jueves, 11 de abril de 2013

Cáritas debe ofrecer esperanza frente a la confusión y la incertidumbre reinante


Durante su intervención en la VI Semana de la Pobreza. Diócesis de Asidonia-Jerez, Sebastián Mora, Secretario General de Cáritas Española, ha explicado su visión sobre la realidad actual:

  • “vivimos en un momento de incertidumbre radical, en el que no sabemos a dónde vamos, a pesar de la enorme cantidad de información existente”…
  • “Estamos en un momento de vulnerabilidad estructural, ya que el sistema ha pasado de un estadio de integración social a otro de exclusión social”.
  • “Se ha producido un aumento de la pobreza, es más extensa, intensa y crónica”.
  • “No sólo vivimos una crisis económica, sino también de valores, dando lugar a una desmoralización”.
  • “la brecha entre los que tienen y los que no, ha aumentado, pero, a pesar de ello, no se pueden aceptar los discursos que legitiman que no existe otra alternativa a la situación actual, ya que eso es un problema”.
Propone:
  • En este contexto, hay que crear una nueva realidad, dar un paso más, “debemos profundizar en nuestro ser cristiano para construir la esperanza, aunque para ello sea necesario bajar a conocer la desesperanza”.
  • La Iglesia, así como Cáritas “tiene que tener una mirada excéntrica, es decir, mirar a su alrededor de una forma diferente y poner en el centro a los más pobres”, así como “una mirada extrovertida, vertida hacia afuera, ya que no construiremos esperanza si miramos al mundo desde nosotros mismos”.
  • “Para que haya esperanza, hay que poner a las personas en el centro, ya que estamos borrando su dignidad y cuando esto ocurre la persona deja de serlo”.
  • “Desde Cáritas no damos cosas, sino que nos damos, ya que las personas necesitan ser escuchadas”. Para conseguir el cambio, ha afirmado que “necesitamos personas sólidas para un mundo líquido, ya que la única esperanza es, como ha dicho el Papa Francisco, crear una Iglesia pobre para los pobres”.

miércoles, 10 de abril de 2013

Una vida lo más discreta posible




Diez años lleva en España, unos pocos trabajando en Madrid, esperando regularizar su situación en España, pero al terminar sus contratos de forma brusca no consigue su regularización. Para evitar problemas con la policía se viene al sur, y entre nosotros lleva viviendo otros pocos años.

Lleva una vida lo más discreta posible, hasta donde la vida en la calle y la satisfacción de sus necesidades elementales se lo permiten, esperando de nuevo ser contratada por alguien, aunque sea sin cobrar, sólo le interesa arreglar los papeles para poder buscarse la vida con arreglo a su cualificación, ya que tiene carrera universitaria. Antes de venir a España fue geóloga y se dedicó a la búsqueda de agua subterránea allá por zonas geográficas próximas a Afganistán. El hundimiento de la Unión Soviética y la llegada del capitalismo, dice, supuso la pérdida de numerosos empleos y el comienzo de una emigración forzosa.

Además es una persona muy sensible, le encantan los niños, sufre cuando oye cómo algunas madres son capaces de abandonar a sus hijos. Escucha más que habla, pero participa en la conversación con sus gestos, y a veces habla para desahogar un poco sus sentimientos. Su aspecto es el de una persona cuidadosa y limpia, precisamente escogió San Fernando porque aquí hay un comedor social diario, que ofrece también posibilidades de aseo y vestuario.

Muchas personas así se merecen un mínimo trabajo y un mínimo salario, como base para aspirar a mejorar por sí mismos y para beneficio de la sociedad. Pero esta sociedad está completamente perdida, la crisis está desbordando la capacidad de los políticos, la enormidad de la crisis hace cada día más pequeños y ruines a nuestros gobernantes; aunque no sólo podemos culpar de tantas desgracias a los políticos, la sociedad ha perdido los valores de las generaciones anteriores que supieron alcanzar una prosperidad nunca antes disfrutada.

