miércoles, 12 de abril de 2017

¿Finalistas de qué?



Sería injusto juzgar a toda la enseñanza estatal por esta desgraciada experiencia, que se repite anualmente, ante la indiferencia general. ¿Qué se necesita para poner término a este escándalo programado y consentido?

Todos los años, a la altura de las fiestas de Pascua, la noticia del mal comportamiento de los estudiantes portugueses en España se repite. Con más o menos alumnos, más o menos daños, más o menos días de estancia, es siempre la misma poca vergüenza, la que padres, encargados de la educación, profesores y funcionarios del Ministerio de Educación parecen no poner ninguna atención.
Millares de alumnos de varias escuelas públicas del norte al sur del país, pusieron rumbo a las costas españolas, con la intención de ahí anticipar los festejos por a conclusión de sus estudios de Enseñanza Media. Son turbas de vándalos, que reciben el pomposo nombre de finalistas y que, todos los años, deciden hacer una expedición punitiva por tierras de Castilla. En ese intento belicoso, recuerdan la panadera de Aljubarrota, no por patriotismo, dado el mal servicio prestado al buen nombre de Portugal, sino por saña. Pero, mientras aquella feroz mujer golpeaba con fuerza en el cogote de los castellanos, los finalistas prefieren arremeter con violencia contra las instalaciones hoteleras en que son alojados.
En este año de gracia, la desgracia fue aún mayor, al punto de forzar la repatriación de las huestes académicas, antes de haber terminado el periodo que se proponían pasar en Torremolinos y otras estancias baleares.
Una de las estudiantes expulsadas manifestó, con todo, su sorpresa: “la única cosa que vi fue una pared escrita y cosas en el ascensor, hubo estragos y cosas rotas, pero es algo normal en un viaje de finalistas” (Público, 10-4-17). Muy esclarecedor: al final: ¡eran todo estragos normales! La madre de la misma alumna también desdramatizaba el vandalismo.: “están poniendo un énfasis tan grande en estos jóvenes mientras esto acontece en todos los sitios”. Claro, con padres como estos, no es extraño que la chiquillería sea tan mimosa.
Pero, ¿Cuáles fueron los estragos normales? Según El País, “los jóvenes rompieron azulejos, utilizado extintores, tirado colchones por las ventanas y una televisión a la bañera”. Todo tan normal que dicha estudiante, alumna de 12º año de Escuela Filipa de Vilhena, en Porto, hasta se extraña de la extrañeza de los responsables de las instalaciones: “Era la primera vez que el hotel recibía finalistas y debe haber exagerado aquello”. Tal vez también haya sido la última vez que recibió jóvenes salvajes portugueses...
Miguel, nombre ficticio de otro estudiante, corrobora la misma versión de los acontecimientos, pues afirma que “los estragos fueron mínimos”, aunque después aclare que los desacatos comenzaron tras un incendio en el cuarto de una estudiante de Lisboa. De hacho, un incendio en un cuarto es, precisamente, lo que técnicamente se clasifica como estrago mínimo, porque un gran estrago sería un terremoto, un volcán o un tsunami y, felizmente, nada de so aconteció. ‘Honi soit qui mal y pense!’
