miércoles, 14 de marzo de 2012

Anda por la vida en círculos




¡Ay de los que ya de madrugada
andan en busca de licores,
y siguen así hasta el ocaso,
hasta que el vino los enchispa...
No advierten la obra del Señor...
Por eso irá mi pueblo al destierro...
(Isaías 4,11-13)

¿Quién tiene los ojos turbios?
Los que se pasan con el vino...
¡Cómo brilla en la copa!
¡Qué suavemente entra!
Pero al final muerde como serpiente,
clava los dientes como víbora. …
Tu mente te hará decir tonterías...
Y te dirás: “Me han pegado y no me duele”...
en cuanto despierte pediré más vino.
(Proverbios 23, 29-35)

Por dónde empezar, qué decir a cerca de J., si anda por la vida en círculos; o como los ojos del Guadiana aparece y desaparece, mostrando la imagen buena unas veces, la mala otras. No es que él lo quiera así, es que una sádica fuerza lo maneja y él, como es así, se deja llevar.

Te lo encuentras de pronto y lo ves hecho un pincel, elegante y cortés, incluso con aspecto de hombre ocupado. Os saludáis y da gusto, J. parece un vecino más, con su vida ordenada y disfrutando de los amigos. Te lo vuelves a encontrar y ahora no es el mismo, es un remedo de aquel hombre elegante, de buena presencia; sigue siendo cortés, pero ahora es para pedirte ayuda, mas no para él sino para satisfacer a esa insaciable bestia sádica que lo maltrata, y así lo deje en paz.

Este es J. Pero yo recuerdo que hace ya unos cuantos años, cuando yo comenzaba a ser voluntario, precisamente J. era un modelo de persona sin hogar que se esforzaba certeramente en su reinserción, incluso fue seleccionado para intervenir en unas jornadas de personas sin hogar a nivel provincial, y lo hizo muy bien.
Salió del albergue por fin para vivir en un piso, y desde entonces ha venido a dar en el J. que describo al principio.

A pesar de todo, él se hace querer, no le faltan amigos que le ayuden, y que le regañen también porque quieren su bien; quieren ver a ese J. elegante y buen vecino, que sabe administrar su paga y no se la entrega a esa furia que lo anula y lo maneja, que le impide ser libre y vivir en paz.

lunes, 12 de marzo de 2012

Los demonios no dejan de manifestar su envidia hacia nosotros.


Este texto, tomado de la cuarta carta de San Antonio, es una buena guía para hacer un examen de conciencia, especialmente en cuaresma. No admite disculpas, pues es para valientes, dispuestos a presentarse ante Dios. No es como esas presentaciones que circulan por los correos electrónicos prometiendo la felicidad con poco esfuerzo, como si estuviera al alcance de cualquiera, y nos sueltan una serie de consejos tomados de aquí y de allá, y cuando terminamos de leerlos ya no nos acordamos porque se han disipado en los paisajes tan decorativos que le sirven de fondo y la música que les acompaña.
Eso cuando dichos correos no sirven de propaganda de nuevas doctrinas, que pretenden alcanzar la felicidad disfrutando de nuestro cuerpo, sin sentir la mínima piedad por las personas enfermas o con alguna discapacidad que no pueden gozar de su cuerpo. Son precisamente estas personas que se ven obligadas a superar las deficiencias corporales las que nos demuestran que sin esfuerzo y sin voluntad no se puede lograr la felicidad. Me asombraba la noticia que leí el otro día de Romualdo, un mexicano sin manos y con sólo la mitad de sus piernas, que es feliz ayudando a los demás, especialmente a los jóvenes abandonados y desorientados, para que sean agradecidos con lo que tienen y así empezar a ser felices de veerdad. La felicidad no está en nosotros, sino en agradar a Dios, que está en todos.
Dice San Antonio:
Sí, hijos, los demonios no dejan de manifestar su envidia hacia nosotros: designios malos, persecuciones solapadas, sutilezas malévolas, acciones depravadas; nos sugieren pensamientos de blasfemia; siembran infidelidades cotidianas en nuestros corazones; compartimos la ceguera de su propio corazón, 69 sus ansiedades; hay además los desánimos cotidianos del nuestro, irritabilidad por todo, maldiciéndonos unos a otros, justificando nuestras propias acciones y condenando las de los demás.
Son ellos quienes siembran estos pensamientos en nuestro corazón. Ellos quienes, cuando estamos solos nos inclinan a juzgar al prójimo, incluso si está lejos. Ellos quienes introducen en nuestro corazón el desprecio, hijo del orgullo 70 . Ellos quienes nos comunican esa dureza de corazón, ese desprecio mutuo, ese desabrimiento recíproco, la frialdad en la palabra, las quejas perpetuas, la constante inclinación a acusar a los demás y nunca a sí mismo.
Decimos: es el prójimo la causa de nuestras penas; y, bajo apariencias sencillas, lo denigramos cuando sólo en nosotros, en nuestra casa, es donde se encuentra el ladrón. De ahí las disputas y divisiones entre nosotros, las riñas sin más objeto que hacer prevalecer nuestra opinión y darnos públicamente la razón. Son también ellos quienes nos hacen solícitos para llevar a cabo un esfuerzo que nos supera 71 y, antes de tiempo, nos quitan las ganas de lo que nos convendría y nos sería muy provechoso.” (De la cuarta carta de San Antonio)

