martes, 11 de septiembre de 2012

Voluntarios




Hoy hemos recibido al último en incorporarse, somos en la actualidad tres hombres, o cuatro, contando con que J. se quede, y una mujer, nuestra voluntaria de verano, que este año nos ha regalado con su presencia todas las vacaciones. Han pasado por este servicio desde la muerte de aquella enorme voluntaria, Mari Cruz, va a hacer dos años, otros dos voluntarios y medio (una chica que no sabíamos bien a lo que venía o lo que quería, y desapareció sin más), no duraron mucho, y eran los más jóvenes, los cuatro primeros hemos pasado los sesenta y hasta los setenta alguno.

La presentación como veis no es muy considerada, sólo quiero llamar la atención sobre el tema del voluntariado, del que tanto se habla; y tanto se habla y encomia, que parece que hay muchos y jóvenes, la realidad es que en San Fernando, y en Cáritas concretamente la media de edad del voluntariado es elevada y su número muy bajo. No pretendo criticar, sólo constatar, hace tiempo que me sumo a los que piensan que los que están son los que valen, y con ellos hay que ver la de cosas que se hacen,¡Cuántas veces constatamos en las cáritas parroquiales la multiplicación de los panes y los peces en momentos de apuro,u otros pequeños milagros!

Pero yo pretendía hablar un poco de los voluntarios de persona sin hogar. A todos nos cuesta comenzar, los primeros meses nos pasamos el día diciendo “si yo aquí no hago nada ni hay mucho quehacer”. Los veteranos son los que te dicen: ¡aguanta, muchacho!, tengas la edad que tengas, verás como encuentras tú mismo no una sino muchas más razones para continuar. Y así sucede, en la mayoría de los casos.

Cuando ya superas las dudas entonces acudes confiado en que algo vas a tener que hacer, y si no, allí estás tú por si a acaso, y puede ser que de repente aparezca una necesidad, o dos y varias complicaciones más. La constancia tiene una gran importancia, que todo el mundo sepa que hay alguien ahí y que está disponible, esa es la esencia del voluntariado; como los diez mandamientos se encierran en dos, así las cualidades del voluntario: “amar y servir”; si estás es porque quieres, y si permaneces es porque sabes lo que haces y por tanto eres consecuente.

Hay tantas teorías, hay tantas aplicaciones en tantos voluntariados a lo largo de la historia, que son el mejor reflejo del esfuerzo permanente del hombre por humanizar la sociedad, por hacer que llegue a la mayor cantidad de personas posible el afecto y el cuidado de otros seres humanos, y el disfrute del progreso material y cultural.

Pero en nuestro tiempo la abundancia de organizaciones ha provocado la competencia entre algunas de ellas, y ha llevado a algunos voluntarios a servirse de ellas para su provecho personal o simplemente destacar; les puede la ideología de la impaciencia, quieren ser salvadores del mundo entero, no son conscientes que ya vino el Hijo de Dios a salvarnos y no se impacienta con los humanos, a pesar de nuestro lento aprendizaje.

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