sábado, 10 de febrero de 2018

Los dolores que despiertan




Opinión de José LUÍS NUNES MARTINS


Ciertos sufrimientos traen el don de revelarnos a nosotros mismos que somos más fuertes.

Hay dolores que nos hacen perder la sonrisa, pero también nos secan las lágrimas, de tan profundas como son. La vida es dura, casi injusta. Llegan a ser incomprensibles tantas adversidades contra las que tenemos que luchar por la supervivencia de lo que somos.

Hay personas que consiguen mantenerse puras, a pesar de tener que pasar por valles tenebrosos. Se guardan en la esperanza de que, más adelante, habrá espacio y tiempo para continuar siendo quien son. Una fe que es fuerza. Una bondad que es paciencia. Un amor, no por lo que son, sino por aquellos a quienes dan su vida.

Ciertos sufrimientos traen el don de revelarnos a nosotros mismos que somos más fuertes. Nos libran de todo el lastre que tantas veces creemos que son riqueza, protección y belleza. ¿Qué queda? Lo que somos y podemos ser, lo que persiste y resiste hace frente a la tempestad. No es algo que la sociedad considere digno de contemplar, ya que resulta difícil fijar la mirada en  la cruda verdad.

Hay mudanzas en la vida, más o menos súbitas, que nos arecen tragedias, pero que después se revelan como el punto exacto de partida de una enorme aventura. Sí, casi siempre los viajes largos pasan por lo menos un gran desierto.

El amor es la poesía de la vida. Que cada uno de nosotros se haga un poema. Hay instantes más valiosos que coronas de reyes… son aquellos en que, de manera simple, llegamos a ser quienes somos. A pesar de los dolores, por causa de los dolores o para vencer los dolores.

Podemos ser las alas invisibles que otros sienten al elevarlos cuando son amados.

Desde la ventana que de las tinieblas se abre a la luz puede contemplarse una belleza que parece resolver todos los problemas y misterios de la existencia. Se retrasa el encuentro. La oscuridad intenta ocultarla. Está en lo alto. Es necesario construir una escala y después subirla…

¿Puede tener la existencia  un sentido que no somos capaces de comprender? Sí. La inteligencia humana es limitada siendo capaz de tener conciencia de la verdad de otras dimensiones que sobrepasan su entendimiento.

Las alas que siento tener, y aquellas que casi oigo  a mi lado, me dan la extraña certeza de que algo no deja de ser verdad solo porque no tengo pruebas.

Este mundo no es todo. No mientras es en él donde somos llamados a vivir, a amar y aceptar ser amados.

La vida quiere vivir. Siempre.

Desgraciado quien cree que la vida es suya, que la verdad s determinada por su libertad y que este mundo es todo lo que hay.

El amor acostumbra a despertarnos con dolores que animan.


                                                                  Ilustração de Carlos Ribeiro

http://rr.sapo.pt/artigo/105300/as-dores-que-despertam

sábado, 3 de febrero de 2018

El amor une mundos diferentes




Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


La armonía será tanto más bella cuanto mayor fuera la diversidad de tonos que la componen. El equilibrio no se consigue por medio de la uniformidad. La riqueza de la vida depende también de las diferentes formas con que se presenta.

El amor es el encuentro de mundos distintos. Personas de diferentes orígenes son capaces de, con verdadero amor, hacer grandes y bellas obras. Nuestras dos manos son diferentes y eso es muy bueno. También caminar se consigue por el hecho de tener dos piernas diferentes que se complementan.

La paz resulta de una decisión de vivir y convivir lo desigual, haciendo de esa diferencia algo que enriquece. ¿Qué alegría habría en descubrir al otro si fuésemos todos iguales? ¿Qué aprenderíamos? ¿Cómo creceríamos? ¿Qué tendríamos de valor para ofrecer a la vida del otro? ¿Solo más de lo mismo?

El amor comienza con la aceptación, se tiene que ver y recibir al otro como él es, no ignorando o disfrazando las diferencias. Después, hacer camino, percibir, ceder y aprender. Explorar los mejores lugares en las orillas donde se pueden construir puentes.  Y aceptar, aceptar y aceptar. Negar o intentar cambiar lo que es diferente no es posible.

Si conozco a alguien diferente, debo aprender lo que él trae de nuevo a mi vida. Debo también buscar en mí si tengo o soy algo que sea enriquecedor para él… y darlo.

