de las causas de enfermedad física y mental.

Aquí algunas preguntas que pueden ser de utilidad para saber qué tanto procrastina (basadas en el cuestionario de Bill Knauss): 

1. ¿La procrastinación le es familiar? 
2. ¿Tiene obligaciones que no está cumpliendo? 
3. ¿Deja de lado prioridades porque atenderlas es incómodo?
4. ¿Se dice a sí mismo que después es el mejor momento para empezar algo? 
5. ¿Empieza cosas y no las termina? 
6. ¿Es impuntual? 
7. ¿Se las arregla para extender las fechas de entrega de su trabajo? 
8. ¿Pospone las decisiones difíciles? 
8. ¿Busca excusas para explicar sus retrasos? 
9. ¿El pesimismo es causa de sus retrasos? 
10. ¿Sus dudas y miedos le impiden actuar?

Es necesario establecer fechas límite para desarrollar el hábito de cumplir. Por ejemplo, programando a un mes el arreglo de los desperfectos más importantes de su casa, o poner en la agenda todas las citas pendientes con doctores, contador, clientes potenciales o amigos que hace siglos no ve. Tampoco puede descartar que su hábito neurótico de posponer lo importante, sea síntoma de una depresión. 


Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Se dedica a la consulta privada y a dar conferencias sobre bienestar emocional.


Twitter: 
@valevillag

http://www.elfinanciero.com.mx/column/vale-villa

jueves, 4 de agosto de 2016

La jihad, una amenaza para Europa




Europa no puede ignorar una verdad bien evidente: sí, en tiempos pasados, tuvo que hacer frente a un terrorismo esencialmente político, ahora es amenazada por el terrorismo que se autoproclama islámico.

No hay palabras que puedan expresar la estupefacción por el modo salvaje y cobarde como fue asesinado el P. Jaxques Hamel, el pasado miércoles, en Saint Etienne du Rouvray, Francia. Y, con todo, hay peligro de, superada la primera reacción de espanto, reducir el hecho a un episodio de una actualidad cada vez más pródiga en noticias de esta naturaleza. O, peor aún, ceder a la tentación de querer responder a la amenaza del terrorismo con otro terrorismo, como pretenden los que se quieren servir de estos acontecimientos para imponer políticas xenófobas, o contrarias a la libertad religiosa.

Es verdad que, en el caso del atentado de Rouen, la motivación para el crimen fue de naturaleza religiosa y, al parecer, los ejecutores de la degollación del anciano presbítero eran oriundos de los países árabes. ¿Quiere esto decir que todos los árabes son posibles terroristas? Se debe suponer, ahora, que cualquier creyente del Islam es un eventual asesino? ¿Pero, no hubo también criminales en otras etnias y religiones? ¿La Biblia no atribuye a Dios, Señor de los ejércitos, las órdenes de hacer la guerra a los enemigos de Israel e, incluso, de exterminar a los infieles? ¿Aunque después de Cristo fueron prohibidas a sus discípulos terminantemente tales prácticas a sus discípulos, imponiéndoles como ley suprema el mandamiento nuevo de la caridad, no fueron los cruzados protagonistas de acciones violentas contra los moros?

Como es sabido, Adolfo Hitler, austriaco de nacimiento, era nacional-socialista y fue culpable del exterminio de millones de judíos. Mao Tsé Tung era chino y, como dirigente comunista, fue responsable, en términos éticos y políticos, de los millones de víctimas causadas por su despótico y criminal gobierno. ¿Se puede entonces concluir que todos los austriacos y chinos son potencialmente criminales? ¿Y qué decir de los nazis y maoístas?

Tomás de Aquino distinguía lo que es propio de una cosa por sí, de lo que sólo accidentalmente le conviene. O sea, que Adolfo Hitler o Mao Tse Tung, respectivamente, austriaco y chino, es algo accidental en sus biografías, pero sus elecciones ideológicas fueron determinantes en sus acciones políticas. Por eso, tanto el nazismo como el comunismo son doctrinas totalitarias, que legitiman el uso de la violencia y la falta de respeto hacia los más elementales derechos humanos. Por tanto, suponer que un austriaco, o un chino, es, por ese hecho, un posible terrorista, es absurdo; pero temer que un nazi, o un maoísta, pueda atentar contra la democracia, no revela ninguna injusta suposición, precisamente porque esas ideologías son, en sí mismas, esencialmente antidemocráticas.

¿Y el Islam? Es obvio que hay que respetar todas las religiones –la libertad religiosa es uno de los pilares principales de la democracia y del estado de derecho- pero, así como que todas las religiones sean para la paz como, a propósito de este atentado, dice el Papa Francisco, no se puede negar que no son todas del mismo modo. Un budista es, por naturaleza, un pacifista y un acérrimo partidario de la no violencia, pero un musulmán es un creyente de Alá, por la alegada revelación de Mahoma que, si por un lado fue un fervoroso líder religioso, por otro también fue, como es históricamente cierto, un feroz guerrero, que “no solo predicó la violencia contra los no musulmanes, sino que dirigió personalmente sesenta campañas militares de enorme agresividad” (Paul Copan, Is God a moral monster?, ed. port., pág. 358). Por eso, no es una exageración afirmar que, aunque pueda haber un budista, o un cristiano, violento y agresivo, es más por excepción que por regla general, no se puede decir lo mismo de todos los mahometanos. Si hay, como es de justicia reconocer, seguidores de Mahoma que son pacíficos y tolerantes, también los hay que siguen la vida guerrera de dicho profeta, profesan su doctrina belicista, pretenden propagar por las armas su creencia y quieren imponer por la fuerza el régimen islámico, excluyendo, como ya aconteció en los países oficialmente musulmanes, la libertad religiosa y los demás derechos fundamentales.