Como consecuencia de  dichos “estragos mínimos”, el empresario hotelero exigió la garantía a la que los turbulentos huéspedes lusitanos estaban obligados, en previsión de posibles daños. Como explica Miguel, fue es la gota que colmó el vaso: “Ahí sí, hicimos estragos en el hotel. Es verdad. En el desarrollo de la acción, después nos dicen que no había garantía. Si nos van a quitar el dinero por los estragos que no hicimos, vamos realmente a hacer estragos. Y ahí los estragos fueron hechos...”. ¿Muy educativo, no es? Esta pandilla, decididamente, promete.
Afortunadamente, en estos casos, más allá de los padres que justifican la espontaneidad de sus retoños –nunca mejor dicho- también hay sicólogos que ayudan a la fiesta, justificando las hazañas de talentosos portentos pre universitarios. Es el caso de Sonia Seixas, que explica que estas situaciones “tienen que ver con estilos educativos y no solo (...). Existen varios factores facilitadores de esta ecuación: Las cuestiones hormonales, la influencia del grupo y posible efecto del alcohol y sustancias psicoactivas”. Viene al caso decir: ¡“ganda”(gansada) estilo educativo!
Tal vez no todos los lectores crean, pero la verdad es que, cuando lei los primeros relatos de los desacatos de los licenciados portugueses por tierras de ‘nuestros hermanos’, desconfié luego que aquello eran “cuestiones hormonales”. Que les arroje pues la primera piedra quien, por cuestiones hormonales, nunca tiró una televisión a la bañera. Es evidente por demás que es una cuestión de hormonas. Tal vez también haya habido alguna influencia de los astros. Creo que los profesores Caramba, Fofana e Alimu, entre otros, podrían dar una valiosa contribución a este estudio científico.
Sería injusto juzgar a toda la enseñanza pública por esta desgraciada experiencia, que se repite anualmente, ante la indiferencia de los padres, de losprfesores, de las escuelas públicas y del Ministerio de Educación. Años ha, hubo ya alguna víctima mortal que lamentar, probablemente, van a ser necesarias unas cuantas para que el país despierte, finalmente, y ponga término a este escándalo programado y consentido.
Todos los años también , en la misma época de las fiestas de Pascua, millares de jóvenes europeos aprovechan para ir a otros países, visitar museo y participar en actividades culturales. Muchas centenas de estudiantes de Enseñanza Media españoles hacen, hace varios años, el recorrido inverso a los finalistas portugueses y ponen rumbo a Fátima, donde pasan la Semana Santa. Son alumnos de colegios católicos, que dedican su tiempo libre a actividades de formación cristiana de solidaridad social, con algunos colegas portugueses, principalmente en centros para deficientes profundos de la União das Misericórdias Portuguesa. Más alláde las  actividades de naturaleza religiosa, a cargo de capellanes de sus colegios , también realizan trabajos de índole cultural y deportiva: por una extraña mutación genética, sus hormonas no los lleva a tirar televisores a la bañera, sino a ayudar a otros, sobre todo más necesitados. Si no fuesen alumnos de colegios privados, que cuentan con asistencia espiritual de los padres de la prelatura del Opus Dei, seguro que serían noticia. Si hubiese más hormonas, alcohol y drogas, la cobertura mediática estaría garantizada.
Sólo hay una cosa que la prensa, tan prolija en lo que se refiere a gestas de los estudiantes portugueses por tierras castellanas, aún no logró explicar el final: ¿Al final, de qué son finalistas? ¿Será de criminalidad?