El amor no es un arrebato involuntario en el que nos vemos envueltos y condenados. No. Es una construcción demorada y firme que se yergue a partir de pilares distantes, un esfuerzo continuo de llegar a ser parte de algo mayor que nosotros.

Amar implica sacrificios y guerras permanentes. A nuestro egoísmo más íntimo y natural. Al orgullo que nos hace creer que somos mejores que el otro. Pero no somos, nunca, aunque seamos dueños de todo el oro del mundo.

No somos lo que tenemos, somos lo que decidimos hacer con lo que tenemos.

Somos parte de un todo. Nadie se basta a sí mismo, ni es razón suficiente de su propia existencia. Debemos buscar las personas a las que podemos completar, aquellas para las que nuestros dones personales –que nos parecen naturales- tienen el sentido de dones divinos.

A veces la guerra y la paz se enfrentan en nuestro corazón. ¿Quién triunfa? ¿Por qué?

La paz, base esencial del amor, es una guerra a la guerra.

                                                                     Ilustração de Carlos Ribeiro

miércoles, 31 de enero de 2018

ADORACIÓN (Cuarta parte)




 Pablo Garrido Sánchez


En la corriente de la adoración



Adoramos con la mente, lo hacemos con los sentimientos y nuestro cuerpo adopta la posición más apropiada para rendir el culto debido. Desde otra vertiente cabe decir que adoramos en la Fe, movidos por el amor en el infinito horizonte que aporta la esperanza. Podemos adorar a través de la Escritura y a la PALABRA misma; adoramos en la liturgia, especialmente en la santa Misa, y adoramos a JESÚS en su Presencia Eucarística. Cuando nuestras capacidades sean las definitivas se nos abrirán otras vías para la adoración, y por cada una de ellas reconoceremos a DIOS en su perfecta TRINIDAD tal cual es (Cf 1Cor 13,12). Y lo que dio su comienzo en la adoración misma  culminará, no como término sino como plenitud en la unión para siempre con JESÚS resucitado(Cf Rm 8,20-30). ¿Debemos, por tanto, salirnos de la  corriente de adoración dispuesta a conducirnos al destino previsto por el Amor de DIOS?


El modelo de discípulo


Cada evangelio escrito es historia y es revelación, por lo que  una y otra alternan en parte sus elementos básicos para constituir una unidad. Dicho de otra forma, los evangelios no están dispuestos como una crónica histórica, sino que escogen las secuencias de la vida de JESÚS que mejor consiguen transmitir el Mensaje de Salvación. Incluso el modo de contarlo puede ser parecido entre un evangelista y otro, pero en cada uno las diferencias están subordinadas a lo que el evangelista desea resaltar como esencial. Estas consideraciones pretenden disponernos al entendimiento del evangelio de san Juan, que nos llevan a las altas regiones de la revelación, en las que JESÚS muestra con diafanidad su rostro divino, sin perder un ápice de la humanidad que lo constituye: “El VERBO se hizo carne” (Cf Jn 1,14). Todo en este evangelio está en un movimiento de descenso y ascenso, por eso adquiere máxima importancia el encuentro inicial de JESÚS con los primeros discípulos, y de modo especial con Natanael, del cual dice JESÚS “que es un verdadero israelita” (Cf Jn 1,47) en Natanael queda reflejado lo que JESÚS pretende de cada uno de sus discípulos, y por extensión de cada uno de nosotros: que seamos verdaderos israelitas; o lo que es lo mismo, verdaderos discípulos de ÉL. Examinado bien el texto sorprende la desconfianza de Natanael hacia JESÚS, que es pasada por alto por el MAESTRO, pues lo importante está en lo que se pueda construir desde el momento del encuentro. Las palabras de Natanael no pueden ser dichas más al modo humano: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”(Cf. Jn 1,46), refiriéndose a JESÚS. Ante aquel modo altanero y despreciativo que utiliza Natanael para acoger el entusiasmo con el que los compañeros le anuncian el hallazgo del MESÍAS, JESÚS reacciona de modo profético, dando la medida de lo que sus anunciadores elogiaban de ÉL. Natanael se sintió conocido en sus regiones más íntimas, pero no puesto en evidencia, y se encontró acogido e interpelado para ascender a cotas mucho más altas. Aquel de Nazaret lo iba a conducir a la contemplación del núcleo mismo de la visión que Jacob había tenido, siendo el motor espiritual de sus días en esta tierra.  Natanael estaba llamado a contemplar la majestad y el poder del Hijo del hombre en toda su extensión. Natanael, como prototipo de discípulo, estaba emplazado a la contemplación de la máxima revelación otorgada por DIOS a los hombres. La admiración de Natanael  por haber sido radiografiado en su intimidad pasa al ámbito mismo del propio JEÚS, en quien el discípulo adquiere todo lo que está llamado a ser. JESÚS se dirige también al resto de los discípulos, aunque el diálogo fuese mantenido con uno en particular. Por otra parte el propio nombre de “Natanael” podría significar “DIOS ha dado”. La partícula “EL” significa DIOS, Y “Natán” el don de DIOS. Sabemos que los nombres en la Biblia refieren a una persona y su vocación o singularidad; por tanto, encontramos un nuevo punto de apoyo para  pensar  en el establecimiento de un proyecto inicial por parte de JESÚS para todos sus discípulos.


