sábado, 8 de junio de 2024

La felicidad viene de dentro

José Luís Nunes Martins


Mi vida depende mucho más de mi modo de ser que de las cosas que poseo.


Nuestra libertad nos posibilita que escojamos, no nuestra alma, sino la forma como la expresamos, como realizamos aquello que nos es posible. Somos enteros, pero cada uno de nosotros es tan rico a varios niveles que nuestra identidad puede ser diferente a cada momento, sin que dejemos de ser quien somos.


Cada día, yo elijo de que forma quiero ser. Más o menos simpático entre aquello que consigo; más egoísta o más generoso, de entre aquello que me es posible ser; confiar o desconfiar de los otros, dentro de los límites de lo que no dejaré de ser yo mismo.


La mayor parte del tiempo, creemos que nuestra alegría depende de l que pasa a nuestro alrededor, como si fuésemos espejos que solo devuelven lo que les aparece delante. Ahora bien, nosotros tenemos la capacidad de ser fuentes de bien (y de mal) para nosotros mismos, como si fuésemos fuego, capaz de iluminar nuestros caminos y de otros, calentar, orientar y hasta de quemar el mal (o el bien) que elegimos.


Dos de nosotros, en las mismas circunstancias, eligen ser de forma diferente. Hay fracasos que a algunos los destrozan y a otros les da más ánimo. La manera como afrontamos el futuro, depositando más o menos confianza, es también una elección muy determinante para nuestro bienestar. ¿Me centro en loma que me pueda suceder y decido comenzar desde ya a prepararme? ¿O pongo el foco en el bien que puede suceder a mi alrededor, y soy feliz desde ya solo porque creo en lo que está por venir?


Por mayor que sea la desgracia de haber sido condenados a vivir, aun nos cabe, queramos que no, escoger si eso es razón suficiente para desistir o si todavía queremos luchar, a pesar de todo. Porque, al final, como tanto cobardes como héroes. Le toca a cada uno decidirse.

sábado, 1 de junio de 2024

La vida nace del amor

José Luís Nunes Martins

Si el amor no genera vida, no es amor. Vida capaz de transmitir alegría a parir de lo más intimo del alma. Vida capaz de sanar las heridas más grandes y los sufrimientos más profundos.


El amor no funciona a dos. O los que se quieren se abren al cielo, o entonces nunca se amaron. El amor o se abre o muere.


Nuestra existencia resulta del amor. La criatura que somos es llamada a ser creadora, amando y dando más vida, de todas las formas, desde una simple alegría a quien está triste, pasando por la presencia junto a quien , de otra forma, lloraría desamparado, incluso a compromisos mayores que nuestra propia existencia individual.


El amor se alimenta de la confianza. Cuando amamos a alguien no podemos obligarlo a aceptar nuestro amor. Ese reconocimiento y acogimiento solo puede suceder como un acto libre. El amor solo puede ser ofrecido, no impuesto.


¡Reconocer que soy amado es un acto de amor! Pero amar con verdad implica una confianza aun mayor. Supone que yo vaya al encuentro de otro, que lo escuche con atención y atienda a sus necesidades, dándome. Y todo esto sin ninguna garantía de ser reconocido o valorado.


Hoy, en un mundo en que somos más dados a dudar que a confiar, la preocupación más común es la de buscar pruebas de que somos amados. Al contrario, son pocos los que se arriesgan a amar, entregándose a alguien que puede, de forma libre, no aceptarlos.


El amor es una voluntad de vida, es lo que hace a la vida querer vivir, prosperar y multiplicarse aun en las circunstancias más adversas. El amor es una forma de inmortalidad que se eterniza por encima de quien lo escoge y de quien es bendecido por él. 


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domingo, 26 de mayo de 2024

El amigo que quiero ser



Me gustaba ser un amigo verdadero. Aquel a quien se recuerda en un momento de sufrimiento o desgracia. Incapaz de alegría si tuviera un amigo que estuviera pasando por el valle de la tristeza.

Me gustaba tener siempre el coraje de decir la verdad a mis amigos, por más desagradable que fuera, si eso les fuera útil. Pero siempre y solo en tiempo seguro, sabiendo escogerlo y esperando por él.

Me gustaba apoyar a mis amigos cuando les fuese mal. Sin importan de quien sea la responsabilidad. Quería ser el que está presente, respetando la distancia. En silencio, solo afirmando mi lealtad a través de la presencia.

Me gustaba ser capaz de dar abrazos que fuesen mejor que las casas de aquellos a quien los diese. E ir donde fuese preciso para entregarlos.