No hemos sabido  conservar la herencia recibida, no nos mostramos agradecidos, nos hemos vuelto unos hijos soberbios de nuevos ricos y pedimos más que damos. A mí me da la impresión de una sociedad caótica,  huérfana de Dios; aunque sepa que Él está siempre presente y nada ocurre sin su conocimiento, pero, esa seguridad precisamente me hace desear que venga, que se haga presente y desaparezca el caos reinante.

miércoles, 3 de abril de 2013

Un diagnóstico y un remedio quijotescos



De nuevo nos sorprende la enfermedad mental, todos nos miramos con cara de compasión hacia la persona que sufre en medio de la reunión unas manías que se transforman en contorsiones de manos, brazos, palmetadas en distintas partes de su cabeza o cuerpo, risas involuntarias y abandonos repentinos, en absoluto descorteses, sino motivados por alguna urgencia que él mismo no comprende, ni le importa que lo puedan observar.

El vive confiado, confía en nosotros porque no le decimos nada inconveniente y lo invitamos a participar en la tertulia. Pero  sabemos muy poco de él, que es un hombre con carrera, que sufre algún desequilibrio y que es educado. Lo que está claro es que nadie cuida de este hombre, no se le ha visto que siga un tratamiento, es más, se trata él mismo en base a un diagnóstico increíble y un tanto descabellado ve su propio cuerpo lleno de deformidades de todo tipo, en la espalda, el estómago, la cabeza.

Ayer era una persona normal, y parecía inteligente y todo, hoy nos causa perplejidad y preocupación por el tipo de tratamiento que quiere autoaplicarse, con solo cinco euros que nos pide prestados. No se los dimos, naturalmente, a cambio le ofrecimos toda la información que necesitaba para buscarse otro alojamiento, en otra ciudad, a la espera de cobrar en breve su pensión. A ver si esta vez le dura y no le roban, no la pierde o no se dedica a gastarla en algún tratamiento quijotesco que le conduzca otra vez a un albergue.

No cabe la menor duda de que la Providencia actúa, dando tiempo a que alguien se conmueva y le preste sus cuidados. En cualquier caso no podemos acostumbrarnos a que deambulen por las calles de nuestras ciudades enfermos mentales sin la atención que precisan, expuestos a cualquier peligro o a caer en manos de desaprensivos que no tienen misericordia ni escrúpulos para aprovecharse o reírse de ellos.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Dos mujeres




Hoy ha sido una mañana un tanto agitada, empezó lenta, sin dificultades, pero al final, fuera del horario habitual,  acudieron en busca de ayuda varias personas: un joven que anda un tanto desorientado, buscando acomodo fuera de su casa por incompatibilidad con “la pareja “de su madre; otro que se ha pasado la mañana con los ojos cerrados, quizá durmiendo, quizá soñando, porque no ha parado de hojear libros y de vez en cuando se le caían de las manos. Han llegado también dos mujeres.

 Ellas son  las que más me han llamado la atención, representan dos maneras de vivir en la calle. Ambas son extranjeras y muy diferentes. Estuvieron a punto de la discusión cuando una de ellas le pidió un segundo cigarro a la otra, pero de pronto descubren que se conocieron hace tiempo y entonces comenzaron a hablar casi como dos viejas amigas, “¿por qué no te aseas un poco, puedes hacerlo en el “Pan nuestro?”, le decía una a la otra; “antes llevabas el pelo hacia arriba, recogido, ¿por qué no te cortas el pelo?”, insistía, mientras la otra respondía con mejor tono pero con evasivas.

Una presentaba un aspecto más  descuidado, entregada a la lata de cerveza y al tabaco, mejor si es gratis; la otra, nadie diría que vive en a calle, tan aseada y bien vestida. La primera se muestra más bien maleducada, digo yo que para impresionar o para justificar su desgracia; la segunda a penas habla, sus modales son mínimos pero delicados, su mirada muy afable. Las dos son muy sensibles, sin duda, pero la primera se expresa más espontáneamente y la segunda, es tan sensible que primero observa a quien tiene delante y ajusta sus palabras y sus gestos al trato que recibe.

