viernes, 31 de marzo de 2017

El amor une lo finito a lo infinito


OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Para que seamos felices, el amor hace casi todo y nosotros casi nada. Pero el amor solo da su casi todo después que nosotros demos nuestro casi nada.

El amor es la simiente viva de nuestra sangre. Aquello que hace que nosotros entreguemos lo que somos y tenemos. Todo. La vida es el tiempo, sin atrasos ni grandes dudas.

El amor es un reconocimiento de mí en el otro y del otro en mí. Contemplar las profundidades escondidas en el corazón es admirar el cielo que existe en lo más íntimo de lo íntimo de todas las personas. Es ahí donde se esconde y se revela lo divino en cada uno de nosotros.

El amor nos exige todo. Nuestro todo, que es poco, hace que el todo  sea nuestro, si fuéramos capaces de amar. Esperando contra toda esperanza y soñando a pesar de todas las angustias.

Cuando alguien ama se vuelve libre. Vuela, por fin, aliviado del peso de las cosas insignificantes a las que tantos llaman esenciales.

La felicidad no es lo que sucede después de haberse alcanzado todo lo que se desea. Pasa, sí, por la capacidad de ser agradecidos por aquello que ya tenemos y por la paciencia de esperar aquello que soñamos. Al final, el día de hoy será algo que muchos han de llorar siendo menospreciado.

Nadie es feliz lejos del amor.

¿Qué es importante hacer antes que esta vida acabe? Ve y haz. Hoy. Lánzate como un viento y esfuérzate por llegar donde puedas encontrar amor. No esperes que él te encuentre. Cree. El amor ya te encontró y está esperándote.

Ve.

(ilustração de Carlos Ribeiro)

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