Castellani, Leonardo, El Apokalypsis de San Juan
Cita (APA): Castellani, L. (2022). El Apocalipsis de San Juan [Kindle iOS version]. Retrieved from Amazon.com
Thyatira
Es la Iglesia del Dominio, desde Carlomagno hasta Carlos V de Alemania y I de España, el Emperador de la Contrarreforma…pero también los años de la represión religiosa, de la Inquisición, de la Muerte Negra, de la gran Rebelión Religiosa y las guerras religiosas y nacionales...
Cristo ya está reconocido como hijo de Dios en todo el mundo civilizado, esta Edad es la edad «fiel», «llena de buenas obras», mas Cristo tiene ojos de fuego para ver la corrupción oculta que la recorre en el fondo, como a todas las otras.
Cada una de las Iglesias tiene su prez y su reproche; y una amenaza sigue al reproche, y un premio es prometido después a los «Victoriosos» del reproche, que superándolo irán a constituir la «Iglesia», o sea la Edad siguiente: «el residuo», los «restantes», que dice tantas veces la Escritura
«Jezabel» simboliza las herejías de la Edad Media, principalmente la intromisión del gobierno feudal en la Iglesia, y la intromisión de la Iglesia en la política; verdadera y nefasta herejía que se llama cesaropapismo o papocesarismo. Nada mejor, como símbolo, la famosa Lucha de Investiduras.
El tiempo de esta Iglesia (diez siglos) es mayor que el de todas las pasadas. «Fornicar con los reyes de la tierra» llama la Escritura a las debilidades y contubernios de la Religión (Sinagoga e Iglesia) para con el poder civil. El instrumento del adulterio se convierte en instrumento de tortura; … No puede uno menos de recordar las tremendas epidemias de la Edad Media, y su culminación en la Muerte Negra, la Tribulación Magna en que zozobró el siglo XIV; uerras nacionales, cisma de Occidente, guerras feudales, conflictos eclesiásticos, corrupción del clero, divisiones en las familias, amenaza del Turco, banditismo, epidemias, hambres, sediciones...
Así nace la pena de muerte por herejía, las hogueras, la Inquisición. Los abusos de la Inquisición la vuelven odiosa a toda Europa–palabras de Descartes después de la condena de Galileo–y precipitan la rebelión protestante. Nace la Inquisición con Santo Domingo después de la insurrección albigense, para investigar (inquisitio) con el fin de librar al Estado de los herejes aparentes o solamente engañados...
Más a vosotros os digo Los restantes de Thyatira–Todos los que tenéis esta doctrina–Los que no sabéis (como dicen) Las profundidades de Satán: No arrojo sobre vos otra carga–Solamente, lo que tenéis, tenedlo fuerte Hasta que Yo venga. Perícopa sumamente difícil para los intérpretes de cualquier sistema o escuela. Diremos modestamente lo que Dios nos dé a entender: Se dirige a los «que quedan», a las «reliquias», como llama siempre la Escritura a los que permanecen fieles en una corrupción general.
Son mucho más graves los pecados cometidos en pleno apogeo cristiano que los de las Iglesias anteriores. Cuando la Iglesia se debatía entre los paganos, Satán estaba como en un trono (Iglesia anterior), manifiesto y patente en los cultos idolátricos. Ahora la idolatría se vuelve encubierta y profunda, trabaja por debajo.
Los escritores protestantes se han regodeado con las historias de curas amancebados o putañeros en la Edad Media; es uno de los grandes argumentos de la apologética protestante, la popular al menos.
El Concilio de Trento fija las instituciones de la Iglesia Medieval, y desde entonces no se hacen cambios, en el sentido de reformas, reestructuraciones, creaciones. La Iglesia Antigua y la Iglesia Medieval crean el culto, la liturgia, el derecho canónico, la Monarquía Cristiana, las costumbres católicas: de todo eso, que parece definitivamente dado, vivimos nosotros.
«¡ Consolida lo que te queda, aunque de todas maneras haya de perecer!». Y al victorioso y al observante hasta el fin de mis obras Le daré el dominio sobre los Gentiles.