sábado, 10 de marzo de 2012

Tras el señuelo de “lo progre”




Sus habitantes profanan la tierra:
violan las leyes, cambian las normas,
quebrantan la alianza eterna.” (Is. 24, 5)

A veces me vienen pensamientos como el que voy a tratar de explicar de la manera más clara posible. De pronto mi cerebro se alarma y empieza a unir cabos y a sacar conclusiones: es como si alguien se hubiera dedicado concienzudamente a desmontar la civilización occidental, sembrando la ignorancia generación tras generación a lo largo de las últimas décadas sobre todo. Una vez que este “Doctor Siniestro” ha creído que había suficiente terreno baldío, o que los “viejos conceptos y principios” con los que había evolucionado la humanidad tan espectacularmente, habían desaparecido de muchas mentes y voluntades, incluso se miraba con desprecio a quienes los sustentaban y defendían, ha comenzado a replantar conceptos y principios caducados, desechados por inservibles a lo largo de la historia de la humanidad.

Utilizando a modo de propaganda el señuelo de lo “progre” no le faltan secuaces para implantar la nueva ideología: el relativismo; en todos los estamentos de la sociedad, difunden con entusiasmo y agresividad verbal conceptos como tolerancia, derechos de la mujer, “violencia de género”, “ley de memoria histórica”,eutanasia, cónyuge A o B, y otras huecas y antiestéticas palabras (interrupción del embarazo, educación para la ciudadanía, etc.). Así se ha creado una secta poderosa y variopinta de nuevos iluminados que lo que pretenden es alcanzar el poder y conservarlo para siempre, para lo cual no dudan en alterar el concepto de naturaleza humana y eliminar (política y socialmente, de momento) a quienes consideran sus enemigos, los conservadores y sobre todo a la Iglesia católica, porque sólo obedece a Dios y es capaz de dar la vida por él, como Cristo la dio por todos los hombres.

Hago esta introducción para que se entienda mejor lo que esta mañana hablábamos tras la entrevista de una persona sin hogar. Este hombre, de buena apariencia, lleva muy poco tiempo en esta situación y no piensa permanecer mucho tiempo en ella. Nada más salir de la entrevista se sentó a la mesa, parecía que le apetecía charlar un poco con nosotros, y nos manifestó en seguida su satisfacción con la entrevista y la atención que le había dispensado la trabajadora social: “no entiendo cómo aquí me dicen una cosa y en A. me dicen otra. Aquí me dicen que sí tengo derecho a percibir una ayuda, y allí, donde yo resido, me la niegan. O, ¿por qué hay tanta diferencia entre el trato de una trabajadora social y otra?”

Sin duda la pregunta era retórica y no necesitaba respuesta, pero yo sí creo que hay una respuesta, yo conozco a esta trabajadora social desde hace algunos años, sé que es una profesional magnífica (y famosa en España entera por su eficiencia y trato, entre las personas sin hogar), pero como persona es maravillosa, porque atiende con un plus impagable, el de la caridad, por eso nunca tiene prisa, nadie se va sin una explicación o una información cuando no tenga solución inmediata para esta persona.

