sábado, 15 de junio de 2019

¡Nunca pierdas la paciencia!



José Luís Nunes Martins


No reacciones por impulso. Espera un poco más hasta comprender cuál es el tiempo conveniente para tu respuesta. Una respuesta en el tiempo equivocado es una respuesta equivocada.

¡No pierdas la paciencia! Espera un poco más si aún no tienes la certeza de que es así como estás pensando. A veces, juzgamos mal y actuamos de forma desajustada e injusta, para con los otros y con nosotros mismos.

No juzgues a nadie. Si lo hicieres, entonces que sea después de saber su historia y su contexto. No te hagas ilusiones, la apariencia de las personas es solo su capa exterior. Solo los ignorantes deducen el interior de las personas a partir de su aspecto exterior.

No dediques mucho tiempo a soñar. Muchos de nuestros planes serios de hoy serán motivo de risa mañana… La vida casi nunca sigue el rumbo con que nosotros soñamos y  es siempre más importante que encendamos una vela que nos quejemos de la oscuridad.

No desesperes. Son necesarios muchos pasos para encontrar un camino con sentido. Al cerrar la puerta de tu casa detrás de ti… habrás dado el más difícil de todos los pasos.

Cuidado con la opinión ajena sobre ti. No te engañes ni te dejes engañar. Para que las personas te consideren sabio, basta que estés de acuerdo con ellas… pero alimentar el mal es ser aún peor.

Cuando te ataca la maldad, recuerda que so es una señal excelente de que estás en lado bueno. No ignores los peligros que corren por todos los que eligen hacer el bien, las aguas tranquilas son el escondite preferido de los cocodrilos. En ese sentido, y en la mayor parte de los casos, las tempestades son menos peligrosas que los tiempos de bonanza.



domingo, 9 de junio de 2019

8 DOMINGO DE PENTECOSTÉS


Por Pablo Garrido Sánchez

Hechos 2,1-11    Salmo 103    1Corintios 12,3-7,12-13    Juan 20,19-23

Pentecostés
… El libro de los Hechos, cincuenta años después de la muerte de JESÚS, relata lo que sucedió en el primer Pentecostés cristiano: las primicias de la tierra fueron sustituidas por las primicias del ESPÍRITU SANTO, que comienza un nuevo modo de estar entre los hombres y ÉL mismo convoca en Jerusalén, para constituir en primicias ofrecidas a DIOS, a los primeros  creyentes venidos de todos los lugares conocidos. Lo que era una fiesta de contenido agrícola, se transformó en la celebración de una fiesta que daba comienzo oficial a la evangelización, y por tanto a la Iglesia de JESÚS.

La petición insistente
… Los discípulos, en número de unos ciento veinte estaban reunidos en una casa nos dice el texto, dedicados a la oración. Las características del grupo son las siguientes: está constituido por los Doce nuevamente; MARÍA, la madre de JESÚS, es señalada encabezando el grupo de mujeres entre los ciento veinte discípulos;... No es un aspecto menor el haber completado el número de los Doce con la elección de Matías (Cf. Hch 1,23-26), que venía a ocupar el puesto dejado por Judas Iscariote… los Doce representaban al Nuevo Israel, que debía hacer presente al SEÑOR hasta su vuelta, mientras tanto el Reino de DIOS estaría en un proceso de instauración permanente en medio de los propios acontecimientos humanos.

Un viento huracanado
La oración insistente de los reunidos atrae sobre ellos el don del ESPÍRITU SANTO, como había dicho JESÚS: “Os conviene que YO me vaya, pues de esa forma os enviaré de junto al PADRE al ESPÍRITU SANTO” (Cf. Jn 14,26;16,7)…
… Un nuevo génesis, una nueva creación iba a tener lugar aquella mañana. El fuerte viento de la mañana se llevó los miedos  y todas las reticencias: los ánimos estaban fortalecidos con una energía que estaba por encima de cualquier ejercicio de autosuperación. … JESÚS estaba resucitado y habían tenido experiencia y constancia de ese acontecimiento extraordinario, pues el RESUCITADO se les manifestó de múltiples formas, pero todavía aquellas experiencias quedaban en un ámbito subjetivo, sin la fuerza conveniente para ser proyectadas hacia fuera…

