domingo, 28 de febrero de 2016

Obrigado, ó Bloco!

¡Gracias, Bloque!

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Jesucristo, como la mayoría d todos nosotros, tiene un sólo  padre y una única madre, no dos padres sin ninguna madre, ni dos madres sin ningún padre. Esto no es religión, ni ideología; es genética y biología.

Como es sabido, el Bloco de Esquerda está promoviendo, sobre todo en las redes sociales, una campaña con la imagen de Cristo y la afirmación de que “Jesús también tenía dos padres”. Al parecer, esta iniciativa pretende señalar una fecha: 10 de febrero de 2016, el día en que, como también se dice ahí, por cierto en mal portugués, el “Parlamento termina discriminação na lei da adopção”.

En fondo color de rosa, la imagen de Cristo, provocadoramente kitch, parece inspirarse en la tradicional imagen del Sagrado Corazón: Jesús aparece con una mirada tierna, con la mano izquierda sobre su corazón, visiblemente llameante y rematado por la cruz, y  la derecha en gesto de bendición. Sobre su cabeza, la frase: “Jesús también tenía dos padres”.

Esta afirmación tiene dos errores destacados: el primero es la afirmación de una doble paternidad de Cristo, cuando él mismo, luego en el primer discurso que le atribuye la Sagrada Escritura, confiesa claramente tener un único Padre, Dios, y lo hace precisamente cuando responde a María, su Madre, que se había referido a su marido, José, como padre de su hijo. Más aún,  en todos los textos bíblicos restantes, Jesús nunca se refiere a Dios como su otro padre, ni siquiera como uno de sus padres, sino siempre como su único y verdadero padre. Por tanto, Jesucristo, como todos  nosotros, tiene un solo padre y una única madre, no dos madres sin ninguna madre, ni dos madres sin ningún padre.

El otro error es la insinuación de que haya alguien que “también” tenga dos padres. No hay nadie que los tenga porque todos los seres humanos, sin excepción, son hijos de sus progenitores, que son siempre una mujer y un hombre. De la misma forma que es falso decir que Cristo tenía dos padres, es igualmente mentirosa la afirmación de que alguien tenga dos progenitores del mismo sexo. Por más que la ley civil permita tal aberración, sólo es posible la generación habida de un hombre y de una mujer. Esto no es religión, ni ideología; es genética y biología.

La Conferencia Episcopal portuguesa ya manifestó, por su portavoz, su desagrado por lo que se entiende que es una ofensa de muy mal gusto. Según una diputada del Boco, esta iniciativa no pretende ofender a la Iglesia ni a la religión, tratándose sólo de demostrar a las personas que siempre existieron familias diferentes y que esa no es una realidad nueva, ni reciente. Claro que la diputada tiene tanta razón como tenía quien, pegando carteles con la imagen de ella, escribiese en ellos la frase ‘En Portugal hay políticos corruptos’ y después, como disculpa, dijese que no pretendía ofender a la diputada, ni al Bloco de Esquerda, sino sólo mostrar a las personas que siempre existió corrupción entre los políticos y que, por tanto esa no es una realidad nueva, ni reciente…

Sin contradecir al órgano representativo del episcopado portugués, ni a su portavoz, entiendo con todo muy esclarecedora esta iniciativa del Bloco de Esquerda. No porque la considere razonable en el contexto de la libertad religiosa, de pensamiento y expresión, que no es, sino porque evidencia que, no siendo novedad para muchos, tal vez aún no había sido, hasta ahora, manifestado tan clara e inequívocamente. O sea, la naturaleza esencialmente cristiana del Bloco de Esquerda y de su política. Sin demonizar este partido político, ni mucho menos a sus militantes –a algunos, les honra, haberse desmarcado de esta campaña-  es obvio que, después de este incidente, ningún cristiano coherente podrá ser miembro, o votarlo, sin perjuicio de su integridad, o de su inteligencia.

De hecho, esta campaña contra la Iglesia católica, las demás confesiones y, en general, la libertad religiosa, pone al desnudo la ideología anticristiana del Bloc, si no a sí mismo su naturaleza antidemocrática y tendenciosamente totalitaria.
Por otro lado, no será exagerado afirmar, gracias a esta campaña y no sólo, que los católicos portugueses forman, de algún modo, parte de la Iglesia que sufre persecución. ¡Qué gran honor, para nosotros, formar parte del grupo de dos millones de católicos que son perseguidos por los regímenes totalitarios comunistas, como los de China y Corea del Norte, y por el fundamentalismo islámico o laicista! ¡Agradecido, oh Bloc!

Esta ofensiva del Bloco de Esquerda contra los católicos y contra la libertad religiosa, de pensamiento y de expresión, no es siquiera original. Por ahora, es más tonta que sangrienta, más burlona que mortífera, más estética que sangrienta, pero promete resucitar, en futuros episodios, el peor legado del anticlericalismo portugués.

A pesar de nuestras blandas costumbres, es bueno recordar que los jesuitas fueron expulsados de Portugal en el siglo XVIII, por el Marqués de Pombal; que, en el siglo XIX, no solo ellos sino demás todas las demás órdenes religiosas fueron extinguidas por el liberalismo jacobino; y que, en el siglo XX, volvieron a ser perseguidos todos los religiosos, así como los obispos y padres del clero secular, por la primera república. ¿¡En el siglo XXI, será el Bloco de Esquerda quien dé continuidad a esta ignominiosa tradición!?

Avé, Bloco, morituri te salutant!



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