martes, 12 de agosto de 2014

Tanto nos hemos desprotegido…


“Hoy hay mucha miseria creada por  nosotros mismos, porque nos hemos creído lo que no éramos, ni deberíamos haber sido, ni somos”. Nos hemos desprotegido además, por soberbia,  por pereza, o por imitación o mera distracción, con lo cual el regreso a la vida normal, sencilla, digna de ser vivida y compartida, se hace muy difícil; en muchos casos, el esfuerzo sería tan agotador… que, por eso, ese horizonte amable ya no atrae, ni alumbra tanto, ni a tantos.


Sea cual sea el motivo, el resultado de esa desprotección es el mismo, un rotundo fracaso, un vacío espantoso del cual queremos huir a toda costa. Repartimos  culpas, a diestra y siniestra, para adelante y para atrás, a los padres, abuelos, y hay  quien llega a los tatarabuelos y más lejos en el tiempo hacia atrás…, ¡como si cada época no tuviera bastante con lo suyo! ¿Somos humanamente mucho mejores que nuestros padres, abuelos, maestros etc.? A saber lo que habríamos hecho nosotros hace cien años, doscientos años o más… y lo que dirán de nosotros dentro de poco tiempo…

“A la imaginación corresponde definir el mundo en que queremos vivir. Esta voluntad pura de descubrir todo lo que puede haber en una cosa, esta fuerza creadora debe ser dominada con sabiduría, pues el talento que nos lleva a volar, es el mismo que nos puede destruir por los miedos que es capaz de generar en lo más íntimo de nosotros.  Nuestra vida puede ser un verdadero infierno si no supiéramos dominar nuestra imaginación.”

Copio este párrafo entero porque nadie mejor que su autor, José Luís Nunes Martins, experto en apoyo psicológico a las víctimas de catástrofes aéreas, nos podría aportar un punto de vista lúcido, una ayuda eficaz para afrontar nuestra vida, los problemas que creamos o nos sobrevienen. Y dice también el mismo autor: “hay también los que se atreven a pintar la vida de bello, con el amor, que es esa inmensa voluntad de crear, de hacer brotar bondad en abundancia, donde haga falta”.

En cambio muchos hoy tienden a la exageración, al disparate, al disfraz, o se suben a la corriente progre, relativista, que tan fácilmente justifica la conducta individualista, y no considera que pueda estar sujeta a alguna norma de mayor rango, ni siquiera al bien común, o al mero instinto de  conservación de la especie humana… Ese terreno baldío, salvaje, que hemos creado,  lo están aprovechando, ya descaradamente, los enemigos de la libertad bien entendida, responsable,  justificando incluso el empleo de la violencia, y hasta la guerra. Pero parece que no hay poder o capacidad humana que, por sí solos, puedan llegar a  gobernar con éxito este nuevo Babel globalizado.

Y aunque todos seamos responsables, de nuestra vida, de las relaciones sociales y del mundo, los representantes políticos lo son de manera especial,  son ellos los que, con tal de aparecer limpios y capaces de alcanzar el poder,  le echan la culpa de todos los males al adversario político, al rival, llegando a considerarlo el enemigo a abatir, a hacerlo desaparecer si fuera posible.

Será por eso que el mundo anda tan mal, porque los que lo han empobrecido y humillado, huyen de la verdad, no reconocen su culpa, no  devuelven lo robado, la dignidad a sus instituciones, la credibilidad y la esperanza de que por fin el bien común será respetado, buscado, defendido, protegido más que la propia vida…

Menos mal que muchas personas y organizaciones sí derrochan imaginación en bien del prójimo, y siempre serán una esperanza cierta, o personas como J. L. Nunes Martins,  que nos ayudan a entender este mundo tan complejo y tan esquivo.


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