El fuego
… Disponibles, ahora, los discípulos, y puestos en las manos de DIOS con todas las consecuencias; reciben la fuerza y el ardor interior suficientes para predicar el Mensaje.  …La palabra humana es encendida por una unción que viene específicamente de DIOS. Esta Palabra es “fuego devorador” (Cf. Is 64,2). Primero tiene que ser asimilada por el portavoz de esa palabra, la cual ”resultará dulce al paladar, pero amarga en las entrañas” (Cf. Ap 10,10). … El ESPÍRITU SANTO se vuelve especialmente poderoso en la palabra del predicador que difunde el Mensaje, y rompe las barreras humanas que representan las razas, mentalidades o culturas.

El milagro de Pentecostés
Este relato del libro de los Hechos, … se propone marcar la pauta auténtica para  cualquier época de la historia de la Iglesia. Lo verdadero y lo auténtico en la Biblia está en los comienzos: la génesis de las cosas responde a la misma voluntad de DIOS … es el modelo a tomar para llevar a buen término lo que de forma terminada está en el  proyecto de DIOS.
- En los comienzos se plasma la universalidad de la Iglesia, … - sintetiza acciones del ESPÍRITU SANTO de carácter esencial … y la admiración religiosa de las personas de buena voluntad. ….
¿Es verdaderamente el Mensaje un contenido que religue al oyente con DIOS?
… Pentecostés representó un gran milagro, modelo y patrón  de todo lo que de manera eficaz realizará el ESPÍRITU SANTO en su iglesia a lo largo de los siglos.  … Y uno de los grandes objetivos del ESPÍRITU SANTO es congregar a todos los hijos de DIOS en la unidad fraterna con un carácter universal (Cf. Ex 36,24; Is 27,13, ; Jn 17,21-23).
La humanidad ha dado pasos en el respeto y la tolerancia,  … sin embargo ponemos muchas reservas a la diversidad religiosa … El milagro de Pentecostés provoca que los allí reunidos canten las maravillas de DIOS cada uno en su propia lengua (Cf. Hch 2,8-11). … Cualquier persona religiosa, y religión en su conjunto, contienen argumentos para dar gracias y alabar a DIOS por sus beneficios y maravillas. Como concluye nuestro Salterio: “Todo ser que alienta, alabe al SEÑOR” (Cf. Slm 150,  )

Nuestra Iglesia
El Concilio Vaticano II nos situó en la época presente de modo providencial, y la mayoría de los católicos aceptamos el diálogo interreligioso y ecuménico… buscando en todo momento las señas de identidad, que JESÚS el SEÑOR ha dejado para su iglesia. Nuestra Iglesia trabaja con decisión por la causa de los más pobres y no se cansa en este sentido, pues sigue habiendo una vitalidad especial en el conjunto de misioneros que unen su vida  y destino  al de los más necesitados en cualquier parte del mundo. …Queda mucho por hacer, porque lo mismo que antes, “la mies es mucha y los operarios son pocos” (Cf. Lc 10,2). Y JESÚS advirtió que “pobres los tendremos siempre con nosotros para ejercer con ellos la solidaridad y la fraternidad” (Cf. Jn 12,8).  

