Nuestros deseos son infinitos, pero son pocas las verdaderas necesidades.
Creemos que la félida está en poseer mucho incluso todo lo que deseamos. Sn embargo, el camino para ir satisfaciendo los deseos no es bueno porque siempre lleva a nuevas y mayor carencia de cosas que, en realidad, no son importantes. La satisfacción de los deseos solo sería buena si supiésemos lo que deberíamos necesitar.
Muchas personas desprecian sus necesidades, que toman por caprichos, mientras consideran esencial aquello que es, en verdad, una inutilidad.
Hoy, o tal vez nunca, las personas ansían y acaban por entristecerse en virtud de sus deseos de cosas superfluas. Muchos incluso tienen más de lo que necesitan para ser felices, pero es su deseo de poseer lo que no tiene verdadero valor lo que las hace infelices -tal vez con alguna justicia.
¿Qué es más importante: una casa o una familia? ¿Y si solo podemos escoger una de ellas?
¿Es necesario oro o pan para ser feliz?
Muchas veces imaginamos lo que haríamos si ganásemos una enorme fortuna en un sorteo cualquiera. Pero, por ejemplo, yo no cambiaría ninguna de mis hijas por el mayor premio de euromillones. ¿Sin embargo, por qué razón no me siento más feliz por ser adrede ellas que me sentiría si ese premio me hubiera tocado?
Necesitamos vivir con todo el corazón todo cuanto ya somos y tenemos. Dejemos la lucha por las cosas materiales para quien crea que en ellas está su paz y serenidad.
Tenemos que tener el coraje de saber en lo más íntimo de nosotros mismos el valor, sin que nos importe lo que el mundo dice. Confiemos en la vida y en todo lo que nos llega. Muchos obstáculos son señales del buen camino.
Necesitamos amor ny centrarnos en eso más que en cualquier deseo superficial que nos puede distraer y…destruir.
Necesitamos menos de lo que deseamos y más de lo que merecemos.
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