http://observador.pt/opiniao/finalistas-de-que/

lunes, 10 de abril de 2017

La mal llamada violencia de género


Amando de Miguel

Nos hallamos en el cenit de la curva de eufemismos. Al decir "violencia de género" se nos engaña por partida doble. Al decir "violencia" se nos transmite no solo trato vejatorio sino asesinato. Al añadir "género" se quiere indicar que es un varón el que mata a su mujer, ex mujer, novia, amante o compañera sentimental. Nunca se desea incluir a la mujer que mata a su marido. Se trata de un claro abuso de la voz género. Por lo mismo, la palabra machismo indica algo vituperable. En cambio, feminismo pasa por encomiable. Con estos bueyes tenemos que arar.

Llama la atención la cascada continua de informaciones en los medios sobre casos de "violencia de género" en el sentido dicho, que mejor sería llamar uxoricidio. Hasta se lleva una estadística de las mujeres asesinadas por sus parejas. Los casos son tristísimos, aunque no tantos como los de otras figuras delictivas graves.

Aunque se trate de una información continua y detallada, las noticias sobre uxoricidios ocultan cuidadosamente algunos datos que serían pertinentes para interpretar los sucesos. Listo algunos que me producen perplejidad.

No se suele advertir que la tasa de uxoricidios en España es una de las más bajas del mundo. Tampoco se precisa que en los últimos años esa tasa española es mucho más baja que la que se daba hace mucho tiempo. Contrariamente a la creencia general, la sociedad española no es ahora particularmente violenta, aunque lo haya sido en el pasado. La verdad es que cuesta trabajo imaginar cómo es que se ha producido tal evolución. Al menos se descarta la hipótesis de una carácter español, común a todos los tiempos, propicio a la violencia y a otras excentricidades.

No se nos dice con claridad que en muchos casos de uxoricidio el asesino suele ser extranjero; a veces también la víctima. No se trata de que los inmigrantes sean más crueles o vengativos; solo es así en los casos en que los inmigrantes se encuentren desarraigados, aislados. Es lo que sucede en algunas poblaciones menores con mano de obra foránea, constituida por jóvenes varones solteros, trabajando en una especie de economía de plantación.

Ya he aludido a que otro sesgo de estas noticias luctuosas es la ocultación de los casos en los que la mujer mata al marido o equivalente. La frecuencia seguramente es menor, pero interesaría el dato. Cierto es también que los varones son más fuertes y pueden pegar con contundencia a sus mujeres, pero estas emplean otras armas más sutiles para vengarse de sus maridos canallescos o insensibles. Una cosa es cierta: los conflictos de pareja (sin llegar a la violencia física) han aumentado extraordinariamente en España. No creo que tal desastre se pueda explicar por la crisis económica. El asunto me desborda.

Otra circunstancia que se enmascara en las noticias sobre uxoricidios es que los tristes sucesos afectan mucho más a las parejas de hecho que a los matrimonios legales. Es lógico, pues el control social que contiene la violencia, y no digamos la extrema, se refuerza cuando existen vínculos legales. Pero entonces, ¿por qué no reseñarlo? No se me alcanza.

Un detalle que casi nunca falta en las crónicas sobre este tipo de sucesos es si el asesino había sido acusado antes de malos tratos o había sospechas sobre el particular. Me parece una circunstancia poco relevante, por obvia. El uxoricidio suele culminar una penosa serie de vejaciones, que muchas veces no se denuncian por vergüenza o por un cariño mal entendido. Ahora bien, también suele suceder (y no se difunde) que abundan las denuncias falsas por malos tratos que hacen las mujeres. Es una forma de atacar al marido infiel o del que se quiere separar la mujer. Naturalmente, resulta difícil calibrar las situaciones reales de denuncias falsas. Me imagino el trabajo que le cuesta a los jueces dilucidar una cuestión tan sutil.

El problema del uxoricidio no se podrá erradicar (como algunas veces se pretende en las declaraciones oficiales), aunque sí atajar. El éxito de la operación no se asegura mientras el asunto forme parte de la bandera de los grupos feministas. El problema real y más amplio es el de la violencia de cualquier forma dentro de la unidad familiar, aunque solo sea la pareja de hecho. Debe preocupar socialmente la violencia contra los niños o los ancianos, de la cual apenas encontramos noticias en los medios. No hay que llegar al extremo del asesinato, estadísticamente raro, como queda dicho.


http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/la-mal-llamada-violencia-de-genero-81420/

domingo, 9 de abril de 2017

¡No digas nada!

¡No digas nada!
Ni siquiera la verdad
Hay tanta suavidad en decir nada
Y entenderse todo-
Todo es mitad
sentir y mitad ver...
No digas nada,
Olvida,
Tal vez mañana
En otro paisaje
Digas que fue en vano
Todo ese viaje
Hasta donde quise
Ser quien me agrada...
Pero allí fui feliz
No digas nada.