La hora del ESPÍRITU SANTO
“En cuanto a los dones espirituales, no quiero hermanos que estéis en la ignorancia” (Cf. 1Cor 12,1). Era la comunidad de Corinto, pero podría ser cualquier otra, … se disponía de todas las gracias  espirituales que el SEÑOR concedía a su Iglesia.  …San Pablo representaba en aquellos instantes el cimiento apostólico sobre el cual habría de construirse la Fe en JESUCRISTO,…  La etapa presencial del apóstol tenía un tiempo tras el cual habrían de asumir sus responsabilidades de acuerdo con los dones que el ESPÍRITU SANTO les ofrecía. “Ministerios, funciones y carismas” (Cf. 1Cor 12,4-11) deberían distribuirse por Gracia de DIOS para la construcción de la comunidad. Había que celebrar la fracción del Pan, la enseñanza de los apóstoles, convocar a las diversas oraciones y atender a los necesitados con la distribución comunitaria de los bienes compartidos” (Cf. Hch 2, 42). Para todas esas actividades era necesario disponer de personas ungidas por el ESPÍRITU SANTO ... La ayuda a las personas necesitadas no podía realizarse como una mera acción social o actividad contable.  … La “Fracción del Pan” o la Eucaristía sufrió modificaciones desde los orígenes hasta hoy, …No es igual una Liturgia de la Palabra en la que se ofrece la comunión eucarística proveniente de la reserva en el  sagrario, que la Santa Misa celebrada con la comunidad de creyentes reunida en ese momento. Siendo la primera opción una solución de emergencia, … algo habitual por una falta de sacerdotes, … Pueden darle las vueltas que deseen, pero el celibato obligatorio debe ser revisado con mucho rigor y atenerse a lo dado por los textos del Nuevo Testamento y el bien del Pueblo de DIOS.

JESÚS es el SEÑOR
Los de Corinto venían del paganismo más declarado, y por la acción del ESPÍRITU SANTO … se convirtieron en criaturas nuevas…. lo fundamental giraba en torno a la verdad que es roca básica de la Iglesia: JESUCRISTO es SEÑOR, y nadie lo puede confesar, si no está movido por el ESPÍRITU SANTO… En Pentecostés se proclaman de manera pública, y sin miedo alguno, “las maravillas del SEÑOR” (Cf. Hch 2,10-11). La maravilla … es la que atañe a JESÚS muerto y Resucitado, que hace “nuevas todas las cosas” (Cf. Ap 21,5); y devuelve al PADRE una Creación transformada por la Redención;  …La Redención del HIJO es una acción liberadora de carácter universal y su proceso sigue avanzando al ritmo de la acción del ESPÍRITU SANTO y la actuación de los hombres… Muchas cosas pueden pasar en la sociedad y en la Iglesia, pero ésta saldrá victoriosa mientras haya el “resto” suficiente que afirme sin concesiones, que JESUCRISTO es el  SEÑOR, y el único SALVADOR.

Algunos Dones
Hay cosas que son desconocidas por un amplio número de cristianos por la sencilla razón de no estar presentes en la Liturgia de la Iglesia …son omitidos y señalan  algunos carismas concretos que el ESPÍRITU SANTO otorga a la Iglesia para edificación  de sí misma como Cuerpo de CRISTO. …  Es verdad que el silencio oficial en torno a estos dones no es total, pero es lo suficientemente grave, para que afecte a la vitalidad del Pueblo de DIOS y al carácter testimonial del mismo. …Si alguno considera que los signos o carismas mencionados por san Pablo entre los versículos ocho y once de este texto, no son necesarios, está directamente calificando de superflua parte de la Gracia de DIOS.

 Al atardecer
…Después de Pentecostés, las puertas se habían abierto y un nuevo modo de estar se había instalado en los corazones de los discípulos; … Por muchos y distintos caminos los discípulos se  dispersarían llevando todos el mismo Mensaje, la misma experiencia fundamental y un mismo ESPÍRITU, que a través de ellos santificaba, curaba, liberaba y hacía ciudadanos del Cielo. La tarea era inmensa y fascinante; pero al atardecer de cada día primero de la semana el SEÑOR los visitaría de nuevo para mostrarles sus llagas y cargar con todos sus trabajos, y transmitirles una vez más la paz que sus corazones precisaban para darla ellos a su vez. El discípulo de JESÚS no puede hacer nada sin los encuentros periódicos con el SEÑOR, …
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sábado, 8 de junio de 2019

Los felices sembradores de saudade




José Luís Nunes Martins


La saudade (nostalgia) nace del contraste entre lo que se ha vivido en el pasado y la ausencia de eso mismo en el presente. Una especie de hoy al que  le han quitado lo que entonces era concreto y bueno.

