Tal vez todos seamos más frágiles de lo que nos parece. Necesitamos unos de otros, y cuando nos ayudamos, nuestras fuerzas y cansancios casi pierden importancia.
Todos fallamos. Y por eso necesitamos siempre mucho más amor del que merecemos. En esa medida, solo el exceso de amor consigue elevar nuestra pequeñez. El perdón es uno de los dones más sublimes del amor, tal vez el mayor, porque acepta al otro tal cual es, a pesar de todas sus imperfecciones.
La existencia de quien nos ama da sentido a nuestra vida. La verdad es que con el amor podemos levantar al otro del suelo y hacerlo llegar hasta las nubes, no porque él lo merezca ni porque precise de él, sino porque decidimos amarlo.
Hay quien cree que solo debe amar a quien lo ama. Sin embargo, eso nunca es amor, porque el amor es generoso y desinteresado, contrario a cualquier tipo de comercio o trueque. Cuando el amor no e gratuito, no es amor.
Es cierto que todos necesitamos ser amados. Ser humano es ser carente, es como si viviera todos los dias una soledad incómoda, ansiando un abrazo y una mirada cariñosa.
Ninguna vida existe para sí misma, por más que los egoístas estén convencidos de lo contrario. La necesidad aumenta cuando es escondida o disfrazada por quien la tiene. El egoísmo es muchas veces una tentativa de negar esa dependencia de los otros, pero no resulta. No hay egoístas felices. Ni uno. Parecen, pero ninguno-ni ellos mismos- cree que lo sean.
Agradezco que existas, por darte a mí, más de lo que merezco, y así me ayudarás a ser feliz.
Agradezco que existas, por aceptarme así, aunque merezcas más que de lo que soy capaz, y así me ayudarás a ser feliz.
¡Es tan bueno que existas!
No hay comentarios:
Publicar un comentario