También me recordó otra cosa peor: Las diferencias en la atención a las personas sin hogar por los servicios sociales de cada comunidad autónoma. Esta realidad es reflejo de la pérdida del concepto de igualdad de los ciudadanos españoles, a lo que hay que añadir la preferencia por los ciudadanos extranjeros en los servicios sociales y los albergues, especialmente en comunidades del norte. Es absurdo el recorrido que ha tenido que hacer este hombre, de ciudad en ciudad, de albergue en albergue, para venir a informarse aquí de lo que tiene derecho a percibir en su lugar de origen, porque allí no saben, no quieren, o vaya usted a saber.

Pero, el tema concreto de este hombre era otro, él se encuentra en un proceso de separación, y nos dio a entender que era una víctima más de la “discriminación positiva”, (uno de esos términos nuevos que decía al principio). Lo único que me hace falta, nos decía, para no verme en esta situación, es que pueda reclamar a mi mujer una parte de los bienes, que según parece tenían para los dos.

Está claro que las leyes humanas son imperfectas, pero en su degradación las leyes de hoy en día renuncian a hacer justicia entre iguales, porque “discriminan” positivamente a la mujer en este caso, para hacer pagar a hombres concretos, no siempre culpables, todos los agravios del pasado; entonces la ley toma partido y abusa de su poder. Esta ley aprobada sin consenso político y social pretende compensar culpas o errores pasados a costa de generar un agravio en el presente, fomentando así la hostilidad entre hombres y mujeres, lo cual es algo absolutamente antinatural, y ya comenzamos a padecer sus consecuencias.

Divide y vencerás,¡Cabe mayor división, y más nefasta, que entre hombres y mujeres! El “Doctor siniestro” ha jugado muy fuerte, a atacado la sustancia misma de la humanidad y trata de controlar su propagación y continuidad. Hace falta mucho valor hoy para ser libre, para enfrentarse a la dictadura del relativismo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Tu fortuna se la has concedido entera a la misericordia.




A menudo se nos olvida de donde procede la caridad, o sencillamente, no lo sabíamos y por eso nos encontramos con una seria dificultad a la hora de ejercer la caridad con el prójimo, porque no lo hacemos bien: nos desanimamos o ponemos demasiada confianza en nosotros mismos, abandonamos ante las disficultades, la ingratitud e incomprensión, que de vez en cuando nos ponen a prueba.
San Zenón de Verona (308) nos regala estas palabras extraordinarias sobre la caridad:


¡Oh caridad, qué buena y rica eres! ¡Qué poderosa! Nada posee el que no te posee. Tú sola has sabido hacer de Dios un hombre. Tú le has hecho humillarse y alejarse por un tiempo de su inmensa majestad. Tú lo has retenido prisionero nueve mese en el seno de la Virgen. Tú has sanado a Eva en María, Tú has renovado a Adán en Cristo. Tú has preparado la cruz para salvación de un mundo ya perdido.
Oh amor, tu eres quien, para vestir al desnudo, consientes tu propia desnudez. Por ti, el hambre es un manjar suculento si el hambriento ha comido tu pan. Tu fortuna se la has concedido entera a la misericordia. Tú no sabes hacerte rogar. Socorres al instante a los oprimidos, cualquiera que sea su apuro.
Tú eres, oh caridad, la que unes los misterios celestes a las cosas humanas y los misterios humanos a las cosas celestes. Tú eres la guardiana de todo lo divino.
Tú gobiernas y ordenas en el Padre. Tú eres quien te obedeces a ti misma en el Hijo. Tú eres la que gozas en el Espíritu Santo. Porque eres una en las tres personas, no puedes ser dividida. Brotando de la fuente que es el Padre, te derramas entera en el Hijo sin salir del Padre. Con todo derecho se dice Dios es Amor, porque sólo tu guías el poder de la Trinidad.

martes, 6 de marzo de 2012

Larga espera



Una de las mayores dificultades que tiene el desempeñar una tarea de voluntariado con personas sin hogar es la de acompañar a personas necesitadas en su  “larga espera”: larga espera a que la administración conceda la ayuda solicitada, medio año, un año; eso si se la conceden o tiene derecho a ella; larga espera para encontrar un trabajo, esto sí que es difícil cuando llevas un tiempo como persona sin hogar,  aún conservando buen aspecto; larga espera para encontrar una vivienda barata cuando ya se ha conseguido la ayuda social, entre trescientos y cuatrocientos euros. Larga estancia en la calle, porque la estancia en los albergues es limitada. ¿Están bien planteados la mayoría de los albergues?, dudo que lo que persigan sea dar una opción a la estabilización y el arraigo de las personas sin hogar, cuando la norma es que no permanezcan más de tres días y no puedan volver al mismo albergue en un mes por lo menos.