La adoración en el ESPÍRITU SANTO


La adoración adquiere una dimensión cristológica desde el momento en el que JESÚS es manifestado y reconocido como SEÑOR y CRISTO (Cf. Hch 236). Esta proclamación realizada en plena efusión del ESPÍRITU SANTO en Pentecostés, está entreverada a lo largo del evangelio de san Juan, manteniendo en todo momento las dimensiones propias de JESÚS el Hijo del hombre y el SEÑOR. Desconcierto, sobrecogimiento y admiración se mezclan en muchos episodios evangélicos, pero de forma especial en la escena tocante  al “Pan de Vida”. Nosotros, los cristianos, no podemos renunciar a un ámbito privilegiado de manifestación crística como el proveniente de la adoración  eucarística. El trozo de pan consagrado es DIOS.




sábado, 27 de enero de 2018

Las espinas al lado del bien




Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Ser capaz de arrancar a alguien una espina que lleva clavada en el cuerpo, el cual puede que ya esté resignado, tiene algo de libertador, casi divino.

Todos tenemos espinas clavadas en la carne que nadie conoce y pocos imaginan. Y son esas espinas, las que no se ven, las duelen en lo más hondo. Ellas revelan nuestra enorme fragilidad, pero también nuestra fuerza para seguir adelante, a pesar de que su presencia nos duele cada día, a cada paso. A veces, estos hierros escondidos, se vuelven más difíciles, intolerables y duros para con los otros…

Ser capaz de arrancarle a alguien una espina que lleva clavada en el cuerpo, a lo cual  puede que ya esté resignado, tiene algo de libertador, casi divino. Es grande la luz de quien comprende que, más allá de las espinas, hay otras muchas, mayores y más afiladas, clavadas en otras personas, tal vez más débiles e inocentes.

Es cierto que las espinas forman parte de la vida. Todos los sueños con los que nos evadimos son mentira hasta el punto de imaginarnos que, llegando a un determinado punto en este mundo, las espinas dejarán de existir.

 Las espinas de la vida pueden servir para que recordemos cuán valiosas son las cosas buenas. La vida es extensa y muy rica en bondades y maldades.

Por cada uno de nosotros que conquista algo sublime, habrá muchas personas buenas que quedan por el camino. No por ser más, sino porque al cielo se llega por caminos duros.

Siempre habrá espacio entre las espinas. Quien quiere crecer ahí, más pronto o más tarde tiene que pasar por ellas, para florecer más tarde.

Las espinas son pasajeras, aunque su tormento dure una vida entera.

Casi todos queremos alcanzar el cielo, ¿pero cuántos de nosotros estaremos dispuestos a ir por donde se debe ir para llegar?

El amor, la verdad y la vida están mezclados con las espinas, que coronan las vidas de quienes se dan.


ilustração de Carlos Ribeiro

sábado, 20 de enero de 2018

LA ADORACIÓN (tercera parte)




Pablo Garrido Sánchez



Don y tarea




JESÚS dijo: “YO SOY la Puerta” (Jn 10,7); y nos encontramos con textos en la Escritura que manifiestan una elevada presencia del VERBO, por lo que se convierten en verdaderas puertas de acceso al conocimiento de DIOS, al conocimiento de las verdades espirituales y a la obtención de un conocimiento necesario para la vida de Fe. Esta breve reflexión tiene la finalidad de seguir ahondando en la adoración, que es don y una tarea; precisa del acercamiento expreso de DIOS y de la inexorable búsqueda personal. Si Jacob no hubiera salido de su casa para encaminarse a la tierra de Jarán donde residía la parentela de la que debía tomar esposa, no hubiera recibido una revelación de importancia capital. Así también nosotros estamos permanentemente en un camino que exige atención, búsqueda y creatividad. La inmovilidad de la vida y de las cosas es sólo aparente; la rutina es un hábito funcional para dar una cierta estabilidad ante la realidad siempre nueva y cambiante. Si las cosas suceden de esta forma, y a riesgo de vernos arrastrados por la corriente que nos lleva, es preciso hacerse con las riendas de nuestro propio destino levantando la mirada hacia el que tiene en su mente los proyectos de vida de todos los hombres.






