jueves, 23 de enero de 2014

Una cuestión de alma



Por Gonzalo Portocarrero Almada
publicado el 17 de Nov de 2012 - 03:00

Son tres las principales matrices de la identidad europea: la filosofía griega, el derecho romano y la espiritualidad cristiana. Pero, si las dos primeras son relevantes en términos culturales y políticos, respectivamente, la tercera es, por así decirlo, el alma de Europa.

Es un lugar común afirmar la crisis institucional del país y del continente europeo. Portugal, es también Europa, parece una familia desavenida donde, hay escasez de pan, todos protestan y ninguno tiene razón.

Los portugueses, en general, no quieren el desprestigio de sus instituciones, ni de sus gobernantes, por ellos elegidos democráticamente, muy al contrario ciertas fuerzas sectarias, con la cobertura de algunos órganos de contra información, trabajan en sentido contrario. Pero son sólo excepciones que confirman la regla y a la que no se debe prestar, por eso, demasiada atención.

La refundación nacional, sea la que fuere, no puede ser hecha contra Europa, que es, se quiera o no, la patria de nuestra patria. Y es también de donde, en esta hora difícil, nos viene la ayuda necesaria para el resurgimiento nacional.


El pueblo es sereno y de costumbres  moderadas, gracias a Dios. Pero no basta. Es urgente que renazca, de las cenizas de los egoísmos individuales  y nacionales, una nueva cultura humanista y una política verdaderamente solidaria, o sea, un renovado espíritu cristiano. Porque esta es la “victoria” que vence al mudo: nuestra fe” (1Jo 5,4). 

¿Nuevo año o año nuevo?



Gonçalo Portocarrero de Almada
jornal i - 28 de Dezembro de 2013


Es una costumbre que, al finalizar Diciembre, se hagan cuentas del año transcurrido. Diarios, radios y televisiones hacen su selección de sucesos y personajes que, a su entender, más influyeron en los últimos doce meses. Esas síntesis, sobre todo cuando inciden en los hechos más dramáticos, resumen un trago amargo sobre el desorden del mundo y nuestra impotencia para remediarlo.

También en el ámbito de las naciones y de las familias se procura hacer un resumen de los datos más sobresalientes de nuestro pasado colectivo reciente, nacional y familiar. Estos hechos, aún más prosaicos, como nos son más próximos, son también los que más nos tocan, porque han acontecido en nuestra tierra o familia.

Es verdad que la dolencia del vecino nos afecta más que una tragedia asiática, pero es natural  que, no pudiendo prestar a todos la misma atención, nos centremos en aquellos que, por estar más cerca, son nuestro prójimo más próximo. Sólo por su intermedio se puede llegar, al final, al todo universal. Un amor a todos, que no lo sea a alguien, no es caridad, sino una vana utopía filantrópica.

A nivel individual, este tiempo de final de año convida a una reflexión más profunda. Nada se altera, con todo, porque la terminación de año se modifica: sólo se da verdadera mudanza si hubiera una auténtica conversión personal. Pensar que el nuevo año es también un año nuevo es mera superstición: solamente la realidad de un nuevo corazón puede renovar la vida del mundo.

Nadie puede, solo, cambiar todo el mundo, pero hay algo que todos podemos y debemos cambiar: nuestra vida. ¡Si cada uno da, ahora, ese salto de cualidad, tendremos en 2014 familias más felices, un país renovado y un mundo mejor!







miércoles, 22 de enero de 2014

Salomón es necesario


P. Gonçalo Portocarrero de Almada»

Una falsa solución para un problema que no existe.

La co-adopción, más que una cuestión psicológica o antropológica, es ética y jurídica. La psicología y la antropología son ciencias descriptivas, que observan las tendencias sociales dominantes, pero la ética y el derecho son saberes normativos, o sea, establecen los valores y principios por los que se debe regir la vida social.

Lo que ahora está en cuestión es el reconocimiento social y jurídico de una filiación no-natural que, de algún modo vendría a consagrar las uniones de personas del mismo sexo al nivel de los casados naturales. En términos estrictamente conyugales, esa equiparación, ya existe en la ley, desde que se permitió el casamiento de personas del mismo sexo. Pero no en lo que respecta a la filiación, porque el compañero del progenitor no puede co-adoptar, ni dos personas del mismo sexo pueden ser adoptantes.