Fernando Pessoa, in “Cancioneiro”


 http://www.revistapazes.com/nao-digas-nada/

Contra el desaliento inducido


Ayer recogía esta noticia, que me ayudó a desarrollar una idea que me rondaba por la cabeza desde hacía un tiempo: “La carga regulatoria ya es el principal obstáculo para hacer negocios en España. La excesiva y compleja regulación se está convirtiendo en un quebradero de cabeza para emprender y desarrollar negocios en España.” (http://www.libremercado.com/2017-04-08/la-carga-regulatoria-ya-es-el-principal-obstaculo-para-hacer-negocios-en-espana-1276595690/)

No vienen noticias de este estilo en los medios de comunicación referidas al papeleo necesario para ser beneficiario de las ayudas sociales legisladas, aprobadas, y sometidas a toda clase de filtros y controles, lo cual no es que sea criticable, lo inadmisible es que se exija tanto control al que nada tiene, y  ante tanto robo y mala administración de los bienes públicos, ante tantas condenas sin exigir la devolución de lo robado, haya tanto miramiento y delicadeza por parte de la justicia.


En una administración informatizada al máximo, que un ciudadano necesitado de ayuda tenga que ‘buscarse él la vida’ para presentar la documentación justamente exigida para cualquier tipo de ayuda, es algo incomprensible, salvo que responda a una intencionalidad perversa de producir desánimo y hasta lograr la renuncia voluntaria a la ayuda.

Aún sabiendo todos que las ayudas se deben a los contribuyentes, y que su cuantía depende del número y calidad de los mismos, es  el gobierno de turno y los políticos en general, según la ideología, quienes las conceden... unas veces para colgarse medallas, otras para evitar males mayores, protestas o desórdenes, y así mantenerse en el poder o pretender alcanzarlo. Una vez alcanzado el poder, de nuevo se demoran las ayudas, y las mejoras administrativas para concederlas. Se habla mucho de ‘ventanilla única’ para agilizar los trámites administrativos  en general, y servir así al ciudadano como se merece, poniendo los medios del Estado, que son de todos, a su servicio, y no al revés, el ciudadano al servicio de la administración. Esto supone en realidad un retroceso.


La documentación exigida, por otra parte, está  dispersa en un sinfín de oficinas y ventanillas, donde hay que guardar colas interminables, a prueba de paciencia, suponiendo muchas veces pérdidas horarias de tiempo nunca indemnizadas. Más parecen una verdadera prueba de autenticidad o veracidad: ‘a ver si resiste’, si lo hace, se merece la ayuda; si no lo hace ‘es que no le haría tanta falta’. También te puede ocurrir que se te diga: ‘usted no figura en la lista de citas para hoy’, y es que, o bien no rellenaste bien el formulario para pedir cita por internet, o no quedó registrada tu solicitud; y te quedas con cara de tonto, después del esfuerzo que te ha supuesto descifrar el absurdo enigma que valida tu solicitud a través de la laberíntica informática. Peor aún es cuando no tienes derecho a solicitud alguna, a pesar de haber cotizado un buen número de años...

¿¡Una sociedad justa!? La actual, la que menos, cuantos más medios y más sofisticados, peor funciona la justicia, la administración es caótica, la democracia se ha vuelto partitocracia, la atención directa al ciudadano es indolente, sin empatía, ni siquiera puede presumir de profesionalidad, se hace mirando la pantalla del ordenador y llamando por teléfono para hacer consultas, y al final decirte que ‘no’... tu consulta o tu gestión no tienen solución, porque han cambiado las leyes, las normas, las directrices...


En todos los casos, generan desaliento con tanto papeleo, tanta burocracia, e invitan a la relajación, a la desesperación, a la indolencia, o si no, a la pérdida progresiva de la cordura hasta explotar. Explotar en perjuicio propio y definitivo, o en perjuicio de otros, tengan o no la culpa; y más trágico todavía, caer en la enajenación mental, quedando a merced de la voluntad ajena, vagando por las calles sin control ni motivo alguno que le lleve a alguna parte donde poder reposar, donde quedarse a vivir tranquilo, y recuperar la confianza en el ser humano... OM

sábado, 8 de abril de 2017

La Iglesia y el ‘negocio’ de los matrimonios nulos




Sin ninguna prueba, se infama a la justicia eclesial, que se acusa de corrupta, al sugerir que las declaraciones de nulidad matrimonial se compran y se venden...