El día y la hora




Al igual que Abrahán (Cf. Jn 8,56), Jacob tuvo también su día en el que se alegró de ver la gloria del Hijo del hombre (Cf. Gn 28; Jn 1,51). A DIOS le basta un solo día para crear, y le basta un solo día para hacer las cosas nuevas. La manifestación de DIOS se registra en un día o en una hora (Cf. Jn 2,4). Es el evangelista san Juan quien utiliza este eje revelador con profusión a lo largo de su evangelio. La hora en que los primeros discípulos encuentran a JESÚS y lo siguen; o la hora en que JESÚS  manifiesta su gloria ante los discípulos en las bodas de Caná (Cf. Jn 1,39; 4,21;5,25;7,30;16,32;17,1). Al mismo tiempo el discípulo deseará participar de un día con el SEÑOR cuando las dificultades arrecien (Cf. Jn 17,22). Una vez más tenemos que volver despacio a la consideración de estos textos, porque las fuerzas humanas son escasas y precisamos recordar con frecuencia los contenidos que las fuentes aportan a una vida nueva. Jacob se anticipó más de quince siglos a la revelación definitiva en sueño de la escala angélica, que ascendían y descendían entre YAHVEH y el mundo.

 


JESÚS en el diálogo con Natanael, o Bartolomé, ofrece un conocimiento de sí mismo que es vital para cualquier seguidor. El diálogo entre MAESTRO y discípulo podría plantearse en estos términos: “Te admiras, Bartolomé, de que te conozca?; pues, ¿qué pensaras el día en que tú me conozcas a MÍ? (Cf Jn 1,48 ss). Nuestro buen apóstol queda sobrecogido, porque JESÚS entra en su secreto personal; sin embargo, JESÚS, aprovecha el hecho para remitirlo al conocimiento del misterio mismo del HIJO del hombre en toda su plenitud. Jacob, mil quinientos años antes, participó de este día, de este conocimiento. Jacob se adelantó a lo que los discípulos del SEÑOR estaban llamados a descubrir en el seguimiento del MAESTRO. La visión de la escala de Ángeles que ascienden y descienden entre el cielo y la tierra constituye una visión sintética, aunque mística, de la plenitud consumada por JESÚS en la RESURRECCIÓN; y desde entonces vivimos este nuevo orden cósmico y espiritual, que no cesa de incrementar su plenitud. Jacob vivió la visión en sueños como profecía; nosotros tenemos la realidad del acontecimiento manifestado en JESÚS el CRISTO y SEÑOR.



El adelanto del “Día del SEÑOR” vivido por Jacob es hoy un acontecimiento que abre para toda la humanidad un cúmulo de gracias inacabables e incesantes. Si el mundo y la Iglesia están mal, no es porque las gracias de la renovación estén bloqueadas, pues los cielos se han abierto y todo don perfecto (Cf St 1,1) que procede de DIOS viene inmediatamente a la humanidad. DIOS nos quiere rendir a su amor misericordioso, con su misma misericordia inagotable. ¿Podríamos existir todavía en el planeta, si no fuese porque la Gracia es muy superior a las grandes aberraciones humanas?



Espacios sagrados




Jacob denominó aquel lugar, Betel, como “casa de DIOS”; en aquel lugar habitaba DIOS, por lo que había que establecer un lugar de culto que definiese un espacio sagrado. Para muchos judíos Betel coincide con Jerusalén. JESÚS se encarga de agrandar el ámbito del culto de adoración y extralimitarlo más allá del propio templo de Jerusalén. Habría que preguntar, ¿existe algún lugar en este mundo en el que no sea posible adorar a DIOS? ¿Hay algún rincón en el que los Ángeles no puedan recoger las oraciones de los creyentes y presentarlas ante el trono de DIOS?