Paradójicamente, los defensores de esta reforma legislativa afirman, por un lado, la necesidad de que el niño, hijo de un progenitor unido a otra persona del mismo sexo, pueda ser co-adoptada por esta. Pero, por otro lado, dicen que, de hecho, ya hay menores que viven con la madre, o con el padre, y el respectivo compañero del mismo sexo, en una situación de la más absoluta normalidad y felicidad. O sea, quieren solucionar un problema que, en la práctica, reconocen que no existe. Si así fuese, ¡¿por qué pretenden entonces alterar el estatuto legal del compañero del progenitor si, igual sin ser legalmente segundo padre, o segunda madre, ya puede proporcionar y, según ellos, de hecho proporciona, un bienestar tan efectivo al menor?!

Se dirá que, si el compañero de la madre, o del padre, fuese también reconocido legalmente como segunda madre, o padre, tendrá las responsabilidades paternas que beneficiará al menor en cuestión. Pero, para ir a buscar a un niño  la escuela, o para, en ausencia del progenitor, tomar alguna decisión urgente en relación a su salud, no es preciso concederle el estatuto de padre, o de madre, que, obviamente, sería falso, incluso, potenciador de futuros conflictos familiares.

En efecto, si ya es problemática la regulación del poder paternal en casos de desavenencias, ¡¿cómo será entre un progenitor verdadero y su doble?! Una madre o un padre, tienen algunos derechos en relación a su hijo, no por fuerza de su relación como padre, o madre, sino en virtud de su propia, personal e intransferible, paternidad. ¡¿Qué derecho asistiría al compañero del padre, o madre, si no fuese progenitor?! El hijo tiene derechos y deberes en relación a sus padres, no porque ambos estén casados, o juntos, sino porque los dos son sus padres, naturales o adoptivos. Pero, si el menor tuviera dos padres, o dos madres, y estos no se entendieran, ¡¿sería razonable que el Derecho considere, en pie de igualdad, al verdadero padre y al falso padre, a la verdadera madre y a la falsa madre?! ¡¿Qué legitimidad tendría el juez para favorecer al falso padre, o a la falsa madre, en detrimento del verdadero progenitor?! ¿Quiere esto decir que el padre o la madre, que no es progenitor, es padre y madre de segunda? O, entonces, ¡¿Qué la relación genética, donde la hubiere, es absolutamente irrelevante en términos jurídicos?!

La co-adopción no es la solución para un problema, sino muchos problemas donde no hacía falta ninguna solución.

Cuando dos mujeres reivindicaban, como su hijo, al mismo niño, Salomón, en su legendaria sabiduría, decidió cortar a la mitad a la disputada criatura, para así conocer a su verdadera madre. Si el parlamento, en un gesto de necia prodigalidad, da a algunos niños la infelicidad de tener legalmente dos madres, o dos padres, en breve van a ser necesarios muchos Salomones en los tribunales portugueses.






Romeo, Julieta y la adopción


 Por Gonçalo Portocarrero de Almada
publicado em 22 Jun 2013 - 05:00



Un hombre excelente nunca podrá ser madre, ni ninguna mujer óptima podrá ser padre.

El país está en polvorosa por causa de la co-adopción por el compañero del progenitor en uniones llamadas homosexuales. Se cuestiona también la legitimidad de la adopción por dos personas del mismo sexo. En definitiva, qué padres dar a los niños de nuestro país. ¿Una mujer y un hombre sin recursos, u octogenarios, pueden ser buenos padres? Tal vez. ¿Un matrimonio de presos, analfabetos u alcohólicos es capaz de proporcionar un buen acompañamiento a un menor? Posiblemente. Pero, en cualquiera de estos casos, o parecidos, es evidente que esa circunstancia dificulta el ejercicio de las funciones de padre, no obstante no las excluye absolutamente.

Dos personas del mismo sexo también pueden, eventualmente, desempeñar algunas competencias paternas o maternas, pero no ambas, como es obvio, porque un hombre excelente nunca podrá ser madre, ni una mujer óptima logrará ser padre. Como la unión de dos personas del mismo sexo no es natural, al contrario de la existente entre un hombre y una mujer, no es apta para una educación saludable de un menor. Por eso, habiendo casados dispuestos a adoptar, garantizando al menor un padre y una madre adoptivos, la ley no debe optar por uniones de personas del mismo sexo, que sólo pueden proporcionar al niño un padre, o una madre, en duplicado.

Hay quien afirma que dos personas del mismo sexo pueden ser buenos padres. Pero la cuestión es saber si pueden ser tan eficaces como una pareja natural, en la que las funciones de padre y madre son, efectivamente, aseguradas por un hombre y una mujer. En un estudio de 2012, de New Family Structures Study, coordinado por exprofesor Regnerus, de la Universidad de Texas, se concluye, a partir de una muestra significativa de 2988 casos, que los menores criados por familias naturales son más sanos que los que lo fueron por personas del mismo sexo.