El mundo moderno se ha olvidado bastante de que Cristo es Rey, cosa que ha recibido de su Padre; por lo cual se instituyó poco ha la festividad de Cristo Rey, contra la herejía del liberalismo.
La Edad Medía, investida por la fe, fue una imagen de la Reyecía de Cristo; y los reyes cristianos no fueron muy dulzones con los que estaban en el error, o los que amenazaban el orden de la sociedad cristiana.
El espíritu pagano y herético que tiende a relegar la Religión al Templo y absolutizar al Estado fuera del Templo, resistió obcecadamente, progresó lentamente y al fin venció con Lutero y la Revolución Francesa.
La exhortación a entender el arcano que hay detrás de la letra, está puesta aquí al final y no antes de la promesa: las promesas y profecías que seguirán son las más grandes y misteriosas. Ojo a los tres misterios que vienen.
E. Sardes
(Sardes es la edad llamada Renacimiento, desde Carlos V hasta la Revolución Francesa; o bien hasta nuestros días. Elijan.
Sardes, capital del reino de Lydia, era proverbial en la antigüedad por sus riquezas: su rey Creso, hoy Midas,
El llamado Renacimiento no fue un nuevo nacimiento de la civilización, como se ilusionó el mundo mundano; ni una nueva creación, ni una resurrección de la cultura; eso es un engaño…Los historiadores protestantes y liberales crearon esa burda ilusión, de que el Renacimiento–y la Reforma–marcan el fin de las Épocas Oscuras, y el Alba de los gloriosos y refulgentes tiempos... en que vivimos: más oscuros que nunca.
Junto con el reencuentro del arte griego y las obras de los grandes sabios antiguos, la invención de la técnica moderna, y la estructuración estatal de los grandes reinos europeos, el paganismo, mantenido durante la Edad Media en el subsuelo, irrumpe a la superficie de la vida europea, al mismo tiempo que afluyen a ella las riquezas de todo el orbe, y estalla la gran revolución religiosa.
«Tienes el nombre de viviente [renacido] pero en realidad vas a la muerte».Otra recomienda de la Tradición: desde ahora la Iglesia lo que tiene que hacer es conservar lo que le queda, los restos (ta loipa) aun sabiendo que son cosas perecederas y van a la muerte; por ejemplo, el Vaticano, el poder temporal del Papa, la liturgia ya ininteligible a la mayoría, el boato regio en San Pedro: apariencias de un Rey que ya no es obedecido, las excomuniones y el «index»... Todo esto y mucho más, que entendemos como la herencia de Occidente, que podríamos llamar Romanidad (el «Obstáculo» al Anticristo, que dice San Pablo)
Las creaciones modernas son bajo el signo de Satán; son destrucciones en el fondo y creaciones sólo en apariencia; son parasitaciones enormes e hipertróficas de antiguas creaciones, enormes escapes de fuerzas por la ruptura de antiguos equilibrios: la «técnica» moderna es una degeneración y una desviación de la Ciencia; el capitalismo es estructura enfermiza de la industria y el comercio; la actual cultura (« cultolatría»), degeneración del antiguo esfuerzo del intelecto por procurar al hombre un poco de felicidad, que ha virado hacia el ideal de los goces materiales…
Tercera exhortación a lo tradicional: a lo que has escuchado. Pero eso hay que practicarlo (téerei). Hoy día las palabras de la religión resuenan por todas partes, pero muchas veces vacías por dentro, no practicadas, no vividas.
Por primera vez en estas Epístolas proféticas aparece la Parusía, y en forma de amenaza: «vendré como ladrón»…
La canonización, inscripción del nombre de los Taumaturgos y los Mártires en el catálogo oficial de los bienaventurados y la solemne confesión en San Pedro, se vuelve hábito de la
Iglesia en este tiempo. Aquí esto significa la canonización de la otra vida, la Vida Eterna; de
la cual estotra es signo y figura. …Desde Sardes la Iglesia debe ocuparse ya de los individuos y no de las naciones.
Filadelfia
La Iglesia de la Parusía; quizás esta misma época de la «era atómica».