Puede que todo a nuestro alrededor sea rico y agradable, aún así la saudade siempre está presente, porque lo más relevante es que falta algo. Como si pudiésemos escuchar bien alto el teléfono que no suena o, al mirar a una multitud, la única cosa que viésemos fuese que la persona querida no está.

La saudade no es ni una tristeza ni una alegría; es una extraña fusión de las semillas y raíces de ambas. Es lo opuesto a la risa y al llanto. Una especie de inmersión sin fin en lo profundo de nosotros mismos.

Se ha perdido algo muy bueno, se quiere vivir de nuevo, pero se asume la certeza de que , en verdad, ese algo nunca podrá ser recuperado.  Se vive en un carruaje de tiempo que se aleja de la estación donde ha quedado algo extraordinario. La saudade es la medida de la pérdida, el deseo de suplirla y la certeza de que eso es imposible. La presencia espiritual de una ausencia, algo vivido y, ahora, más deseado que nunca.

Se pierde la motivación y la concentración. Es un desconsuelo, una soledad que vuela de forma indiferente al espacio y al tiempo. Vaga, sin sentido ni destino.

Quien se detenga en el pasado más del tiempo necesario para aprender, se pierde, porque pierde su tiempo. Aquel que le ha sido dado para vivir y no para recordar.

Los que tienen el valor de dedicar su tiempo a sembrar semillas de saudade para el mañana, viven siempre felices…

… porque se vuelven, ellos mismos, semillas de saudade.

Han de fluir y fructificar en aquellos que amaren.




sábado, 1 de junio de 2019

PPP – Propósitos: pocos, pequeños y posibles



José Luís Nunes Martins


El esfuerzo para encontrar mis errores es terrible. Ellos huyen, se esconden o se confunden con virtudes. Tal vez nosotros mismos seamos las principales víctimas de nuestra capacidad de evitar, omitir y mentir.

Pasamos parte del tiempo justificándonos e intentando encontrar, o inventar, buenas intenciones para nuestros desaciertos.

A pesar de todo, siempre es posible descubrir los puntos débiles en las elecciones de mi vida. Mis errores no son lo que yo soy. Son defectos donde me puedo perfeccionar. No son pocos, pero de nada vale intentar corregirme de una sola vez, pasando de la oscuridad a la luz de un solo golpe, por más bello, firme y heroico que pueda ser.

La estrategia correcta será progresar de forma simple, firme y perspicaz.

Sería muy bueno que cada noche estableciésemos para el día siguiente uno o dos propósitos de mejoría, sencillo y alcanzable sin gran esfuerzo. Después, si fuésemos capaces de empeñarnos en no dejar pasar el día sin hacerlos realidad, entonces estaríamos en el mejor de los caminos, el del perfeccionamiento.

El reconocimiento de la culpa, el arrepentimiento y el esfuerzo para superar la falta son peldaños que nos elevan y llevan a lo mejor de nosotros. No de una sola vez. La vida es también esa escala casi sin fin.

El que se perdona a sí mismo se vuelve capaz de, a la luz de la verdad, mirar la historia de su vida.

¿Cuántas veces me pido perdón a mí mismo?




sábado, 25 de mayo de 2019

¿Cuánta vida cabe en una hora?



José Luís Nunes Martins

Estamos hechos de tiempo y nos hacemos en él, por medio de las obras que somos capaces de realizar.

El tiempo pasa como el viento, sin que nos demos cuenta. Lejos de nuestra voluntad. El que no toma su tiempo para sí, siempre tendrá muchas cosas que le ayuden a desperdiciarlo.

Si la felicidad acorta el tiempo, la tristeza lo alarga. Pero solo en lo que es una lectura superficial. En verdad, la felicidad llena de vida pura cada minuto de nuestras horas, al tiempo que la tristeza las vacía de todo…

Nadie escapa a la tristeza, pero la vida en sí no es triste, solo tiene algunas horas más amargas. Peor es aquella tristeza que, gota a gota, se prolongan en el tiempo, como si quisiesen entrañarse en nuestra alma.