De hecho, un fulano de bigotes, si no hubiera ninguna dama, puede hacer de Julieta; como una escultural señora, no habiendo ningún macho, podrá representar a Romeo; pero lo que es natural, lógico y razonable es que los papeles de esos personajes sean desempeñados, respectivamente, por una actriz y un actor. Pues bien, en la familia hay también un papel femenino, el de madre, que sólo una mujer puede desempeñar, como hay uno masculino, el de padre, que sólo un hombre consigue ejercer.

La misión de la ley no es dar niños a quien los quiera, por más loables que sean los candidatos a padres adoptivos, sino proporcionar al menor soluciones posibles a los niños huérfanos de padre, de madre o de ambos. Por eso, en principio, no se conceden menores, en adopción, a los que no tienen recursos, ni a los octogenarios, ni a los reclusos, ni a los analfabetos, ni a los alcohólicos, aunque entre estos haya también excelentes madres y padres, aunque más  por vía de excepción que por regla.

La regla – y es la ley que está ahora en causa en nuestro país- debe ser siempre la del máximo interés del niño, lo cual requiere, por una razón ética pero también científica, no cualesquier adoptantes, sino los mejores entre los posibles. No hay familias perfectas, pero sí hay unas que son objetivamente más idóneas que otras y por eso la ley no debe privilegiar una hipótesis menos buena, cuando puede y debe proporcionar una solución mejor para el menor desvalido.


Es de exigir, por tanto, que la familia que acoge al niño esté constituida por la unión estable de una mujer y un hombre, o sea, una madre y un padre, respectivamente. La inexistencia o la incapacidad de los progenitores requiere su sustitución, no por cualquier unión, sino por otro padre y otra madre. Es en efecto lo que el huérfano más desea y necesita, para su desenvolvimiento. Y a la que tiene, se quiera que no, un innegable derecho.

martes, 21 de enero de 2014

Emoción sin razón



P. Gonçalo Portocarrero de Almada
En Voz da Verdade do passado dia 16 de Junho de 2013:

Las razones sin razón de la co-adopción.
     
¿Está bien condenar a una pena efectiva de prisión a una adolescente por abortar, después de ser violada por un toxicómano y de ser puesta en la calle por la familia? ¡¿No está, pues no?! ¡Entonces está a favor de la interrupción voluntaria del embarazo!

Fue un poco así como mucha gente fue inducida a votar a favor de la despenalización del aborto, Y es con análogo chantaje emocional como algunos pretenden hacer pasar, ahora, la ley que permite la co-adopción por el compañero/a  del progenitor, en uniones de personas del mismo sexo. Dicen:
-¿le parece bien que el niño institucionalizado, o concebido por inseminación artificial, no pueda ser adoptado por la persona que vive con su madre o padre originario o adoptivo? ¡¿No está, pues no?! ¡Entonces está a favor de la co-adopción!

A los que usan y abusan de este tipo de enfoque, conviene recordar que la ley es, por definición, una ordenación de la razón y no solo, ni principalmente, una expresión de voluntad. No pretende ser la solución de un caso extremo, sino establecer una norma general de conducta social.

No está en cuestión retirar un menor al progenitor con el que vive, sino dar a todas las “mujeres” de las madres y a todos los “maridos” de los padres la facultad legal de ser, falsamente, “madre” y “padre” del hijo de la persona con quien vive. Es esto, y sólo esto, lo que está en cuestión.

Pero, ¿no es verdad que la ley, en buena hora universal, será después aplicada a los casos particulares? ¿La criminalización del aborto no implica la detención de la adolescente que decide la interrupción voluntaria del embarazo?

Aunque la ley lo prohíba, en general, una determinada acción, el caso particular deberá estar sujeto a la consideración del juez que, atendiendo a las circunstancias, juzgará de acuerdo con lo que sea más conveniente. Si un conductor, que sufre un repentino ataque al corazón, estaciona en una calzada, dando lugar a un riesgo continuo, es obvio que, en términos materiales, comete una infracción pero, como es lógico, ningún juez sería capaz de condenarlo por eso. Y, para evitar tal absurdo, a nadie se le ocurre la despenalización de las infracciones de tráfico perpetradas por conductores en accidente cardiaco…

¿La prohibición de la co-adopción no prohíbe al compañero/a del progenitor el estatuto parental de este? Claro que sí, porque la ley, teniendo en cuenta los intereses superiores del niño, nunca podrá permitir lo que es un contrasentido, o sea, que dos personas del mismo sexo sustituyan a los padres –padre y/o madre – que el menor no tiene. Por la misma razón, tampoco se debe consentir que el compañero ocasional de la madre, o del padre, de la criatura sea su otra “madre”, o  su otro “padre”.