Bernard Lewis, tal vez el mayor especialista occidental en la materia, escribió: “las cruzadas son un desarrollo tardío en la historia del cristianismo [...].El cristianismo estuvo sujeto a los ataques de los musulmanes desde el siglo VII y perdieron grandes territorios, que habían sido conquistados por el Islam [...]. Con todo, en el cuadro de la prolongada batalla entre el cristianismo y el Islam, las cruzadas fueron tardías, limitadas y relativamente breves. Al contrario, la jihad está presente desde los comienzos de la historia del Islam, tanto en los escritos como en la vida del profeta y en los actos de sus compañeros y sucesores inmediatos. Prosiguió durante toda la historia del Islam y continua siendo fascinante para los musulmanes de la actualidad”, como los recientes atentados dolorosamente lo confirman.

Es obvio que no se puede poner en duda la libertad religiosa, ni la libertad política, de pensamiento y de expresión pero, de modo análogo a como un nazi o como un maoísta es un peligro para el Estado libre y democrático, también un creyente extremista es una amenaza real para la sociedad, sobre todo si profesa una religión que legitima el uso de la violencia. Sería injusto suponer que todos los árabes, o musulmanes, son potencialmente criminales, incluso porque también hay, en el llamado Estado Islámico, bastantes terroristas que no son árabes, así como, eventualmente, mercenarios que simularán su conversión al Islam para ser admitidos en esa milicia musulmana. Pero Europa no puede ignorar una verdad por demás evidente: sí, en tiempos pasados, tuvo que hacer frente a un terrorismo esencialmente político (Brigadas Vermelhas, ETA, Baader-Meinhof, IRA, etc.), ahora es amenazada por el terrorismo que se autoproclama islámico.

Los judíos estaban autorizados a aplicar la ley del talión: ‘ojo por ojo, diente por diente’(Ex 21, 23-25; Lv 24, 17-21).Por el contrario, los cristianos saben que, si fueran agredidos en una mejilla, deben ofrecer la otra (cf. Mt 5, 39) y que, en cualquier circunstancia, están obligados a amar a sus enemigos (cf. Lc 6, 35-36). Pero el Evangelio también enseña a los creyentes a ser senillos como palomas, pero no ingenuos, y prudentes como las serpientes (cf. Mt 10, 16).
http://observador.pt/opiniao/a-jihad-uma-ameaca-para-a-europa/


¿Quién soy?



Daniel Medina Sierra


Vuelvo la vista atrás, cada día, e intento recordar un pasado turbio, ajeno por el paso de los años. Recordar quien fui como si una parte de mi ser quedara atrás, esperando mi regreso. ¿Qué clase de niño fui, quienes fueron mis padres en mi más tierna infancia?
No logro unir las piezas que me faltan de un pasado que se hace presente en tantas ocasiones.
Viejas heridas, antiguos destellos del pasado que se confunden entre la realidad y la ficción, dudas, preguntas imposibles de contestar, por que los autores de parte de mi historia han muerto, son polvo, polvo y cenizas.


Pasan los años y cada vez me asalta más el fantasma de un yo irreconocible. No sé quien fui y no me es posible saber quién soy, cuarenta años después. Me definen como buena persona, madura y a la vez algo infantil, luchador... en fin, definen algo que suponen soy. El mismo sentido del yo es algo lejano e incomprensible a mis ojos ¿quién soy yo? Sueño cada noche con la esperanza que un ser divino me despierte y muestre mi verdadero yo, y es curioso, pues uno de los pocos recuerdos que conservo es, estar en el calor de la noche, a escondidas, preguntando al cielo oscuro ¿quién soy yo?


Creí que a través del sufrimiento conseguiría obtener respuestas, una vida llena de penalidades, abusos, desengaños, errores y por último, de pobreza y soledad. No sé si por dar sentido a tanta maldad he llegado a creer que Dios me puso en este camino como un hijo aventajado que era, capaz de discernir entre el bien y el mal, y por medio de todas esas experiencias, conocerme. Tal vez me equivoqué, tal vez no es más que producto de una salida mental, un modo de soportar tanta hostilidad, meras ilusiones de una mente débil e incapaz de reconocer el mundo tal y como es, y por ende a mí.



Un niño de la noche, contemplando las estrellas durante horas, prácticamente todos los días. Que esperaba que ocurriera, ¿acaso esperaba a alguien? Cuarenta años después miro al cielo oscuro y sigo esperando, y no consigo dormir, hasta que el sueño se apodera de mí.