José Luís Nunes Martins
Señor Jesús, en este día en que mi existencia me parece más vacía e insignificante Te pido:
Que aprenda a esperar, con la paciencia de quien sabe que entre la siembra y la cosecha hay siempre muchos días y noches.
Que sepa hacer lo que debo y no lo que quiero, porque solo así me vuelvo más digno de aquello que sueño merecer.
Que yo aprenda a vivir sin comprender los porqués y los para qué de todo lo que pasa en mi vida, confiando que todo puede y debe contribuir mayor de todos los bienes.
Que continue dando paz y alegria a quien más precisa de ellas, incluso cuando no las tengo ni las siento dentro de mí.
Que yo tenga presente que mis deseos y apetitos nacen del intento de olvidar mis necesidades más profundas: amor, pertenencia y sentido. Y todo esto porque me empeño hasta el límite en tratar de saciar otras hambres más superficiales: placer, poder y dinero.
Que no desespere, incluso contra toda evidencia. Que mi corazón se fije en la senda de la fe y que así, a pesar de vacilar, yo no me deje arrastrar por los vientos y mareas del mundo
Que todos aprendamos que nadie es nada solo, pues las flaquezas humanas nos fuerzan a depender unos de otros, y eso es, a pesar de todo, muy bueno.
Que yo sea feliz, incluso en medio de todas las tristezas de cada uno de nuestros días.
¡Que yo sepa, en lo más profundo de mi alma, que Dios me ama como soy, pero me sueña aún mejor!
No hay comentarios:
Publicar un comentario