Esto porque, si el padre o la madre verdadero termina la relación con el compañero co-adoptante, lo que en estos casos sucede a menudo, este no perdería su condición legal de “padre” o “madre” del hijo de la persona con quien ya no convive, a no ser que introduzca el concepto de padre o madre en precario, o sea, sólo mientras dura la relación con el verdadero progenitor del niño en cuestión… Con todo, la actual ley ya permite que el compañero del cónyuge fallecido adopte individualmente al hijo de este, con el cual convivía, lo que es lógico cuando se trata de una unión conyugal natural, o sea, entre una mujer y un hombre.

Discútase la cuestión jurídica, pero con argumentos racionales y no sentimentales, porque es intelectualmente deshonesto pretender alcanzar por vía emocional, lo que es contrario a justicia y a razón.

Cualquier menor tiene derecho a la verdad sobre su identidad y filiación. La ley no existe para satisfacer los caprichos egoístas de algunos, sino para defender los inalienables derechos de los ciudadanos más indefensos, o sea, los niños que, por desgracia, se quedan sin padre o madre que les proteja. Por tanto, menos sentimientos,  más sentido común, y más razón.

lunes, 20 de enero de 2014

¡Déjenlo entrar!


P. Gonçalo Portocarrero de Almada
en VOZ DA VERDADE de 15-12-2013

En esta Navidad, ofrezca su regazo a quien no lo tiene.


En aquella mañana lluviosa y triste, la afluencia de pasajeros a los autobuses urbanos fue mayor, varias veces al día hacían el recorrido entre un barrio y el centro de la ciudad. El conductor, cansado ya por las horas de servicio al volante del potente vehículo, parecía malhumorado. Los pasajeros, en un mutismo matinal, mostraban también caras de pocos amigos, indiferentes ante el paisaje cotidiano, perdidos en abstracciones dando vueltas a sus habituales preocupaciones.

El ambiente se crispó cuando dos personas, a propósito de un sitio vacío, comenzaron una acalorada discusión. Ambas pretendían el asiento, al que cada cual se creía con más derecho. Cuando el pasajero mayor invocaba su edad, la otra candidata pretendía haber sido la primera en ver el sitio vacío. El conductor, siendo la única autoridad presente, intentó apaciguar los ánimos, pero sin éxito. Hubo pasajeros que tomaron partido, ora por la persona de mayor edad, ora por la otra de mediana edad que, más rápidamente, ocupó el lugar disputado para, como hecho consumado, acabar con la discusión, pero su actitud suscitó un coro de voces indignadas.

Entre tanto, el autobús se paró y se inmovilizó en más de una parada. Descendieron algunas personas y, después, entró una joven madre, que traía envuelto en un chal a su bebé. A pesar de la falta de lugares libres y de la reciente discusión, de la que aún se oían algunos ecos, dos o tres personas se levantaron y la mujer, agradecida,  pudo sentarse con el hijo en el regazo. El pequeñito, de tez rosada y ojos muy vivos, miraba para todo y para todos con mucha atención. Inquieto, sólo se sosegaba cuando su vista se cruzaba con la de su madre, el único rostro que le era familiar.

En aquel ambiente tenso y frío de una mañana cualquiera, oscura y aciaga, todo parecía sombrío, pero la presencia de aquel bebé logró que las caras serias de los trabajadores se relajaran y que sus labios circunflejos se abriesen en discretas sonrisas. Fue como si un rayo de sol entrase en aquel espacio y el azul del cielo luciese en los corazones de aquellas mujeres y hombres, que parecían condenados a la dura esclavitud de un trabajo servil. Un milagro escondido en un niño recién nacido.

La Navidad es Dios presente en una sonrisa de amor. El Omnipotente se hizo visible en la flaqueza del más pequeño ser humano. Inerme, Él desafía el poder de los poderosos. Pobre, É se ríe de la opulencia de los ricos. Perseguido e ignorado, se hizo hermano de todos los indigentes y humillados, porque los parias de este mundo no están olvidados de Dios.

En el silencio de su voz, Él habla del amor del Padre. Su mudez calla las discusiones, su sonrisa destruye los resentimientos, su mirada limpia purifica las conciencias, une las familias y pacifica las naciones. Porque su mano, pequeña pero poderosa, bendice al mundo.

