jueves, 12 de septiembre de 2013

Dos placeres diferentes, opuestos, excluyentes



Hoy ha sido un día bastante especial, y no es porque hayan ocurrido cosas malas a mí alrededor, que sí han sucedido, sino porque de todo ello estoy en condiciones  quedarme con estas dos anécdotas, bueno algo más que anécdotas, dos reflejos de la realidad.

No puede renunciar al momento de placer que le proporciona la droga, confiesa un usuario de este servicio,…enganchado desde los catorce años y van otros tantos, con intervalos en centros de desintoxicación…Si no hubiera centros de acogida, ayudas estatales, regionales,  municipales, personales…¿qué pasaría? ¿qué sería de tantas personas que han renunciado a su libertad por la dependencia…creyéndose libres?
Pero, ¿sobrevivirán a la crisis estas ayudas, o en nombre de la economía se irán suprimiendo, sin tener en cuenta a las víctimas, cada día más y más desesperadas, que dependerán de su propia voluntad y recursos?

“Megalomanía místico religiosa”, así, con toda naturalidad, nos confiesa que le han diagnosticado los médicos del centro donde la metieron a la fuerza, o engañada; y lo dice con una sonrisa irónica, como diciendo: “sí, a mí me vais a vosotros a doblegar”. “Son todos ateos”, recalca, mirándome directamente a los ojos para buscar mi complicidad.

No puedo evitar que me impresione mi amiga A., es como una niña, que dice la verdad si cortarse un pelo, con gracia además; ella habla constantemente de Dios, y no se mete con nadie, al contrario, tiene una sensibilidad extraordinaria ante la desgracia ajena, y enseguida se ofrece para ayudar. Responde así, yo creo, con fidelidad “perruna” (en el mejor sentido de la palabra) al gesto que tuvo con ella hace mucho tiempo un buen samaritano que la recogió muy maltrecha e indefensa. Ella insiste en que todo lo bueno que le ocurre a ella, o cualquiera otra persona, es porque Dios lo quiere, lo mismo que los inconvenientes.


Hoy me emocionó al decirme mientras conversaba con ella: “sí, es que tú tienes ojos para ver que lo que digo es verdad, y que es Dios quien lo dice por mí, yo no soy nada, nada más que un instrumento suyo”… Y no puedo evitar mirarla ahora como quien ha sido descubierto… Es un misterio cómo nos habla Dios, que llegó a decirnos que si no nos hiciéramos como niños no entraríamos en su reino, o que de la boca de los niños (tengan la edad que tengan) sólo puede salir la verdad.

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