Las mayores tristezas nos vuelven mudos, en un estado en que dormir no es muy diferente de morir, como si nuestro tiempo solo fuese un lugar de suplicio del cual desearíamos ser librados.

Es importante que el corazón aprenda a estar tranquilo, mirando para atrás y para adelante. Comprendiendo la verdad que hay en cada momento, sin perder la noción de que está de viaje. Todo pasa, incluso lo que teme que no va a pasar. Tenemos el don del olvido, que nos permite desligarnos de los dolores del pasado.

Que seamos capaces de saber encontrar la alegría en la tristeza y la tristeza en la alegría, porque cada una de ellas es solo la mitad de la verdad. Ningún día es igual a otro. Todo es siempre nuevo, aun cuando se repite.

Sin fe no hay esperanza, porque es necesario creer en aquello que se espera. No hay esperanza sin paciencia, pues, a veces, mientras se espera es preciso resistir las adversidades inesperadas que siempre suceden.

Fe, esperanza y paciencia luchan, cada día, contra el tiempo. Una tristeza es señal de una disputa perdida. La vida es un largo desafío.

En un solo gesto podemos darnos de forma plena. Una hora basta para que conquistemos la felicidad sin fin.

El tiempo sigue delante, sin parar ni volver atrás. Todos los días nos acercan al fin de esta vida, pero también al principio de aquella que ha de venir.


sábado, 18 de mayo de 2019

La maledicencia también es de quien la escucha



José Luís Nunes Martins


Pocas personas son capaces de causar la muerte o herir a alguien, y tampoco injuriar a otra persona en su presencia. ¡En cambio, casi todos son propensos a la maledicencia! Profiriéndola con especial placer o estando dispuestos a escucharla con el mayor interés.

La mayor parte de nosotros somos capaces de realizar gestos generosos, aunque eso implique tener que soportar sacrificios, pero parece que es necesario ser unos héroes para controlar los impulsos de denigrar la reputación ajena.

Es tan fácil caer en la maledicencia… Como si viviésemos en una especie de precipicio donde al mínimo desequilibrio caemos en la calumnia.

Ofender y arruinar al otro es siempre malo. Poco importa si lo que se dice es verdad o mentira. La maledicencia más potente es la que mezcla las dudas. No todas deben ser dichas, algunas sería incluso más agradable no saberlas – porque no tenemos el derecho de saber todo.

La maledicencia es también de quien la escucha y quiere escucharla. Por eso se va infiltrando y pasa por los lugares más remotos e improbables, dejando mucha ruina  detrás de sí. No sobrevive sino a través de la transmisión.

Contra la mala lengua de nada valen las cautelas, fuerzas ni valor de ningún tipo. Ni los más santos de los hombres está libre ser ofendidos. Ni el mismo Dios.

Una pobre educación y  un corazón envenenado son los motivos profundos de quien cree que se honra a través de la deshonra que provoca en los otros.

La injuria se disfraza de servicio de información relativa a los que cree que son malos, para protegerse de ellos. ¿Pero quién puede considerarse juez competente para decretar tales sentencias? ¿Y  aunque  haya sido cometido un mal, quién puede asegurar  que a ese error no le sigue un enorme bien?

La maledicencia hiere a distancia, por  la espalda, oscureciendo lo que no consigue quemar y robando lo que nunca conseguirá restituir.

La maledicencia depende de quien la oye. Porque si nadie la escuchase moriría de inmediato.


domingo, 12 de mayo de 2019

Perdonar es amar y olvidar


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Amar a alguien es odiar todo lo que en ella hay de malo, cada uno de los errores que lo desfiguran. Todos somos imperfectos. Por eso, más que quien nos señale los errores, necesitamos que nos ame y nos enseñe a amar. De quien nos perdone, nos ayude y se olvide de nuestro mal. ¿Olvidándose también de que nos perdonó!