El título es escandaloso, pero el artículo “¿Al final mi madre tenía razón?, de María Filomena Mónica, en el Expreso del 4 de marzo pasado, no lo es  menos.

La doctrina canónica sobre el matrimonio es compleja, porque exige conocimientos teológicos y jurídicos y, por eso, es natural que, quien no los tiene, no logre hablar del tema con un mínimo de propiedad.

Algunos ejemplos. La expresión “parroquias mundiales” es, en términos eclesiásticos, un absurdo y una contradicción, porque es propio de la parroquia y  su carácter sectorial (se calla, pretendía decir ‘parroquias de todo el mundo’, pero no dice...). La aludida ·abolición del latín” tampoco corresponde a la realidad porque se continua usando en la liturgia, principalmente en las celebraciones internacionales. Además, el Concilio Vaticano II expresamente recomendó que se celebre la misa en esa lengua, que es el oficial de la Iglesia.  Es en latín la versión típica de los textos del magisterio papal, generalmente citados por las primeras palabras, precisamente en lengua latina.

La falta de rigor conceptual y terminológico es aún más patente cuando se abordan, con enorme superficialidad, cuestiones canónicas. Por ejemplo, continuamente se confunde ‘anulaciones’ con ‘declaraciones de nulidad’. La anulación presupone un acto válido, que después se anula: es lo que sucede cuando es decretado el divorcio de un matrimonio civil. La declaración de nulidad, por el contrario, es el reconocimiento por el tribunal, civil o eclesiástico, de la inexistencia de un verdadero matrimonio.

La Iglesia no ‘anula’ matrimonios, pero puede declarar la nulidad de lo que, aunque pareciese un verdadero matrimonio, nunca lo fue. Por eso, después de la anulación del matrimonio civil, los cónyuges quedan divorciados, pero después de la declaración de nulidad del matrimonio canónico, los aludidos cónyuges quedan solteros: como nunca se casaron válidamente, siempre lo fueron. Por tanto, cuando dice que iría ‘a pedir la anulación? Del matrimonio, en rigor debería decir que iría a pedir la respectiva declaración de nulidad, lo que, en términos jurídicos, y también civiles, es totalmente diferente...

También escribió: “Nótese que la Iglesia no reconoce la anulación total del matrimonio, visto que este es un sacramento y por tanto indivisible: solo admite que sea declarado nulo”. Al contrario de lo que se puede suponer, una eventual anulación, lo mismo en el derecho civil, tendría prácticamente los mismos efectos que la declaración de nulidad y, por tanto, es absurdo decir que la Iglesia “solo admite que sea declarado nulo”. Una vez declarada judicialmente, de forma definitiva, la nulidad del matrimonio, cesan todos sus efectos jurídicos, con la excepción de los derechos adquiridos por la prole, se la hubiera.

Por otro lado, al contrario de lo que se dice, la indisolubilidad matrimonial no es exclusiva del matrimonio católico, ni deriva de su naturaleza sacramental: también el casamiento natural celebrado válidamente entre dos no cristianos es indisoluble, según la doctrina católica. Por eso, un no católico casado solo civilmente, no puede contraer nuevas nupcias mientras se mantuviera ese matrimonio, y no solo del católico, fue enseñado por Jesucristo, cuando declaró que ya era así en el ‘principio’. (cf Mt 19, 3-9).

Al contrario de lo que se afirma, la infidelidad conyugal nunca fue, ni ahora es, fundamento para la declaración de nulidad matrimonial. Si, para lograr esa declaración fuese suficiente ser infiel, todos los matrimonios en que alguno de los cónyuges hubiese sido infiel serían nulos y, quien quisiese que la Iglesia declarase inexistente su matrimonio, le bastaría cometer adulterio... La fidelidad matrimonial es exigida a los fieles católicos, pero la infidelidad, por sí sola, no es fundamento para una declaración canónica de nulidad matrimonial.