Me gustaba ser un sembrador de alegrías y un matador de miedos en el día a día de aquellos cuyas vidas se cruzaran con la mía.

Me gustaba tener siempre presentes los sueños de mis amigos y contribuir a su realización, en la medida de lo posible, como si fuesen míos.

Me gustaba ayudar de cerca, en vez de aconsejar desde lejos. Y que mi ayuda fuese una certeza. Tan cierta como la vida quiere vivir.

Me gustaba pedir ayuda, de agradecer y pedir perdón. Sin esperar nada a cambio, no reclamando lo que agradecen ni por los males que no asumen.

Me gustaba se aquel que es capaz de perdonar hasta las deslealtades de sus amigos.

Me gustaba ser amigo de algunas personas que no me conocen, y no pasarían a conocerme, aun así.

Me gustaba a mar a mis amigos siempre. No por sus cualidades, sino tan solo por ser amigos que escogí.

Me gustaba colmar las necesidades de otro, más que procurar eliminar mis vacíos

Me gustaba que mi abrazo pudiese ser un abrigo seguro en medio de cualquier tempestad.

¡Y, entre ser amigo de muchos o de pocos… creo que si fuese de pocos ya sería alguien extraordinario!


sábado, 27 de abril de 2024

Hay quien da lo que no tiene

 José Luís Nunes Martins


 

Es posible que transmitamos alegría, incluso cuando la tristeza vive y se dilata en nuestro corazón. ¿Vale la pena? Sí, porque, a pesar de todo, nada ganaríamos con no hacerlo y, así, nos hacemos dignos de nosotros mismos.

 Muchas personas aman de manera pura, sin haber sido amados nunca. Doy viviendo sin ser amado. Más aún, tal vez, si amamos a quien no nos ama. Pero no debe haber mayor tragedia interior que vivir sin amar a alguien.

 Una verdadera madre ama a los hijos sin esperar nada a cambio, y continuará  haciendo lo mismo cuando ellos son ingratos y no reconocen nada bueno en aquello que la madre les hace llegar.

 ¿Y cuántos niños irradian alegría y amor, sin que lo reciban ni si quiera de aquellos que debían hacerlo? ¿será porque dan a quien creen que necesita más de ellos? ¿O no quieren sobrecargar a quien lo podía dar?

 Hay gente con vacíos enormes dentro de sí, pocos casi sin fondo y grutas sin fin, excavadas por sufrimientos tantas veces imaginarios, ni siquiera por quien está cerca… cuanto más honda y oscura, con más silencio se da.

 Hay quien quizá tenga miedo de tener esperanza. Pero, aún así, es capaz de animar a otros a tenerla, ayudándolos a cumplir sus sueños…

 ¡Hay quien dará lo que no tiene, en la secreta esperanza de recibirlo un día de alguien!

 Un abrazo. Tal vez bastase solo un abrazo…

 

domingo, 21 de abril de 2024

No apagues el pabilo que aún humea

 José Luís Nunes Martins


 

Si estás seguro, no desistas. Aunque tengas que sufrir a causa de eso. El camino del bien y de la verdad casi nunca es cómodo, implica muchas renuncias, hasta de algunas realidades que no son condenables.

 

Es preciso perder mucho para alcanzar los bienes mayores. Muchas veces las tentaciones no son cosas más, sino bienes mayores…

 

Amar es una elección, una decisión que exige nada menos que l mayor de las lealtades.

 

Amar no es un sentimiento que nos toma y hace sus súbditos, sin que nuestra voluntad y libertad sean respetadas. Eso implica que seamos responsables durante gran parte de nuestra existencia. Eligiendo y eligiéndonos a nosotros mismos. Somos el resultado de las obras que decidimos llevar a cabo.

 

No desprecies a alguien o alguna cosa solo porque está rota o débil. No les des fin. ¿Cuántos de nosotros pasamos largos periodos en que tristezas de muerte se abaten sobre nosotros? ¿Habría sido acertado renunciar a lo que somos y a nuestros sueños en esos momentos de angustia?

 

¡Una luz débil siempre será más luz que débil!

 

El que fuera capaz de ver en el humo la certeza de una llama que aún resiste, un resto de luz que aún puede volver, ve la verdad. Todos somos débiles con necesidad de ser fortalecidos. ¿Quién de entre nosotros no necesita fuerza, esperanza, fe y amor?

 

¡Algo trascendente es que quien más necesita y con más prisa se dispone a compartir lo poco que tiene! Todo esto se pasa sin que nadie se de cuenta de lo que está sucediendo. Es como una brisa suave que da sentido al mundo.