En esta Navidad, cuando Él llegue y llame a la puerta de su casa, déjeLo entrar. PrepáreLe, por el sacramento de la penitencia, un lugar en su corazón, porque es ahí, por la Eucaristía, donde Él quiere nacer de nuevo. Y, después, haga un alto en su vida, abra sus brazos y ofrezca su regazo a quien aún no tiene. Porque ese niño sin nadie es, como Jesús, hijo de Dios, pero precisa, aquí en la tierra, de un padre también.

*Para el Refugio Aboim Ascensão, con mucho aprecio y amistad.



domingo, 19 de enero de 2014

2014: Buen año … ¿Para quién?



P. Gonçalo Portocarrero de Almada

En VOZ DA VERDADE, 19 de Janeiro de 2014:

La persecución religiosa, el “ecumenismo de sangre” y la unidad de los cristianos.


Es costumbre cuando llega el fin del año civil, desear una buena entrada y un buen año nuevo. Sin embargo, para doscientos millones de cristianos que, según Le Figaro Magazine, del 21 de diciembre de 2013, son perseguidos por razón de su identidad religiosa, esos buenos deseos sólo con gran dificultad se concretarán en 2014.

El Padre George Vandenbeusch, párroco francés en las Camerún,  fue secuestrado el pasado 13 de noviembre por guerrilleros del grupo Boko Haram, de Nigeria, donde permanece en cautiverio, es una de las muchas víctimas de la intolerancia religiosa. Según la misma fuente, también están presas las doce monjas griegas ortodoxas que, el 2 de diciembre, fueron expulsadas, por los rebeldes sirios, de su convento de Maaloula y que, desde entonces, permanecen en cautiverio.

También los cristianos de Medio Oriente son objeto de discriminación, por suerte no tan llamativa, pero no menos cruel. Juan Pablo II y Benedicto XVI manifestaron, varias veces, su temor de que, si no cesa el hostigamiento sistemático de los cristianos palestinos por los judíos y musulmanes radicales, la presencia cristiana en Tierra Santa puede desaparecer en breve. El Papa Francisco, que ya anunció su viaje apostólico a los Santos Lugares, en mayo de 2014, hizo el mes pasado, por Twitter, un llamamiento dramático: “No nos resignamos a un Medio Oriente sin cristianos. ¡Recemos, todos los días, por la paz!

Dos observatorios mundiales –la entidad católica “Ayuda a la Iglesia Necesitada” y la organización no-gubernamental protestante evangélica “Puertas abiertas”-  estiman que el 75% de los casos de persecución religiosa en el mundo tiene, como blanco, los cristianos. Las situaciones más dramática ocurren actualmente en  Nigeria, Libia, Egipto, Sudán, Irak, y en Pakistán –donde aún permanece a Asia Bibi, condenada a muerte por un supuesto crimen de blasfemia que no cometió- y en ciertas regiones de la Unión India. Lo mismo se puede decir de los países comunistas, o sea, China, Corea del Norte y Vietnam. También están en análoga situación los cristianos de Mali, de las Camerún, de la República Centro-africana, de Etiopía y de Siria.


Hermanados por la fe en Cristo, fieles de varias denominaciones cristianas viven ya el “ecumenismo de sangre”, que el papa francisco, en una reciente entrevista al diario italiano La Stampa, definió en los siguientes términos: “en ciertos países, los cristianos son asesinados  porque usan una cruz, o tienen una Biblia, y nadie les pregunta, antes de matarlos, si son anglicanos, luteranos, católicos u ortodoxos”.



La unidad de los cristianos es ya una realidad en el común testimonio del martirio de esos nuestros hermanos –católicos, ortodoxos y protestantes- que, en el mundo entero, son perseguidos por su fe. Y si la sangre de los cristianos es semilla de cristianos, esa sangre es señal de esperanza de una abundante cosecha, en la certeza de la nueva evangelización.

En pleno octavario de oración por la unidad de todos los cristianos, que todos los años la Iglesia católica celebra, del 18 al 25 de enero, fiesta litúrgica de la conversión de San Pablo, recemos más fervorosamente por la cuestión ecuménica, tan querida por el Concilio vaticano II. La unidad es posible no sólo si los hermanos separados se unieran a la Iglesia romana, sino en caso de que todos, también los católicos, nos convertimos de verdad a Cristo y en Él vivimos el mandamiento de la unidad, condición sin la cual no tiene credibilidad y eficacia apostólica el mensaje cristiano.