También se afirma que la “anulación” –o mejor dicho, la declaración de nulidad- “sólo podía darse cuando no hubiese habido relación sexual entre los cónyuges”. Es verdad que el matrimonio ‘rato e não consumado’, o sea celebrado válidamente pero sin que haya llegado a haber la unión de los cónyuges, puede ser disuelto por el Papa que, después de la consumación, ya no puede deshacer. Mientras tanto, puede haber matrimonios válidos entre cónyuges que no tienen entre sí relaciones sexuales, así como casamientos nulos entre personas que conjuntamente tuvieran descendencia.
Dice aún, en tono provocador, que a “La Iglesia las sabe todas”. Pues sabe, porque es maestra y madre de todos los que, por el bautismo, son hijos de Dios y sus discípulos y, como tales, participan de su saber. Desgraciadamente, no parece ser su caso...

Más grave, con todo, es lo que insinúa cuando afirma que su madre le “confesó que la anulación de matrimonio dependía sobre todo del dinero”. Sin ninguna prueba, difama la justicia eclesial, que acusa de corrupta, al sugerir que las declaraciones de nulidad se compran y se venden... Gracias a Dios, los jueces eclesiásticos, más allá de experimentados jurisconsultos, son indulgentes y misericordiosos pastores que, por cierto, le hacen más patente esta gravísima ofensa.

La autora hace gala al declarar, varias veces, que no pertenece al “rebaño” católico. Respetando esa su infeliz opción, hay que rezar para que regrese al redil del buen pastor, porque sólo Cristo es “camino, verdad y vida” (Jn 14, 6).

A pesar de todo no todas las uniones pueden ser consagradas por el sacramento del matrimonio, Cristo-como el Papa Francisco no se cansa de repetir- no desdeña ni excluye a nadie. No solo absolvió a la mujer adúltera, condenando con todo su pecado (cf. Jn 8, 3-11), sino también aconsejó a la samaritana que, después de haber tenido cinco maridos, vivía con alguien que no lo era. Jesús no solo le dice que era el mesías, sino también la constituyó primera apóstola de su pueblo: ¡gracias al testimonio de ella muchos samaritanos creyeron que Jesús es el Salvador del mundo! (cf. Jn 4, 7-42)

http://observador.pt/opiniao/a-igreja-e-a-negociata-dos-casamentos-nulos/


¿Puede el cuerpo acompañar al espíritu?


OPINIÓN  DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

El cuerpo se desgasta, el espíritu se cansa, pero se renueva.
El espíritu debe guiar al cuerpo, no al contrario. Hay quien deja a su cuerpo adolecer tornándose esclavo de los apetitos del cuerpo.

Otros aún, impiden que el espíritu se cure a sí mismo, siempre que prefieran no librarse de los malos sentimientos y de los malos pensamientos.

Aquello que el cuerpo sufre, el espíritu lo sufre de forma aún más profunda. El sufrimiento es siempre multiplicado por la consciencia que tenemos de nosotros mismos.

¿Si el espíritu es más ágil que el cuerpo que lo abriga, entonces cómo puede este acompañarlo? Es importante que sea el espíritu quien decida, en cada momento e edad, lo que es mejor para el cuerpo, atendiendo a sus limitaciones y necesidades.

Quien afronta grandes adversidades tiene, en la mayor parte de los casos, un espíritu heroico dentro de un cuerpo que se siente capaz de ir cumpliendo las más duras misiones. Al final, la voluntad puede siempre ser más fuerte que el cuerpo.

Hoy, se valora el cuerpo por el cuerpo, como si fuese un fin en sí mismo y en él no hubiese nada más. Como si las líneas externas de un cuerpo fuesen trazos de personalidad, que pueden ser reconocidos y valorados. Por el contrario, quien cultiva esta idea acaba por olvidarse que es dentro de sí donde se define su valor y que se va concretando en las decisiones que toma y en la forma como las ejecuta. Es la libertad del espíritu la que establece el valor de cada ser humano. Hay espíritus bellos y jóvenes en cuerpos de mucha edad.