Lo que caracteriza la epístola a Filadelfia–que significa amor de hermanos–son
dos cosas bien gordas y claras: la conversión de los judíos y la inminencia de la Tentación Mundial; y al final della se halla la frase típica: «vengo pronto» y la mención de la «Jerusalén Nueva», que es el final del Apokalypsis.
Pongo ante ti una puerta abierta Y nadie puede cerrarla Porque tienes poca fuerza Más has guardado mi palabra
San Pablo usa la expresión «puerta abierta» para indicar la posibilidad de conversiones; expresión que pasó a la Cristiandad,
La conversión de los judíos en los últimos tiempos está profetizada por San Pablo de la manera más categórica. Nos parece imposible que un suceso tal (« resurrección de un mundo» le dice Pablo) no esté marcado en el Apokalypsis. Nosotros lo vemos en este lugar, y en la Visión de la Parturienta; y posiblemente también en la Visión de los Dos Testigos.
Mencionaré que Billot cree se puede interpretar del gran movimiento de las Misiones en nuestro tiempo (« puerta abierta»). Mas el texto sagrado menciona literalmente a los Judíos.
«Vengo pronto», la palabra que abre y cierra el Apokalypsis. «Mantén lo que tienes», otra vez la consigna del Tradicionalismo, de la Iglesia anterior. No es tiempo ya de progreso, cambio o evolución. El actual Concilio VaticanoII no cambia nada, ¡se entretiene con pequeñeces de liturgia! Lo único grande que se propone es la renovación de la vida cristiana conforme a la ley del Evangelio y la unión de las Iglesias: que Dios quiera sea conseguida.
Nuestra prodigiosa era atómica parece ser la última del ciclo histórico; lo malo es que no sabemos cuánto durará. Los judíos se han reunido en una–pequeña–nación, parte de ellos; pero no parecen por ahora muy cercanos a la conversión en masa, ni mucho menos.
Laodicea
En nuestra interpretación, Laodicea no puede ser sino la Iglesia de los Mil Años, o sea, desde el retorno de Cristo hasta el Juicio Final.
Laodicea significa Juicio de los pueblos (Laon-diké), que puede referirse al Juicio Final. Pero San Hipólito Mártir en su Comentario dice–y nadie sabe de dónde lo sacó–que en los últimos tiempos los Reinos serán «democracias»: gobiernos sedicentes «del pueblo».
La tibieza irá invadiendo esa Iglesia próspera, que realmente se creerá «rica»; y llegará un tiempo en que no tendrá ni la frialdad del paganismo–que es susceptible de ser calentado–ni el calor prístino de la caridad cristiana que la inauguró; y eso es una cosa que da náuseas.
Si se interpreta literalmente el Capítulo XX, hay que admitirlo….«estoy a la puerta». Quien oyere mi voz Y me abriere la puerta Entraré donde él Y cenaré con él Y él conmigo–
Lo definitivo promete aquí Cristo: la cena, el último acto del día; su propio trono al que venciere; o sea la gloria absoluta.
Termina el libro con una serie de excursus…
El Apokalypsis es una profecía: lo dice San Juan en el título, en el cuerpo del libro (« verba prophetiæ hujus») y en el final….Es una profecía de los últimos tiempos. Es una profecía coherente: no es un centón de imágenes truculentas sueltas. Es decir, es un libro, no una recopilación de rapsodias. No es un libro indescifrable: aunque sea difícil… En un sentido, este libro abraza «todo el tiempo de la Iglesia, desde la Ascensión de Cristo–en que un ángel anuncia a sus Discípulos el Retorno futuro–hasta la Segunda Venida», como dijo San Agustín: con el acento puesto en el término.
Apokalypsis significa revelación. Si fuera indescifrable sería lo contrario de una revelación.
El cardenal Newman escribió una frase enigmática: «el Anticristo se parecerá a Cristo; por lo tanto, Cristo se parece al Anticristo»…
Esto es lo que la Escritura y la Tradición nos revela acerca dése misterioso personaje, que es realmente la clave metafísica de la historia humana, pues es el Hombre ensoberbecido y levantado contra su Creador; y será la encarnación de las fuerzas del Mal; y el Mal en su lucha con el Bien es la metafísica de la historia del hombre.
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