La singular experiencia espiritual no indujo a Jacob a quedarse replegado sobre su experiencia espiritual, sino que le ofreció nuevos ánimos para la tarea que tenía por delante y plantea un reto al SEÑOR, en el que requería su protección y éxito en las empresas pendientes. La excepcional fuente espiritual abierta para Jacob no le impidió mostrarse con todas sus limitaciones humanas, e incluso exponer sus exigencias al SEÑOR. El perfeccionamiento ético, por nuestra parte, no debe decaer, pero DIOS nos acepta como somos  y hace camino con nosotros en las circunstancias en las que nos encontremos. Como esperemos a ser santos o perfectos para adorar a DIOS o elevar nuestras plegarias a ÉL es casi seguro que nunca lo haremos, entre otras cosas porque nos habremos instalado en el pedestal del orgullo personal.


¿Por quién doblan las campanas?




Opinión de José Luís Nunes Martins




Y siempre que doblan las campanas, doblan y nos llaman, llaman bien alto a mí y a ti… Para que nos acordemos de vivir antes que otras campanas doblen por nosotros.

Las campanas doblan por los que supieron vivir y por los que desperdician la vida pensando que no morirán.


Doblan por los que creyeron en la vida eterna y por los que creyeron que la vida es solo un momento.


Las campanas doblan por los que tuvieron y fueron una familia, y por todos los que pasaron la vida buscando tener una donde pudiesen ser.


Doblan por los que, desde la cuna al túmulo, siempre se levantaron, y por los que andan a rastras por las horas de sus días y de sus noches.


Las campanas doblan en el otoño y en la primavera, cuando las hojas caen y cuando las flores se abren a la luz.


Doblan por aquellos por quienes lloraremos su ausencia y por lo aquellos que no dejaron señales en el corazón de nadie.


Las campanas lloran y nos llaman. Hacen estremecer nuestros silencios y nos colocan ante  la verdad.


Doblan por los que amaron y por los que nunca fueron amados. Por los que triunfaron y por los que fueron despreciados.


Las campanas doblan en la brisa suave que traen pedazos de memoria de los que se fueron lejos, pero quedaron en el fondo de nosotros.


Doblan a todas las horas porque cualquier tiempo es tiempo de llegada… y de partir.

Las campanas lloran siempre que alguien pierde o gana su vida.


Doblan…


Y siempre que las campanas doblan, doblan y nos llaman, bien alto, a mí y a ti.


                                                          ilustração: Carlos Ribeiro


http://rr.sapo.pt/artigo/103447/por-quem-os-sinos-choram

sábado, 13 de enero de 2018

Somos una ‘opera prima’ en construcción




Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Somos lo que hemos procurado ser, pero somos también el resto. Somos el punto en que aún estamos y el que hemos ido haciendo hasta aquí, tanto bueno como malo.

No somos lo que pensamos que somos. Los héroes y los cobardes no acostumbran a tener conciencia de lo que son. Otros son ambas cosas en aspectos diferentes de la vida y tendrán idea de ser siempre solo una.

A pesar de todo, lo que pensamos sobre nosotros es mucho más importante que lo que los otros piensan.

Somos lo que hemos procurado ser, pero somos además el resto. Somos el punto en que aún estamos y el que hemos ido haciendo hasta aquí, de bueno y de malo.

No somos lo que los otros ven, ni la opinión que forman respecto a nosotros. No somos nuestros secretos y misterios, somos nuestras obras y nuestras elecciones. Nuestros valores que ponemos en práctica. Hay quien pierde mucho tiempo mirándose a sí mismo y no ve estas evidencias.

Somos cuando nos damos. El que se atreve a amar y vencer el egoísmo y el orgullo que corroe a todos aquellos que creen que es recibiendo como se hacen más ricos, es feliz y tiene paz, aún cuando las circunstancias no están a su favor.

El interior acaba por reflejarse en el exterior, puede pasar tiempo, a veces años. De la misma forma que cambiamos a lo largo de los años, las personas tienden, con el tiempo, a revelarse como son. Al final, el interior es la raíz y la fuerza que anima el exterior. Por más que se intente disimular, acaba por manifestarse.

Un buen camino para conocernos es cuando alguien evalúa lo que ama y lo que le irrita.

Lo que somos no está en el fondo de nosotros mismos, no llegamos al conocimiento de nuestra identidad a través de una contemplación interior. Lo que somos está en nuestro desplazamiento al fondo del otro, en la intensidad y en la verdad que colocamos cada vez que nos damos.

Habrá siempre un día en que todos los contornos de nuestra verdad más auténtica aparezcan, de forma mucho más clara, ante nuestros ojos. Para unos será un excelente momento, para otros no.
                                                                Ilustración Carlos Ribeiro