Hoy ha vuelto por la oficina precisamente nuestro amigo F., lleva viniendo a nuestro servicio mucho tiempo, por lo menos un año, pero hoy su aspecto me ha alterado, lo he visto demacrado, ojeroso, con un arañazo en la cara, la mirada huidiza. Al preguntarle qué ha pasado la respuesta fue inmediata: “la cosa esta muy mal, la cosa está muy mal”, con la voz aún temblorosa. No conseguí una palabra más de él, lo dejé tranquilo y se sirvió el su café, se sentó a leer el periódico y se fue calmando.

Pasé a informar a la trabajadora social de la entrada de F. en la oficina, le comenté mi impresión y me contestó: “lo que le pasa a F. es que está demasiado tiempo esperando”.
Lo hizo pasar en seguida y supongo que a ella le contó lo sucedido esta noche, porque salía más tranquilo.  Él me ha dado muestras de ser capaz de vivir en la calle y de no tener miedo,  pero hoy  me ha alarmado al contestar tan rotundo que la cosa está muy mal. Eso ya lo sabe todo el mundo, pero realmente donde se empieza a notar el deterioro social hacia la violencia por pura  supervivencia es precisamente entre las personas que viven en la calle. Ellos son la voz de alarma, el aviso para empezar a tomar medidas más contundentes que frenen la caída hacia la pobreza de familias y personas, de los jóvenes sobre todo. Porque qué les vamos a pedir entonces a los jóvenes, si no los dejamos demostrar que son capaces de trabajar y garantizar el futuro de la sociedad.

¿Por qué le ha pasado esto a F? Pues porque F. lleva esperando mucho tiempo: consiguió al fin hacer un curso con derecho a realizar unas prácticas remuneradas en una empresa el verano pasado; al terminar el curso la mayoría de alumnos se colocó como estaba previsto,  menos él; él quedó a la espera, primero hasta diciembre, de diciembre hemos llegado a la primavera,  y F. sigue esperando que lo llamen. Entre tanto ya ha sufrido con el de hoy dos incidentes graves.

Es duro constatar lo que cuesta recuperar una vida, pero cuesta tanto y más acompañar en el  proceso hacia la normalización y la integración, porque la larga espera puede hacer fracasar el esfuerzo realizado, y entonces, vuelta a empezar, ¿cómo se mantiene así viva la esperanza? ¿Cómo se convence a alguien que espera y espera que merece la pena intentarlo? No me parece mal la iniciativa de los servicios sociales de ofrecer a los parados la posibilidad de realizar tareas de voluntariado en beneficio de la sociedad o de personas que requieran algún tipo de ayuda. Estar ocupado es fundamental, ser útil una razón suficiente para vivir.