El espíritu debe guiar el cuerpo con delicadeza y prudencia, sin ignorar las necesidades, ni el poder y la fuerza de los impulsos. Las personas nos hacen tropezar y caer.

Cuando el cuerpo no pudiera acompañar, que el espíritu encuentre la forma de elevarlo hacia donde puedan volar, a pesar de las apariencias.

La verdadera felicidad, la alegría del espíritu, no se encuentra en lo que ya se hizo, ni en lo que aún se tiene que hacer... sino en lo que se hace, aquí y ahora.




(ilustração de Carlos Ribeiro)


lunes, 3 de abril de 2017

“Los deficientes cívicos”


texto de Milton Santos sobre o papel da educación

En tiempos de globalización, la discusión sobre los objetivos de la educación es fundamental para la definición del modelo de país en que van a vivir las próximas generaciones.

En cada sociedad, la educación debe ser concebida para atender, al mismo tiempo, al interés social y al interés de los individuos. Es de la combinación de estos intereses de donde emergen sus principios fundamentales y son estos los que deben marcar el norte a la elaboración de los contenidos de la enseñanza, las prácticas pedagógicas y la relación de la escuela con la comunidad y con el mundo.

El interés social se inspira en el papel que la educación debe jugar en el mantenimiento de la identidad nacional, en la idea de sucesión de las generaciones y de la continuidad de la nación, en la voluntad de progreso y en la preservación de la cultura. El interés individual se revela por la parte que es debida a la educación en la construcción de la persona, en su inserción afectiva  e intelectual, en su promoción por el trabajo, llevando al individuo a una realización plena y a un enriquecimiento permanente. Juntos, el interés social y el interés individual de la educación deben también constituir la garantía de que la dinámica social no será excluyente.

En todos los casos la sociedad será siempre tomada como un referente, y, como ella es siempre un proceso y está siempre cambiando, el contexto histórico acaba por ser determinante de los contenidos de la educación y del énfasis que pone en sus diversos aspectos, incluso si los principios fundamentales permaneces intocados a lo largo del tiempo. Fue de esa manera como se dio la evolución de la idea y de la práctica de la educación durante los últimos siglos, paralelamente a la búsqueda de formas de convivencia civilizada, cimentadas en una solidaridad social cada vez más sofisticada.

Las modalidades sucesivas de la democracia como régimen político, social y económico llevaron, en la post guerra, a la socialdemocracia. La historia de la civilización  se confundiría con la búsqueda, siempre renovada, y el encuentro de las formas prácticas de lograr  aquellos mencionados principios fundamentales de la educación, siempre a partir de una visión filosófica e integral del mundo.

Ese esfuerzo, al cual contribuían filósofos, pedagogos y hombre de estado, acaba por erigir como pilares centrales del sistema educativo: la enseñanza universal (esto es, concebida para que alcance a todas las personas), igualitario (como garantía de que la educación contribuya a eliminar las desigualdades), progresista (deshaciendo prejuicios y asegurando una visión de futuro).

De ahí, los postulados indispensables de una enseñanza pública, gratuita y laica (esta última palabra siendo usada como sinónimo de ausencia de visiones particularistas y segmentadas del mundo) y, de esa forma, una escuela apta para formar concomitantemente ciudadanos integrales e individuos fuertes. Además, fueron esas las bases de la educación republicana, en Francia y en otros países europeos, basada en la noción de solidaridad social ejercida colectivamente como un parapeto, social y jurídicamente establecido, a las tentaciones de la barbarie.

La globalización, como ahora se manifiesta en todas partes del planeta, se funda en nuevos sistemas de referencia, en que nociones clásicas, como la democracia, la república, la ciudadanía, la individualidad fuerte, constituyen materia predilecta del marketing político, pero, gracias al juego de espejos, solo comparecen como retórica, mientras que son otros los valores de la nueva ética, fundada en un discurso engañoso,  pero avasallador.