La señora descuidada volvió por la tarde porque la trabajadora tenía que hacer alguna llamada a la embajada del país de esta señora, con el fin de conseguirle la documentación necesaria para viajar a su país. Necesita treinta euros y hacerse unas fotos para obtener los documentos, pero ella dice que eso es imposible. La trabajadora, con toda la paciencia del mundo trata de convencerla de que puede esforzarse en conseguir ese dinero, lo mismo que lo consigue para el tabaco y la cerveza. La señora está un poco cardilla a esa horas y de pronto se rebela, saca de su interior más humano y de madre, el recuerdo de su hija, ella solo quiere ir a ver a su hija, y ahora que tanto lo quiere no puede ir; pero la necesita tanto ahora…que se rebela contra la trabajadora, se encara con ella y le dice frases muy duras, como si fuera ella la culpable de no poder cumplir su deseo. Ella marchó dando tumbos y voces y nosotros nos quedamos preocupados y un tanto tristes.

En el mundo de la calle se dan cada vez  más categorías, se pueden ver personas con distintos grados de formación y sin posibilidad de encontrar un trabajo. Unos hacen de la calle un modo de vida, pero otros, como la segunda señora, cuidan su aspecto para que no se note que viven en la calle, para dar con ello confianza a las personas “normales” que pudieran ofrecerle algún trabajo, y evitar así los peligros de la calle. A cuántos he oído decir que quisieran librarse de la calle, pero pocos lo consiguen. Cuando volvía para casa vi a un chico joven, sentado en el suelo, con un aspecto normal, pidiendo una limosna en un papel ponía “soy electricista en paro…”

domingo, 17 de marzo de 2013

Dichoso el que se apiada y presta; su recuerdo será perpetuo



El Papa Francisco quiere una Iglesia pobre al servicio de los pobres, desde luego que no está deseando algo que no esté en la raíz del cristianismo y no haya sido la preocupación constante de la Iglesia, como nos lo muestra este texto de San Basilio, padre del monaquismo oriental:

San Basilio (330-379)
  
¿Qué vas a responder al juez soberano, tú que revistes tus muros y no vistes a tu semejante? Dime, ¿qué es lo que te pertenece? ¿De quién has recibido todo lo que usas a lo largo de esta vida? ¿Es que no has salido desnudo del seno de tu madre? ¿Y no volverás a la tierra también desnudo? Los bienes de ahora, ¿de quién te han venido? Si respondes: el azar, eres un impío que rechaza conocer a su creador y agradecerle todo lo que ha hecho por ti. Si estás de acuerdo en que es de Dios, dime por qué razón los has recibido.
¿A caso Dios sería injusto repartiendo de manera desigual los bienes necesarios para la vida? ¿Por qué nadas tú en la abundancia y aquel en la miseria? ¿No es para que llegue el día en que, por tu bondad y tu gestión desinteresada, recibas la recompensa mientras el pobre recibe la corona prometida de la paciencia? El pan que tu guardas pertenece al hambriento; del hombre desnudo es la capa que escondes en tus arcas. Así pues, cometes tantas injusticias cuantas son las personas a quienes podrías ayudar.

sábado, 16 de marzo de 2013

Algunas frases del Papa Francisco


Algunas frases que ha pronunciado en nuevo Papa cuando era cardenal Bergoglio

1. Contra la trata de seres humanos:  “Buenos Aires es una fábrica de esclavos y una picadora de carne (...) ¡Por favor, no nos lavemos las manos, porque si no somos cómplices de esta esclavitud! (...) Hay esclavos que fabrican estos señores que están a cargo de la trata. Buenos Aires es una picadora de carne que destroza la vida de estas personas y les quiebra su dignidad”. 13 de julio de 2010.

2. Sobre la justicia social : "El que duerme en la calle no se ve como persona sino como parte de la suciedad y abandono del paisaje urbano, de la cultura del descarte, del ‘volquete’". 26 de agosto de 2011.

3. Sobre la cultura de la vida; contra el aborto y la eutanasia "Hay que poner la cara y decir: esto es cultura de la vida, esto es vida, todo lo contrario a la cultura de la muerte; si alguien ve que alguna de estas cosas falta, díganle que no, que por ese camino no se va a ninguna parte, que por ese camino se fracasa siempre". 1 de septiembre de 2009.