domingo, 4 de marzo de 2012

La renuncia personal es sin duda riqueza para todos




No es lo mismo escuchar cómodamente una estadística que ser uno de los números que la forman en tu propia carne. A veces solemos decir que  los árboles no nos dejan ver el bosque, en el caso que nos interesa, las cifras del paro, tenemos muy claro el estado del bosque: calamitoso, pero es una catástrofe humana, y por tanto debiéramos hacer honor a  nuestro nombre y nuestra naturaleza: "seres humanos", y repartir los beneficios para que no hubiera pobres.
No estoy pensando en una solución nacional ni mundial, eso no se le ocurriría a un gobierno, y menos a la ONU, más ocupada hoy en imponer más derechos de dudosa humanidad, como la igualdad de género, el derecho al aborto, etc. No, con leyes no se cambia una sociedad, en todo caso se puede imponer.
Sé que es un ideal difícil, pero se podría intentar, …Si cada cristiano se hiciera cargo de una familia, o entre dos o tres familias sostener a una, si los sindicatos también impulsaran un trasvase entre ocupados y parados, y otras buenas personas que no sean ni una cosa ni la otra también se apuntaran…
De hecho hay experiencias  semejantes en marcha: en un pueblo sostienen a un parado que realiza trabajos domésticos y reparaciones en las casas del pueblo que lo requieran. En algunos bloques se ayudan entre vecinos; también descubrí hace poco que existen “Los Amadores de Cristo”, que de manera anónima ayudan a personas o familias en dificultades, incluso dan cobijo en su casa a personas sin hogar.
Efectivamente este mundo es sorprendente, uno piensa muchas soluciones y de pronto comprueba que se han adelantado, que hay personas que ejercen la Providencia divina de una manera discreta y eficiente, mientras uno ha estado sólo pensando. Si no fuera así, cómo sería este mundo; no me cabe duda que cuanto más creemos en el otro mundo, en la vida eterna, más nos esforzamos en mejorar esta vida, y la renuncia personal es sin duda riqueza para todos, para el que da y para el que recibe.
No sabía cómo superar el mal cuerpo que me quedó en la última acogida a una familia, la madre lloraba porque su marido no gana mucho y ella no consigue un trabajo; con lo que gana su marido no pueden vivir y pagar la hipoteca, pues tienen tres hijos pequeños. Además, ahora la Junta le exige la devolución de la ayuda que le había concedido por el hijo mayor, lo que le suponen otros cincuenta euros a pagar durante varios años.
Sus padres tampoco les pueden echar una mano porque están en paro y no tienen para ellos (también vendrán ellos a pedirnos ayuda, me dijo), ni tienen sitio en sus casas, aunque estaban dispuestos a volver cada uno con sus padres y repartirse los niños… Estas son las formas desesperadas de solucionar una situación desesperada que tienen que soportar cada vez más familias. Cada semana acuden para ser acogidas en Cáritas dos o tres familias o personas nuevas.
Este es uno de esos números fríos de la estadística del paro, que me ha sugerido esta reflexión para no caer en el desánimo, agradecer y difundir las ayudas que he citado, y si sirven a alguien mejor.

viernes, 2 de marzo de 2012

Los justos heredarán la tierra



Hoy me atrevo a imitar a San Agustín, con todo respeto y pidiendo perdón a él y a los que les pueda parecer una osadía; era una idea que hace tiempo quería llevar a la práctica, como un ejercicio para mí satisfacción personal, con el fin de tener un recurso más para rezar cuando tuviera más tiempo o para épocas de sequía, pero no me atrevía. Cuando leí esta obra de San Agustín: “Espejo de las Sagradas Escrituras”, sin perder el temor reverencial a las Sagradas Escrituras me puse manos a la obra a recortar los salmos, entresacando aquellos versículos que me parecieran más provechosos y desechando aquellos otros que hoy nos parecen anacrónicos. Dice San Agustín en dicha obra: “Advertimos al lector que los pasajes que hemos tomado de los Salmos los lea encadenadamente, como si de un salmo único se tratara”.
Salmo 37 (36)
1No te exasperes con los malvados,
no envidies a los que obran mal. (…)
3Confía en el Señor y haz el bien,
considérate peregrino en la tierra
y aliméntate de fe. (…)
5Encomienda tu camino al Señor,
confía en Él y Él actuará.
6Hará que como la luz resplandezca tu justicia. (…)
8No te enfurezcas, no te enojes,
no te exasperes, que harás mal. (…)
10Dentro de poco no habrá ningún malvado,
mirarás donde estaba y no habrá nadie.
11Los humildes heredarán la tierra
y se deleitarán en una inmensa paz.
16Es mejor la pobreza de un justo
que la riqueza de muchos malvados. (…)
18El Señor conoce la vida de los buenos
y su herencia durará para siempre. (…)
21El malvado toma prestado y no devuelve,
el justo es compasivo y dadivoso.
22Los que el Señor bendice heredarán la tierra,
Los que maldice serán aniquilados. (…)
30La boca del justo vierte sabiduría,
su lengua proclama la justicia.
31La ley del Señor está en su corazón
y sus pies no tropiezan. (…)
39Del Señor viene la salvación de los justos,
El es el refugio en tiempos de angustia.