En estas circunstancias, la idea de imitación es compulsivamente sustituida por la práctica de la competitividad, el individualismo como regla de acción erige al egoísmo como comportamiento casi obligatorio, y la ley del interés sin contrapartida moral supone como corolario la fractura social y olvido de la solidaridad.

El mundo del pragmatismo triunfante y el mismo mundo del “sálvese quien pueda”, del “todo vale”, justificados por la búsqueda apresurada de resultados cada vez más centrados en sí mismos, por medio de caminos siempre más estrechos, llegando a la mezquindad de los objetivos, por medio de la pobreza de las metas y de la ausencia de finalidades. El proyecto educacional actualmente en marcha es tributario de esas lógicas perversas. A eso, sin duda, contribuyen: la combinación actual entre la violencia del dinero y la violencia de la información, asociadas en la producción de una visión embarullada del mundo; la perplejidad ante del presente y el futuro; un impulso hacia acciones inmediatas que dispensan de la reflexión, esa ceguera radical que refuerza las tendencias a la aceptación de una existencia instrumentalizada.

En ese campo de fuerzas y a partir de ese caldo de cultura que se origina en las nuevas propuestas para la educación, las cuales podríamos resumir diciendo que resultan de la ruptura del equilibrio, antes existente, entre una formación para la vida plena,  la búsqueda del saber filosófico, y una formación para el trabajo, con la búsqueda del saber práctico.

Ese equilibrio, ahora roto, constituía la garantía de la renovación de las posibilidades de la existencia de individuos fuertes y de ciudadanos íntegros, al mismo tiempo que se preparaban las personas para el mercado. Hoy, bajo pretexto de que es preciso formar a los estudiantes para alcanzar un lugar en el mercado de trabajo canalizado, el saber práctico tiende a ocupar todo el espacio de la escuela, mientras el saber filosófico es considerado como residual o incluso innecesario, en una práctica que, a medio plazo, amenaza la democracia, la República, la ciudadanía y la individualidad. Corremos el riesgo de ver la enseñanza reducida a un simple proceso de entrenamiento, una instrumentalización de las personas, a un aprendizaje que se escapa precozmente al gusto de los cambios rápidos  y brutales de las formas técnicas y organizaciones del trabajo exigidas por una implacable competitividad.

De ahí, la difusión acelerada de propuestas que llevan a una profesionalización precoz, a la fragmentación de la formación y a la educación ofrecida según diferentes niveles de calidad, situación en que la privatización del proceso educativo puede constituir un modelo ideal para asegurar la anulación de las conquistas sociales de los últimos siglos. La escuela dejará de ser el lugar de formación de verdaderos ciudadanos y se tornará un granero de deficientes cívicos.

O debate deve ser retomado pela raiz, levando a educação a reassumir aqueles princípios fundamentais com que a civilização assegurou a sua evolução nos últimos séculos -os ideais de universalidade, igualdade e progresso-, de modo que ela possa contribuir para a construção de uma globalização mais humana, em vez de aceitarmos que a globalização perversa, tal como agora se verifica, comprometa o processo de formação das novas gerações.

Es la propia realidad de la globalización-tal como se practica actualmente- la que está en el centro del debate, porque con ella se imponen ideas sobre lo que debe ser el destino de los pueblos, mediante definiciones ideológicas sobre el crecimiento de la economía, así como la llamada competitividad entre los países. Las propuestas vigentes de educación son una consecuencia, para justificar la decisión de adaptarla para que se vuelva aún más instrumento de  aceleración del proceso globalizador. Se debe tomar el debate en su raíz, llevando la educación a reasumir aquellos principios fundamentales con que la civilización aseguró su evolución en los últimos siglos –los ideales de universalidad, igualdad y progreso- , de modo que ella pueda contribuir a la construcción de una globalización más humana, en vez de aceptar que la globalización perversa, tal como es ahora, comprometa el proceso de formación de las nuevas generaciones.

http://www.pensarcontemporaneo.com/1119-2/