4. Sobre la ley de matrimonio homosexual en Argentina: “No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una movida del Padre de la Mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”. 8 de julio de 2010.

5. Sobre la explotación laboral : "He dicho que lo que nos enseñaban en el colegio, que la Asamblea del año XIII abolió la esclavitud, son cuentos chinos. En Buenos Aires tan vanidosa, tan orgullosa, sigue habiendo esclavos, sigue habiendo esclavitud". 29 de marzo de 2011.

6. Sobre los peligros del laicismo: "Al hacer como si Jesucristo no existiera, al relegarlo a la sacristía y no querer que se meta en la vida pública, negamos tantas cosas buenas que el cristianismo aportó a nuestra cultura, haciéndola más sabia y justa; a nuestras costumbres, haciéndolas más alegres y dignas". 8 de agosto de 2010.

7. Sobre la educación de los niños: "Nunca podremos enseñarle a un chico el horizonte de grandeza de la patria (…) si usamos nuestra diligencia como escalón de nuestras ambiciones personales, para nuestro trepar cotidiano, para nuestros mezquinos intereses, para abultar la caja o para promover los amigos que nos sostienen". 15 de abril de 2010.

8. Sobre el peligro del "clericalismo: "Los curas tendemos a clericalizar a los laicos. Y los laicos -no todos pero muchos- nos piden de rodillas que los clericalicemos porque es más cómodo ser monaguillo que protagonista de un camino laical. No tenemos que entrar en esa trampa, es una complicidad pecadora. (...) El laico es laico y tiene que vivir como laico con la fuerza del bautismo, (...) llevando su cruz cotidiana como la llevamos todos. Y la cruz del laico, no la del cura. La del cura que la lleve el cura que bastante hombro le dio Dios para eso". Noviembre de 2011.

viernes, 8 de marzo de 2013

Bancos voraces



Hace unos días que tuvimos esta charla en la oficina en el tiempo de espera y tertulia. Bueno, hay que decir que los temas de la  tertulia, últimamente, provocan cierta exaltación, o indignación mejor dicho. La situación no está para muchas bromas,  las necesidades aumentan, y el número de personas que las padecen también, por lo que la fractura social amenaza la paz social cada día más, como hace poco denunció Cáritas española.
                                                          
El tema que nos ocupó la mayor parte de la mañana fue el de las dificultades que tienen algunas personas sin hogar, las que tienen la suerte de cobrar alguna pensión o prestación, para disponer de su paga. Antes, cuando había cajas de ahorro, los directores eran más amables, y las normas más flexibles, te permitían algún anticipo o descubierto para ir compensando unos meses con otros; ahora ya no hay cajas, se han transformado en  bancos voraces, no sólo no te adelantan un euro, es que además te cobran por tener allí la cuenta o la cartilla, que, por otra parte no te da ni para disponer de una tarjeta.

La voracidad de estos bancos les lleva a cobrar por el mantenimiento de las cartillas, a personas que cobran pensiones no contributivas u otros tipos de prestaciones (300-400€),  al menos nueve euros al trimestre, otros incluso más.

Es tan compleja la sociedad que hemos creado, es tanta la cantidad de derechos que hemos alcanzado, y aún seguimos pidiendo, que se nos escapan estas “pequeñas” reivindicaciones que afectan a los que no tienen voz ni medios para convocar una manifestación. La manifestación que estas personas suelen hacer es individual, y la suelen hacen “por caridad”, en silencio muchas veces, o sea, tratando de mover el corazón de los que tienen en sus manos arreglar estos “pequeños” asuntos.

La excusa para no concederles un anticipo siempre es la misma: “es que son las normas que vienen de Madrid”, o de donde sea; bueno, en algunas ocasiones hay algún director que adelanta por su cuenta una mínima cantidad; si no fuera así,  pues tendrá que recurrir a pedir prestado, y eso, no siempre está a su alcance, las personas que conocen o no tienen, o no fían.