 

Que yo sea capaz de asegurar mi propia mano cuando tuviera la tentación de echar todo a perder, cediendo a lo que me parece más seguro… Amar es cortar, de forma radical, con la lógica de este mundo.

 

¡La verdad es que el cielo y el amor valen todo lo que temo perder!

 

lunes, 15 de abril de 2024

Tienes que vencer tu orgullo

 José Luís Nunes Martins



 ¡El orgullo es un error que forma parte de nuestra naturaleza, siendo que me es posible volverme mayor que ese sentimiento que me hace sentir por encima de los otros!   

 

El que es altivo no pide ayuda, prefiere caer… se levanta solo y en pánico por la posibilidad de que alguien lo haya visto, al final, igual a todos los demás. Es una especie de condenación a una vida solitaria. Se cree por encima, pero viven debajo de sus semejantes, por haber escogido mostrar solo aquello en que se creen buenos.

 

Esconder nuestros males nos da fuerza, espacio y tiempo. Pasamos a escuchar solo los consejos de quien piensa como nosotros…porque admitir que el mal es malo implica mejorar y eso, creen los orgullosos, es un proceso solo para otros: los débiles.

 

No quieren quedar a deber nada a nadie. Llaman a eso libertad, pero solo es ignorancia, pues quien no acepta que la vida feliz solo es posible cuando nos ayudamos mutuamente. ¡En verdad, el amor no es algo que suponga una contabilidad común, es incluso contradictorio, porque solo es precisamente mío aquello que hubiera sido capaz de dar!

 

¡Amar también es aceptar, abrirse al otro, quedar a deberle mucho, todo…y ser feliz con eso, sin el afán de retribuirle cada cosa… solo con la alegría de ser amado de verdad y sin que quien nos ama espere algo a cambio!

 

No mires para ti. Observa a tu alrededor y encontrarás muchos ejemplos de vidas heroicas alas que muy pocos prestan atención. Inspírate en la abnegación de los que son capaces de olvidarse de sí en favor del corazón de aquellos por quien luchan para amar.

 

Si crees que eres muy bueno, no necesitas hacer nada que no sea esperar que la viday los otros vengan a presentarte vasallaje… ¡Nada de eso sucederá! ¡Entonces, te sentirás cada vez más frustrado y culpable…al punto de volverte vengativo e insoportable para ti mismo! ¡Sal de ahí!

 

¡No dejes que el orgullo te arruine el tiempo de tu única vida que tienes aquí!

 

El orgulloso es infeliz, porque ni ama ni se deja amar.

 

domingo, 7 de abril de 2024

Sé amable contigo mismo

 José Luís Nunes Martins


 

Gran parte de todos nosotros es hostil consigo mismo. Somos capaces de ser amigos de mucha gente, pero no siempre lo somos de nosotros mismos. Al contrario, llegamos a ser los críticos menos piadosos y, muchas veces, injustos con lo que somos o hacemos.

 

Son pocos los que, sobre las mismas faltas, se perdonan más a sí que los otros.

 

Mas quien se da, debe dar lo mejor de sí. Por amor al otro, debo cuidar de mi y garantizar que le llego tan auténtico cuanto ligero y en paz.

 

¿Si Dios, que me conoce, me ama como soy, quién soy yo para no hacer lo mismo?

 

¿Por qué razón valoramos más el desprecio de los que nos menosprecian que el amor de los que nos aman?

 

¡Si cada uno de nosotros fuera capaz de hablar consigo mismo como si estuviese hablando con una de las personas que más ama, entonces todo sería más calmado, verdadero y justo!

 

Mientras tanto, porque muchas veces nos engañamos a nosotros mismos de forma muy peligrosa, es preciso garantizar que nuestra conciencia se encuentra en paz y estamos teniendo en cuenta lo que es importante.

 

Uno de los mayores peligros de la vida es el de actuar con un corazón ciego para lo que nos importa, ni la realidad, ni el bien, ni la verdad… este corazón cerrado solo consigue verse a sí mismo, odiándose, y valorándose en dosis extremas, en una especie de guerra en la que se alternan de forma caótica el odio y el odio a ese odio.

 

La mayor parte de nosotros se destruye si le sucediese todo lo que desea… ¡A pesar de eso, casi siempre nos consideramos derrotados por el fracaso de esas nuestras esperanzas!

 

Solo quien abandona las ideas sobre lo que cree ser, se encuentra y admira tal como es.

 

Debemos cuidar de nosotros y amar a los otros. Procurando garantizar que nos somos ásperos ni fríos con nadie. Nadie.