Cuando alguien prefiere no olvidar algún mal que le hayan hecho, acaba por cargar con el peso de una culpa que no era suya. Pasa a ser culpable, de no perdonar, de no amar… por no olvidar.

Pero, para algunos, perdonar no es olvidar. Perdonan, con la condición de dejar patente en el otro la marca  de la imperfección. Contabilizando, para sí mismo, un perdón más.

El amor solo se concibe de una forma: o es entero o no es. El amor exige que quien ama no haga cuentas, que entregue su corazón, por entero y sin condiciones.

Ser justo con alguien que amamos también es duro para nosotros, pues implica señalarle los errores que son de su responsabilidad sin excluirlo nunca, aunque sea un momento, de nuestro corazón.

Siempre será más fácil y cómodo señalar con el dedo y condenar. Incluso a quien no es culpable. No se distingue la falta (que siempre es censurable) del que la comete (que siempre debe ser escuchado y comprendido), incluso  ese proceso causa la ilusión de que ese juicio es superior a quien la rebaja. Ser justo implica ser capaz de aceptar lo que el otro tiene que decirnos a propósito de nuestras faltas. Debemos escucharlo siempre. Aunque no nos perdone, no nos ayude y se acuerde muy bien del mal en nosotros.

La verdad es que las palabras duras de un amigo son señal de lealtad y cuidado, el beso del enemigo no.

Cuidado con las generalizaciones. Una persona que falta a la verdad no es un mentiroso, ni es ladrón quien alguna vez se equivocó en las cuentas. Es frecuente que, después de descubrir algún error en alguien, esa persona parece perder todo su valor. O que, ante la desilusión por alguien  en particular, juzguemos que todas las demás personas son así, y que, por eso, lo mejor es encerrarnos en nuestra perfección. Ahora bien, no solo estamos lejos de ser perfectos, también la soledad egoísta es un grave gesto de orgullo y falta de amor. Todos erramos. En eso todos somos iguales.


Muchos se quejan tanto de los demás,  que es evidente que no tienen ni idea de lo que existe en ellos de venenoso. Bajo las capas de la ingenuidad y la victimización se esconden puñales afilados, solo a la espera de mejor oportunidad para… vengarse, según acreditan o dicen. Porque, en su idea, ese futuro mal es siempre justificado por lo que han sufrido antes. Se creen en el derecho (¡y deber!) de ser malos con los demás. Se llaman justos, pero solo son… culpables de su infelicidad.

No debemos juzgar al otro, aunque eso no signifique admirar los defectos que lo degradan. Ni tampoco censurarle las virtudes, porque también habrá quien piense que toda virtud ajena es defecto y, claro, que todo defecto propio es virtud… Amar a alguien es ser capaz de ayudarle, sobre todo a través del ejemplo de lucha contra nuestros propios vicios.

Debemos desear siempre el bien, más aún cuando estamos ante el mal. En un primer momento perdonando. Demostrando así que  no se debe a una intención pura de la bondad de su corazón. Después, ayudando con nuestra presencia, fuerza y confianza, cuanto nos fuera posible en una lucha que siempre será personal. Por fin, olvidando. Si, el que ama olvida. El que no olvida el mal, no ama. Amar es superior a las faltas del otro. Anulándolas. En todas partes, hasta en la memoria. Para siempre.

La diligencia es la prisa propia de quien ama. También debemos perdonar y olvidar sin demora. Al final, también nosotros solo debemos ser perdonados en la medida exacta en que hubiéramos sido capaces de perdonar.

Amar, a veces, exige que el amor se eleve por encima de la razón.

Amar es olvidarnos de las faltas del otro. Es ayudarlo, olvidándonos de nosotros. Perdonándolo nos perdonamos a nosotros mismos de la mala voluntad de no querer olvidar.

Que nuestros brazos sean un lugar(y un tiempo) donde el otro pueda llorar… sin que nunca nos creamos, por eso, con derecho a saber el porqué de nuestras lágrimas.